Otra de podcasts

Yo recordaba haber escrito una entrada recomendando podcasts en obm. Y he buscado… y efectivamente, la escribí. ¿Alguien quiere apostar cuánto hace de aquello? Fue nada más y nada menos que en… diciembre… de 2011 (aquí la entrada correspondiente). Por aquello de no dejar de pasar más de catorce años entre recomendación y recomendación, aquí va la lista de 2025.

(Hay que decir, antes de entrar en materia, dos cosas.

  • La primera, que mi consumo podcastil se ha disparado en estos catorce años. En 2011 recomendaba diez podcasts. Ahora son, si no me he descontado… treinta y siete. El pronóstico del tiempo anuncia entrada tamaño sábana. Proceded con precaución.
  • Y la segunda, que servidor pasa bastante tiempo casi cada día en el transporte público y caminando, y que suele hacerlo con auriculares y el reproductor de podcasts1 a toda marcha. Y con «a toda marcha» quiero decir con los podcasts no musicales acelerados un 20% (30% para los [pocos] que están en castellano) y con la funcionalidad de saltarse las micropausas, con lo que un podcast de una hora suele durarme unos 45 minutos.

Y hay que decirlo, sobre todo, para que no os escandalicéis [mucho] cuando leáis las horas que he escuchado de cada podcast. Escandalizaos un 25% menos.

Fin del paréntesis.)

Los de deportes

Cosas que la gente no suele pensar de mí: soy fan del fútbol americano y otros deportes yanquis (la NBA, sobre todo). Y eso hace que mi podcast más escuchado sea The Bill Simmons Podcast, con un total de 123 horas en las últimas 52 semanas. Sí, más de cinco días enteros. Pero «solo» os podéis escandalizar por los cuatro que le he dedicado en la práctica 😬. En mi defensa, Simmons también entrevista a figuras de la cultura popular de vez en cuando 😇.

Le siguen los programas de KNBR, la radio de deportes de San Francisco, dedicados a mis «niners» y a los Golden State Warriors, con apenas 107 horas. Después viene 49ers Talk (de título autoexplicativo), con 71, The Athletic Football Show, con 62, o The Tom Tolbert Show, con 58 —Tolbert es un exjugador de la NBA (recaló también en la ACB una temporada), locutor de KNBR hasta que le echaron en un recorte presupuestario. Y cierran la lista los diferentes programas de la emisora The Game (también de San Francisco, quién lo habría imaginado), con 52, The Mina Kimes Show, con 47 (Kimes es de las pocas voces femeninas de esta lista, me temo, y la única de este apartado), y The Bill Barnwell Show, con 23.

En mi defensa solo diré que estoy intentando reducir mi consumo…

Los de música

Aquí solo hay un par de programas de radio… Turbo 3, de Radio 3 (una vez lo vi descrito como «Los 40 para mayores de 30», y algo de cierto hay en ello), y El Celobert, de Catalunya Ràdio, con 51 y 47 horas, respectivamente. Producen unas diez y cinco horas de contenido a la semana, pero yo solo me bajo los que «prometen» (en el caso del Celobert, los que repasan discografías y los dedicados a algún año o década, principalmente).

Los divulgativos

Comienza aquí la parte de la entrada que interesará más al lector (¡espero!). Se viene batiburrillo.

Ologies (47 horas) es el programa de Alie Ward dedicado a las «ologías»: de la astrobromatología a la neuropatoinmunología, pasando por la toxicología histórica. Los tres son programas de los últimos seis meses, lo juro. A veces me gustaría que fuera más al grano, pero es el podcast que lidera esta categoría por algo (ayudado, todo sea dicho, porque, junto con el siguiente de la lista, son los únicos que publican una hora de contenido a la semana). Calificación obm: 8 sobre 10.

Short Wave (44 horas) es el podcast diario de divulgación científica de la NPR, la radio pública estadounidense. La administración Trump le ha cortado el grifo de la financiación a la NPR (comprometídisima con el buen periodismo, y eso no está bien visto :-S), o sea que su vida pende de un hilo. Programas de diez a doce minutos, que últimamente se van a cerca de quince, engordados por las peticiones desesperadas de soporte económico por parte del público. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Because Language (31 horas), podcast de frecuencia irregular sobre lingüística, con episodios tirando a largos, que yo me (re)parto en capítulos. Muy fan, sobre todo, de Hedvig Skirgård. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Clear+Vivid (20 horas). ¿Os acordáis de Alan Alda? Yo, desde que en mi casa se consumía religiosamente la serie MASH, allá por los ochenta. Pues bien, resulta ser que, no contento con su carrera de actor, Alda se dedica desde hace un porrón de años a la divulgación científica, que es de lo que va mayormente este podcast, aunque de vez en cuando también pasan por él figuras de la farándula. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

More or Less (17 horas), el programa de la Radio 4 de la BBC dedicado a reventar la estadística mal hecha o mal interpretada en los medios. Alterna programas de media hora semanales cuando está «en temporada» (con el economista Tim Harford a la cabeza) con cápsulas mucho más breves a lo largo de todo el año. Maravilloso. Mi reino por un equivalente «de aquí». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

The Infinite Monkey Cage (13 horas). Más Radio 4 de la BBC. Esta vez con el físico Brian Cox y el cómico Robin Ince. En cada programa invitan a investigadores de renombre y a algún cómico para hablar de temas científicos diversos y hacerse unas risas. Vamos, un poco como lo que hace por aquí Naukas, pero con tono británico. En las últimas temporadas no me han hecho reir tanto como antes, pero sigue valiendo mucho la pena. El «episodio de las fresas» justifica, él solito, la existencia de no sé cuántas temporadas que han hecho. Es de 2013 y todavía lo recuerdo, vaya. Lamentablemente, Robin Ince acaba de dimitir porque en la BBC no le gustaban sus opiniones personales, excesivamente woke para ellos :-(. Calificación obm: 9 (9,5 en las primeras temporadas, que están ahí para escucharlas sin ningún problema).

