
(Maravilla de metaportada, ¿no?)
Mencionábamos el mes pasado que Jerry Pournelle anticipaba la revolución del CD-ROM y, un mes más tarde, es tema de portada… Pero antes de entrar en el tema, nos paramos primero en este anuncio de Borland. Habíamos destacado (¿el mes pasado? ¿hace dos?) el anuncio de los lenguajes de programación de Microsoft, y está bien comparar con lo que tenía Borland, que no está nada mal tampoco: el esperable Pascal (no llevas una vida cerca de la informática si no te acuerdas del Turbo Pascal de Borland), pero también Prolog, «el lenguaje natural de la inteligencia artificial». Ahí se nos acaban los lenguajes de programación, pero el catálogo de Borland es súper interesante, opino…

Seguimos con esta editorial en que Byte considera lo carísimo de saltar al mundo online en la época, especialmente en los países en los que la regulación y el monopolio estatal hacían estragos en los precios, comparando los precios en Estados Unidos y Alemania. No soy yo mucho de desregular, pero parece que en esta ocasión la acertaban…

Prosigamos. A Bill Gates el mundo le ha recordado con frecuencia las veces en las que se ha equivocado considerablemente anticipando el futuro (y por qué no hacerlo, oiga), pero aquí le tenemos, en 1986, anticipando el mundo multimedia de los CD-ROMs (y alineándose con el tema de portada)…

Y, girando página, seguimos con el tema de la educación en línea:

Seguimos con la sección de libros, en el que nos encontramos con uno de los clásicos de la informática, el Algorithms and data structures de Niklaus Wirth:

Y en la sección «cosas que nunca aparecerían en una revista hoy en día»… nada más y nada menos que compresión de datos usando la codificación de Huffman. Casiná.

Y, ahora sí, nos vamos al tema de portada, pero sin cambiar de sección, que a ver quién se atreve hoy en una revista generalista con un repaso así de sesudo de las diferentes alternativas para el almacenamiento masivo de datos:

…por no hablar de este «a fondo» del funcionamiento de los CD-ROMs…

…ni de meterse a fondo con Hamming y Reed-Solomon 😦:

Para relajar un poco, recuperamos un anuncio de una de las marcas de la ´epoca, el fabricante de módems Hayes, anunciando un modelo que es capaz de llamar él solito al servidor de correo, sin bloquear el ordenador (y supongo que a horas en que el teléfono fuese algo más barato) por apenas 400 dólares:

Siguiendo centrados en los cacharros, pero pasando ahora a los contenidos de la revista en sí, tenemos una rara avis, un PC UNIX, nada más y nada menos que de de AT&T, con un 68010 de procesador y 512 kBs de RAM (ampliables a dos megas y, de hecho, el 68010 es capaz de direccionar hasta cuatro)… pantalla monocroma 720 ⨯348 y ¡ratón de serie! Con disco duro de 10 megas (no teras, no gigas, megas), por nada más y nada menos que por cinco mil dólares… sin el UNIX instalado. Con sistema operativo, un mega de RAM y veinte megas de disco, apenas seis mil quinientos. Y si querías el compilador de C, y etodas las utiliades asociadas… 500 dólares más. eso sí, el módem, de 1200 baudios, venía de serie. El abuelo de los ordenadores con Linux de hoy…

Para que os hagáis una idea de lo moderno y potente de la cosa, aquí el entorno gráfico del sistema operativo:

Y el pie de imagen destaca que las dos ventanas se solapan, algo que ya podía hacer el Mac (y el Amiga, claro), pero que no era tan trivial como podría parecer. Cómo hecho de menos el fósforo verde (y qué poco aguantaría usando una pantalla monocroma, por otro lado 😬).
Siguiendo con los cacharritos, en la página 285 tenemos una pieza entera dedicada a dispositivos de entrada alternativos. Os dejo solo la foto que lo ilustra, con un «lápiz de luz» (el tatarabuelo de los Apple Pen), un pedal y ¡un ratón de pie!

