Hace unos días (semanas, ya) decidí instalarme en este WordPress el Internet Archive Wayback Machine Link Fixer de (como su propio nombre indica, sí) el Internet Archive. Dice la página del plug-in que sus principales funcionalidades son:
Escanear automáticamente los enlaces salientes de las entradas
Comprobar si hay archivo en la Wayback Machine
Archivar, si no lo hubiese
Redirigir los enlaces rotos o desaparecidos a los archivos
Archivar tus propias entradas y actualizaciones
Todo esto con el obvio objetivo de contribuir a la fiabiliadad a largo plazo del contenido en la web.
En primer lugar, toca felicitar a WordPress y al Archive por la iniciativa, claro (yo hace un tiempo que me instalé el plug in del Archive para Firefox con el objetivo principal de ir archivando a mano las entradas de obm, pero se agradece que te automaticen :-)).
En segundo, animaros a los que tengáis un blog con WordPress a instalaros el plug-in: por los menos de cinco minutos que cuesta configurarlo (hay que obtener una «API Key» (gratuita) del Internet Archive, y es por eso que se tarda algo más) consigues archivar automáticamente todo tu contenido y contribuir al archivado de aquellas páginas que enlazas y que se le podrían haber escapado al bot del Archive.
Y, finalmente, como corresponde a la manía catalogadora de esta casa, toca pasar lista. ¿Cuántos enlaces diríais que hemos lanzado en los tropecientos años que lleva obm funcionando? ¿Mil? ¿Diez mil? ¿Cien mil? Pues nada más y nada menos que trece mil cincuenta y dos (cincuenta y tres o cincuenta y cuatro, diría, una vez que se publique esta entrada O:-)). Se dice pronto, ¿eh? Diez mil doscientos de ellos, por cierto, ya están archivados correctamente (el resto no se han podido archivar, bien porque murieron antes de que se pudieran archivar, bien porque no permiten el archivado, por los motivos que sean). Y, de esos trece mil enlaces, ¿qué porcentaje diríais que se ha roto? Tened en cuenta que el blog lleva en funcionamiento más de veinte años (dios, qué viejo soy). ¿Un 1%? ¿Un 10%? ¿Un 20%? Pues nada más y nada menos que 1301 enlaces o, casi exactamente, el 10%. ¿Y cuántos diríais que se han podido redirigir (con esfuerzo ε/2 por mi parte) a su correspondiente archivo? Los 1301 :-) (confieso que me he creído los números del panel de control y que no he hecho el esfuerzo de investigar más). Si eso no es una recomendación para usar el plug-in (y pasarse por el Archive y hacer una pequeña donación), yo ya no sé…
¡Voy tarde! Es diciembre y en la portada de Byte dice que aún es noviembre (sí, de 1985, claro). Anyway, vamos allá, de urgencia, con el repaso a la revista…
Y comenzamos con el que sigue siendo el tema, en 2025, de revistas de informática, entradas de blogs y vídeos de YouTube a tutiplén: utilidades de dominio público:
Cuarenta años más tarde seguimos igual de locos por obtener utilidades gratuitas y seguimos teniendo que explicar que «gratis» no necesariamente es «malo». Es curioso, eso sí, comprobar que en 1985 había que explicar que muchas de las utilidades venían con su código fuente («código abierto» se puso de moda a finales de los noventa, dice la Wikipedia). Y a uno le entran sudores fríos pensando en descargarse software de BBS a través de los módems de la época (por mucho que los programas pesaran entonces una miseria al comparalos con los actuales).
Si hacéis click en la página y seguís leyendo encontraréis utilidades de disco, de memoria, de estatus del sistema, de ayuda para el uso del teclado, de manipulación de texto y de archivos, de control de pantalla, pequeñas aplicaciones, utilidades de impresión, software de comunicaciones o lenguajes de programación (Forth, LISP, Logo). Lo de siempre: hemos cambiado, en cuarenta años, pero no tanto como uno podría imaginar.