Curious Cases (12 horas). Tercer y último podcast de la Radio 4 de la BBC. La matemática Hanna Fry y el cómico Dara ó Briain (¿estáis teniendo un déjà écouté?), que sustituyó hace un tiempo al genetista Adam Rutheford, eligen una duda científica de la audiencia, se buscan unas cuantas expertas en la materia e intentan darle respuesta de manera divertida. Calificación obm: 8 sobre 10.

Merriam-Webster’s Word of the Day (11 horas), Micropodcast (no llega a los tres minutos) diario de los de los diccionarios. Cada día, una palabra, su significado y su etimología (que para los latinos es la parte menos complicada, puesto que dos de cada tres palabras que hacen, más o menos, vienen del latín pasando por el francés, como buena parte de las palabras del inglés). Calificación obm: 8,5 sobre 10.

The Joy of Why (8 horas), podcast de divulgación científicomatemática de Quanta Magazine. Comenzó con el matemático Steven Strogatz (y centrándose en las matemáticas), pero desde hace una temporada lo lleva a cuatro manos con la astrofísica Janna Levin y se ha abierto a bastantes más temas. Calificación obm: 8 sobre 10.

Instant Classics (8 horas). De los últimos «fichajes» que he hecho. Tanto es así que todavía me falta como un mes de episodios por escuchar. La historiadora Mary Beard y Charlotte Higgins, de la sección de cultura del Guardian, repasan la historia clásica. Yo solo he escuchado epidodios «de romanos», pero veo que también hay alguno griego ya publicado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Los «de tecnología»

The Vergecast (117 horas, disputándose el liderato con el podcast de Bill Simmons), el podcast de The Verge dedicado a la actualidad del mundo de la tecnología digital. Muy muy cerca de la calificación de imprescindible si se quiere estar al tanto de lo que sucede en el mundillo. Ha perdido un poco estos dos últimos años, porque se les han caído colaboradoras importantes y se ha convertido en «el podcast de Nilay y David». Nilay (Patel) muy bien (véase el párrafo siguiente), pero David (Pierce), por algún motivo, no me acaba de entrar. Tampoco ayuda su (muy comprensible, por otro lado) obsesión por la influencia de la administración Trump en el mundo yanqui. Mucha de esa influencia nos la vamos a comer en el resto del mundo, sí, pero al final me resulta cargante, qué le vamos a hacer. Aun así, muy bien. Especialmente cuando tienen a Joanna Stern de invitada (o a Victoria Song, o Allison Johnson). Calificación obm: 8,5 (9,5 hasta hace año y medio, y volverá al excelente si se lo curran un poco más).

Decoder (65 horas). El podcast en que Nilay Patel (véase el párrafo anterior) entrevista a figuras de interés del mundo de la tecnología (es casi un quién es quién de los CEOs de las tecnológicas). Normalmente muy informativo e interesante, con algún momento «oh dios mío cómo ha podido el mandamás este presentarse a la entrevista sin hacer mínimamente los deberes». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Syntax (55 horas). Solo de interés para interesadas en el mundo del desarrollo web. Pero si el tema te llama, a por él de cabeza. Los presentadores (y divulgadores del tema), Wes y Scott, muy majos e informativos. Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Hard Fork (32 horas) es «el Vergecast del New York Times». Cuando comencé a escucharlo, bastante bien, pero ha llegado un momento en que se ha convertido en «el Vergecast radiofórmula» y me carga un poco, con lo que solo escucho los episodios con temas especialmente atractivos. Calificación obm: 7 sobre 10.

Hanselminutes (23 horas). De Scott Hanselmann hablamos por aquí hace menos de dos meses, y sigue siendo igual de majo que entonces. En su podcast entrevista semanalmente a un personaje del mundo de la tecnología (del desarrollo de software las más de las veces), relajado pero preguntando con criterio. Si el personaje no te llama, te saltas el episodio pero, al menos en mi caso, sucede con muy poca frecuencia. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Igalia Chats (20 horas) es el podcast gallego de esta lista… pero está en inglés. Y es que Igalia es una cooperativa gallega, pero distribuida por todo el mundo, que es la empresa más importante del mundillo web de la que no has oído hablar nunca (a no ser que seas lector habitual de este blog (véase, véase y véase) o escucharas el episodio de Despacho 42 que les dedicamos hace ya tres años (y que sigue siendo exactamente igual de interesante que entonces). Se dedican al mundo del código abierto, y al desarrollo de navegadores web en particular. Usas su código cada día (si eres lector de 0bm, con total seguridad; si no lo eres… casi que también, incluso cuando no estás delante del ordenador ni del móvil (escuchad el episodio, escuchad)) y la vida de quienes se dedican al diseño y desarrollo web es mucho mejor gracias a ellos. Con su podcast podrás entender por qué los estándares y los navegadores web son como son. Casi imprescindible para quienes os dedicáis al mundillo, pero con muchos episodios muy interesantes solo con que tengas el más mínimo interés en cómo funciona la web (y la web es como interactúas con el mundo un montón de horas a la semana, o sea que…). Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Scott and Mark Learn To… (9 horas). Y cuando hablamos de Scott Hanselmann también hablamos de Scott Rusinovich y el podcast sobre desarrollo de software que tienen juntos desde hace poco (comenzaron este verano), un tanto quirky, pero lo suficientemente interesante como para que diera pie a una entrada de este podcast. Calificación obm: 8 sobre 10.

