La Reina del Código


Interesante minidocumental (no llega a diecisiete minutos) el que le dedican en FiveThirtyEight a Grace Hopper, una de las mujeres más importantes de la historia de la informática (mejor dicho: una de las personas más importantes de la historia de la informática, que resulta ser mujer). Como a más de uno le cuesta el inglés, transcribo y traduzco… (que los dioses de la propiedad intelectual me lo perdonen).


Mujer desconocida
 

Todo el mundo tiende a hacer la broma de que las mujeres en la industria informática son como los unicornios: no existen.

Mujer desconocida
 

Durante mucho tiempo la informática ha sido vista como una cosa de hombres.

Mujer desconocida
 

Siempre hablamos de Steve Jobs y Bill Gates.

Mujer desconocida
 

Grace Hopper es, de lejos, uno de los personajes más enigmáticos de la informática.

Telle Whitney, presidenta del Anita Borg Institute
 

Telle Whitney: Llegó a la informática cuando la informática no era una disciplina, ni una profesión.

Kathleen Williams, biógrafa de Grace Hopper
 

Kathleen Williams: Grace Hopper iba muy por delante de su tiempo. Fue disruptiva mucho antes de que esa fuese una expresión aceptada.

Kurt Beyer, biógrafo de Grace Hopper
 

Kurt Beyer: No creo que hubiésemos llegado a oir hablar de Grace Hopper si no llega a ser por un suceso que tuvo lugar el 7 de diciembre de 1941.

Grace Hopper en 1983
 

GH: El 41 fue Pearl Harbour. E mundo estaba en un estado muy, muy crítico. En este país todo el mundo intento hacer algo por el esfuerzo bélico.

Kathy Kleiman, ENIAC Programmers Project
 

Kathy Kleiman: Durante la Segunda Guerra Mundial se dio una llamada para que las mujeres ocupasen roles de hombre.

Kurt Beyer: La Segunda Guerra Mundial fue una guerra de ciencia. Y para tener una guerra de ciencia, se convierte también en una guerra de matemáticas. Así, algunos de los problemas más importantes que debían solucionarse eran tablas de balística.

Kathy Kleiman: Así que fueron y contrataron mujeres y les dieron el título de computadoras. Las computadoras eran un grupo de mujeres calculando a mano las trayectorias balísticas.

Kurt Beyer: Descomponías el problema y volvías al cabo de dos o tres días y tenías el problema resuelto.

GH: Yo también quería, desde hacía tiempo, apuntarme a la Armada, pero era una profesora universitaria de matemáticas (NdT: había nacido en 1906, se doctoró en matemáticas en 1934 y en 1941 era profesora asociada en Vassar College). Cuando finalmente me dieron permiso para abandonar Vassar…

Kathleen Williams: Grace tuvo grandes dificultades para incorporarse a la Armada. En primer lugar, ya tenía treinta y tantos años. Y en segundo lugar, no pasó las pruebas físicas.

GH: Tenía treinta y siete años. La Armada considera que debo pesar 63 kilos. Yo peso 48.

Kurt Beyer: El oficial de reclutamiento no sabía qué hacer con ella. O sea que la asignaron al proyecto secreto en Harvard.

GH: Entré por la puerta y el Comandante Aiken me miró y me dijo “¿Dónde narices ha estado?”. Entonces señaló con la mano el Mark I, los 15 metros que ocupaba y me dijo “eso es un motor de computación”. Siempre me han encantado los cacharritos. Y me temo que, por dentro, cuando vi por vez primera el Mark I pensé “vaya, es el cacharrito más precioso que he visto en mi vida”.

Kurt Beyer: Howard Aiken era estudiante posgraduado de física en Harvard. Cuando empezó la guerra volvió a la Reserva y a trabajar de nuevo para la Armada. Y decidió llevar el programa Mark I como si fuera una operación militar. Así, él era el comandante, su nave era el ordenador y, si vas a seguir las reglas de los militares, tenías que aceptar que el segundo oficial que te habían asignado era una mujer. Cuando la conoció, se horrorizó de que fuera a ser su segunda al mando.

