Inauguramos serie de entradas pseudoregulares (espero) en obm: cosillas que he ido leyendo y me han hecho gracia, en general alrededor del diseño y el desarrollo web. A ver cuánto dura la cosa…
El 25 de mayo, el artículo Responsive Web Design, de Ethan Marcotte, cumplía los 16 años. Qué viejos somos. El propio Marcotte nos recordaba lo que escribió sobre el tema cuando «solo» tenía diez años.
Para los que tiráis de WordPress, el 25 de mayo en Freelandev repasaban las novedades que trae la 7.0. Aquí el enlace al episodio.
El 29 de mayo, Rachel Andrew daba su repaso mensual en web.dev a las novedades de la plataforma web. Lo más destacado, que entran en el «baseline» una pseudoclase nueva y container queries por el nombre del contenedor y por custom properties (variables, vaya).
Dejo para el final los contenidos con/sobre IA, y así quien no quiera leer estas cosas puede ahorrárselas fácil.
El 26 de mayo en el podcast de Syntax hablaban de decisiones que, por mucho que vayas a tirar de agentes para tu proyecto, deberías tomar tú antes de dejarles que se pongan a ello: el esquema de la base de datos, las estrategias de validación, el enrutado, el flujo de autenticación, metodología CSS y framework de interfaz de usuario y el tipo de comunicación entre front y back.
Antes de eso, el 5 de mayo (ordeno en el orden en que yo encontré / leí las cosas), Addy Osmani hablaba desu repo Agent Skills en GitHub. Me fascinan estos repositorios porque, con sus problemas, son recopilatorios de buenas prácticas que, me da la impresión, o no se hacían o no se hacían con tanto cariño y esmero cuando el objetivo era educar humanos, y no agentes (seré muy feliz si se me corrige). En cualquier caso, tanto la entrada de blog como el repo me parecen una lectura muy interesante.
Mencionábamos el mes pasado que Jerry Pournelle anticipaba la revolución del CD-ROM y, un mes más tarde, es tema de portada… Pero antes de entrar en el tema, nos paramos primero en este anuncio de Borland. Habíamos destacado (¿el mes pasado? ¿hace dos?) el anuncio de los lenguajes de programación de Microsoft, y está bien comparar con lo que tenía Borland, que no está nada mal tampoco: el esperable Pascal (no llevas una vida cerca de la informática si no te acuerdas del Turbo Pascal de Borland), pero también Prolog, «el lenguaje natural de la inteligencia artificial». Ahí se nos acaban los lenguajes de programación, pero el catálogo de Borland es súper interesante, opino…
Seguimos con esta editorial en que Byte considera lo carísimo de saltar al mundo online en la época, especialmente en los países en los que la regulación y el monopolio estatal hacían estragos en los precios, comparando los precios en Estados Unidos y Alemania. No soy yo mucho de desregular, pero parece que en esta ocasión la acertaban…
Prosigamos. A Bill Gates el mundo le ha recordado con frecuencia las veces en las que se ha equivocado considerablemente anticipando el futuro (y por qué no hacerlo, oiga), pero aquí le tenemos, en 1986, anticipando el mundo multimedia de los CD-ROMs (y alineándose con el tema de portada)…
Y, girando página, seguimos con el tema de la educación en línea:
Seguimos con la sección de libros, en el que nos encontramos con uno de los clásicos de la informática, el Algorithms and data structures de Niklaus Wirth:
Y en la sección «cosas que nunca aparecerían en una revista hoy en día»… nada más y nada menos que compresión de datos usando la codificación de Huffman. Casiná.
