¿Qué software gastas? (Android edition, v4)

A falta de entradas interesantes y originales, aprovecharemos que han pasado ya unos meses (¡diez!) desde la última ¿Qué software gastas? para revisarla y actualizarla… Desde entonces, el Galaxy Note tuvo unos problemillas técnicos (que solucionó ya el servicio técnico, todo sea dicho) que me llevaron a pasar una temporada con un Sony Xperia Pro y a que ahora gaste un Nexus 4… El Asus Transformer Prime, mientras tanto, sigue siendo la tableta de la casa, y desde entonces ha habido alguna que otra novedad en el mercado de software…

Utilidades de sistema

  • Por primera vez, no uso como lanzador de aplicaciones GO Launcher. Los lanzadores nativos del Nexus 4 y del Prime hacen absolutamente innecesario otro gestor. Y me llevan a pensar que, tengas el móvil que tengas, si el fabricante le ha aplicado su capa de personalización, lo mejor que puedes hacer es aprender a «obtener root» e instalarle una ROM «limpia», como CyanogenMod.
  • También he dejado de controlar el consumo de ancho de banda con 3G Watchdog Pro (y su versión gratuita, 3G Watchdog), dejándolo todo en manos de las herramientas del sistema operativo.
  • Para la gestión de archivos sigo usando ASTRO (y hay que notar que me sorprende muy mucho que en el Nexus no haya una aplicación instalada de fábrica para estos menesteres).
  • Sigo usando religiosamente, por un lado, WidgetLocker Lockscreen, para personalizar la pantalla de bloqueo del Nexus y tener las aplicaciones de uso frecuente aún más a mano. Para tener a mano el calendario, Simple Calendar Widget, efectivo y simple como su nombre indica. He abandonado, eso sí Battery Monitor Widget para el control de la batería, que ahora dejo en manos de Battery Doctor.
  • En cuanto a teclados, ni MultiLing (que sigue siendo muy interesante, siendo gratis y teniendo diccionario catalán), ni el Graffiti for Android que tantos buenos recuerdos me traía en el Note, ni ningún otro que haya probado, pueden competir con SwiftKey (y su hemano mayor para tabletas, SwiftKey Tablet X, ambos de pago y con versiones gratuitas de prueba). No los regalan, pero valen mucho más de lo que cuestan. Mucho.