Grace Hopper en 1944
 

…pero Hopper era tan buena averiguando cómo hacer funcionar la máquina que al cabo de unos meses se había vuelto verdaderamente indispensable para Howard Aiken.

Kathleen Williams: No estaba interesada en “la parte del ordenador a la que le puedes dar una patada”, solía decir. Le gustaban lo que acabarían llamándose “los programas”.

Kurt Beyer: Lo que era interesante del Mark I es que su sistema de entrada era, de hecho, cintas de papel. Así que cuando digo que estaban “picando código”, de hecho estaban representando con agujeros en la cinta ese código, y entonces la cinta pasaba por la máquina. Mientras el Mark I está en Harvard, hay otro proyecto secreto financiado por la Armada, llamado ENIAC.

Kathleen Williams: El ENIAC era enorme. Tanto que, de hecho, la gente trabajaba dentro de él.

Cuatro mujeres trabajando dentro de ENIAC
 

Kathy Kleiman: Después de que los hombres hubiesen construido este enorme hardware, eligieron a seis mujeres, y les dieron los diagramas de cableado del ENIAC y les pidieron que hicieran que resolviese ecuaciones de cálculo diferencial. Y lo hicieron. Sin manuales, sin lenguajes de programación. Una tarea magnífica y prácticamente imposible.

Kurt Beyer: Así que, mientras el Mark I sólo podía hacer tres operaciones por segundo, el ENIAC hacía cinco mil por segundo.

GH: Todo era, deprisa, para ayer. Así que la presión para mantener los ordenadores de la Armada en funcionamiento era muy fuerte. Y el Mark I corría 24 horas al día, 7 días a la semana.

Kathleen Williams: Trabajaban muy duro, días larguísimos. Buena parte de la presión venía del propio Howard Aiken, que era un jefe muy estricto.

Kurt Beyer: El Mark I era plenamente funcional, durante la guerra, y se la pasó resolviendo problemas críticos. El problema más importante que resolvió el equipo de Hopper durante ese periodo se lo pasó un hombre llamada John Von Neumann. Lo que ella no sabía es que Von Neumann trabajaba para el Proyecto Manhattan. Y hay un problema de ecuaciones en derivadas parciales muy complejo que debe resolverse que no podía resolverse usando métodos tradicionales, usando personas para los cálculos. O sea que en otoño del 44 presenta el problema. Tardaron tres meses en resolverlo y averiguan cómo hacer que una bola colapse sobre sí misma y saben dónde situar los puntos de fuerza sobre la esfera para que colapse. Después de la guerra [Hopper] se enteró de que había resuelto el problema de implosión para la bomba atómica. La bomba que se lanzó sobre Japón y hizo que la guerra acabase seis días más tarde.

Después de la guerra a Grace Hopper no se le permite ser profesora en Harvard porque en Harvard no hay profesoras. No se le permite seguir como oficial de la Armada porque están cerrando el programa WAVES. Tiene cuarenta y tantos, está divorciada, sin hijos. Las dos cosas que la definían en aquel momento, ser una experta en un campo que de hecho todavía no existía y ser oficial de la Armada, le son arrebatadas.

La Eckert Mauchly Computer Corporation, la primera “start up” informática, diría, se convierte en su salvación.

Kathy Kleiman: La Eckert Mauchly Corporation se diseñó para comercializar el ordenador y Grace se incorporó como directora de la división de software.

Kurt Beyer: También contrataron a algunas de las mujeres que habían trabajado en el ENIAC. Ellas dominaban el campo de los ordenadores. La start up de Hopper, la Eckert Mauchly Computer Corporation fue adquirida por Remington Rand y el siguiente dispositivo en el que trabajan, llamado Univac

Kathy Kleiman: El Univac I fue el ordenador revolucionario. Se presentó en el 51 o el 52. Se volvió sinónimo de la palabra ordenador durante años.