Creo que llevábamos un tiempo sin fijarnos en la publicidad:
Diez megas en 8 minutos son algo más de 20 kilobytes por segundo (mi conexión de fibra da fácilmente 50 megabytes por segundo, o bastante más de 20 gigas en 8 minutos, y los puertos USB 3 llegan a los 500 megabytes por segundo) por apenas 180 dólares de la época (460 euros de hoy). Quejaos de que el pen USB os va lento y es caro, va… Y si seguimos con el tema, podemos repasar las velocidades de los discos de la época en general:
¿Lo más rápido de la época? 300 kilobytes por segundo. Y ni siquiera me siento viejo recordándolo… ¿Que a qué precio salían, decís?
Sí. Menos de mil dólares (más de dos mil quinientos de hoy con la inflación) es «inexpensive». ¿Por qué capacidades? 800 dólares te dan un disco externo (súper llevable: 19 por 42 por 9 centímetros, más o menos; no me atrevo a consultar el peso) de diez megas y que «solo» hace falta encender 30 segundos antes que el ordenador (lo juro, haced clic en la imagen, pasad página y leed). Uno de los internos, el SyQuest (compañía que duraría hasta su bancarrota en 1998), llega a la barbaridad de 30 megabytes #madreDelAmorHermoso. Y si hay que economizar, tenéis el Rodime, que os da 10 megas por apenas 500 dólares. Me los quitan de las manos. Bendita ley de Moore (y familia).
¿Otra cosa que no es exactamente reciente? Dame un problema, no importa qué problema, y alguien te lo resolverá con una hoja de cálculo:
Diseño de circuitos electrónicos con Lotus 1-2-3. En serio. No es una inocentada. O sí, pero suprema.
Y recupero mi tema fetiche, «cosas que ni en broma se publicarían hoy en día en una revista generalista»:
La criba de Erastótenes, amigas y amigos. Que, por cierto, no es un algoritmo especialmente complicado de entender (dejamos como ejercicio para la lectora girar la página e intentar entender el código en BASIC de la siguiente página :-)). Ahora me han enrado ganas de comprobar cuánta RAM consume el programita en Python que genera ChatGPT en menos tiempo del que necesitarías para teclear las tres primeras líneas del programa propuesto en la revista… pero no las suficientes como para hacerlo de verdad O:-).
Y para cerrar… la multitarea:
Y es que, en 1985, que un ordenador personal fuese capaz de ejecutar múltiples programas en paralelo no era exactamente trivial. Tanto no lo era que no resultaba descabellado cobrar 150 dólares por el programa para hacerlo. Aunque te redujese un 75% el rendimiento del software (cosa que solo ibas a notar cuando ejecutases programas intensivos en cálculo, claro, pero eras tú quien tenía que pensar en ello) o se te comiese buena parte de la RAM del ordenador.
Por cierto: las interfaces «de ventanas» de la época no tenían precio (aunque, de hecho, hoy se están poniendo los programas «TUI», en un maravilloso retorno al pasado :-)).
En fin, lo dejamos aquí, que vamos tarde. El mes que viene Dentro de unos días (seguramente semanas), más.
Copia y pega avanzado (¡con conversión de formatos!)
Aparte de conservar el historial de las últimas cosas que has copiado al portapapeles (esto siempre lo has tenido disponible, aunque no lo supieras, haciendo Win+V en vez de Ctrl+V), ahora tienes Win+Shift+V, que te permite hacer todo tipo de alteraciones útiles a las cosas que pegas.
Si has copiado texto, al pegar te ofrecerá la posibilidad de pegar sin formato, en formato markdown, como JSON o como un fichero de texto o HTML (ideal adjunciones por correo, por ejemplo).
Fijaos en la captura: nos habla de IA. ¿Por qué? Porque se puede activar un «pegar con IA» (requiere una «API key» de OpenAI, y no lo he probado) que permite resumir el texto pegado, traducirlo, convertir la descripción de un algoritmo en código o aplicar un determinado estilo (que no formato) al texto antes de pegarlo.
Pega una imagen y te ofrecerá la posibilidad de extraer el texto de la imagen, y pegar como archivo PNG (ideal para adjuntar en vez de pegar en un correo electrónico).
(Para extraer texto de una imagen que tienes en pantalla, también tienes Text Extractor, accesible en Win+Shift+T.)
