¿Alfabetización en nuevos medios? No me gusta la traducción pero tendrá que servir, de momento. newmedialiteracies.org es un proyecto con el sello de los Comparative Media Studies del MIT, bajo el liderazgo de Henry Jenkins (aunque no por mucho tiempo), bastante más allá de la alfabetización digital… Muy interesante, e intentando dar respuestas a muchas preguntas que se abren a demasiada velocidad.
O como mínimo eso dicen ellos… Cuentan en Ars Technica que de momento ya hay más de 16,000 clips colgados y la cosa sube día a día (pero aún no tienen Cradle Of Love, por ejemplo). Y a modernos no les va a ganar nadie: API desde el primer día (sugieren que se podría hacer un plug-in para WordPress que ya tarda en llegar :-D). Toda una bofetada a YouTube cortesía de Viacom. Pero, de momento, mientras los grandes se pegan, los consumidores salíamos ganando.
Abríamos con un clip que se metía con la MTV (y que ahora mismo es el más visto en la web)… y cerramos con el primer clip de la historia del canal (y el tercer mejor valorado)…
Portada de La Vanguardia del día 20 de septiembre de 1973
De vez en cuando nos quejamos de la anticuada “prensa patria” y le damos algún palo a ElPaís.com o a La Vanguardia, comparándolos con diarios notablemente más avanzados en estas cosas de la red, como nuestros adorados New York Times o The Guardian (que ahora, por cierto, ha dado el paso a incluir el texto completo en sus RSS, algo digno de aplauso y hasta de reverencia). Para sentirnos con derecho a hacerlo también nos sentimos obligados a felicitarles cuando lo hacen bien. Y ahora es el caso con La Vanguardia, que ha digitalizado y puesto a disposición del público, gratuitamente, los 127 años de su hemeroteca, haciendo aparecer, de la nada, un repositorio digital que hará las delicias de más de uno y más de dos, comenzando por los que queremos que nos cuenten el día que nacimos (funesto día futbolístico europeo, con derrotas de Español, Barça y Real Madrid, por cierto :-P, supongo que querían celebrar mi escaso gusto por tal deporte…) a los historiadores e investigadores que no quieran o puedan desplazarse a una buena hemeroteca real… Más información.
(Al que me haga una broma sobre el título y Massiel lo destierro del blog :-P)
Esta mañana andaba yo en la conferencia de Chris Anderson en la European Ecommerce Conference (lo contaremos con más detenimiento en Mosaic un día de estos). Está promocionando su próximo libro, Free, y comentando cómo las rebajas en los costes de proceso, almacenamiento y ancho de banda andan posibilitando nuevos modelos de negocio… y esta noche me entero de la existencia de Lala.com, que podría ser un ejemplo paradigmático de su libro. Como cuentan en Wired y en Ars Technica, por ejemplo, Lala es una tienda de música (disponible únicamente en Estados Unidos, mucho me temo) que parece que haya llegado a revolucionar a medias el mundillo… Y es que el precio de cada canción es de… 10 céntimos de dólar. Eso: una rebaja del 90% sobre la todopoderosa (o no tanto, que como comentan en Wired, se calcula que las ventas de iTunes apenas representan un 3% de la música que hay en los iPods que corren por ahí).
¿Hay trampa? Sí, desde luego: la música solo es escuchable en ’streaming’ (sí, el modelo “in the cloud” se lleva mucho esta temporada) a 128 kilobits (no encuentro información sobre si funciona desde el móvil, pero debería). Con lo cual, hablamos más bien de un modelo que no es ni compra ni alquiler, sino “caduca si la tienda cierra”, y el histórico demuestra que, efectivamente, las tiendas cierran y dejan tirados a los usuarios. Y, desde luego, si no hay internet, no hay música. Y si nos hemos pasado del ancho de banda de la tarifa pseudoplana de la conexión 3G, pues casi que mejor olvidarnos de que existe. Se puede comprar “de verdad” la canción por 89 céntimos (79 si ya has abonado los 10) con ‘bitrates’ de al menos 256 kilobits, eso sí.
¿Pero qué ofrecen además? Pues algunas cosillas bastante atractivas:
La primera es gratis:
Puedes reproducir todas y cada una de las canciones del catálogo (que, por cierto, es de unos nada desdeñables 6 millones de pistas, incluyendo ‘indies’ como Matador o Beggar’s Group) una vez, en su totalidad, sin más. Si no pasas de los primeros treinta segundos, además, no cuenta. Solo con esto, Lala se coloca en primera posición (en Estados Unidos, claro) de los sitios en que descubrir música.
Toda tu discoteca, en la red, también gratis:
Esta suena más interesante. Al estilo de mp3.com, un programa que te descargas repasa toda tu música y (i) si la tienen en el catálogo, la incluyen en tu cuenta (ii) si no, la suben a tu ‘discoteca personal en la nube’. En cualquier caso, gratis. Y después sincroniza lo que añadas. ¿Qué pasa con el DRM?Según dicen, si la canción la tienes con DRM subirla no la vas a poder subir pero, si está en el catálogo, te la activan igual (dicen, explícitamente, Even iTunes FairPlay files can be matched and legally added to your Lala collection). Faltaría, eso sí, comprobar qué pasa con la música de alquiler (y ahora mismo no me apetece engañarles con un proxy para probarlo)…
Sin esas dos características, Lala no llegaría ni a la línea de salida. Pero con esos dos puntos extra (sobre todo el segundo, muy interesante para los que podríamos llenar algún que otro disco Blu-Ray con la discoteca)… Atraídos por la posibilidad de subir la discoteca a la nube con el servicio ‘free’ podemos quedar fidelizados (qué palabro más feo) y acabar pasándonos a Lala como tienda principal…
Habrá que prestar atención (y cruzar los dedos para que logren salir de Estados Unidos, primero, y aterrizar en España, después).
Pues sí. Podría uno pensar que si la radio musical es un instrumento de promoción musical de bajo coste del que disfrutan las discográficas desde tiempo inmemorial, la versión ‘podcast’ de un programa de radio sería considerada una bendición por las discográficas. Pues así es… para la mayoría. Y es que la versión ‘podcast’ de Siglo 21, de Radio 3, ha sido mutilada para ‘extirparle’ la canción Another Way To Die, tema de la próxima peli Bond, cantada por Jack White y Alicia Keys. A pesar de que Tomás Fernando Flores y compañía se han tomado la molestia de ‘pisar’ la pista con unos cuantos samples para evitar la “piratería”…
La peli es de Columbia, o sea que me imagino que también son ellos los que andan detrás del estúpido atropello. Estúpido, sobre todo, porque su utilidad es nula…