Cinco enlaces más: tres de CSS, uno de CMS nuevo para probar, y uno de accesibilidad…
Me encuentro en la newsletter de Frontend Focus con este generador de CSS crítico: lo apuntas hacia una URL, le especificas un tamaño de pantalla objetivo y te analiza el CSS para extraer el que es crítico para renderizar el «above the fold», que puedes incrustar en el HTML para minimizar el tiempo que tarda el navegador en mostrarte el contenido.
De la misma newsletter, pero de una edición posterior, sale esta técnica para sidenotes solo con CSS que este fan de las notas al pie y familia debería explorar con cariño. También esta de anotaciones.
Siguiendo con CSS, me encuentro con CSS Bed, un agregador de temas «classless» (esto es, no definen su CSS para determinadas clases, si no directamente para los elementos HTML).
Por no hablar solo de CSS… el 29 de septiembre se anunció la 1.0 de emDash, un CMS nuevo, construido sobre Astro, con el soporte (para bien o para mal, a gusto del consumidor) que parte de la pregunta (dicen ellos mismos) «¿cómo sería WordPress si se crease hoy?». Con la que está cayendo en Automattic, estudiar si es una alternativa real a WordPress, o puede serlo en el futuro, comienza a ser una necesidad…
Y cerramos con un poco de accesibilidad, de la mano de This hue shall pass, un verificador de la accesibilidad de paletas de color que, como factor diferencial, no solo te dice si la paleta es o no accesible, sino que te da herramientas para intentar mejorar su accesibilidad (idealmente, hasta pasar los criterios AAA, claro :-)).
(Espero que otras administraciones públicas lo hagan mejor y que esto solo sea de interés en el área de Cataluña. Aunque no me jugaría dinero.)
La historia: veo algún titular sobre precipitaciones intensas mañana y que la Generalitat ha publicado alguna alerta, o sea que me voy a mi recurso sobre el tema: beteve.cat/temps-barcelona (barceloneses y allegados, esta es vuestra página del tiempo, creedme), y allí me encuentro un titular que me lleva a una noticia…
betevé ha decidido incrustar el tuit de @meteocat. Como podéis ver (como no podéis ver, de hecho, al menos si tenéis mi vista y no hacéis zoom), el texto de las imágenes incrustadas en el tuit es demasiado pequeño como para leerse en el incrustado, o sea que… clic, y
Algo hemos ganado, que ya podemos leer (aguzando la vista) los textos de las imágenes, pero casi mejor hacer clic en ellas para leer con comodidad, convendréis. Y entonces…
Que si quieres arroz, Catalina, y que si quieres ver las imágenes a la resolución original, que te des de alta en un servicio privado con ánimo de lucro. El servicio podría ser propiedad de mi mejor amigo y no me parecería de ley. El servicio pertenece a Elon Musk.
(Esto no lo he comprobado porque no me da la gana hacer log in en Twitter, pero me parece que las imágenes incrustadas por la cuenta de Twitter no tienen texto alternativo y, por tanto, no son accesibles para una persona con discapacidad visual. Espero de todo corazón equivocarme y que el Meteocat no se esté saltando la ley.)
Pero claro, César, no me seas bruto: no te están obligando a hacer log in en el servicio de Meloncete, seguro que el Meteocat publica su información de servicio público en su web meteo.cat, que para eso está. Y es así, PERO.
¿Veis el gráfico (bastante currado, debe decirse) que había en Twitter? ¿Veis el texto destacado hablando de una situación meteorológica de peligro en las próximas horas? No, eso es para quienes tengan una cuenta de Twitter. (En la captura os he hecho ya clic en mañana en el mapa de avisos, porque si no, el naranja de media Cataluña mañana no se vería.)
La página contiene la información, sí, y hay unos triangulitos naranja para que veamos que hay avisos. Y si hacéis clic en los triangulitos naranja, llegaréis a la página con la previsión de mañana, y allí podréis hacer clic en el aviso, y llegar, finalmente, a
Las imágenes de resumen publicadas en Twitter, eso sí, no las he sabido encontrar :-S.
Por aquello de ir cerrando:
A mí me parece bien razonable que el meteocat tenga cuenta en Twitter (y en Facebook y en Instagram). Hay muchísima gente en esas plataformas, y acudir a la gente es lo que creo que deberían hacer los servicios públicos. Aunque quizás estaría bien que hubiese un mastodon.gencat.cat y que tuviésemos un canal de microblogging para cada servicio de la Generalitat, comenzando por @meteocat (y lo mismo aplica a todas las administraciones públicas de un cierto tamaño). Pero lo que no puede ser es que el esfuerzo que se dedica a comunicar en esas plataformas privadas no se lleve a todos los lugares posibles. Especialmente si Twitter no me permite acceder cómodamente a la información sin registrame ni hacer log in.
La página de meteo.cat contiene muchísima información muy útil, pero igual estaría bien darle un lavado de cara y aprovechar para reservar un lugar destacado en portada para los avisos de situaciones meteorológicas potencialmente peligrosas. Digo yo.