Y si haces lo propio con un archivo de vídeo…
Sigo teniendo Handbrake instalado, pero para cosas pequeñas…
Y, puestos a quejarse de algo, no se puede configurar: intenta conservar la calidad del archivo original. ¡Y no me ha usado la tarjeta gráfica! ¡Inadmisible!
Imaginad que os sobran todos esos .mp4. En la línea de comandos esto es fácil de hacer (aunque no del todo trivial: obsérvese que hay diferentes extensiones de archivos , o sea que no podemos usar *.mp4.vtt y tenemos que irnos a algo como *.mp4.???). Pero con PowerRename (que nos aparecerá al hacer clic con el botón derecho con los archivos seleccionados) es tan fácil como
Más común que renombrar archivos es querer reducir el tamaño de una foto. No vamos a adjuntar a un correo la foto de tropecientos megapíxels tal y como ha salido de la cámara, ¿verdad? Botón derecho en el explorador, cambiarle el tamaño con Image Resizer y
Por defecto también ofrece unos cuantos tamaños más, y son configurables. La opción de eliminar los metadatos, por cierto, si realmente vas a usar la herramienta con fotos hechas con una cámara (la del móvil incluida), va a tener el efecto secundario positivo de eliminar información que podría afectar a tu privacidad (la fecha y hora y el lugar en que se tomó la foto).
Por defecto convierte a JPG al 90% de calidad si partes de un JPG, y también es capaz de trabajar con otros tipos de archivo, y todo es bastante configurable. Puestos a echar algo de menos, no puedes tener diferentes calidades de JPG preconfiguradas.
Previsualizar archivos «como en un Mac»
Una de las cosas chulas del Finder de Mac es que previsualizar archivos (imágenes, pero también audios, o PDFs, por ejemplo) es muy fácil. Con PowerToys, basta con pulsar Ctrl+espacio con un archivo seleccionada para obtener el mismo resultado.
Desbloquear archivos que no se dejan borrar
¿No te ha pasado nunca que intentas borrar un archivo y no se deja porque algún proceso lo tiene abierto? En general, es que lo tienes abierto en una aplicación que deberías cerrar antes de borrarlo, y está bien que el sistema te avise. Pero otras veces se trata de una aplicación que tú has «matado» pero que se ha quedado viva por algún motivo, y no suele ser obvio qué hacer. Botón derecho, desbloquear, eliminar (úsese con cuidado, que puedes romper cosas).
Chuleta de teclas rápidas
Una vez instalado PowerToys, deja pulsada la tecla Windows y obtendrás un listado de todas las cosas que puedes hacer (en la aplicación y en el sistema operativo) con Win + loQueSea.
Un lanzador de aplicaciones «como dios manda»
Pulsa Alt+espacio y tendrás PowerToys Run, un lanzador de aplicaciones bastante potente. Busca archivos, aplicaciones y más:
(Acaban de sacar Comand Palette, que es una versión más avanzada, que por defecto se lanza con Win+Alt+espacio.)
Localizar el puntero del ratón
Seguramente la utilidad de PowerToys que más utilizo. ¿Tienes una pantalla grande? (O más de una.) ¿Has perdido alguna vez el puntero del ratón? (Yo sí, varias veces al día 😅.) Pulsa dos veces la tecla control izquierdo y el sistema te destacará dónde está.
Y más…
Como decía aquel, «no se vayan todavía, aún hay más» (por cierto: cada funcionalidad se puede activar o desactivar a voluntad). Estas funcionalidades no las uso tanto, pero ahí están:
Crop and lock, que te permite hacer un recorte de una ventana en tiempo real (es un poco extraño, pero te permite quedarte solo con un trozo de una aplicación y minimizar el resto).
Una miniutilidad relacionada es Always on top, que mantiene siempre a la vista la ventana que quieras.
La capacidad de destacar automáticamente en pantalla los puntos donde haces click. También puedes ponerle una «mirilla telescópica» al puntero, y activar un zoom configurable (a base de integrar ZoomIt). Todo ello útil si estás haciendo una demo, compartiendo pantalla o grabándola. Y mantener la pantalla encendida indefinidamente sin necesidad de cambiar las opciones de ahorro de energía (esto debería activarse automáticamente cuando te conectas a un proyector, opino). Y también puedes activar una regla para medir distancias en la pantalla.