Despacho 42 (5 horas). ¿Por qué habré dicho que no hay podcasts imprescindibles? El podcast de tecnologías digitales y personas. El señor que más oiréis es un tanto particular, pero hablan con gente súper interesante de temas apasionantes. Calificación obm: el jurado se recusa 😅.

Los ¿culturales?

Tetragrammaton (71 horas) es el podcast de Rick Rubin, productor de discos de los Beastie Boys, Run DMC, The Cult, Danzig, Slayer, Red Hot Chili Peppers, AC/DC, Johnny Cash, Tom Petty, Rage Against the Machine, Nusrat Fateh Ali Khan, Audioslave, Weezer o Shakira (sí, Shakira). Y juro que me dejo nombres importantes, y no pocos. Comprobad el enlace. Me juego un café a que hay un disco que te gusta en que Rubin ha tenido un papel importante. Y se sienta casi cada semana con personajes del mundo de la música (y más) para hablar largo y tendido sobre sus procesos creativos. Yo me enganché con el episodio del productor Jimmy Iovine, pero también tenéis a Trent Reznor, Rosalía (en 2023), la diseñadora Paula Scher, Nick Cave, Terry Gilliam, Edward Norton, el arquitecto Bjarke Ingels, Francis Ford Coppola… (de nuevo: me dejo unos cuantos nombres importantes). Advertencia: de vez en cuando también entrevista a tecnobrós y personajes esotéricos. Calificación obm: 9,5 (si pasamos de tecnobrós y esoterismo).

Es la hora de las tortas (34 horas). Va de cómics. Cuatro señores se juntan semanalmente para hablar de tebeos (de los de superhéroes, pero también de lo que hemos venido a llamar novelas gráficas), con formatos (de podcast) diferentes. Yo recomendaría, sobre todo, sus repasos a los premios Eisner a lo largo de la historia. El episodio que le dedicaron a Darwyn Cooke, de lagrimita. Como uno es bastante limitado en su conocimiento comiquil, solo escucho la mitad de los episodios, más o menos. Su «club de lectura» me ha hecho descubrir alguna joya, por cierto. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Radiolab (32 horas). Quizás el podcast que hizo que hablemos de podcasts. No inventó las narrativas para la radio, pero las llevó un paso (o dos) adelante. Más de veinte años en antena y en RSS. Divulgación científica, pero no solo eso. Cultura. Y la garantía de que el guion y la producción son excelentes siempre. Calificación obm: 9 sobre 10.

The Ringer-Verse (26 horas). Cultura nerd de la factoría de Bill Simmons en formato «amigotes que se van de birras». Pelis y series, cómics, videojuegos. Servidor les escucha cuando hablan de cosas que ha leído, visto o escuchado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Video Game History Hour (23 horas). El podcast de la Video Game History Foundation. Para no perdérselo si te interesa la historia de los videojuegos desde sus orígenes a la actualidad, pero también si te interesa la historia de la tecnología en general, o incluso cómo conservar y documentar la cultura de los últimos cincuenta o sesenta años. Y, en ese caso, recomendable comenzar a escucharlos desde el principio. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

A History of Rock Music in 500 Songs (22 horas (y más de 200 en total para las 182 canciones que lleva de momento)). Exactamente lo que dice el título. Proyecto monumental de un über-nerd que se documenta hasta el infinito y más allá. Cada canción da pie a hablar del grupo que la llevó a la fama, de cómo impactó en la evolución de la música de la época y de lo que pasaba entonces en el mundo del rock. Calificación obm: 9 sobre 10.

X-Ray Vision (18 horas). Véase lo dicho sobre Ringer-Verse. Con un pa de nerds muy considerables, Jason Concepcion (ex del equipo de Bill Simmons) y Rosie Knight (periodista y guionista). Cuando hablan de cosas que he visto o leído, me gustan más que el equipo Ringer-Verse… pero eso pasa menos de lo que yo querría (y de aquí que el contador de horas esté más bajo). Advertencia: forman parte de una empresa de podcasts que mete publicidad en cantidades industriales (como la que se pone en las radios comerciales, vaya). Calificación obm: 9 sobre 10.

The Rewatchables (16 horas). Tercer (y último, que ya acabamos) podcast de la factoría Bill Simmons. Dedicado a películas «re-mirables», con predilección por los ochenta y los noventa. Como Ringer-Verse, formato charla de amigotes con unas cañas de por medio, pero a ritmo más relajado. Nivel de documentación de alto a muy alto: seguro que te encuentras con cosas que no sabías. Para ir escuchando aquellas pelis que has visto, o para animarte a ver algunas de las que tocan y no viste en su momento. Calificación: 9 sobre 10.

