The Confusion, de Neal Stephenson (II)

Me lo acabé. ¿Y ahora cómo espero yo a que editen el siguiente? Un final de infarto. Hasta las dos de la mañana sin poder soltar el libro, para acabar con las últimas ciento y pico páginas. Me va a dar algo. Sobre lo que ya comenté, poco más que añadir. Si acaso, que conforme va avanzando el libro va cogiendo más y más ritmo, y se va haciendo más entretenido e interesante. Y que la criptografía y la estenografía aparecen un poco más en la segunda mitad.

Por cierto, he leído en una entrevista con el autor que hay cosas en el Criptonomicón que sin esta trilogía no tienen demasiado sentido. O sea que tocará relectura en septiembre. Aunque me imagino por donde va la cosa…

[Escuchando: Luna – Smashing Pumpkins – Siamese Dream]

The Confusion, de Neal Stephenson

En slashdot tienen una entrada sobre The Confusion, el último libro de Neal Stephenson. Lo curioso es que afirman que ha salido hoy mismo, cuando yo lo tengo desde el lunes pasado, cortesía de amazon :-), y voy por la página cuatrocientos sesenta y algo. Donde sí estamos de acuerdo, es en el juicio lapidario (traduzco): si te gustó Quicksilver, este es mejor; si no, no te molestes.

Paréntesis: En español Quicksilver se editará en tres volúmenes, todos traducidos por pjorge. El primero de ellos, Azogue, ya está disponible.

Lo que no sé es cómo se lo va a montar Ediciones B para partir el libro en tres. Dado el volumen de los últimos libros de Neal Stephenson, el Criptonomicón salió en España en tres volúmenes (El código enigma, El código pontifex y El código aretusa, 8,08 euros unidad en la edición de bolsillo en la fnac). Con Quicksilver la cosa fue/será más fácil, ya que el tomo original está dividido en tres partes. Pero el título de este segundo volumen de la trilogía (aquí, ¿nonalogía?) ya indica que la cosa no será fácil, ya que el autor ha ‘con-fundido’ (el guión es suyo) dos libros que se entrecruzan en el tiempo, para evitar la confusión del lector (si él lo dice…), con lo que los puntos dónde romper el libro de manera mínimamente natural son como mínimo difíciles de elegir.

Ah, sí. Que si me está gustando. Pues bastante. Los que hayan leído Quicksilver recordarán el auténtico rompecabezas que es. Y los que no, una indicación: de las páginas 917 a 927 son un Dramatis personae para que el lector no se pierda más de lo necesario… Aquí la cosa se relaja bastante, ya que casi todos los personajes ya son conocidos del tomo anterior y la sensación de desconcierto se mitiga considerablemente.

Los personajes siguen dando vueltas por Europa en sus odiseas particulares (bueno, de hecho alguno ya ha llegadao, a estas alturas, a Oriente Medio). La obsesión de Stephenson por el dinero y los mercados financieros sigue presente y bien presente. La criptografía, al menos de momento, aparece bastante menos que en Quicksilver o Cryptonomicon. Y sigue habiendo emoción y humor en la dosis necesaria para consumir tal barbaridad de páginas.

¿Se podría haber escrito en menos páginas? Desde luego. El autor abandonó hace tiempo lo de ‘lo bueno, si breve…’. Pero las descripciones retorcidas y minuciosas, de batallas, o anécdotas, o qué se yo, no dejan de ser parte de su estilo. Las 460 páginas que llevo se podrían haber condensado en 300 sin perder nada del hilo argumental básico, pero no habría sido lo mismo.

¿Y si lo recomendaría? Pues no. Me explico. Cryptonomicon es un libro genial, en mi opinión. Quicksilver, no. Está bien, pero es demasiado difícil para poderlo disfrutar del todo. Este vuelve a estar muy bien. A trozos, al nivel de Cryptonomicon. Pero claro, para poderlo disfrutar hay que pagar el peaje de Quicksilver. Y eso es mucho peaje.

¿Recomendación? Atacar el Criptonomicón. A precio de bolsillo uno de los libros no es una gran inversión. Si el gusto coincide con el mío, leer uno y los tres es lo mismo. Después, a por Azogue. Con un poco de suerte, al acabar el Criptonomicón ya estará en edición de bolsillo y, encantados como estaréis con los tres anteriores, un libro más a riesgo perdido no dolerá mucho. Y si no lo encontráis malo, seguir avanzando, pensando que para el cuarto volumen la cosa mejorará…

[Escuchando: Stevens Last Night In Town – Ben Folds Five – Whatever And Ever Amen]

Eternal Sunshine of the Spotless Mind (II)

Acabo de ver Eternal Sunshine of the Spotless Mind (dirigida por Michel Gondry, escrita por el director y Charlie Kaufman, protagonizada por Jim Carrey y Kate Winslet, con Elijah Wood y Kirsten Dunst).