Aplicaciones de uso frecuente en esta casa

  • Comencemos por las aplicaciones Google: Gmail, Google Maps con Street View y Google Reader para el RSS (sigue siendo lo mejor que he probado, aunque hace eones que Google no le da ni una triste actualización).
  • Para los podcasts, Listen (otra de las aplicaciones semiabandonadas de Google) ha sido sustituido por BeyondPod (en su versión pro, que es carilla). Hace todo lo que debería, pero tampoco es la aplicación más fácil de usar del mundo, y sigo a la espera de una alternativa mejor (y, a poder ser, que me permita gestionar los podcasts desde Reader).
  • Para la lectura, no podía faltar la app de Kindle, que ha llegado a sustituir a Pocket hasta para la lectura de artículos desde que Amazon lanzó send to kindle para Firefox.
  • Para los que nos movemos en transporte público por Barcelona, siguen siendo imprescindibles Next Train para la RENFE y Urban Step – Barcelona para el autobús (para el que use ‘catalans’, probablemente también sean interesantes cosas como FGC Android). Por acabar de mencionar las aplicaciones geolocalizadas, citar Foursquare y el «GPS social» Waze siguen ahí, aunque la información del tiempo ahora se la delego a Google Now (una de las razones más importantes para saltar a Android 4.1 o superior).
  • Para los momentos musicales, TuneIn Radio Pro para escuchar la radio (hay una versión gratuita, TuneIn Radio, pero la Pro es bien barata), la aplicación oficial de Spotify, claro, y como reproductor de MP3 he saltado a Google Play Music, por la capacidad de sincronizar los MP3 del ordenador a la nube y acceder a ellos «anywhere, anytime» (gratis hasta 20,000 canciones, que dado que ya soy suscriptor de Spotify, ya me bastan). Falta añadir SoundCloud, SoundHound ∞ (tiene versión gratuita), el cliente oficial de Last.fm, UberHype, un cliente no oficial para Hype Machine y 8tracks, otro servicio de música gratis que me gusta bastante.
  • En cuanto a clientes de Twitter, twicca sigue siendo muy recomendable en el móvil, pero por un euro y medioo uno se puede pasar a Falcon Pro, que lo vale. En la tableta ahora mismo gasto Plume, y no he encontrado motivo para pagar por la versión Pro.
  • Casi inevitablemente, la app oficial de Facebook, a la que hay que sumar la de Google+, por si las moscas, aunque sigo sin tener claro hacia dónde va la red de Google (eso sí, el hecho de que mis fotos desde el móvil suban solas a su nube, la verdad, hace que la use con una cierta frecuencia)…
  • Para navegar la cosa ha cambiado bastante, y mi navegador por defecto ha pasado a ser Firefox (con el historial sincronizado con sus hermanos de escritorio), y para cuando toca economizar ancho de banda tiro de Opera beta y su «modo off-road» (sí, Chrome también ofrece la funcionalidad, pero está bien no darles toda tu información… y me encanta la personalización que le ha hecho Opera a WebKit).
  • En el apartado de comunicaciones, básico WhatsApp (no me han hecho pagar, pero soy de los que opinan que menos de un euro al año por su servicio es más que razonable y sí, como medio mundo, también me he instalado LINE por si acaso), y mucho menos esenciales Skype y Trillian (también son interesantes IM+ y su versión de pago IM+ Pro, pero más en la tableta que en el móvil).
  • En cuanto a clientes remotos, tanto de RDP como de VNC (esto es, programas que nos permiten acceder al escritorio de un ordenador remoto), seguimos gastando Jump Desktop (que tiene una habilidad notable para saltar firewalls) y Splashtop Remote Desktop HD, que no es tan habilidoso pero que tiene un rendimiento que da hasta para la reproducción de vídeo, si se cuenta con suficiente ancho de banda (por cierto, debería ser aún más potente Splashtop THD, optimizado para chipsets Tegra como el del Prime, pero confieso que me da un poco de rabia volver a pagar por un producto casi idéntico a otro por el que ya he pasado por caja)… La versión ‘light’, desde luego, es la de acceso vía terminal, para la que uso ConnectBot.
  • En cuanto a ‘almacenamiento en la nube‘, el ubicuo y ya imprescindible Dropbox sigue siendo el rey.
  • Para ver vídeo: YouTube y Vimeo, por un lado, los reproductores de vídeo ‘en local’ MX Player, más la beta de VLC y, finalmente, Rtve.es HD y TV3.
  • Ah. Y el vídeo me lleva a pensar en la cámara. La cámara nativa de Android 4.2 (¡y la galería!) es una maravilla, pero aún así sigo utilizando con una cierta frecuencia Camera Zoom FX.

Aplicaciones menos comunes…

Si en la lista anterior ya os ha parecido que había cosas raras, agarraos que vienen curvas…

  • Emuladores: ningún viejo fan del Commodore 64 debería pasar sin Frodo C64. Y los amantes de las calculadoras deberían instalarse Droid48 (que además es bastante útil).
  • Lectores de cómics: Si ya tenéis los tebeos, Perfect Viewer. Si sois fans del cómic americano, podéis probar con Comics (que da acceso a un inmenso quiosco (de pago, sí) con los productos de Marvel, DC y un buen número de editoriales más pequeñas (que no menores)).
  • Para jugadores de Trivial y demás necesidades de resolver dudas al momento, la aplicación oficial de Wikipedia y la de la IMDb son imprescindibles.
  • Para bloggers de pro, naturalmente, la aplicación oficial de WordPress.
  • Los interesados en la programación alucinarán con AIDE, un IDE completo de Java para Android.
  • Y ya para ir acabando, dos vicios personales: NFL Game Pass para ver (pagando) los partidos de la NFL (el equivalente NBA es NBA Game Time) y los pinballs Pinball Arcade y Zen Pinball THD.

