Realidad virtual. Sí, pero [todavía] no

La cosa más divertida que se puede hacer con el Gear VR, con la excepción de unos pocos juegos y vídeos, es hacer demostraciones del Gear VR. Hace unos días dejé uno en en nuestro trailer del CES y pude ver como unas cuantas personas lo experimentaban por primera vez. Mis padres vieron una peli corta sobre pinturas rupestres estas navidades. Cada vez experimenté la emoción de ver saltar a alguien a otro mundo por primera vez. Pero no es sólo compartir un hobby. Es una forma de recapturar a través de otros la alegría de ver algo que yo ya había agotado. Dar una vuelta por el laboratorio de Tony Stark fue divertido. No tengo ganas de volverlo a hacer.

Ese es el problema con buena parte de la realidad virtual. Después de años de experimentación, hemos encontrado algo que funciona innegablemente: breves espectáculos visuales como una visita a Islandia o una canción de un concierto de Paul McCartney. Y, desafortunadamente, eso es, por un lado, difícil de monetizar y, por otro, casi enteramente pasivo.

Copiado y traducido de Slow down the virtual reality hype. We’re still waiting for the good stuff, en The Verge. Yo no podría haberlo dicho mejor, comenzando porque mi experiencia es diversos órdenes de magnitud más cutre, con un Cardboard, y no con un Oculus… De hecho, y aún a pesar de lo [intencionadamente] cutre de Cardboard, creo que esto es lo mejor que le podía pasar a la realidad virtual: “hardware” a coste de “todo a cien” que permite jugar sin despertar expectativas imposibles de satisfacer… y da a los potenciales desarrolladores un poco de campo para jugar y ver si a alguien se le enciende la bombillita y sale la imprescindible killer app.

Por otro lado, coincido también con las dos cosas que apuntan en el artículo: primero, que el siguiente paso tiene que venir del lado de las interfaces, sin las que no vamos a poder pasar de la pasividad imperante y, por otro, que al menos de momento se trata de un producto claramente “de nicho” que, al menos a corto plazo, se va a usar básicamente para “experiencias” patrocinadas por departamentos de marketing y (más interesante, personalmente), museos.

Ya puestos, unos cuantos enlaces relacionados que han ido saliendo estos días…

Experiencias más allá de los videojuegos:

Hardware…

Producción y distribución de contenidos (especialmente los más “estilo vídeo”):

Interfaces:

Ah, y finalmente, el tema de las smart glasses, que a pesar de la aparente muerte de Google Glass, siguen rondando…

2014 en música

(Repasando mi 2014, como de costumbre por estas fechas… Como siempre, las bandas están enlazadas a last.fm. No como siempre, la lista me la ha generado lastimer.com, una aplicación que funciona sobre la API de last.fm y tiene en cuenta el tiempo que dura cada pieza, no sólo el número de reproducciones…)

My last 12 months listening data. Total time listened: 1138h 13 min. 1. Pink Floyd, 15h 58min. 2. Mogwai 13h 22min. 3. Massive Attack 12h 46min. 4 The Chemical Brothers 12h 33min. 5. Portico Quartet 10h 17min. 6 Joby Talbot 10h 13min. 7 Boards of Canada 10h 10min. 8 Tim Hecker 10h 7min. 9. Colin Stetson 10h 6min. 10. Caribou 10h 5min. 11. Medeski, Marin and Wood 9h 55min. 12. Ben Frost 9h 54min. 13. Ingram Marshall 9h 45min 14. Led Zeppelin 9h 38min. 15. Nils Frahm 9h 37min. 16. Eclectic Colour Orchestra 9h 30min. 17. Kronos Quartet 9h18min. 18. Dirty Three 9h 12min. 19. Sølyst 8h 53min. 20. Massimo Volume 8h46min
Un año de música (Si eres usuario de last.fm, clic en la imagen para generar el tuyo)

Repasemos…

Los que vimos en directo

Desde el final de la lista hacia el principio, el compositor islandés Ólafur Arnalds (también está en la lista con Kiasmos, en su faceta más electrónica y bailable). También en el apartado de música contemporánea, el Kronos Quartet, que vinieron al Primavera Sound (de entre todos los sitios posibles, sí, lo sé). Un poco más para arriba, en el apartado jazz, Medeski, Martin and Wood (con John Scoffield, excelente regalo de cumpleaños, por cierto). Y cerrando el apartado Primavera Sound, en el 9 mi marciano favorito, Colin Stetson y en el 2 los incombustibles Mogwai… Todos conciertos muy recomendables, por cierto.

Pero os dejo con lo que no pude ver en directo, porque no han venido por aquí: Ólafur Arnalds como parte de Kiasmos…

Y un poquito de Mogwai, va…

Las novedades

Tha Haxan Cloak. Dice last.fm que es drone, dark ambient, industrial y noise. Yo sólo sé que me ha dado muy fuerte…

Parquet Courts. Imagino que no os los descubro. Pero por si las moscas, ahí va una ración de… ¿rock de garaje?