Y, ahora sí, nos vamos al tema de portada, pero sin cambiar de sección, que a ver quién se atreve hoy en una revista generalista con un repaso así de sesudo de las diferentes alternativas para el almacenamiento masivo de datos:
…por no hablar de este «a fondo» del funcionamiento de los CD-ROMs…
Para relajar un poco, recuperamos un anuncio de una de las marcas de la ´epoca, el fabricante de módems Hayes, anunciando un modelo que es capaz de llamar él solito al servidor de correo, sin bloquear el ordenador (y supongo que a horas en que el teléfono fuese algo más barato) por apenas 400 dólares:
Siguiendo centrados en los cacharros, pero pasando ahora a los contenidos de la revista en sí, tenemos una rara avis, un PC UNIX, nada más y nada menos que de de AT&T, con un 68010 de procesador y 512 kBs de RAM (ampliables a dos megas y, de hecho, el 68010 es capaz de direccionar hasta cuatro)… pantalla monocroma 720 ⨯348 y ¡ratón de serie! Con disco duro de 10 megas (no teras, no gigas, megas), por nada más y nada menos que por cinco mil dólares… sin el UNIX instalado. Con sistema operativo, un mega de RAM y veinte megas de disco, apenas seis mil quinientos. Y si querías el compilador de C, y etodas las utiliades asociadas… 500 dólares más. eso sí, el módem, de 1200 baudios, venía de serie. El abuelo de los ordenadores con Linux de hoy…
Para que os hagáis una idea de lo moderno y potente de la cosa, aquí el entorno gráfico del sistema operativo:
Y el pie de imagen destaca que las dos ventanas se solapan, algo que ya podía hacer el Mac (y el Amiga, claro), pero que no era tan trivial como podría parecer. Cómo hecho de menos el fósforo verde (y qué poco aguantaría usando una pantalla monocroma, por otro lado 😬).
Siguiendo con los cacharritos, en la página 285 tenemos una pieza entera dedicada a dispositivos de entrada alternativos. Os dejo solo la foto que lo ilustra, con un «lápiz de luz» (el tatarabuelo de los Apple Pen), un pedal y ¡un ratón de pie!
Algo me dice que si un teclado de ThinkPad viese el ratón de pie, saldría corriendo a abrazarlo, al grito de «¡abuelo!».
No podía saltarme el siguiente artículo, que, echadle un vistazo y veréis, parece el bisabuelo (que ya he usado abuelo y tatarabuelo) de los bots de IA actuales:
Nótese que el que firma la pieza es… profe de un departamento de inglés, con entrada en la wikipedia, y dedicado a la literatura «de toda la vida».
En la sección de Jerry Pournelle podemos ver cómo un usuario experimentado tenía problemas con el problema de tener que lanzar una consola antes de introducir comandos desde el teclado, y que la documentación tampoco hacía maravillas por explicar cosas que, insisto, para usuarios experimentados, tampoco eran triviales en la época…
Sirva esta entrada para dos de las cosas que hacemos con una cierta frecuencia por aquí: (i) escarbar entre la historia y la arqueología de la informática, y (ii) recomendar contenidos. En este caso, todo va de la mano del podcast Advent of Computing, que lleva circulando por la red unos cuantos años (más de siete años, con 181 episodios y unos cuantos extras), pero que yo solo descubrí hace mes y medio. En ese mes y medio me ha dado tiempo de llegar hasta el episodio 20, que es el que me ha acabado de decidir a traerlo a obm.
Los episodios 19 y 20 se dedican a PLATO, el primer sistema de instrucción asistida por ordenador, que se puso nada más y nada menos que en 1960 en la Universidad de Illinois. Cosas de haberse puesto en marcha antes del nacimiento de muchas de las tecnologías que uno imaginaría imprescindibles para hacer funcionar un «sistema de instrucción asistida por ordenador», PLATO está relacionado íntimamente con el nacimiento o la puesta en marcha de: las pantallas de plasma, las pantallas táctiles, los sistemas de mensajería en línea (todo esto en los años sesenta) o los chats de texto, y, de regalo, una cantidad sorprendente de lo que hoy llamaríamos los primeros videojuegos, incluyendo Spacewar!, otros juegos de combate espacial o los «multi user dungeons». Os podéis ir a la entrada de la wikipedia que os he copiado aquí arriba a investigar, pero Sean Haas, el autor de Advent, se lo curra un montón explorando fuentes y lo cuenta de manera muy amena, o sea que os animo a daros un chapuzón en los dos episodios, y engancharos luego al resto del podcast.
(Os dejo las versiones YouTube de los episodios incrustadas aquí, pero encontraréis Advent en todos los buscadores de podcasts.)
Y, de regalo, un episodio bonus en el que Sean nos enseña un simulador de PLATO que todavía corre por ahí y bastantes de los juegos que se crearon dentro del sistema (más info).
Hace unos días se filtraron las smart glasses de Samsung, que serán las enésimas en salir al mercado. Si tenéis memoria de elefante, recordaréis que ya hemos hablado de smart glasses por aquí, porque nos gusta la tecnología más que el dulce y porque nos interesa su potencial como herramienta para mejorar la accesibilidad.