Kurt Beyer: Igual que decimos kleenex para referirnos a los pañuelos de papel, o Coca Cola para referirnos a un cierto tipo de refrescos, en los 50 se decía Univac para referirse a los ordenadores.

Kathleen Williams: En aquellos primeros tiempos había un montón de pequeñas empresas construyendo sus propios ordenadores y pronto se hizo obvio que no sabían hablar entre ellos.

Maria Kalwe, rectora del Harvey Mudd College
 

Maria Klawe: Así, Grace Hopper fue una de las primeras personas que comenzaron a abogar por un lenguaje de programación independiente de la máquina particular.

GH: Un buen número de gente pensaba que estaba al menos parcialmente loca. Al fin y al cabo insistir en hablar al ordenador en inglés llano era una idea completamente ridícula. Era imposible. Sólo que funcionó.

Kurt Beyer: Hopper inventa el compilador en el 51 y eso permite a gente sin doctorados en matemáticas comenzar a hablar con las máquinas (NdT: ahora no sé si adorar o odiar a Grace Hopper :-P), comenzar a programarlas.

Grace Hopper
 

GH: Lo que me pensaba es que había mucha gente en el país a la que no le gustaban los símbolos, que no eran matemáticos y odiaban los símbolos, así que déjales que programen en inglés. Sentido común.

Grace Hopper sentada frente a la consola de un ordenador de la época en compañía de tres hombres
 

Telle Whitney: Esa fue la revelación de Grace Hopper. Fue capaz de mirar la máquina y comprender que si se podía hablar con ella en un lenguaje de orden superior eso haría las cosas más simples y, además, más reutilizables.

Grace Hopper ante unas cuantas unidades de almacenamiento de la época con un libro sobre COBOL en las manos
 

Así que esta idea que tuvo y que se convertiría en la base de COBOL era de hecho 50 años adelantada a su tiempo.

Ayanna Howard, profesora del Georgia Institute of Technology
 

Ayanna Howard: Era un lenguaje muy potente. El motivo por el que tiene tanta popularidad es que fue muy adoptado en su tiempo. Contaba con la aprobación del gobierno y todo el mundo comenzó a usarlo.

Grace Hopper, dando clases
 

Kurt Beyer: En el año 2000 el 70% del código en activo en el mundo es código COBOL (NdT: esa afirmación suena, como mínimo, muy debatible).

Maria Klawe: Sigue habiendo miles de millones de líneas de código de COBOL ejecutándose (NdT: esta es bastante más creíble).

Kathleen Williams: Hopper sabía que estaba creando software mucho antes de que existiese la palabra.

Kurt Beyer: Mucha gente conoce la versión antigua de Grace Hopper, la almirante en uniforme militar. Para esa época probablemente ya no medía un metro sesenta sino uno cincuenta y dos y pesaba 45 kilos, arrugada, fumadora. Esa es la imagen pública que existió durante muchos años. Lo que descubrí en los archivos fotográficos es una joven hermosa y vibrante que había aprendido a trabajar en organizaciones dominadas por hombres no sólo con su humor y su sarcasmo, sino también con encanto.

Kathleen Williams: Era encantadora por naturaleza, era amigable por naturaleza, por naturaleza le gustaba hacer las cosas a su manera y se dio cuenta muy pronto que lo lograría antes con azúcar que con vinagre.

Kurt Beyer: Para cuando se hizo mayor, no creo que necesariamente fuese capaz de identificarse con las nuevas generaciones de feministas.

Kathleen Williams: Aunque abrió caminos, nunca admitió que hiciese falta abrir un camino. En ese aspecto era muy interesante, siempre creyó que las mujeres tenían las mismas oportunidades que los hombres, que no necesitaban un guiado especial o una mentorización especial. Si trabajan duro y son capaces serán reconocidas igual que los hombres. El hecho de que eso no era cierto era obvio para la mayoría de gente que la rodeaba, pero es algo que nunca admitió.

—¿Qué opina del movimiento de liberación de la mujer en los últimos quince o veinte años?

—No sé gran cosa de él porque no he tenido que preocuparme del tema, estaba en la Armada.