Ahí es nada. ¿Me equivoco con alguna recomendación? ¿Me dejo algo? Ahí tenéis los comentarios :-).

La paradoja del Sharismo, o cómo una buena idea me pagará la hipoteca

(Nota: lo que sigue es una traducción de The paradox of Sharism, or how a cool idea will pay my mortgage, publicada en ictlogy.net.)

El motivador clave de los medios sociales y el espíritu central de la web 2.0 es un cambio de chip llamado ‘sharismo’ (o ‘compartismo’, si se quiere). El sharismo sugiere una reorientación de valores personales. […] Y no pasa nada por buscar recompensas económicas. Pero en todo caso obtendrás algo igual de substancial: felicidad.

Ese es Isaac Mao, traducido, en su ensayo Sharism: A Mind Revolution, que escibió para el libro Freesouls, de Joi Ito. Aunque me gusta la música, —hasta la tarareo de vez en cuando— me cuesta cantar esa letra.

No me malinterpreten: hay casi dos mil piezas de trabajo que ya comparto en esta web (ictlogy.net) desde la más simple entrada de blog a la última versión de un material de aprendizaje, pasando por presentaciones, artículos, capítulos de libros… Todo está (ahora mismo) bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0, aunque ello no ha impedido que terceras partes hayan pedido permiso para crear obras derivadas, que siempre ha sido concedido.

Las razones de este comportamiento son las que Isaac Mao describe en su ensayo, y muchas más, incluyendo tanto mi propia filosofía sobre la naturaleza de la producción resultante de fondos públicos o el ethos del científico y su papel en la sociedad. Pero este comportamiento, aún alimentado por ideologías, en realidad se hace posible porque mi tiempo ya ha sido pagado: en parte por el contribuyente, en parte por los estudiantes matriculados en mi universidad [pública] (dinero del contribuyente también, después de todo).

Al levantarme por la mañana, mi hipoteca ya se está pagando. Con eso en mente, tengo mucho espacio para poner las ideologías en práctica.

Isaac Mao habla de los «resultados positivos» del «sharismo»:

  • «Obtienes comentarios» y feedback general que enriquece tu trabajo.
  • «Obtienes acceso a todo el resto de cosas que se comparten».
  • «Todo lo que compartes puede ser reenviado, circulado y republicado», lo que implica reconocimiento y estatus social.
  • Lo que haces, si lo compartes, «tiene significado no sólo para ti, sino para toda la sociedad».
  • «Pero en todo caso obtendrás algo igual de substancial: felicidad».

A mí me funciona al 100%. Como estudioso, y estudioso pagado por fondos (mayoritariamente) públicos, funciona al 100%, en especial por lo que respecta a la felicidad. En serio. Desde que comencé el blog en 2003, sólo he obtenido beneficios de compartir. A veces incluso en efectivo.

Pero.

He hecho los deberes (véase más abajo). He leído lo que debería. Y aún así no veo cómo el «sharismo» —o, un pariente cercano, la ética hacker— puede aplicarse a toda la economía como retrata Mao. Sí, tenemos (algunos) ejemplos en la comunidad de software libre y (muchos menos) ejemplos en el movimiento de cultura abierta/libre. Pero aún así, en una economía global en que el dinero viene de capturar el valor añadido de un producto (donde «capturar» es un término muy amplio para un muy complejo conjunto de prácticas, la mayoría de ellas relacionadas con el acceso restringido a ese producto), el sharismo lo va a tener complicado para pagar una hipoteca, que se paga con moneda de curso legal.