(Si os gustan Parquet Courts, por cierto, yo probaría con los italianos Massimo Volume. Ya diréis qué tal.)

La mezcla curiosa del año es la de Sisyphus. Más hip-hop que otra cosa, pero un poco de todo… (y con la participación de Sufjan Stevens, nada más y nada menos). Si me lo preguntan a mí, un discazo.

Algo menos conocidos son los psicodélicos Hookworms. Pero tampoco tienen desperdicio. A ver si se pasan algún día de gira por aquí…

Clásicos de ayer, de hoy y de siempre…

No ha sido este año de muchas novedades… Ahí siguen Apollo 440, Röyksopp, Burial, Nick Drake, Garbage, M83, Chemical Brothers o Massive Attack… Cada cual en su estilo, pero creo que ya no se van a ir de aquí. Y supongo que no hace falta que os descubra a a ninguno.

No son tan conocidos, me temo, Sara Valenzuela, Tortoise, Sølyst, Arab Strap, Portico Quartet o Boards of Canada, pero en esta casa suenan un año sí, el otro también. Si no los conocéis, a ello. En serio.

Si os va el post-rock y no os suenan, probad con Crippled Black Phoenix. Y otros que se han hecho un hueco casi permanente por aquí son Dirty Three, la banda del a-veces-colaborador-de-Nick-Cave Warren Ellis…

También le seguimos dando a la electrónica. Además de los ya mencionados Kiasmos, hemos consumido grandes cantidades de Jon Hopkins y deadmou5.

Contemporánea

Va a ser que prefiero los compositores vivos a los muertos… No nos vamos a parar a entrar en detalles, pero son todos muy recomendables (y con el bonus añadido de ser bastante aceptables en entornos de oficina): Deru, Sylvain Chauveau, Greg Haines, Nico Muhly, Clint Mansell, Brandt Brauer Frick, Fennesz, Nils Frahm, Ingram Marshall, Ben Frost, Tim Hecker o Joby Talbot.

Mención especial, por un lado, para el ruidismo de RMSonce que, cosas de la vida, es colega de la facultad y, por otro, la orquesta de cuerda Eclectic Colour Orchestra, con la que también hay una cierta relación personal :-).

By the way. Si os va lo de escuchar música “clásica” de compositores vivos, ese es el lema, precisamente de una radio neoyorquina que deberíais escuchar más: Q2 Music.

De por aquí

Poca cosa a añadir a los ya mencionados RMSonce y Eclectic… Neuman y Nudozurdo, básicamente. Me hago el propósito de año nuevo de escuchar más música cercana. Pero ya sabemos cómo suelen acabar los propósitos de año nuevo…

Nunca se fueron, pero han vuelto

Apartado especial para Led Zeppelin y Pink Floyd, que son dos de mis bandas favoritas de siempre… pero que hasta hace no mucho no estaban disponibles en Spotify y ahora sí. ¿El resultado? En el 14 y el 1 de mi lista. No estar tiene sus motivos, pero también su precio…

En fin. El año que viene, más.

Mejorando (un poco) la barra de tareas de Windows 7 (y posteriores)

Llamadme antiguo, pero en casa aun hay un ordenador corriendo Windows Vista. Y de las pocas cosas que hacen que no cambie (además de la pereza extrema, sí, vale) es que la barra de tareas que se presentó con Windows 7 me parece una atrocidad extrema…

Captura de pantalla de la barra de tareas de Windows 7 en su configuración habitual

En un mundo en que las pantallas son cada vez más panorámicas, ¿a quién se le ocurre hacer que las cosas crezcan en vertical (ocupando un espacio cada vez más reducido) y encojan en horizontal (malgastando un espacio cada vez más sobrante)? La respuesta, me da a mí, es que hay que imitar el dock de Apple, para lo bueno y para lo malo. Esos píxeles verticales no los vamos a recuperar jamás, me temo, pero…

Ahora los iconos de las aplicaciones activas crecen para mostrar su título y se dejan de colapsar las diferentes ventanas de cada aplicación

Con un pequeño truquillo podemos desacoplar las diferentes instancias de las diferentes aplicaciones y disponer siempre de la información de qué documento corresponde a cada ventana (llamadme maniático, pero esas décimas de segundo invertidas en navegar de una ventana a otra, especialmente cuando tienes media docena de documentos abiertos, me ponen de los nervios).

El truquillo se llama Ultimate Windows Tweaker y está disponible aquí para Windows Vista y 7 (no, el truco no es necesario para Vista, pero la cantidad de personalizaciones que permite la aplicación es considerable) y aquí para Windows 8. Y la opción está en el apartado de ‘personalización’ y se llama button grouping. De nada :-).