No puedo cerrar los #breBytes de septiembre de 1986 sin pararme aunque sea un minuto en la editorial de la revista…
Ya habíamos hablado brevemente de educación en línea en 1986 en el último post dedicado a las Computer Chronicles, de este mismo mes, pero es maravilloso leer cómo, desde la revista, se animaba a las universidades al mundo del online, hablando de ruralidad, formación continua y lifelong learning, entre otros aspectos :-)
Llevábamos tiempo sin tocar las narices con las Computer Chronicles de Stewart Cheifet y llega el momento de viajar cuarenta años hacia atrás en el tiempo para repasar la historia no tan lejana de la informática…
Comenzamos con los dos primeros episodios de septiembre de 1986, que se centran en el uso de la informática en educación. Arrancamos en un cole (curiosamente, de Cupertino) al que Apple había dotado de unos cuantos Apple II para que cada estudiante tuviese uno (sin entrar en muchos detalles), para luego tener una demo del estado del arte de la época del software educativo de la época. Curioso que ya por entonces, cuando el periodista pregunta si se ha hecho algún tipo de diseño experimental para medir la efectividad del uso de la informática en las escuelas, no hay mucha respuesta, precisamente… Afortunadamente, en la siguiente entrevista hay algo más de reflexión antes del uso ciego de la tecnología. Como solemos decir por aquí, hace cuarenta años estábamos mucho más cerca de cómo estamos hoy de lo que creemos… (En los breves del final del programa, y en esa misma línea, Apple estaba intentando detectar por dónde se les filtraban los nuevos desarrollos a la prensa 😬.)
En el segundo episodio temático, nos pasamos del uso educativo del ordenador en las escuelas a su uso en casa, entre otras cosas para matricularse en educación universitaria en línea 🙀, o el uso de un Amiga (claro) para consultar recursos multimedia almacenados en LaserDisc. Y en los breves del final, noticias sobre interfaces cerebro-ordenador (sí, hace cuarenta años), y el uso de la red francesa de Minitel para usos ilícitos no anticipados, entre otras…
Y en el tercer y último episodio del mes nos encontramos con el que tiene que ser el estándar más longevo de la informática: MIDI, que básicamente sigue siendo el mismo hoy que ya era en 1986 (y una de las pocas cosas en las que el Atari ST era superior al Amiga). Y de regalo podréis ver cómo eran las DAWs de la época, para el ST, el Amiga… e incluso el Apple IIGS1, y unas cuantas más de las aplicaciones musicales de la época. En los breves, el primer piloto para hacer la declaración de la renta digitalmente en los Estados Unidos.
Y eso es todo por septiembre. Amenazamos con volver el mes que viene. Si queréis avanzaros con los deberes, podéis acudir tanto a la lista de episodios de la Wikipedia como a la playlist a la que pertenecen los vídeos de YouTube que tenéis aquí arriba.
Hace un par de meses nos quejábamos por aquí de lo perdida que iba Commodore cuando lanzó su 128 en vez de dedicar todos sus recursos al Amiga. El IIGS sería el equivalente de Apple… pero no tuvo los mismos efectos devastadores en Cupertino. ↩︎
Seguimos a un ritmo bien relajado de lectura (el anterior Lecturas fue justo después de Sant Jordi), pero menos es nada…
Comienzo por el libro que no me he acabado. Annie Duke es una exjugadora de póker de éxito considerable que ahora escribe sobre la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre. El libro está bien, pero no es lo que yo buscaba: ideas sobre cómo lidiar con la incertidumbre en la vida real. El póker, efectivamente, es un juego de habilidad y azar marcado por la incertidumbre, pero no se traslada a la vida real: en el póker se juegan centenares de partidas siguiendo las mismas normas y cada decisión tiene un alcance limitado, mientras que en la vida real cada decisión es diferente y su alcance, potencialmente vital. Me quedé algo más allá del primer tercio del libro sin demasiadas expectativas (ni indicaciones en el índice) de que fuese a dar algún salto de un entorno a otro. Una vez sabido esto, puede ser una lectura interesante.
Segundo chapuzón en Borges, y segunda vez que salgo encantado (en todos los sentidos), con la sensación de haberme perdido la mitad pero con ganas de más. Tremendo.
Más divulgación sobre lingüística desde un punto de vista descriptivista y tolerante con el cambio. Muy bien escrito (no podía ser de otra forma) e interesante. Me ha gustado especialmente la atención al género: al menos en inglés, deja claro que si quieres saber cómo se hablará dentro de unos años, deberías prestar especial atención a cómo hablan las niñas (al menos en inglés, que es de lo que habla el libro, pero me imagino que en el resto de idiomas también será válido) y otras comunidades poco privilegiadas.
Novelita (apenas 136 páginas) de ciencia ficción que viene a ser «El Marciano pero al revés». La autora tiene un premio Hugo, y es fácil ver por qué. Extremadamente recomendable (ya he pasado por caja a comprarme otro de sus libros), aunque no desvelaré nada más del argumento.
Y cierro con un libro importante. No creo en las lecturas obligatorias… pero nadie debería salir de una carrera de informática sin haberse leído este libro. Además de ser la historia de Fran Bilas, Jean Jennings, Kay McNulty, Marlyn Wescoff, Betty Snyder y Ruth Lichterman (pongo los «nombres de soltera», que a mí las manías anglosajonas del cambio de nombre en el matrimonio se me hacen muy raras), las seis primeras programadoras, y el ninguneo que sufrieron duarnte décadas (y que aún dura), es un pedazo imprescindible de la historia de la informática y del siglo XX en general.
En lo negativo, dice el «blurb» de la portada que la prosa de Kleiman es detallada… porque, como narración de la historia oral que es, no es la más apasionante… excepto cuando habla de su propia historia descubriendo la historia de «las seis del ENIAC». Aun así, el libro está pidiendo a gritos ser convertido en miniserie de prestigio. Si obtiene los derechos un equipo como el de los creadores de Halt and Catch Fire, podría salir algo maravilloso.
Y lo dejamos aquí. A ver si me da tiempo a leer algo más antes de que acabe el año…