Web 2.0, el poder de compartir

Mi universidad invita a Isaac Mao a su V Encuentro Instituciones y Empresas asociadas. La segunda parte del evento es una mesa redonda abierta que dirijo y en la que participarán el propio Isaac Mao, Ricardo Galli, fundador de Menéame, y Alfons Sort, CEO de Adobe Systems Ibérica.

Naturalmente, llevaré todas mis cuestiones a la mesa con el objetivo de ver si podemos iluminar alguno de los temas que, en mi opinión, todavía le quedan por aclarar al Sharismo.

Lecturas recomendadas

Antes he dicho que había hecho los deberes. Lo que sigue es una breve colección de lecturas que me parecen relevantes para la discusión. Buen provecho.

Dell Streak, el móvil XXXL

Decíamos ayer (o casi :-P) que este año habían tocado navidades androides y que en algún momento tocaría explicar cómo funcionaban los cacharritos nuevos. Y comenzamos hoy, con el Dell Streak, un dispositivo que Dell solo tiene a la venta en Estados Unidos y Reino Unido. Por tanto, tocó adquirirlo a través de importador (eXpansys, que lo tiene ahora mismo a unos casi razonables 475€ más 10,50€ de envío, teniendo en cuenta que el precio en Delll UK es de 400 libras, 464 euros al cambio).

A pesar de que Dell solo lo venda en Estados Unidos y Reino Unido, la primera sorpresa agradable es que el bicho viene con enchufe europeo y el sistema operativo en español (no, yo tampoco entiendo por qué no lo vendren en España, la verdad).

Para los interesados en las especificaciones:

  • Sistema operativo Android 1.6 que se actualiza OTA (esto es, sin necesidad de pasar por un ordenador) a 2.2.
  • Procesador Qualcomm SnapDragon 8250 a 1 GHz.
  • Bandas: UMTS a 2100 y 900 MHz, GSM y EDGE a 1900, 1800, 900 y 850 MHz, con datos HSDPA a 7.2 Mbps y HSUPA a 5.76 Mbps.
  • Pantalla de 5″ WVGA (800×480), multi-touch.
  • Cámaras de 5 megapíxels con autofocus y VGA.
  • Soporte para vídeo H.263/H.264, .3GP, MPEG4 y WMV y sonido MP3, WMA, AAC, AAC+, eAAC+, AMR, Midi y WAV.
  • 512 megas de ROM, 512 megas de SDRAM y 2 gigas de almacenamiento en una trajeta interna no accesible físicamente, más un slot MicroSD que viene con una tarjeta de 16 gigas y las acepta de 32.
  • WLAN 802.11b/g, Bluetooth 2.0 con EDR y conector USB 2.0 propietario.
  • Dimensiones: unos espectaculares 152.9×79.1×9.98 milímetros, con un peso de 220 gramos. Pequeño no es la palabra. De hecho, lo más probable es que nunca hayáis visto a nadie llamar con algo de tanta superficie (con la posible excepción del nGage, que estaba a la altura).
  • Batería de 1530 mAh.
  • Sensores de luz de ambiente y proximidad, acelerómetro, brújula, GPS, tres teclas capacitativas.

El resumen ejecutivo

Pues eso: el móvil XXXL. Si quieres un móvil pequeño, no es aquí. Si te pasas la mayor parte del tiempo con el teléfono en el bolsillo o pegado a la oreja, tampoco es aquí. Sin embargo, si te pasas más tiempo con la nariz apuntando a la pantalla del móvil que otra cosa, probablemente te interese el móvil más grande que cabe en el bolsillo del pantalón (‘loose fit’, eso sí :-P) y sí sea aquí…