Si tienes múltiples pantallas grandes, también te interesará Mouse Jump, que te permite saltar a puntos de esas pantallas sin tener que mover el ratón una distancia potencialmente considerable. Y si usas múltiples ordenadores, Mouse without borders, que te permitirá controlarlos todos desde un solo teclado y ratón.
Fancy zones, que te permite definir regiones en la pantalla y recolocar aplicaciones en esas regiones (esto lo solía utilizar yo bastante, pero con las mejoras a la gestión de ventanas de Windows, ha dejado de tener utilidad para mí).
Acceso rápido a editar el archivo hosts, por un lado, variables de entorno, por otro, y acceder a una previsualización del registro de Windows (si no sabes lo que son esas cosas, casi mejor no tocarlo, o incluso desactivar esas utilidades).
Vaya, que me extrañaría mucho que no hubiese alguna funcionalidad de PowerToys (o unas cuantas) que te vayan a resultar muy útiles. (Y lo único que no entiendo es por qué no viene PowerToys instalado por defecto con Windows.)
Por razones que no vienen a cuento, estos días me estoy leyendo los Daredevils que de 2011 en adelante hizo el equipo creativo de Mark Waid al guion, Chris Samnee al dibujo y Javier Rodríguez al color (y en algunos números dibujando también, supongo que cuando Samnee no llegaba).
(Bueno: sí viene a cuento: uno es muy fan tanto de Chris Samnee como de Javier Rodríguez. Grandísimos creadores visuales ambos, opino.)
Y la cuestión es que no he podido evitar fijarme en cómo en algunas viñetas se permiten visibilizar algunas de las cosas que caracterizan la vida digital de las personas ciegas. Sirvan estas tres como ejemplo:
Eres Daredevil y tienes superpoderes… pero los ordenadores se te resisten. Innecesariamente, porque si programas la aplicación como deberías, una persona ciega no debería tener problemas para usarla.No tengo yo muy controlado si con la popularización de las apps de los bancos hay otras maneras de hacer accesibles los cajeros, y no me he fijado si sigue habiendo cajeros con conector para auriculares. Pero sí, como mínimo por aquella época, los cajeros sabían hablar…Un último ejemplo… El iPhone siempre ha sido un móvil muy accesible para las personas ciegas (y parece ser que ya hace años que Android también se ha puesto las pilas con el tema, por lo que me dicen). Los asistentes de voz y las funcionalidades de accesibilidad, como el teclado braille que se ve en la viñeta, han supuesto un gran avance…
En fin, que no debería ser destacable que las discapacidades se visibilizasen, y menos aún las de las personas ciegas en una serie que tiene por protagonista a una persona ciega. Pero, aun así, creo que valía la pena destacarlo…
Parece que la única manera de escribir una entrada al año es repasar la música del año anterior de la mano de mi cuenta de last.fm… (Que sí, que el resumen de Spotify está muy guay, pero hay vida más allá…)
Pocas cosas que no hubiese escuchado mucho en 2020, pero bastantes más voces femeninas en el top 15…
Además de las Larkin Poe (rock de raíces, dice last.fm), Loyle Carner (hip hop) o Bully (grunge/rock/punk/pop), también irrumpen en el top 50 el ambient de Julianna Barwick (en el 18), el folk de Frazey Ford (en el 22) o Caroline Rose (en el 25), el maliense Afel Bocoum (en el 27), bastante indie con las madrileñas Hinds (en el 28), Julien Baker (en el 29), Soccer Mommy (en el 30) o Black Honey (en el 35), hip hop chileno con Ana Tijoux (en el 36), el garage de L.A. Witch (en el 45), la neopsicodelia de L’Epee (en el 46) y la pianista y compositora hania rani (en el 49). No me van a dar un programa en Radio 3, pero mira, como mínimo vamos variando la dieta. Aunque los estilos son los de siempre…
En fin. Cerramos el año pasado deseando escuchar menos música en 2021 que en 2020. Y lo conseguimos. Pero ojalá sigamos con la tendencia a la baja, dichoso virus.