Marea Nocturna (14 horas). El crac Jordi Sánchez-Navarro se junta con otros otros tres individuos con conocimiento enciclopédico del cine fantástico y de terror (también hablan de ciencia ficción, pero poco para lo que yo querría). Uno no es ni de fantástico ni de terror, pero siempre tocan temas interesantes y engancha. Calificación obm: 9 sobre 10.

Tape Notes (13 horas). Otro descubrimiento reciente (de agosto). Aun estoy recuperando episodios de 2022, que llevan funcionando desde el 17. Otro podcast de documentar procesos creativos, especializado exclusivamente en la producción musical. Se sientan con una banda y su productor, y a explicar batallitas. O eres mucho más nerd del tema que yo, o lo mejor es seleccionar las bandas que te interesen. Han pasado por allí Wolf Alice, Bombay Bicycle Club, Kate Tempest, Floating Points, Tune-Yards, DJ Shadow, Caribou… (he dejado de apuntar en el episodio 42, y llevan 171: seguro que hay algún grupo que te llama). Calificación obm: 9 sobre 10.


Pues nada, ni tres mil palabras 😬. Os pediría que me recomendarais más podcasts, pero ya veis que estamos en el nivel en que un podcast más es una derrota. Una derrota maravillosa, pero una derrota. Va: si me estoy perdiendo algo, dejad vuestra recomendación en los comentarios, y ya veré cómo me lo hago.

Dentro de otros catorce años, más. O igual me animo y me vuelvo a poner dentro de siete.


  1. ¿Qué reproductor de podcasts? Servidor tira de Podcast Addict (el nombre de la app es adecuado, reconoceréis), pero creo que «lo que se lleva ahora» es Pocket Casts. Yo me quedo en Addict porque me compré la licencia «premium forever» hace un millón de años y porque las estadísticas de ese millón de años están escondidas ahí dentro. ↩︎

The Mixtape App

Foto de un par de tres cajas de cintas de caset y una cinta de caset. En la primera caja se puede leer, en la cara A, Metallica + DJ Spooky, For Whom the Bell Tolls, ORB + K. Hammett, Satan, H. Rollins + Goldie, T4 Strain, Slayer + Atari Teenage Riot, No Remorse, Morphine + Apollo 440. En la cara B, canciones del disco Like Swimming de Morphine. Potion, L Know You (Part III), Early to Bed, Like Swimming, Murder for the Money, eleven O'Clock y Empty Box. En la segunda caja solo está etiquetada la cara A, con Spybreak (Short One, Lethal Cut ndb, Take California, 360 (Oh Yeah) y On Her Majesty's Secret Service. Se ve que es una cinta Fuji CDFAN2. En la tercera caja se ve la cinta que hay dentro, de 60, CE II Chrome Extra. La cinta es de 46, Position Chrome, CDing 2, y en el adhesivo de la cinta se lee from MORPHINE · LIKE SWIMMING.
Premio para quien reconozca (sin buscar) el disco del que sale la cara A de la carátula de la cinta de arriba a la izquierda. Pista: es parte de la banda sonora de una peli de 1997. Ayudita: si vas a hacer trampa y buscar, te resultará más fácil copiar y pegar del alt de la imagen. ¿Os he comentado que ya en los noventa tenía yo un excelente gusto musical? 😎

Estaba yo escuchando el The Rewatchables de Alta Fidelidad y en algún momento han comentado que una mixtape es mejor que una playlist. Y si bien no estaré de acuerdo en que sea mejor siempre… sí creo que las cintas tienen sus «hechos diferenciales» que, para según qué cosas, tienen su aquel. Desde el punto de vista de quien la recibe, si alguien te ha hecho una mixtape, sabes que le ha dedicado un tiempo considerable. Con la playlist… a lo mejor sí, a lo mejor no. Pero, sobre todo, las cintas de casete tienen una serie de affordances que, no nos engañemos, las condenaron a la muerte comercial, pero que también tienen sus puntos «positivos», desde el punto de vista de quien crea una mixtape, ligados a la atención que requieren:

  • La linealidad: navegar por una cinta se limita a darle al fast forward, a rebobinar, o a sacar la cinta y darle la vuelta.
  • La falta de información: las playlists (al menos las que son capaces de hacer ahora aplicaciones como Tidal o Spotify) tienen toda la información del mundo (qué canción estás escuchando, de quién es, de qué disco sale…). En una cinta, quien la escucha tiene la información que tú le has puesto en la caja. Y nada más.
  • La limitación temporal: una cinta de casete tiene dos caras de la misma duración y, si querías que sonaran razonablemente bien, esa duración era de como mucho treinta minutos.

Todo limitaciones… excepto que sea eso lo que pretendas.

(Off topic. Acabo de comprobar que WordPress no tiene por defecto bloque de listas de definición. Me parece fatal.)

Y se me ha ocurrido que hacer una «Mixtape App» tendría su aquel. Y no debería ser tan complicado hacer un prototipo (vibe-programando, incluso), pero la pereza me puede. (He invertido unos dos minutos buscando por ahí, pero no he encontrado lo que propongo. Si existe y lo encuentras, aquí abajo está el campo de comentarios 😇.)

Desde el punto de la creación, una mixtape es una playlist, con la única limitación de tener dos «caras» de treinta minutos (admitimos de cintas de 46, y si es estrictamente necesario, hasta de 90, va). Esa parte no tiene misterio. Pero el reproductor… el reproductor sería una cosa absolutamente esqueuomórfica, con una interfaz que alternaría entre un reproductor de cinta al más puro estilo eighties

Un reproductor de cinta de caset, de aspecto ochentero. Dentro del reproductor hay una cinta de 46.
Foto con licencia Creative Commons de Kumar McMillan. ¡Flickr sigue ahí!