PS No, no es la entrada más brillante de este blog, pero con lo muerto que lo tengo últimamente, cualquier excusa es buena para escribir un poco…

La ‘nueva’ cámara de Android

Por si queda alguien que aún no se haya enterado, la nueva aplicación de cámara de Google para Android es una noticia interesante. Primero, porque la aplicación (enlace a Google Play) funciona ahora sobre cualquier móvil o tableta Android 4.4. Que no es para nada una versión de Android muy extendida, pero sí es bastante más cobertura que la que tenía la aplicación hasta ahora… De golpe las panorámicas ‘a la Streetview’ pasan a estar al alcance de bastantes más móviles, algo que no deja de estar bien (la aplicación ha perdido algunas opciones de configuración, como el balance de blancos, por el camino, por cierto :-().

Pero la novedad realmente noticiosa está explicada con detalle en Lens Blur in the new Google Camera app, en el blog de investigación de Google. Como probablemente sepáis, una de las ventajas más relevantes de cargar con una cámara grande es que estas suelen tener sensores más grandes y estos suelen tener la capacidad de reducir la profundidad de campo: el primer plano queda enfocado mientras que el fondo se desenfoca, algo que hace que ese objeto en primer plano destaque mucho más y no se pierda entre el fondo. Los sensores de las cámaras de los móviles son (con muy contadas excepciones) minúsculos, con lo que cuando haces una foto, el primer plano queda enfocado, lo que hay inmediatamente detrás queda enfocado, y el árbol que hay a quinientos metros de distancia también queda perfectamente enfocado. Eso, a veces, está bien, pero muchas otras veces, no.

Lo que hace Google es (después de activar el modo lens blur), primero, pedirte un poco de trabajo extra (después de tomar la foto la aplicación te pide que muevas la cámara un poco de una determinada forma) y, después, aplica un poco de magia (llámale magia, llámale algoritmos de visión por ordenador) para construir un mapa de profundidad que permite, a posteriori, centrar el foco allí donde queramos, con la intensidad que deseemos. Mola.

Claro que las fotos de demostración de cualquier cosa suelen estar tomadas en condiciones ideales. ¿Qué pasa si tomas fotos ‘de verdad’, con iluminación nada optima, con el sensor más bien mediocre del Nexus 4, y mi pulso? Veamos una primera foto sin el efecto aplicado:

Foto de un salero sobre una foto. Toda la imagen está enfocada, restando importancia al salero, que es el objeto que se quería fotografiar
Es una foto del salero. O lo quería ser. Porque con todo esa profundidad de foco, es difícil saber qué se quería fotografiar

(Las fotos que genera la aplicación cuando se activa el desenfoque son 1024×768 y las tenéis a resolución completa: clic para verlas a tamaño completo.)

Démosle un 50% (más o menos) de efecto:

Foto de un salero sobre una foto. El fondo se ha difuminado mucho, con lo que queda claro que el protagonista de la foto es el salero
Esto ya es otra cosa…

Y si le damos a tope…

Foto de un salero sobre una foto. Se ha difuminado de forma extrema, de forma que hasta partes del salero están desenfocadas
El efecto aplicado al máximo. Obsérvese cómo la cabeza del salero está enfocada… pero la sal del salero, no o.O

Claro que ese salero no deja de ser un objeto sencillo, y a lo mejor no presenta un gran reto. Vayámonos a un ejemplo realmente difícil. De nuevo, primero sin el efecto aplicado:

Foto de una planta. Toda la imagen está enfocada, con lo que se resta importancia a la planta, que se pierde en un fondo complejo
Un caso bastante más complejo. Estaría bien poder perder ese horrible fondo, pero… ¿sobrevivirá el algoritmo?

Y ahora con aproximadamente el 50%:

Foto de una planta. Desenfoque aplicado aproximadamente al 50%. El efecto no es perfecto, pero muy tolerable. El fondo se ha difuminado casi completamente
Bastante bien, ¿no?

Eso sí, en condiciones así abusar del efecto va a provocar efectos secundarios no deseados:

Foto de una planta. El efecto se ha aplicado al máximo. El algoritmo falla, y aplica efectos a partes de la planta que no debería y resulta extraño. La foto es perfectamente reconocible, pero hay cosas extrañas
Al límite. El algoritmo no hace milagros. Pero casi…

Y, hablando de efectos secundarios, no podían tardar en llegar unos cuantos hacks explotando el trabajo de Google (como debe ser :-)):

Nada mal, ¿no?

GMail 10

Captura de pantalla del mensaje de bienvenida al darse de alta en GMail
It was 10 years ago today…

Pues sí, GMail tiene ya diez años y 20 días (se lanzó el 1 de abril de 2004), pero yo tardé casi tres semanas en obtener mi cuenta, o sea que esta no ha cumplido los diez años hasta hoy. Noventa y pico mil conversaciones más tarde (más, de hecho, que yo soy de los que borra correos) cuánto me costaría sobrevivir sin ese buzón.

Cómo pasa el tiempo…