Más sobre el canon

Lo que la industria audiovisual defiende es precisamente esto: la gestión directa de sus contenidos a través de DRM’s. En estos casos, el canon no debería existir.

Lo ha dicho, según El País, José Manuel Tourné, director general de la Federación de la Propiedad Intelectual (aquí).

Pues mire usted. Si pagar canon me fuera a ahorrar DRM, o si un buen DRM me fuera a ahorrar canon, pues quizá me lo pensaba, señor Tourné. Pero es que yo me como el DRM de Pixbox y pago la versión actual del canon. Aclárense, por favor…

Y a poder ser, ya de paso, baje usted a la realidad, que los cuentos de hadas ya no son lo que eran:

En este sentido, Tourné insiste en que son los importadores y los fabricantes quienes deben pagar el canon digital y que la decisión de trasladarlo al precio final de sus productos para que recaiga en los consumidores está en manos de los fabricantes. “Se ha acordado que ese incentivo lo paguen quien se beneficia del interés de los usuarios en grabar”, dice. “La repercusión del canon en los usuarios es una decisión de la empresa que vende el soporte virgen”, insiste.

Si el canon fuese un porcentaje razonable a añadir al coste de los productos “canonizados”, pues a lo mejor. Pero ahora mismo, va a ser que no. Imponer una medida a esos fabricantes sin establecer medidas para que no sea el consumidor el que acabe pagando es señal de incompetencia o de mala voluntad. Me cuesta mucho creer que el señor Tourné sea un incompetente…

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