[Apreciados señores de la MPAA, (i) prometo que iré a verla pagando religiosamente la entrada en taquilla y (ii) le estoy haciendo publicidad, en la medida de mis posibilidades.]

Cosas que se me vienen a la cabeza:

  • Se nota que es de Charlie Kaufman. Está al nivel de Being John Malkovich. Un guión realmente delirante. En la primera mitad de la película me ha decepcionado, y me parecía que se iba a quedar en Adaptation (se nota que no me gustó demasiado Adaptation, ¿verdad?), pero la película se lanza en la segunda mitad, y sorprende y emociona.
  • Se nota que es de Michel Gondry. Porque no parece una película muy cuidada. Hasta que, de golpe, te das cuenta de que sí, que mucho. Este tipo es un monstruo.
  • Jim Carrey no sólo me resulta tolerable (algo que a mí me habría costado creer), sino que es el actor para la película. Muy buen trabajo. Brillante.
  • ¿Y cómo describir la película? Pues es algo así como el centro de un triángulo con vértices Blade Runner, Memento y Amélie. En serio. (Estoy intentando averiguar si es circun, orto o bari-centro).

No tengo ni idea de cuándo se estrena por aquí, pero tremendamente recomendable.

PS El post se llama … (II) porque, de hecho, es continuación de otro, The Work of Director Michel Gondry.

Un enlace para comentar

100 pelis que merecen más amor [por parte del público, claro]. En el 29, Hormigaz [Woody Allen meets ET]. En el 34, Cop Land [Stallone puede actuar]. En el 39, Ronin [geniales persecuciones; ideal para un programa doble con Heat]. En el 52, En la línea de fuego [En la que descubrimos que a Clint Eastwood le gusta el jazz]. En el 59, Rounders [toda una película de culto, y además es la peli favorita de The Sports Guy, uno de mis escritores de deportes americanos favoritos]. En el 70, 25th Hour [la que me hizo volver a ver una peli de Spike Lee]. En el 71, Jackie Brown [Tarantino explica una historia casi normal]. En el 73, Beautiful Girls [Ted Demme, Natalie Portman, Uma Thurman, Sweet Caroline]. En el 88, El último boyscout [Sí, me cae bien Bruce Willis]. En el 98, The Hudsuckerproxy [Los hermanos Coen, al nivel de Barton Fink o Muerte entre las flores]. Y no he visto, pero quiero ver, la 23, She’s the one, ni la 58, Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto.

[Escuchando: Kate – Ben Folds Five – Whatever And Ever Amen]

The Work of Director Michel Gondry

Casualidades de la vida. Te pasas por la fnac porque ya había pasado el día del padre, y tener un detalle no va a matar a nadie. Y claro, te das una vuelta por la sección de música. Y ves que hay un DVD ¡de un director de videoclips! Qué loca está la gente. Quién se va a comprar una cosa así. Pero por algún motivo lo giras. Y ahí están. Los dos videoclips más geniales de todos los tiempos. ‘Come into my World’, de Kylie Minogue (en serio) y Let forever be, de los Chemical Brothers. Alucinantes. O sea que el colgado que se compra cosas así acabo siendo yo.

Y qué pasada recuperar esos vídeos. Y los que ha hecho para White Stripes. Y los de Björk. Y Foo Fighters, y Cibo Matto, y Like a rolling stone por los Rolling Stones, y la publicidad de Smirnoff… Y lo currados que están los menús del DVD (la función ‘shuffle’ es muy buena).

Para mí los mejores, a parte de los de arriba, son la historia simétrica de Cibo Matto, la recursiva de Björk y el lego-clip para los White Stripes. Brutales.

Dos DVDs (bueno, uno con dos caras, que de hecho me gusta más) por 25 euros. Muy caro, pero lo vale hasta el último céntimo.

Por cierto, el resto de vídeos geniales de la historia los han hecho Chris Cuningham (el vídeoclip de robots de Bkörk) y Spike Jonze (el ex de Sofia Coppola, que ha hecho los últimos de Fatboy Slim, o Being John Malkovich), y también tienen sus respectivos volúmenes en la colección’The Work of Director…’.

[Escuchando: Renegade Master (old skool mix) – Fatboy Slim]

Por cierto, que ha saltado del videoclip a la pantalla grande. Ha hecho ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, coescrita con Charlie Kauffman, que ha sido nominado a los oscars por Being John Malkovich y Adaptation (que no era ni de lejos tan buena, pero qué se le a a hacer). La acaban de estrenar en Estados Unidos, ha arrasado con la crítica, no tanto con el público (8 millones de dólares, 6,000 dólares por sala), y ya me muero de ganas de verla.