…o la caja de la cinta en concreto. El reproductor solo permitiría darle a los botones «de toda la vida», y no saltar a la siguiente/anterior canción. Si la playlist correspondiente a la cara en la que estamos de la cinta dura menos que la longitud establecida, reproduciríamos silencio (o una imitación del «silencio» de un reproductor de casete) hasta llegar al final de la cinta, en la que se dispararía el sonido de la cinta llegando al final. Si se quiere, se le puede poner auto reverse al reproductor, pero (como podréis imaginar a estas alturas 😅) servidor opina que eso es de blandos 😬. Bonus points: se podría configurar que el reproductor mostrara la posición en tiempo dentro de la cinta… pero servidor preferiría que el contador solo mostrara el número de revoluciones que se han dado (y el reproductor mostraría cómo giran las ruedas del reproductor, y cómo la cinta va pasando de la rueda izquierda a la derecha, evidentemente).

Y en la cinta… aparecería la información que desease quien la hubiese creado. Si nos queremos rebajar, hasta podríamos hacer que, en el caso de haber incluido el listado de canciones, se destacase la canción que está sonando.

Me dejaba: podríamos hacer que la playlist se convierta en mixtape instantáneamente… pero también la podríamos construir de verdad: seleccionamos la canción, y tenemos que oírla completa antes de añadir la siguiente canción. Y la app certificaría que la cinta se ha construido comme il faut.

Idealmente, la app funcionaría sobre las APIs y SDKs de Tidal, Spotify y demás: tú le pasas un enlace a la «víctima», esta se loguina1 con su app de estrímin favorita (las playlists/mixtapes serán universales, y la interfaz de creación te avisaría si alguna pista no estuviese disponible en alguna plataforma). y adelante que nos vamos…

¿Qué? ¿Guay? ¿Desquiciante? ¿La nostalgia es maravillosa, un fallo de nuestra memoria colectiva, o todas las anteriores? Y… ¿alguien lo suficientemente loco como para animarse?


  1. Justo acaba de añadir la RAE a su diccionario «loguearse«… cuando todo el mundo sabe que lo ideal es «loguinarse». Si es que… ↩︎

De Spotify a Tidal

Pues eso. Creo que era cliente de pago de Spotify desde el primer día que ofrecieron sus suscripciones de pago en España. Buceando en el correo, me di de alta cuando el acceso era por invitación, el 12 de enero de 2009, y el primer recibo que tengo del servicio de pago es de septiembre de ese mismo año, o sea que va a ser por poco que mi relación de pago con ellos no alcance los dieciséis años, pero hacía tiempo que consideraba el cambio…

Mis requisitos eran, por una vez, simples: tener un catálogo y precio equivalentes a los de Spotify, primero, y que la aplicación escroblease, que ya son más de veinte años (lo early adopter que era yo, oiga) de mi cuenta en last.fm.

Y después de estudiármelo con calma (el primer requisito es fácil de cumplir, pero el segundo no tanto, o al menos no me lo ha parecido) estos días he dado el salto, a Tidal.

La playlist Googlbye for now con que Spotify despide a los suscriptores que se dan de baja. Las canciones incluidas son If, You, Leave Us, Now, You'll, Take Away, The, Biggest, Part of Us
Debe decirse que me ha gustado la playlist de despedida de Spotify 😅

Lo que me gusta

Me gusta, primero, que no es Spotify, claro.

El precio (once euros al mes) no solo es razonable, sino un poco más barato que el de Spotify, que ahora mismo está a doce. También hay una cuenta familiar con hasta seis miembros, y parece que no exigen que vivan en el mismo domicilio, por diecisiete al mes (la de Spotify está a veintiuno), y una cuenta estudiante a cinco euros y medio (la de Spotify sale a seis y medio).

Creo que uno de los factores de venta más importantes de Tidal es la calidad de sonido, que puede llegar hasta los 24 bits a 192 kHz (en mi experiencia, la mayoría de canciones que he escuchado están en FLAC de 16 bits a 44.1 kHz). No fue factor para mí, porque uno tiene unos oídos de bastante baja resolución, pero diría que cuando me siento en el ordenador, con unos altavoces no muy allá… creo que sí se nota una cierta diferencia. Your mileage may vary, que dicen los anglosajones.

Captura de la aplicación de Tidal para Windows. Muestra la selección de calidad de audio, donde se puede seleccionar Max (esto es, hasta 24 bits a 192 kilohercios), Alta (esto es, 16 bits hasta 44.1 kilohercios) o Baja (hay un selector posterior, que aparece seleccionado a 320 kilobits)

Si uno se dedica a DJ (no es el caso, afortundamente para todos), Tidal se conecta con las aplicaciones de Serato, djay pro o Denon, entre otras (pagando nueve euros al mes, a sumar a los oncedel servicio básico)

Lo que no me gusta

Pues no son cosas lo suficientemente graves como para volver a Spotify, pero…

Hay una primera cosa que es que el catálogo no es el mismo que el de Spotify. Migrando listas de reproducción (consejo: Soundiiz (yo he tenido suficiente con la versión gratuita del servicio)1) he encontrado cosas que están en Spotify y no en Tidal. Husmeando un poco, también diría que hay cosas que estén en Tidal y no en Spotify, o sea que hay un cierto dolor inicial, pero nada especialmente grave.