Las gafas de Samsung son, visualmente, un clon más del diseño único que parecen tener estas cosas: el aspecto de unas Rayban Wayfarer muy grandes con su cámara medianamente disimulada. Si queréis ver una comparativa de unas cuantas de las que han salido ya al mercado, este artículo de Victoria Song en The Verge tiene pinta de ser vuestro mejor recurso (y las fotos son impagables).
Y es el aspecto que precisamente no deberían tener: porque ese disimulo las hace extremadamente atractivas para el tipo de personajes que quiere usarlas para grabar situaciones poco adecuadas sin que se note. Y eso hace que, si me las pongo yo (que el concepto me llama un montón)… corra el riesgo de que alguien me tome por uno de esos individuos.
¿Cuál es el aspecto adecuado para unas smart glasses? Pues no hace falta que tengan la pinta del frontal que abre esta entrada, ni de las gafas de superguerrero de Dragonball Z de aquí abajo, pero necesitan ser obvias, y no presentar ninguna duda posible a quien pueda estar delante de su objetivo. Samsung, ya sabes. (Y tener un módulo de cámara bien obvio también os permitiría tener una mejor calidad de imagen, just saying.)
Proseguimos con nuestro proyecto de leer la revista Byte, cuarenta años más tarde. El resto de entradas de la serie, como siempre, las encontrarás en la etiqueta Byte de obm.
Comenzamos con un anuncio del mítico Clipper, un lenguaje de programación pensado para reemplazar el del no menos legendario dBASE. A los programadores de una cierta edad (la última versión salió en 1997) igual se les cae una lagrimita.
No os perdáis, por cierto, la sección «Ask Byte» que comienza justo antes del anuncio. Y recordad que se trata del número de abril.
Y un anuncio más. De Xerox y el PARC, su centro de investigación en el que se inventó la mitad de la informática (es probable que me quede corto), hablamos por aquí hace nada más y nada menos que catorce años. En el 86 vendían sus impresoras láser (las inventaron ellos, al fin y al cabo) y su Documenter System (haced zoom en la pantalla del ordenador de la izquierda y descubriréis un sistema que parece de una década más tarde, el Xerox 6085, heredero mítico del Xerox Star).
Siguiendo con el tema de la autoedición, un poco más adelante nos encontramos el primer anuncio (que yo recuerde) de una implementación de TeX, que ya venía con LaTeX el sistema de autoedición que se había lanzado en el 84 y sigue adorando el mundo científico cuarenta años más tarde (yo lo descubrí a mediados de los 90, en su versión para Amiga, y no sigo porque si no, se me acabará cayendo la lagrimita).
Unas páginas más adelante, la revista le dedicaba unas páginas a una revisión tanto a PC TeX como a su competidor MicroTeX.
No hablaremos del tema de portada, porque podría provocar mareos y vómitos entre el público, pero sí mencionaremos que habla de aproximar funciones, de invertir matrices o de resolver ecuaciones diferenciales con el método de Runge-Kutta 🤯 (a mí su variante RKF-4, citada en el artículo, me la explicaron en Cálculo Numérico de, creo recordar, segundo de mates) o con series de Taylor.
Sí hablaremos, eso sí, de cuando Pournelle (estoy por comenzar a llamarle Jerry, que ya es casi de la familia) se para de nuevo en el Amiga (y el ST) y sigue viendo que cualquiera de los dos sistemas podría haberse comido el pastel del Mac (esnif).
Lo de que el ST iba a ser Windows sobre Motorola 68000 es el WTF más importante que haya leído yo en lo que llevamos de repaso de la revista. ¿Os imagináis?
Y sigo con «Jerry» viéndose venir la revolución que iba a suponer el CD-ROM. Desde 1986. Puntos para él, que la cosa no era tan obvia.
Ante un pequeño alud de software para el ST y el Amiga, Bruce Webster dejaba la segunda parte de su comparativa de ordenadores basados en el 68000 de Motorola para el mes siguiente…
Nótese la admiración por Deluxe Paint, absolutamente merecida.
Y nos vamos (este mes os lo he hecho breve) con un anuncio para no dejar desierta la categoría de «cosas que creemos que se han inventado ahora, pero no»:
Sí: hace 40 años la IA ya se iba a comer el mundo de los negocios. (Micro Data Base Systems, la empresa del anuncio, había lanzado un gestor de bases de datos un par de años antes, que vendían como un dbASE más potente y ¡con SQL! (SQL es del 73, pero no se estandarizaría hasta el 86) y lo complementaban ahora con un «entorno de soporte a decisiones», KnowledgeMan, y Guru, un «sistema experto»revolucionario sistema de IA».)