Kathleen Williams: Que se la nombrara “hombre del año de la informática”… No le preocupaba en absoluto que fuese “hombre” y no “mujer”. Probablemente pensara que era divertido, pero desde luego no le molestó. Esmuy interesante, su carácter tiene dos caras.

Kurt Beyer: En 1967, cuando la mayoría de gente se estaría jubilando, se reincorpora a la Armada y se hace una nueva carrera durante los siguientes 20 años y asciende a almirante. Los militares comienzan a usarla como portavoz y comienzan a llamarla la madre de la informática, la madre de la programación.
Voz en off: A los 76 años, es la persona de más edad de la Armada en activo. Lo han oído bien, en activo. Si les cuesta creerlo, no son los únicos.

GH: Tenemos que avanzar hacia el futuro. La frase que siempre me ha desagradado es esa horrible “es que siempre lo hemos hecho así”. Es por eso que tengo un reloj que va del revés en la oficina.

Kathleen Williams: Hopper tenía un reloj que se movía al revés en la oficina y eso dejaba parados a los que entraban en su oficina. Todo el mundo comprobaba su propio reloj y le preguntaban cómo podía saber la hora que era. Y ella contestaba que no había ningún motivo en absoluto para que el reloj tuviese que moverse en la misma dirección. También tenía una bandera pirata sobre la mesa, porque si necesitaba algo encontraría una forma de liberarla del Pentágono, normalmente por la noche cuando no había nadie más.

Telle Whitney: Hay que comprender que el porcentaje de mujeres en la informática sigue siendo bastante bajo.

Kathleen Williams: Y no tienen conociemiento histórico de cuántas mujeres contribuyeron como pioneras en los primeros tiempos.

Telle Whitney: Celebramos una “Grace Hopper Celebration” de las mujeres de la informática, la mayor reunión de mujeres tecnólogas del mundo.

Maria Klawe: La idea es que tenemos grandes mujeres en la informática y que deberíamos celebrar que están aquí y que deberíamos ayudarlas, animarlas y darles inspiración para que hagan todavía más. Deberíamos ser un lugar en el que las mujeres que dudan sobre esta carrera puedan ver lo inspiradoras y apasionadas y entusiastas son las mujeres que se mueven en este campo.

Te abre los ojos ver cuántas mujeres hay en el campo.

Mujer desconocida
 

De verdad había gente gritando “Dios mío, existimos, hay otras chicas como nosotras, no somos las únicas”.

Kathleen Williams: Hay una gran falta de conocimiento entre las mujeres de hoy en la informática sobre Grace Hopper.

Kurt Beyer: Ese primer grupo central que inventó la mayoría de las bases de la programación tiene a Grace Hopper y a parte de su equipo de Harvard y a algunas de las mujeres del proyecto del ENIAC resolviendo aquellos problemas complejos.

Ayanna Howard: Creo que es tan importante tener modelos porque entonces es “oh, si ella fue capaz, entonces tiene que ser posible que yo sea capaz”.

Megan Smith, responsable de tecnología de Estados Unidos
 

Megan Smith: Es como una Edison de nuestros días, como un Turing, y aún así Hopper no está en los libros de historia y es una de las cosas que tenemos que arreglar.

GH: Hablamos de nuestros recursos naturales. Hablamos del petróleo y el carbón y la madera. Creo que con frecuencia olvidamos que el mayor recurso natural con que contamos son nuestros jóvenes. Son nuestro futuro.

Grace Hopper murió el 1 de enero de 1992. Dos años más tarde 500 mujeres del mundo de la tecnología asistieron a la primera Grace Hopper Celebration. En 2014 ñla Grace Hopper Celebration tuvo más de 8000 asistentes.

Kathleen Williams:¿Que si creo que a Grace le gustaría el título de “reina del código”? No. Creo que pensaba que todas esas cosas eran tonterías. Odiaría la idea de ser reina. Yo no se lo haría sufrir.