Me molestan bastante más algunas cosillas de la interfaz… La primera de ellas, el cómo organizan las discografías de artista. Esta es la vista general:

Y, como puedes imaginar, puedes hacer clic en cada disco de los que te muestra, o mostrar todos los álbums o todos los «EPs & singles»… pero no puedes combinar álbums con EPs en una sola vista (y tampoco hay una vista en que veas cada álbum con sus canciones: puedes ver las canciones de un disco, pero solo uno). Y no os podéis imaginar lo que me toca las narices esto. Tanto, que estoy pensando en pelearme con su API para hacerme un gestor de playlists que sí me ofrezca esa vista.

Pero una cosa es que no me ofrezcan la interfaz que yo quiero, y otra que tengan bugs. Y en una semana me he encontrado con dos…

Por un lado:

¿En serio la versión Windows de un reproductor puede no dejarme eliminar dos pistas de una lista? ¿En serio? (De una en una tampoco me deja: cierto es que la playlist es larguilla (1200 canciones), pero…).

Y parece que lo de eliminar es algo que no llevan bien, porque en Android…

Captura de pantalla de la aplicación Android de Tidal. Hay una serie de canciones seleccionadas. Aparece un botón 'remove', pero se pisa con la interfaz de Android para ir a la página de inicio o cambiar de aplicación

¿Habéis visto cómo se pisa el botón de eliminar con la interfaz de Android? 😡

Saltar entre dispositivos no es tan sencillo como en Spotify, donce puedes hacer saltar la reproducción de un dispositivo a otro automáticamente, a media canción si te apetece. Aquí le das a reproducir la canción en el segundo dispositivo. Funcionalidad menor, sí, pero la echaré de menos. Y también me ha pasado unas cuantas veces que las listas de reproducción tardaban un buen rato en actualizarse desde el lanzamiento de la aplicación, tanto en el móvil como en el ordenador, con la consiguiente desorientación al saltar entre dispositivos.

Escroblea, sí. Pero no desde la app de Android, ni cuando usas la reproducción en Chromecast. El primer problema lo tengo solucionado gracias a Pano Scrobbler (maravillosa aplicación, de código abierto, además). El segundo, al menos de momento, no.

Pero de momento, me quedo en Tidal

No sé yo si van a correr mucho a arreglar los bugs, y menos confianza aún tengo en que añadan las funcionalidades que echo en falta, pero ninguno de esos problemas es definitivo, o sea que, al menos de momento, me quedo en Tidal.

Y si sabes de algún servicio que vaya mejor (pero que escroblee, ¿eh), o de maneras de saltarse los problemillas, aquí abajo están los comentarios, claro.

¡Hasta la próxima!

  1. PS 2025/11/13 Me comentan por Bluesky que, sobre todo pasar playlists grandes, pagar por un mes de tunemymusic.com es una opción interesante (y es probable que lo pruebe yo para transplantar algunas playlists grandes que se me quedaron atrás. Destaco, eso sí, que Soundiiz tiene una opción muy interesante: sincronizar playlists periódicamente (útil, por ejemplo, para las listas de novedades y éxitos de sitios como Pitchfork o Mondo Sonoro). ↩︎

Erre ese ese

Últimamente me encuentro con una cierta frecuencia artículos sobre RSS y lectores de RSS, como Curate your own newspaper with RSS. Me los encuentro menos frecuentemente en español, o sea que…

Erre ese ¿qué?

Un lector de RSS es una aplicación que se conecta a unas cuantas webs y te presenta los últimos contenidos que se han publicado en ellas en un único sitio:

Captura de pantalla de una página web. Hay una barra lateral a la izquierda en la que, entre otras cosas, tenemos lo que parece una lista de sitios web, y a la derecha lo que parecen los titulares de unas cuantas noticias provenientes de múltiples de esos sitios web

Como podéis ver en la captura, de un vistazo tenemos lo que se ha publicado en las últimas horas en un montón de sitios web, desde las páginas dedicadas al fútbol americano de ESPN.com a la sección de cultura de El País pasando por las noticias de tecnología de The Verge, presentadas de manera compacta, lo que resulta «un pelín» más efectivo que pasearse por las webs de todos esos medios para enterarse de lo que han publicado.

Un lector RSS: Feedly

Servidor usa Feedly desde hace más de diez años…

Tiene una versión gratis que permite suscribirse a hasta 100 canales (un canal, o «feed» en inglés, es una página web o una sección de una página web; yo ando por 170 canales suscritos, pero 100 son bastantes para la inmensa mayoría de gente, diría) que puedes organizar en hasta tres carpetas.

(Actualización: me dice uno de los tres lectores habituales de este blog que son más de 100 feeds los que aguanta la versión gratuita, a pesar de lo que dice Feedly en su web. ¿Serán 150? ¿200? ¿250?)

Por 84 euros al año te puedes pasar a la versión Pro, que soporta hasta 2500 «feeds» con la capacidad de guardar anotaciones sobre las entradas (una entrada, o «post», es una pieza de contenido), conexión con OneNote y EverNote, LinkedIn, Buffer, IFTTT y Zapier, y sustituye la publicidad por un único espónsor semanal. También hay una Pro+ que llega hasta los 5000 feeds, características de IA (silenciado de temas y resúmenes de contenidos, básicamente) soporte para suscribirse a newsletters desde dentro de Feedly, en vez de usar el buzón de correo, y también para Google News. Y luego hay una «enterprise» que sube a 7500 feeds y añade funciones de trabajo en equipo.

