Off to Linz
Segunda etapa de la gira de verano… En ausencia de incidentes, a estas horas debo estar despegando hacia Viena. Y de Viena a Linz en tren. Motivo, el 8th OpenMath Meeting. El miércoles volvemos a estar por aquí.
Segunda etapa de la gira de verano… En ausencia de incidentes, a estas horas debo estar despegando hacia Viena. Y de Viena a Linz en tren. Motivo, el 8th OpenMath Meeting. El miércoles volvemos a estar por aquí.
Pequeña actualización de urgencia para mantener la tranquilidad de la población ;-). Sigo vivo y en Nápoles, que está resultando ser una ciudad apasionante que desafortunadamente apenas he podido picotear. Se me queda, eso sí, la impresión de que es una ciudad en la que el tiempo se comporta de manera extraña. A veces se para el reloj. A algunos (muchos) se les paró en la era Maradona y siguen adorando al icono argentino. En otros sitios se paró en la época de los palazzos, con arquitecturas monumentales a cada portal, que se abre inmenso a la calle y parece querer engullirte. Se paró hace un par de milenios en Pompeya, bajo la lava y las cenizas del Vesubio. Y también se para el reloj, con cierta frecuencia, con el tráfico napolitano —que provoca sorpresa incluso entre los italianos que han llegado a la ciudad desde el norte— que acelera el funcionamineto del corazón cada vez que uno se sube a un taxi —las líneas continuas sobre el asfalto son meramente indicativas, sospecha uno— o cruza una calle —el secreto, dicen los nativos, está en mirar el tráfico con el rabillo del ojo: si el conductor ve que le miras, asume que serás tú el que se pare…
En fin. Espero encontrar un rato para buscar alguna foto decente en la memoria de la cámara y colgarla por aquí…
Hala. Me voy. A Berlín. Pero volveré. El lunes por la tarde estoy de nuevo por aquí tocando las narices. Quedan ustedes amenazados con fotos a la vuelta. Disfruten del fin de semana de desconexión y pórtense bien :-).
Hacía tiempo que quería probar el buscador de vuelos Trabber, pero como llevaba mil años sin volar por placer, no había habido manera. Pero dentro de un par de fin de semanas me voy a Berlín, y la verdad es que Trabber me ha hecho un favor y me ha ahorrado 15 euros, que siempre son de agradecer. De regalo, una interfaz AJAX la mar de currada ahorra, además de dinero, algo de tiempo y, lo que es más importante, los dolores de cabeza que provoca más de una web de viajes :-)-