Los tuits de la semana 2.2

Algunas de las prácticas de YouTube (y por tanto de Google) son deleznables:

RT @waxpancake YouTube’s offer to @zoecello—put your whole catalog on our free streaming service with ads, or we block your channel. http://zoekeating.tumblr.com/post/108898194009/what-should-i-do-about-youtube

De cacharritos

Oscuro (de verdad: es de color negro) objeto de deseo:

el nuevo dell xps 13 ya está en la web de dell españa. 1400€: 13″ i7 8GB 256GB QHD táctil 1,26kg http://www.dell.com/es/p/xps-13-9343-laptop/pd

…aunque, para qué nos vamos a engañar, no es ‘el cacharrito del momento':

I experienced ‘mixed reality’ with Microsoft’s holographic computer headset, ‘HoloLens’ http://www.engadget.com/2015/01/21/microsoft-hololens-hands-on/?ncid=rss_truncated

Wired: Our Exclusive Hands-On With Microsoft’s Unbelievable New Holographic Goggles http://www.wired.com/2015/01/microsoft-hands-on

Aunque no sólo Microsoft está tras el tema:

RT @koalillo See the beautiful, nightmarish patent illustrations for a Google-funded augmented reality device | The Verge http://www.theverge.com/tldr/2015/1/17/7559473/google-magic-leap-patents-drawings

Este otro “cacharrito” (comillas muy necesarias) tampoco estaría mal:

#want (no sé para qué, pero #want) http://www.theverge.com/2015/1/21/7863319/microsoft-surface-hub-action-video

Eso sí, bajando al mundo real, por qué no recordar que sí, que los tiempos avanzan que es una barbaridad… Este tuit:

..precedió a este otro por apenas unas horas:

en amazon, disco duro wd de *6 teras* por 230€ (disponible 20 de enero). a 39€ el tera o.O http://www.amazon.es/gp/product/B00LO3KMK0/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&camp=3626&creative=24822&creativeASIN=B00LO3KMK0&linkCode=as2&tag=obm-21

Puestos a mirar atrás…

RT @UOCeimt Atención, pregunta: ¿cuál fue el primer ordenador personal? http://j.mp/1KrKYdy

Y la gran reflexión sobre el mundo del cacharrito ha sido de Dilbert:

Cosas de diseño y desarrollo web…

RT @sitepointdotcom 25 Epic Graphic Design Tips for Non-Designers, via #Versioning: http://buff.ly/15oWff0

efecto monitor de tubo en css. ¡mola! http://codepen.io/lbebber/pen/XJRdrV/

Myth is a CSS preprocessor that will allow you to use new and experimental CSS features in your projects http://www.sitepoint.com/getting-started-myth-preprocessor-future/

RT @brucelOn Use of the Lang Attribute http://blog.adrianroselli.com/2015/01/on-use-of-lang-attribute.html what are practical user benefits & how widespread is it? asks glamorous @aardrian

UX Check is a Chrome Extension that helps you identify usability issues through a heuristic evaluation. http://www.uxcheck.co

RT @SidebarIO What’s new in CSS Selectors 4 http://ift.tt/1yaON0n

8 Things I Wish I’d Known When I Started as a Web Developer http://www.sitepoint.com/8-things-wish-id-known-started-developer/

Y para cerrar, mi imagen favorita:

Las ‘chicas’ de Bletchley Park

Me salto todas las leyes de propiedad intelectual, pero es por una buena causa… El original de este texto, disponible en The Guardian: Bletchley Park ‘girls’ break code of secrecy for book launch, por Maev Kennedy. Mucho mejor leer el original.

Las mujeres que trabajaron juntas durante la guerra se reúnen de nuevo por primera vez para celebrar la publicación del nuevo libro con sus memorias.

Durante años Betty Webb y Mary Every trabajaron a pocos metros de distancia, a menudo durante toda la noche, en el Bloque F, entre los “rompecódigos” de Bletchley Park. Ahora, cuando ambas tienen 92 años de edad, se han reunido por vez primera.