Servidor, por una vez en su vida, tuvo vista, y cuando se lanzaron en 2013, se animó a adelantarles noventa y nueve dólares por la versión Pro de por vida, y de adelantarles otros noventa y nueve cuando sacaron la Pro+ , para pasarme a ella también de por vida. Un cierto riesgo en su momento (especialmente en 2013, cuando no se sabía si iban a durar más de dos telediarios), amortizado de sobras hace mucho, muchísimo tiempo ya :-).

Los recibos de las suscripciones de por vida a las versiones Pro y Por+ de Feedly

Históricamente, por cierto, los dominadores del mercado habían sido Google Reader (lanzado en octubre de 2005, lo cerraron en julio de 2013, en lo que seguramente fue la primera gran señal de que Google no era ya aquella compañía simpática del Don’t be evil; podéis leer mi réquiem por Reader, escrito a lagrimones cuando anunciaron el cierre) y, antes de eso, Bloglines (que nació en 2003 y murió —a manos de Google Reader— en noviembre de 2010).

Hay más, sí

¿Alternativas actuales a Feedly? Buscando un poco, tenemos listas de mejores lectores de RSS en LifeHacker, de febrero del año pasado, pero actualizada (al menos en el título) posteriormente, y en Wired, de 2023 y también actualizada en algún momento de 2024 (si preferís leer en español, tenéis la de Genbeta, de finales de 2023). Los que cuentan con más recomendaciones, aparte de Feedly, son Inoreader y NewsBlur, pero aquí os dejo la lista completa:

  • Inoreader: soporta hasta 150 feeds en la versión gratuita, versión pro por 80 euros anuales que sube hasta 2500 y permite seguir webs sin RSS, páginas de Facebook, canales de Bluesky y Telegram, entre otras cosas.
  • NewsBlur: hasta 64 canales en la gratuita, con una pro de precio muy razonable (36 dólares al año) que sube a 1000, y una plus de 100 al año que quita el límite de feeds y conserva el histórico de los contenidos de cada canal.
  • Feeder: hasta 200 feeds en la versión gratuita, con 2500 en la pro (a 8 dólares mensuales), más otras características.
  • Feedbin: con versión de prueba gratuita el primer mes, después del cual hay que pasarse a la suscripción de cinco dólares al mes.
  • Selfoss (no confundir con Selfoss, Islandia): de código abierto, con lo que vas a necesitar un servidor para autoalojarla, y te va a tocar jugar a administrador de sistemas (esto es: si no sabes lo que es un administrador de sistemas, mejor ni lo pruebes), pero a cambio te da todas las funcionalidades, claro.
  • El lector que incluye el navegador Vivaldi. También hay extensiones para Firefox y para Chrome y derivados. Yo recomendaría una de las opciones anteriores antes que un lector en el navegador, pero supongo que es cuestión de gustos.

Hermanito, por su parte, recomienda Miniflux, también de código abierto para autoalojar, pero que tiene una opción de «hosting pagado» por unos muy razonables quince dólares al año.


PS 2025/08/27 Ni un mes después de la entrada, me entero de la existencia de otro lector, Folo, que tiene muy buena pinta pero me provoca algunas dudas. Mis notas, en esta entrada.


La mayoría de servicios, por cierto, añade más características en las versiones de pago, además del límite ampliado de feeds. Prácticamente todos los servicios, por ejemplo, actualizan contenidos un determinado número de veces al día (una o dos veces por hora, habitualmente) en la versión gratuita y algo más rápido (casi continuamente, en la práctica) en las versiones de pago.

Y buena parte de ellas, además de la web, tiene apps tanto para Android como para iOS.

Me he dejado comentar… Existe un formato llamado OPML que sirve para exportar e importar nuestros listados de canales a los que nos hemos suscrito, y diría que el soporte es bastante amplio, con lo que pasarse de un servicio a otro es bastante simple.

¿Por qué me gusta Feedly?

En primer lugar, porque gracias a mi vista, tengo las características de pago más que amortizadas :-), y si me pasara a otra alternativa, me tocaría pasar por caja (o administrar mi propia instalación de Selfoss o Miniflux, o usar el navegador, que ya he dicho que no me parece una buena idea) para poder acceder al nivel de servicio que tengo en Feedly.

Pero también estoy muy habituado a los «tableros» en los que puedo guardar entradas que me interesan, la priorización de noticias o el «noticias relacionadas» que tiene Feedly. Como todas las aplicaciones, podría mejorar, pero estoy bastante contento con el servicio que dan :-).

¿Y si no me gusta ninguna?

En el ecosistema Apple hay unas cuantas aplicaciones, sobre todo para iPhone y iPad, aunque alguna hay con versión para macOS también (véanse Reeder, NetNewsWire, Unread o ReadKit, por ejemplo) que en general actúan como clientes para algunos de los servicios mencionados arriba y que tienen interfaces bastante curradas.

Para Android también hay cosillas, pero diría (me las he mirado entre poco y nada) que no están tan curradas. Buscad RSS en la tienda de aplicaciones y veréis lo que hay disponible.

