A través de este artículo de Ars Technica me entero de la existencia de Privacyfix, una extensión para Firefox y/o Chrome que analiza tu historial de navegador y las cookies que tienes y te hace un informe de cómo está tu privacidad en la red…
El informe comienza con los dos grandes “cocos” de la red, Facebook…

Ese 90% da bastante miedo, pero si todos los usuarios de Facebook tuviesen la misma valoración que yo, me da a mí que no habrian llegado a donde están
…y Google…

Me siguen mucho menos, pero valgo muchísimo más para ellos. Será (es) que no paso mucho tiempo en Facebook…
Cada cual es, desde luego, libre de hacer caso de las advertencias y sugerencias que te hace la aplicación (en mi caso, se van a quedar así, entre otros motivos porque, puestos a ver anuncios, prefiero que tengan algo que ver con mis intereses). Las estimaciones del valor que tienes tanto para Google como para Facebook deberían consumirse con unas gotas de sano escepticismo. La cosa, eso sí, no se detiene ahí. El siguiente paso es un informe de los sitios que han recopilado algún tipo de información sobre ti:

No son pocos, los sitios que tienen algún tipo de información sobre mí…
Pasando por encima de cada “favicon” Privacyfix nos informa de cuáles son las políticas de cada sitio:

Como podéis ver, siendo estrictos casi nadie está absolutamente libre de pecado (aunque si de alguien te puedes fiar en la web es de Mozilla, la verdad)
Finalmente, Privacyfix te hace un listado de las compañías que acumulan la información recogida por los sitios web que visitas:

Apenas una docena (larga) de docenas…
De nuevo, pasando sobre cada “favicon” obtenemos información adicional:

Google tiene, como anunciante, la nota máxima en cuanto al tratamiento de la privacidad… algo que no puede decirse de la mayoría de compañías que saben algo de mí.
Resumiendo, Privacyfix es una de esas herramientas que, por un lado, uno debería instalarse para ser consciente de cómo está la cosa y, por otro, copncienciar a amigos y conocidos de lo mismo, a poder ser sin caer en alarmismos innecesarios (que con lo que realmente hay ya basta).