Aunque miles de mujeres trabajaron allí hombro con hombro durante los años de la guerra, alojadas en casa de curiosas familias locales o compartiendo alojamiento en cabañas de ocho literas dobles, reinó el secreto más absoluto. Pasaron décadas antes de que el mundo exterior se enterase de nada de lo que sucedió en el laberinto de cabañas en pésimo estado que rodeaban la horrorosa mansión eduardiana en Buckinghamshire, pero las mujeres jóvenes y brillantes reclutadas en escuelas de secretariado, las fuerzas armadas, o directamente de la escuela, apenas sabían gran cosa más.

Ahora siete veteranas, con una edad global de 639 años, con los broches dorados y azules —no medallas— que finalmente les concedieron en 2009, han regresado para el lanzamiento de un libro sobre su vida allí, The Debs of Bletchley Park. A través de sus páginas y sus conversaciones muchas se han enterado por primera vez lo que el resto habían estado haciendo allí.

Se estima que el trabajo de descifrado de códigos en Bletchley acortó la Segunda Guerra Mundial en dos años y salvó miles de vidas. “Nunca se sabía lo que la persona de la oficina de al lado estaba haciendo, no digamos ya en el siguiente bloque,” dice Every.

Es la última superviviente del grupito que aprendió japonés específicamente para trabajar en los mensajes interceptados desde el Lejano Oriente. Una vez traducidos, Webb los reescribía en el inglés más romo posible antes de pasarlos, para disimular que la inteligencia provenía de mensajes interceptados y descifrados. Las dos entraron en una animada conversación sobre su trabajo, conversación que nunca habría tenido lugar si se hubiesen encontrado haciendo cola para tomar un té en un descanso de un turno de noche. “Hemos podido hablar unas con otras en el mismo idioma”, dijo Cada. “Es como si compartiésemos una misma vía del tren.”

Todos los que trabajaron allí firmaron la Ley de Secretos Oficiales, y la cumplieron a rajatabla. Un día de 1974, el marido de Lady Marion Body, el diputado Sir Richard Body, dejó de un golpe sobre la mesa un libro que acababa de comprar. Era el relato de Frederick Winterbotham sobre los rompecódigos de Bletchley, The Ultra Secret. “¿Vas a contarme ahora lo que hiciste en la guerra?” preguntó. “No,” respondió ella.

Jean Pitt-Lewis vio con asombro un documental ese año, el primero, presentado por Ludovic Kennedy, y le gritó a la pantalla: “¡No, no, no!” Sin embargo, su madre llamó por teléfono, enfervorizada, para decir: “Por fin sé lo que hiciste”.

Pitt-Lewis fue una de “las chicas de Dilly”, reclutados directamente de la escuela por una figura legendaria, el clasicista griego Dilly Knox, que había estado trabajando para el Ministerio de Marina como criptógrafo desde 1914 y, con aversión a los jóvenes alborotados, consiguió permiso especial para trabajar con un equipo totalmente femenino.

Pitt-Lewis recordó la entrevista como “un poco una farsa”. Él le preguntó si sabía alemán, ella respondió que no y él contestó con tristeza que habría sido de ayuda conocer algunas palabras.

Y eso fue todo, ya había pasado la entrevista. Algunas de las chicas eran un tanto inusuales, le advirtió. Una era “una persona muy agradable, pero un poco extraña — lleva pantalón y corbata de lazo, y fuma en pipa”.

Marigold Mortimer se convirtió en “wren” (un wren es un pájaro, un reyezuelo, y era el mote con que se conocía a las integrantes del Women’s Royal Naval Service, por el sonido similar de su acrónimo, WRNS) al dejar la escuela y le dijeron que era posible que fuese a “algún lugar del campo — no podemos decirle dónde porque no lo sabemos, y si le dan el trabajo no podrá decírselo a nadie ni ir a ningún otro lugar hasta que termine la guerra”.

“Sonaba a una pena de prisión”, recordó.

No todo era sombrío. Las mujeres acantonados en chozas en la abadía de Woburn envidiaban a las que vivían más cerca de Bletchley, que podían participar en las noches de conciertos, conferencias, bailes y coros en la mansión.

