(Esto es una traducción, bien intencionada aunque seguro que imperfecta, del artÃculo On Creativity, de Andy Rutledge, aparecido en A List Apart el 4 de marzo de 2008, de acuerdo con el permiso que se da aquÃ. Nótese, además, que las ideas del autor se parecen en algunas cosas a las del traductor, pero la coincidencia no es total.)
Esta última distinción es importante porque la concepción popular de la creatividad y su relación con el diseño con frecuencia está distorsionada. Como diseñadores, se nos percibe ampliamente, correctamente o no, como exponentes profesionales de la creatividad. Por tanto, las formas con que definimos, empleamos y representamos la creatividad son importantes.
Para los que no lo hayáis visto (que deberÃais verlo antes de seguir leyendo,de verdad), habla de un señor llamado David Dabner que imparte unas clases sobre tipografÃa “a la antigua”, colocando individualmente los tipos en la prensa Algo que solo puede ser tan reaccionario y anticuado como revolucionario y moderno, según cómo se haga. Dabner defiende muy bien la necesidad de “aprender a tocar el instrumento” antes de “hacer música”: a veces el ordenador borra tanto las dificultades y nos da tal libertad de expresión que nos lanzamos a tumba abierta sin tener en cuenta limitaciones que, más que ser cortapisas, son ayudas para no excedernos en un diseño.
Todo ello me recuerda el magnÃfico artÃculo On Creativity, aparecido hace unas semanas en A List Apart, extremadamente crÃtico con los que opinan que la “creatividad” es el mayor de los activos en la cartera de un diseñador. De obligada lectura. (Recordarán los lectores habituales, atentos y con memoria de este blog que hace unas semanas una traducción de ese artÃculo apareció fugazmente en este sitio. Andy Rutledge, su autor, me indicó que me habÃa saltado (inadvertidamente, lo prometo) un embargo de dos meses que la revista impone antes de la reutilización de sus textos en otros sitios. El artÃculo se publicará dentro de un mes y pico, cuando el embargo deje de ser efectivo.)