Lo malo

La A y la B de ‘autonomía’ y ‘batería’. Ejercicio: salga usted de casa por la mañana con la WiFi, la conexión de datos y el GPS activados, sin tocar el brillo de la pantalla ni las configuraciones de sincronización de cuentas y con unas cuantas aplicaciones (Twitter y Facebook, por ejemplo) en marcha. Navegue usted por unas cuantas webs y tire de la navegación con GPS un rato. No hace falta que haga dos fotos con flash ni video… Difícilmente llegará la cosa a la hora de la merienda. Afortunadamente, las cosas no son tan malas: si uno recuerda que no hace falta tener el GPS continuamente en marcha, y salta de la conexión móvil de datos a la WiFi y viceversa, la cosa es un poco más razonable y es bastante probable llegar a la cena. En cualquier caso, si se le va a dar caña al trasto, mejor llevar encima el cable para conectarlo a todo puerto USB que nos pase por delante :-S. Y eso nos lleva a…

La C de ‘conector’. De nuevo, la cosa no es tan mala como podría parecer a primera vista, pero tampoco es buena. El conector que usa Dell no es completamente propietario: parece que responde al presunto estándar PDMI. ‘Presunto’ porque ahora mismo el estándar lo usan el Streak, una especie de radio que sólo se distribuye en Estados Unidos y el Galaxy Tab de Samsung… que no acaba de cumplir el estándar. Pues eso: presunto estándar, mientras no se demuestre lo contrario. Dell vende un dock con salida HDMI para ver la salida de vídeo del Streak en la tele, eso sí.

¿Y lo bueno?

Pues básicamente, y en mi muy modesta opinión, todo lo demás…

Comencemos por el tamaño, que sí importa, desde luego. Como decía antes, se trata del móvil más grande que puedas imaginar. De hecho, la gente suele preguntar si realmente es un móvil. En acción no resulta incómodo, pero sí llama bastante la atención. O sea que si uno llama mucho (que no es mi caso, para nada) va a tener que acostumbrarse a las miradas o a tirar de manos libres. Pero, en el polo opuesto, hay que considerar el momento en que se pretende usar el ‘smart’ y no el ‘phone’. Hoy en día en muchos círculos es fácil disparar un ‘duelo en el Mobile Corral’: plantea uno una duda y la gente ‘desenfunda’ iPhones, Blackberrys y móviles Android con bastante facilidad. De las cosas que caben en un bolsillo, el Streak gana con facilidad: no importa si hay que consultar la Wikipedia, mirar los horarios del transporte público, consultar la IMDb o hacer una búsqueda en Google, el Streak es el que se acaba usando. No falla. Y, la verdad, no es cuestión ni de sistema operativo ni de potencia (es la misma CPU de 1 GHz que está usando todo el mundo ahora mismo, y que dentro de seis meses nos parecerá lenta a todos), ni de características técnicas (la resolución, por ejemplo, de 800×480, es ofrecida por bastantes otros móviles, y los 960×480 del iPhone 4 dejan al Streak a la altura del betún): es el tamaño el que facilita el uso y la interacción. Y en estos casos gana el más grande que lleves encima. Los 7″ como el Galaxy Tab serían aún mejores, por no hablar del iPad, desde luego, pero el Tab necesita un bolsillo de anorak y el iPad, directamente, una bolsa…

(De hecho, en el CES que se está celebrando estos días están comenzando a aparecer bastantes móviles de más de 4 pulgadas, como las 4.3″ del Droid Bionic o las 4.5″ del Samsung Infuse. A lo mejor es por algo…)

Por lo demás, las virtudes del Dell Streak son las del móvil típico con Android 2.2 que, además, el fabricante ha tenido el detalle de apenas personalizar y que no ha pasado por las manos de las operadoras, siempre dispuestas a instalar basuras varias y recortar funcionalidades. Así pues, tenemos un dispositivo de funcionamiento sólido y correcto, sin el brillo de la experiencia de usuario de los dispositivos iOS, eso sí, y con un número de aplicaciones de calidad que crece y, particularmente, satisface mis necesidades y un poco (un bastante, de hecho) más. Dejo para otro día la entrada sobre el software que estoy usando. Me queda algún detalle por afinar pero, la verdad, estoy la mar de contento…