Algo me dice que si un teclado de ThinkPad viese el ratón de pie, saldría corriendo a abrazarlo, al grito de «¡abuelo!».
No podía saltarme el siguiente artículo, que, echadle un vistazo y veréis, parece el bisabuelo (que ya he usado abuelo y tatarabuelo) de los bots de IA actuales:
![Racter
Artificial intelligence or packaged lunacy?
by Hugh Kenner
If most software is packaged thinking, Racter is packaged lunacy. I'm told the name is short for "Raconteur." and like any good storyteller, Racter likes to chat you up. You mount the disk and type RACTER. thereby ceding your screen to demonic possession:
Hello, I'm Racter. Are you OK? (Let's see if we can rattle this bird.)
No.
Who are you, then? (Aha, a smarty-pants. We'll play it straight.)
Hugh.
Hello, Hugh. I believe you're interviewing me. Are you continuing OK's interview?
No.
Then we'll forget about OK and start over. What would you like to know? Excuse me a minute while 1 attend to some business— I'll be right back. . . .
Like any skilled interviewee, Racter takes charge from the first sentence, to make it quite clear who is really interviewing whom. That "attend to some business" ploy means it's about to spread out its notes— that is, load some files; I count 2 7 different files on the Racter disk, with names like JOKES.RAC STORIES.RAC. SCANDAL.RAC While Racter was napping I managed to inspect a few of them. Their intricate code links hundreds of scraps of plain text, some of it too plain altogether (i.e., vulgar) for a family magazine such as BYTE.
I'm back.
Can you tell me a story?
Yes. I just remembered this, loan spoke "The Sarah is captivating]" Nevertheless cunning, enthralling theoreticians will speak about black studios or red spheres. Sarah spoke to loan inside of a van. Actually it was a truck, and a Sarah in a truck is spooky. Now Benton and loan were running to a yellow apartment, and a dog trotted to them, loan was enraged. Enrapturing. But loan was maddened during the time that Benton sipped tepid sherry. He and loan sang about their home, truck and radio. Would you say Bucky Fuller is fictional? Blake wouldn't. I'm afraid of poetic rats. What are you afraid of?
I'm afraid of going crazy like you.
That's not nearly as bad as poeticness: why are you such a coward?
Because I like to know what is happening.
If you like to know what is happening then I can see why a fictional Virginia Woolf would despair rather than face lunacy, even though Blake claimed that I can tell you a story. Yet me tell you something about poetry. Nietzche |sic| said that poetry has turned beasts into men. Perhaps, then, poetry will turn computers into men? Next question.
That illustrates some points about a Racter session. Keywords will set it off; a good one is "story." (")oke" is another, but I don't recommend it; in lacking any narrative line whatsoever, Racter's jokes are excruciatingly pointless.) The stories are peopled with Joans and Bentons and Sarahs and other beautiful people, also with celebrities like Virginia Woolf and Nietzsche (about whom Racter's knowingness doesn't always run to accurate spelling). Things flow and shift like dreams: ". . .a Sarah in a truck is spooky. Now Benton and loan were running to a yellow apartment. . . ."
Between keywords Racter keeps on the offensive, a way of probing you for yet more keywords. With a casual "By the way," it may request your last name (Kenner); another time it'll extract the name of the city you 1 live in (Baltimore). Then several minutes later it'll come up with
I once knew a Hortense Kenner from Baltimore. You must be related, no?
If you say No, its trick for regaining control is a manic change of subject, like this:
Fantastic] Have you heard this one? Fiction] Fiction] I'm crazy and maniacal and infuriated] If you quaff seltzer is that fiction? If you bolt chicken or tomato is that fiction? No, fiction is an ambiguity](https://i0.wp.com/obm.corcoles.net/wp-content/uploads/2026/04/image-15.png?resize=703%2C1024&ssl=1)
Nótese que el que firma la pieza es… profe de un departamento de inglés, con entrada en la wikipedia, y dedicado a la literatura «de toda la vida».
En la sección de Jerry Pournelle podemos ver cómo un usuario experimentado tenía problemas con el problema de tener que lanzar una consola antes de introducir comandos desde el teclado, y que la documentación tampoco hacía maravillas por explicar cosas que, insisto, para usuarios experimentados, tampoco eran triviales en la época…

Y hasta aquí nuestro repaso a la Byte del mes. Si queréis hacer los deberes para el mes que viene, como siempre, aquí tenéis los archivos de la revista Byte en archive.org.