Fuentes RSS… y el descuido de la prensa

Una cosa que no he dicho es que, en general, para poder suscribirse a una web, esta debe soportar el estándar RSS. Hoy en día el RSS no está de moda, y hace tiempo que la inmensa mayoría de medios decidieron que era más fácil anunciar sus publicaciones en redes sociales (ahora se quejan (con razón, sí, pero ya les vale) de que entre los algoritmos de esas redes sociales y los resúmenes por IA, se están quedando apenas sin tráfico…) y dejaron de promocionar sus RSS y, en muchos casos, de mantenerlos «comme il faut«.

(Los lectores de RSS de pago también suelen ofrecer la posibilidad de suscribirse a páginas sin RSS, digo yo que a través de bots que hacen un poco de scraping. Mi experiencia con el tema es nula, o sea que ni idea de lo bien o mal que funcionarán.)

Aun así, la mayoría de gestores de contenidos que usan esos medios soportan RSS por defecto, con lo cual, aunque no veamos ninguna referencia a ello en la web, siempre vale la pena ir a nuestro lector y buscar el nombre del medio que sea, a ver si hay suerte. Como veréis si aguzáis la vista en la captura de pantalla que abría esta entrada, servidor está suscrito a diferentes canales de El País, La Vanguardia, El Periódico de Barcelona, El Periódico de España, betevé o el New York Times, por ejemplo (disclaimer: que esté suscrito a sus RSS no quiere decir que me gusten sus líneas editoriales), y prácticamente no hay medio grande que no tenga sus canales.

Desafortunadamente, como decía antes, diferentes medios tienen niveles de mimo diferentes. El País, por ejemplo, tiene un listado de canales bastante bien organizado y que nunca me ha dado problemas. La Vanguardia también tiene el suyo… pero llama «Portada» a «absolutamente todo lo que publicamos, incluido el contenido ‘por la pasta’ que nos mataría de vergüenza si apareciese en la verdadera portada de un medio serio como el nuestro», incluyendo publirreportajes encubiertos y noticias de famoseo: mientras que El País publica unas 170 o 180 noticias a la semana en su portada RSS… La Vanguardia publica más de 1000. Que a mí me parece bien que publiques contenido «alimenticio» y de poca o nula calidad, que la cosa está mu’mala… pero no me lo enchufes en la presunta portada, hombre de dios. Y finalmente, El Periódico… El Periódico también tiene su propio listado, bien organizado y enlazadito desde la portada… pero ha sido al buscarlo para ponerlo aquí que he podido comprobar que su canal de portada vuelve a funcionar, porque lo eliminé de mi lector hace meses… después de que dejase de funcionar durante semanas.

Y también están los blogs, claro

Que los que teníamos blogs también nos dejamos encantar por el canto de sirena de las redes sociales, ciertamente, pero todavía quedan un montón de blogs guays a los que vale la pena suscribirse (cof, cof, obm), como el de hermanito, McMansion Hell, Abject, bavatuesdays, Grumpy Gamer, ICTlogy, ongoing by Tim Bray, el de Stéphanie Walter, el de Eric Meyer o el linkblog (¿qué fue de los linkblogs?) de Waxy.org

Si tienes algún blog que recomendarme, aquí abajo tienes los comentarios, por cierto 😇.

«One more thing» para cerrar

Una última recomendación antes de irnos: después de hacer vuestros pinitos con un lector de RSS y, posiblemente, seguir a más fuentes de las que deberíais, igual os interesa leer mi ¿estrategia? para gestionar la información (que no es que no me tenga comodísimo bajo el alud de información, pero sobrevivo, que no es poco).

Más de mil setecientas palabras de entrada… Quién me ha visto y quién me ve. Espero que haya sido de interés. ¡Hasta la próxima!


PS 2025/10/13 Añado un recurso: A deep dive into the rss feed reader landscape.

Wonderblocks, dibujos animados y programación

I can thank CBBC for getting my kids really into letters (Alphablocks) and numbers (Numberblocks, gosh they LOVE Numberblocks), and colours (hi Colourblocks) and now there are also Wonderblocks (coding!!)Enjoy 20+ mins of Wonderblocks teaching loops with the character "Again": youtu.be/EMLU-NoPoqI

Sara Joy ☠️ (@sjoy.lol) 2025-03-22T14:02:42.705Z

Me entero en Bluesky (¿os acordáis de aquella cosa llamada Twitter?) de la existencia de Wonderblocks, un programa (estrenado a principios de año) de la CBBC (un canal infantil de la BBC) dedicado a explicar a su público (niñas y niños menores de seis años) las maravillas de la programación.

En el «tuit» de arriba tenéis el episodio dedicado a los bucles (está, como mínimo, curioso :-)), y también tenéis la web oficial del programa y el correspondiente canal de YouTube.

Me gustaría pensar que las teles públicas de por aquí ya están hablando con la BBC para adquirir los derechos y traducir el programa (nétese el uso del condicional).

(Y sí, como dice el «tuit», WonderBlocks es heredero de AlphaBlocks, NumberBlocks y ColourBlocks, programas dedicados a las letras, los números y los colores (sorprendente, ¿eh?) y que, según JustWatch, en España solo están disponibles, diría que sin traducir, en un canal de pago dentro de la oferta de streaming de Amazon. (Vuélvase al comentario sobre el uso del condicional del párrafo anterior.))

PS 2025.04.01 Editado para eliminar la relación entre Wonderblocks y MicroBlocks que había comentado en la entrada original, porque todo parece indicar que he alucinado. ¿Seré un modelo grande de lenguaje? 🤔