Pero… si no tiene teclado físico

Los que me conocen saben que servidor ha declarado desde siempre su alergia a los dispositivos táctiles sin teclado físico. Después de diez días con el Streak (y jugando un poco con un Tab y un Nook Color), puedo afirmar que si bien la alergia ha remitido un poco, sigue aquí. El Streak, en disposición horizontal, tiene un tamaño bastante correcto para teclear con los pulgares y, en vertical y con la ayuda de Swype, funciona bastante bien con una mano. Me atreveré a decir, incluso, que si Swype tuviera soporte para catalán, la cosa se quedaría aquí. Pero, al menos de momento, no lo tiene. Y esto hace que escribir en catalán, si uno quiere usar las tildes con un mínimo de corrección, no sea la mejor de las experiencias. Uno tiene la impresión de que ni Google ni Apple, ni muchas otras compañías anglosajonas, han acabado de descubrir todavía los idiomas latinos y que vamos a tener que seguir buscándonos la vida durante mucho tiempo. Aunque igual es desconocimiento por mi parte.

Falta añadir, desde luego, que en ausencia de feedback táctil ‘como dios manda’ (la vibración ‘háptica’ es curiosa, pero insuficiente para un teclado completo), la cantidad de atención que requiere escribir es mucha más de la que yo querría.

La mejor alternativa que se me ha ocurrido es experimentar con la combinación del Streak con el Logitech Dinovo Mini:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=T2eSWHLL1N8[/youtube]

Aún sin conocer bien el funcionamiento del Dinovo con los caracteres acentuados, eñes y cedillas, viene uno de camino. Cuando llegue ya os contaré…

Concluyendo

Estamos ante un producto para un nicho bastante específico, que jamás venderá la millonada del Galaxy S y que no es, para nada, para todos los públicos. Y sin embargo, servidor está muy satisfecho con la compra. La tecnología va a mejorar espectacularmente en los próximos meses (estamos aún en la fase ‘early adopter’, a pesar de los números millonarios del mercado) pero, teniendo en cuenta lo que hay hoy en el mercado, creo que el Dell Streak se acerca más a resolver mis necesidades que ningún otro producto.

Monitoriza tu correo con EmailOracle

[Sólo de interés para usuarios de GMail y/o Google Apps]

Captura de pantalla de EmailOracle
(Las formas extrañas se deben al tema 'Asteroids' que tengo en GMail)

No sé si le pasa con frecuencia a la gente, pero a mí, sí: envío un correo que necesita contestación y, a los treinta segundos, me olvido completamente de su existencia. Cuántas veces me habría encantado que alguien me recordase al día siguiente que no me han contestado, para insistir en el tema.

Seguro que Outlook y demás clientes ‘potentes’ de correo electrónico gozan de tal funcionalidad desde hace tiempo, pero para los adictos a GMail, que yo sepa, hasta ahora no había nada parecido.

Y ahí es donde entra emailoracle.com, que hace precisamente eso: mediante una combinación de plug-in para el navegador y servicio sobre GMail, nos permite, cada vez que enviamos un correo, establecer un seguimiento para que nos avise si no nos contestan al cabo de un número determinado de días. Caso que no nos contesten, EmailOracle nos enviará un correo recordatorio y podremos insistir sobre el tema.

El servicio también ofrece la posibilidad de detectar si se ha abierto el correo. Esto lo hace, como uno podría imaginar, a base de meter una firma gráfica en el correo y, por tanto, no funcionará si el receptor del correo tiene desactivadas las imágenes.

Hasta hace algunos días parecían tener algún problema con la gestión de caracteres acentuados, pero si hay algo que cabe destacar es que, al menos de momento, su atención al usuario es de primerísima calidad :-).

La cuenta gratuita permite seguir hasta 20 mensajes al mes y, al más puro estilo Dropbox, invitando a gente se obtienen correos adicionales. Si queréis comenzar con 25 y no 20, una vez dados de alta haced clic en ‘Redeem coupon’ y probad con el código UPMKIGISWT0AF (me estaréis regalando cinco a mí, también). Además del ‘free’ tienen un Basic de 10 dólares al mes (con monitorización de 50 mensajes), un Deluxe (20 dólares, 200 correos) y un Pro (100 dólares y hasta 10,000 mensajes). Estos dos últimos, además, permiten personalizar la ‘mosca’ gráfica de la monitorización de apertura.