Las mujeres de la casa, a su vez, envidiaban a las de la abadía que dominaba el hermoso parque, y a las que tenían sus propios ponis en los establos e iban de caza.

Todos vivían por los días de permiso, en los que podían salir corriendo de sus turnos hacia la estación para tomar un tren para ir a Londres y sus cines, teatros, salones de baile y museos en una hora — “si el tren estaba en marcha”, cuenta Body. La mayoría tenía novio, pero no en Bletchley, donde las mujeres superaban a los hombres en razón de cuatro a uno: “Jugábamos fuera de casa,” Webb recordó sobre su novio canadiense — que nunca supo una palabra de en qué trabajaban.

Se les concedió oficialmente el derecho a hablar en 1975, pero pocas lo hicieron. El bloque F, al igual que muchos de los registros, había sido destruido, y hasta el reciente resurgimiento del interés y la restauración del lugar como museo, parecía probable que las historias de las mujeres, eclipsadas por inconformistas hombres brillantes como Alan Turing, quedaran en perpetuo silencio. Ellas se sorprenden ahora de las estanterías repletas de libros sobre su trabajo, y de la nominada al Oscar The Imitation Game — sobre la que tienen opiniones diversas. “Sobredramatizada”, dice Body. “Por decirlo suavemente.”


(Más sobre Bletchley Park y sobre The Imitation Game, esta vez sí escrito por mí.)

Para dormir mejor, ajusta la temperatura de color de tus pantallas (Windows, Mac, Linux… y iPhone, iPad y Android)

Es un tema que aparece con una cierta regularidad en prensa, la última de ellas un poco antes de Navidades (en Popular Mechanics, por ejemplo (enlazaría medios españoles pero, claro, ley Google…)): el uso de pantallas tiene efectos nocivos sobre el ritmo circadiano y, resulta que leer de una pantalla antes de ir a dormir parece no ser la mejor idea… El estudio, eso sí, dice que no es sólo la luz: la temperatura de color también es importante, y parece ser que la luz azulada de las pantallas es especialmente mala. Así que un paliativo (que no solución) es modificar por la noche esa temperatura de color.

Yo hasta ahora conocía una aplicación, gratuita además, para Windows, OS X y Linux, f.lux que hace precisamente eso. Pero ahora resulta que, primero, f.lux ya tiene versión para iPhone e iPad (aunque necesita hacerle un jailbreak al cacharro (más detalles en la web de f.lux) y segundo…

Vamos, que los usuarios de Android disponemos de Twilight, que hace lo propio en nuestros cacharritos (también hay una versión de pago, por 2 euros, que no parece esencial aunque, si la cosa funciona, ¿por qué no recompensar un poco al desarrollador?).

De nada :-)

El W3C, previendo el futuro desde el año 2000

XHTML 1.0 is the first major change to HTML since HTML 4.0 was released in 1997. It brings the rigor of XML to Web pages and is the keystone in W3C’s work to create standards that provide richer Web pages on an ever increasing range of browser platforms including cell phones, televisions, cars, wallet sized wireless communicators, kiosks, and desktops.

o, traducido (énfasis mío):

XHTML 1.0 es el primer gran cambio a HTML desde que se lanzó HTML 4.0 en 1997. Aporta el rigor de XML a las páginas web y es la piedra de toque del trabajo de W3C para crear estándares que nos den páginas web más ricas para un creciente abanico de plataformas de navegación incluyendo teléfonos móviles, televisiones, coches, comunicadores inalámbricos del tamaño de una billetera, quioscos y sobremesas.

Vale que no se dieron cuenta que “teléfonos móviles” y “comunicadores inalámbricos del tamaño de una billetera” iban a converger, pero me vais a reconocer que clavaron el futuro bastante, ¿no?

Sacado de http://www.w3.org/MarkUp/ en agosto de 2000 (Internet Archive: Wayback Machine), sacado a su vez del siguiente vídeo, referenciado por hermanito: