t.co era malo, share.google es aún peor

Hace casi quince años escribía yo que los acortadores de URLs son malos, pero que t.co (el que usaba de manera subrepticia Twitter en aquel momento) era el peor… y hace quince años tenía razón, pero en algún momento dejé de tenerla, porque apareció el dichoso share.google.

En su momento repasaba las ventajas de los acortadores de URLs, al estilo de bit.ly (permiten escribir URLs breves y/o memorables y monitorizar los clics en el enlace (el riesgo que implica la segunda cláusula ya era grande entonces, y hoy aún lo es más))… y los males que añadía el de Twitter: se insertaba sin permiso y el monitorizado solo lo ejercía Twitter, con lo que perdía cualquier efecto positivo.

Pues bien. ¿No os habéis fijado en la cantidad de enlaces que os llegan que comienzan con un share.google/loquesea? Si compartís un enlace después de hacer una búsqueda en Google, al menos desde Android, el flujo es algo así como

Pantalla de navegador en un dispositivo móvil. Está en una URL en.apf.gv.at. Aparece un cuadro de diálogo Sharing text, que muestra una URL que comienza por share.google

¿Habéis visto la URL de arriba? en.apf.gv.at. ¿Habéis visto la URL de abajo? share.google. Como servidor es maniático, cuando ve la dichosa URL, comparte a Firefox para limpiar la URL. ¿Problema adicional? Que Google registra la URL en su aplicación de Android, con lo cual tenemos un obstáculo más que saltar al llegar a Firefox:

Open this link in the Google app? Would you like to leave Firefox to view this content?

A no ser que leas con atención y canceles, la opción por defecto nos devolverá a Google y tendremos que volver a comenzar (o darlo por imposible y rendirnos, si no hemos leído con atención).

Igualico igualico que con t.co… con la diferencia de que,

  • por un lado, si Twitter era popular hace quince años, ahora esto está presente en todos los móviles Android (si alguien sabe cómo desactivarlo (sin cambiar el buscador por defecto, que si bien es una opción muy interesante, no es lo que quiere la mayoría de usuarios, diría), que avise). Y además de ser mucho más ubicuo, lo tiene Google, que ya sabe más de ti que Twitter, y ahora sigue acumulando. Si la persona con quien compartes también tiene su cuenta de Google, hay bastantes números de que Google acabe completando aún más sobre tu grafo social, sin ningún tipo de autorización y, en la mayoría de casos, sin que nadie se entere.
  • Y, de regalo, t.co redirigía y punto: si compartías a Firefox, el enlace quedaba limpio sin más. Y ahora hay que hacer el pino puente para acabar de limpiar la URL.

A uno le gustaría pensar que estos comportamientos, sin manera obvia de desactivarlos (de hecho, a mí me gustaría que estas cosas fueran opt in, y no opt out, que es lo que es ahora, como mínimo en la práctica), llamasen la atención de las autoridades antimonopolio de la UE. Pero parece que, al menos de momento, no.

¿Tienes O2? Tienes diez teras de disco en la red

Diez teras. Sí. No es una errata. Cuando me lo dijeron, yo también lo pensé. Y mi suscripción de O2 no es la más cara.

Captura de pantalla. EL título es Mi perfil. Está seleccionada la pestaña Mi plan de O2 Cloud. Muestra que el almacenamiento disponible es de diez teras

Ahora mismo…

  • Con Google One, el plan de 100 gigas que confieso avergonzado que pago sale por 20€ al año, y dan 200 por 30 (los planes más grandes incluyen Gemini Pro, o sea que no son comparables, pero por completismo, el de 400 sale a 50 y el de 2 teras se va a 100).
  • Dropbox cobra 120€ al año por 2 teras.
  • Proton, por los mismos 120€ anuales, se queda en 500 gigas, pero con sus garantías de privacidad.
  • Probablemente el mejor pack ahora mismo, si vas a usar diferentes cuentas, es el de Microsoft 365Familia, que por 130 te da seis cuentas OneDrive con un tera por cuenta y además incluye Office para todos.

Vamos, que si eres usuario de O2, los diez teras incluidos son como para tenerlos en cuenta.

¿Que cómo se instala? Os vais a la tienda de aplicaciones del móvil y buscáis «O2 Cloud». Unos cuantos SMS de confirmación más tarde tendréis la aplicación del móvil instalada.

Advertencia: como mínimo en Android, los permisos para acceder a fotos y vídeos son imprescindibles, aunque no hace falta activar la sincronización. No nos olvidemos de que O2 es Telefónica, y alguna ñapa tenía que haber…

Desde la web de la aplicación, entonces, os podréis descargar la aplicación de escritorio, al más puro estilo Dropbox. Por algún motivo (recordemos: O2 es de Telefónica…) no permite tener la carpeta a sincronizar en un disco de red, pero qué se le va a hacer. Y tampoco sé deciros qué pasará cuando la carpeta crezca, inevitablemente, más allá de la capacidad de disco que tengáis. Siempre queda la opción de no instalarla, eso sí.

Y eso es todo. De nada…

devLecturas (II)

Cinco enlaces más de cosillas de desarrollo web entendido en sentido amplio (la edición anterior es de principios de junio, no sé yo si esto va a tener mucha continuidad, pero lo seguiremos intentando).

De los vídeos de la commit, celebrada a principios de junio, me han llamado la atención un par de charlas. La primera, una «nueva manera de testear el frontend», «test while developing«.

Y la segunda, la de Ramón Corominas sobre evaluación automática de accesibilidad:

Aprovechando que estoy con uno de accesibilidad, hace apenas unos días Olga Carreras repasaba la WCAG Evaluation Methodology (WCAG-EM) 2.0.

Volviendo a principios de junio, Manuel Matuzovic hablaba de encabezados «concientes de su contexto». La idea, si los navegadores acaban dándole soporte, es que finalmente podamos escribir bloques de código dándoles título con un <h1>, y que sea luego el navegador el que lo convierta en el h-loquesea conveniente usando un «offset» y le aplique el CSS adecuado, cosa especialmente interesante si se trabaja con componentes. De momento solo se está implementando en Firefox. Dedos cruzados para que lo adopten el resto de navegadores 🤞.

Y para cerrar (el enlace es más antiguo, pero yo la encuentro ahora), tenemos esta Retro UI library que no creo que use nunca, pero que me parece absolutamente maravillosa.

Clicks Keyboard. I wanted to believe…

…y aún sigo queriendo creer, y no está perdida toda la esperanza. Pero.

Recordará el lector habitual, atento y con [mucha] memoria, que los teclados son tema de preocupación de esta casa, y en particular los teclados físicos de los móviles (les escribimos un réquiem en 2013, ilustrado con foto del añorado Nokia N97, y en 2009 nos enamoramos del (¿la?) Palm Prē).

O sea que cuando Clicks anunció el Kickstarter de su Power Keyboard, para allá que nos fuimos, no sé si con mucho convencimiento en el producto, pero sí con todas las ganas de votar (en dinero) por el resurgimiento del teclado físico para el móvil. Y el tecladín, con los retrasos habituales de los kickstarters, llegó a casa hace ya unas cuantas semanas, pero entre unas cosas y otras, no habíamos encontrado un momento para reseñarlo por aquí.

Foto de un teclado Clicks. Se trata de un teclado similar al de las antiguas Blackberry. Mide 119.7 × 76.6 × 15.2 milímetros y pesa 180 gramos

Lo primero que debe decirse es que la ingeniería y la calidad de materiales del teclado son excelentes: en Clicks no han escatimado esfuerzos: el dispositivo es contundente hasta el nivel arma de asalto, las teclas en sí parecen preparadas para escribir la próxima Odisea, la conexión al ordenador, tanto físicamente, vía MagSafe, como lógicamente, a través de Bluetooth con soporte para hasta diez dispositivos, funciona a la perfección, y el software que alimenta el teclado no da ningún problema.

Ahora bien.

El teclado, junto con un móvil Samsung S24 Ultra. El dispositivo se ve muy grande comparado con las manos que lo sujetan

Conecte usted los 180 gramos del teclado1 a los doscientos gramos del móvil medio (233 pesa el S24 Ultra de la foto), y la cosa se va a un peso que no es de recibo. Si encima el móvil no es nativamente MagSafe (diría que en el mundo Android solo la última generación de Pixels lo es), pues además hay que sumar una funda que no hace nada bueno ni por el peso ni por el volumen del invento.

Vaya, que en la práctica, si el móvil no es un iPhone Air, con sus 165 gramos, no le veo yo la utilidad práctica2 al teclado más allá de la demostración de ingeniería.

Ahora bien: sigo queriendo creer. Clicks anunció junto al teclado su Communicator, una suerte de Blackberry que, para los que fueron adictos al añorado cacharro canadiense, pueden resultar una tentación irresistible…

  1. El peso se explica en parte porque se incluye una batería de 2300 mAh capaz de alimentar inalámbricamente el móvil, además de mantener en funcionamiento la electrónica del teclado. Pero también es necesario un cierto peso para poder soportar el móvil correctamente sin que la distribución de peso se haga extremadamente incómoda. ↩︎
  2. No es del todo cierto: esa capacidad de conectar el teclado a múltiples dispositivos puede hacer que sea útil para los múltiples dispositivos «smart» que uno pueda tener en casa, comenzando por la tele… ↩︎

#breBytes El Commodore 128

Dijimos hace nada que dejaríamos de hacer nuestras lecturas mensuales de la revista Byte de hace cuarenta años, pero que amenazábamos con buscar alternativas. Isma señalaba en los comentarios lo que básicamente tenéis aquí abajo, y que a mí también se me había pasado por la cabeza: ya que el ejercicio de lectura en sí lo voy a seguir haciendo, no obligarme a hacer la entrada mensual y exhaustiva, pero, si aparece alguna noticia que me apetezca destacar, pues recogerla por el procedimiento habitual.

Y siempre hemos tenido la norma de que si aparece Commodore, lo recogemos…

The Commodore 128 Personal Computer System

The Commodore 128 personal computer includes 128K bytes of RAM and uses two microprocessors, a Z80 and a 6502-compatible chip, the 8502, which supports bank-switched memory. The C-128 includes dual video outputs, a four-voice sound synthesizer, 80-column RGB text output with its own independent 16K of video RAM (supporting 640 by 200 pixel resolution), and the 40-column VlC-11 chip, which supports 320 by 200 pixel high resolution sprite graphics.

On power-up, the C-128 enters the "native" or C-128. mode, which uses the 8502 processor, switchable between a 1- and 2-megahertz clock speed. The mode accesses the 128K of RAM using bank-switching techniques and allows you to use BASIC 7.0, an advanced BASIC In C-64 mode, you obtain full compatibility with the Commodore 64 but without access to any of the C-128's advanced features. Alternatively, you have a 2-MHz Z80based CP/M machine that supports bank-switched CP/M version 3.0 (CP/M Plus).

C-64 Mode

In C-64 mode. I had no trouble loading and running all my C-64 programs, including heavily copy-protected ones. There are three ways to switch to C-64 mode: In C-128 mode, you can type GO 64: you can hold down the Commodore logo key while powering up; or you can put a C-64 ROM cartridge in the expansion port. Note that you cannot leave the C-64 mode— the slight changes in the operating system necessary to implement the exit would reduce compatibility with the C-64. Note also that in C-64 mode, you will not normally be able to access any of the C-128's improved features, such as 80-column video output or high-speed disk drive usage with the 1571 drive.

There are only three slight differences between the C-64 mode and an actual C-64. The VIC-II video graphics chip has two extra registers. #47 and #48 (at locations 53295 and 53296). Register 47, a keyboard control register, uses 3 bits (the 5 highest bits are unused) to scan the extended key matrix. C-128 mode uses the register to read the numeric keypad, outboard cursor keys, Help, Tab, and other special function keys. To maintain full compatibility, the C-64 mode does not read the registers, but you could write code to read these keys even in C-64 mode.

Register 48 simply contains one bit that selects 1- or 2-MHz clock speeds. You can run many programs in C-64 mode at a 2-MHz clock rate, but you will not be able to access the VIC-II video chip; therefore, the screen will be blank. Additionally, the C-128 cannot communicate with its companion disk drive at this higher clock speed. The modem port and the sound chip do function properly when the system is running at 2 MHz. The third difference results from having two 64K-byte RAM banks. If you power up in C-128 mode and select bank or I, that will be the bank of RAM that the C-64 uses. Of course, this "difference" has no effect on compatibility with a stock C-64.

I have experienced no incompatibilities, and I am completely satisfied with the C-64 mode, but I have heard that one program. Commodore's International Soccer, does not function properly because of incorrectly read...

¿Iba perdida Commodore en el 86? Pues el Amiga y sus 16/32 bits ya llevaban una buena temporada en el mercado, pero el 64 seguía vendiendo de manera mas que considerable, y alguien tuvo la idea de crear un «monstruo» con doble CPU, heredero del 64 pero con unos masivos 128 Ks de RAM y el doble también de velocidad de procesador, hacerlo compatible con el 64 hasta ser un 64 si se le pedía con un mínimo de amabilidad (G0 64, eran las palabras mágicas) y, por si dos ordenadores en uno no fuesen suficiente, un modo CP/M, cuando el CP/M seguía siendo un sistema operativo más que interesante.

Sobre el papel, una idea muy interesante: una máquina capaz de ejecutar la infinidad de soft que se había desarrollado para el 64 y para las máquinas CP/M, y de ir más allá con el 128. En la práctica, Commodore no vendió ni una máquina más que si hubiese seguido con el 64, nadie del mundillo CP/M le prestó la más mínima atención, y el software desarrollado para el 128 fue, redondeando un poco… absolutamente ninguno. Y todo ello costó un dinero en desarrollo y le quitó parte del poco marketing que se podían permitir las eximias cuentas de Commodore al Amiga, que ya no iba muy fino en su batalla con Macs y PCs. Commodore no moriría hasta mediados de la década de los 90, pero la cosa ya no pintaba bien :-(.