Papel vs tinta electrónica

El mismo gragmento del libro Zero History de William Gibson, en un Kindle y en su edición en libro de papel de tapa dura
Lo de la derecha también es tecnología...

En el principio, la música se vendió en vinilo: un formato físicamente hermoso, voluminoso y… poco práctico (vale, no en el principio, pero si en el principio de los tiempos en que la masa se pudo permitir comprar música). Unos años más tarde llegaron las cintas de casete y los CDs. Formatos mucho más prácticos pero con poco o ningún encanto físico. Y finalmente llegó una ristra de unos y ceros sin soporte físico determinado. Hoy el CD va de baja, el vinilo no vuelve a ser el que fue pero se recupera y los unos y ceros, parece que ya lo tenemos todos claro, gobernarán la Tierra. Pasa, además, que muchas ‘disqueras’ adjuntan al vinilo un código para que te descargues los unos y ceros y los reproduzcas allí donde te apetezca.

Hacer analogías entre un medio y otro no es necesariamente una buena idea. Pero, sin embargo, llevo unos días pensando que la terna de vinilo, CD y unos y ceros se parece en bastantes aspectos a la de tapa dura, tapa blanda… y unos y ceros.

No puedes comparar hasta que tienes elementos de juicio. Hace unos días me llegó Zero History, el último de William Gibson. Como todo nuevo lanzamiento, únicamente en tapa dura durante unos meses. Y llevo unos días robándole tiempo al reloj para leerlo (de momento, bastante bien, por cierto).

Cosas del destino, ayer una búsqueda afortunada en Google me llevó a un emporio del libro «pirata», con una perfecta digitalización del título en cuestión. Y hete aquí que, con un copia y pega y un par de minutos de trabajo poco intenso, tengo, por vez primera1, el mismo libro en papel, en una edición cuidada, y en digital, en el Kindle…

Y no se llame nadie a engaño, el libro en tapa dura es, como objeto, infinitamente superior y nada reemplazará jamás el tacto del papel… pero de aquí al final, el que voy a leer es el digital. Y es que llevar el libro en el Kindle (o el dispositivo de tinta electrónica que sea) es, en lo práctico, también infinitamente superior a la experiencia de la tapa dura. Y no sólo en el metro: en el sofá también es mucho más cómodo el Kindle que el relativamente voluminoso y engorroso ejemplar de tapa dura. Los que no se lo crean, que hagan el experimento antes y critiquen después.

Con un poco de suerte llegará el momento en que con el libro de tapa dura venga el cupón para la descarga del ejemplar digital, y así no tenga uno que recurrir bien a pagar dos veces un solo contenido, bien a la descarga de dudosa moralidad para poder disfrutar de lo mejor de ambos mundos.

PS Me apuntan (por GTalk, para ser exactos) uno de los principales defectos del libro electrónico (o al menos del libro electrónico comprado ‘legalmente’): la dificultad de dejarlo. Cierto. :-( Como en el caso de la música, eso sí, podemos tocar madera y confiar en que la industria entienda (por la experiencia ajena o cuando se den cuenta que es muy difícil competir con la piratería) que el futuro pasa por interoperabilidad y ausencia de DRM (con la posible excepción de los modelos de negocio basados en el préstamo).


1 De hecho, no la primera vez. Allá por 2004, cuando Neal Stephenson sacó su Ciclo Barroco, servidor se lo compró en papel y electrónico en eReader.com (y a finales de 2003 ya estaba yo leyendo libros en mi entonces muy ‘hi tec’ Tungsten T3). Pero nada que ver entre la ‘experiencia Palm Tungsten’ y la ‘experiencia Kindle’. Absolutamente nada.