Otra de podcasts

Yo recordaba haber escrito una entrada recomendando podcasts en obm. Y he buscado… y efectivamente, la escribí. ¿Alguien quiere apostar cuánto hace de aquello? Fue nada más y nada menos que en… diciembre… de 2011 (aquí la entrada correspondiente). Por aquello de no dejar de pasar más de catorce años entre recomendación y recomendación, aquí va la lista de 2025.

(Hay que decir, antes de entrar en materia, dos cosas.

  • La primera, que mi consumo podcastil se ha disparado en estos catorce años. En 2011 recomendaba diez podcasts. Ahora son, si no me he descontado… treinta y siete. El pronóstico del tiempo anuncia entrada tamaño sábana. Proceded con precaución.
  • Y la segunda, que servidor pasa bastante tiempo casi cada día en el transporte público y caminando, y que suele hacerlo con auriculares y el reproductor de podcasts1 a toda marcha. Y con «a toda marcha» quiero decir con los podcasts no musicales acelerados un 20% (30% para los [pocos] que están en castellano) y con la funcionalidad de saltarse las micropausas, con lo que un podcast de una hora suele durarme unos 45 minutos.

Y hay que decirlo, sobre todo, para que no os escandalicéis [mucho] cuando leáis las horas que he escuchado de cada podcast. Escandalizaos un 25% menos.

Fin del paréntesis.)

Los de deportes

Cosas que la gente no suele pensar de mí: soy fan del fútbol americano y otros deportes yanquis (la NBA, sobre todo). Y eso hace que mi podcast más escuchado sea The Bill Simmons Podcast, con un total de 123 horas en las últimas 52 semanas. Sí, más de cinco días enteros. Pero «solo» os podéis escandalizar por los cuatro que le he dedicado en la práctica 😬. En mi defensa, Simmons también entrevista a figuras de la cultura popular de vez en cuando 😇.

Le siguen los programas de KNBR, la radio de deportes de San Francisco, dedicados a mis «niners» y a los Golden State Warriors, con apenas 107 horas. Después viene 49ers Talk (de título autoexplicativo), con 71, The Athletic Football Show, con 62, o The Tom Tolbert Show, con 58 —Tolbert es un exjugador de la NBA (recaló también en la ACB una temporada), locutor de KNBR hasta que le echaron en un recorte presupuestario. Y cierran la lista los diferentes programas de la emisora The Game (también de San Francisco, quién lo habría imaginado), con 52, The Mina Kimes Show, con 47 (Kimes es de las pocas voces femeninas de esta lista, me temo, y la única de este apartado), y The Bill Barnwell Show, con 23.

En mi defensa solo diré que estoy intentando reducir mi consumo…

Los de música

Aquí solo hay un par de programas de radio… Turbo 3, de Radio 3 (una vez lo vi descrito como «Los 40 para mayores de 30», y algo de cierto hay en ello), y El Celobert, de Catalunya Ràdio, con 51 y 47 horas, respectivamente. Producen unas diez y cinco horas de contenido a la semana, pero yo solo me bajo los que «prometen» (en el caso del Celobert, los que repasan discografías y los dedicados a algún año o década, principalmente).

Los divulgativos

Comienza aquí la parte de la entrada que interesará más al lector (¡espero!). Se viene batiburrillo.

Ologies (47 horas) es el programa de Alie Ward dedicado a las «ologías»: de la astrobromatología a la neuropatoinmunología, pasando por la toxicología histórica. Los tres son programas de los últimos seis meses, lo juro. A veces me gustaría que fuera más al grano, pero es el podcast que lidera esta categoría por algo (ayudado, todo sea dicho, porque, junto con el siguiente de la lista, son los únicos que publican una hora de contenido a la semana). Calificación obm: 8 sobre 10.

Short Wave (44 horas) es el podcast diario de divulgación científica de la NPR, la radio pública estadounidense. La administración Trump le ha cortado el grifo de la financiación a la NPR (comprometídisima con el buen periodismo, y eso no está bien visto :-S), o sea que su vida pende de un hilo. Programas de diez a doce minutos, que últimamente se van a cerca de quince, engordados por las peticiones desesperadas de soporte económico por parte del público. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Because Language (31 horas), podcast de frecuencia irregular sobre lingüística, con episodios tirando a largos, que yo me (re)parto en capítulos. Muy fan, sobre todo, de Hedvig Skirgård. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Clear+Vivid (20 horas). ¿Os acordáis de Alan Alda? Yo, desde que en mi casa se consumía religiosamente la serie MASH, allá por los ochenta. Pues bien, resulta ser que, no contento con su carrera de actor, Alda se dedica desde hace un porrón de años a la divulgación científica, que es de lo que va mayormente este podcast, aunque de vez en cuando también pasan por él figuras de la farándula. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

More or Less (17 horas), el programa de la Radio 4 de la BBC dedicado a reventar la estadística mal hecha o mal interpretada en los medios. Alterna programas de media hora semanales cuando está «en temporada» (con el economista Tim Harford a la cabeza) con cápsulas mucho más breves a lo largo de todo el año. Maravilloso. Mi reino por un equivalente «de aquí». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

The Infinite Monkey Cage (13 horas). Más Radio 4 de la BBC. Esta vez con el físico Brian Cox y el cómico Robin Ince. En cada programa invitan a investigadores de renombre y a algún cómico para hablar de temas científicos diversos y hacerse unas risas. Vamos, un poco como lo que hace por aquí Naukas, pero con tono británico. En las últimas temporadas no me han hecho reir tanto como antes, pero sigue valiendo mucho la pena. El «episodio de las fresas» justifica, él solito, la existencia de no sé cuántas temporadas que han hecho. Es de 2013 y todavía lo recuerdo, vaya. Lamentablemente, Robin Ince acaba de dimitir porque en la BBC no le gustaban sus opiniones personales, excesivamente woke para ellos :-(. Calificación obm: 9 (9,5 en las primeras temporadas, que están ahí para escucharlas sin ningún problema).

Curious Cases (12 horas). Tercer y último podcast de la Radio 4 de la BBC. La matemática Hanna Fry y el cómico Dara ó Briain (¿estáis teniendo un déjà écouté?), que sustituyó hace un tiempo al genetista Adam Rutheford, eligen una duda científica de la audiencia, se buscan unas cuantas expertas en la materia e intentan darle respuesta de manera divertida. Calificación obm: 8 sobre 10.

Merriam-Webster’s Word of the Day (11 horas), Micropodcast (no llega a los tres minutos) diario de los de los diccionarios. Cada día, una palabra, su significado y su etimología (que para los latinos es la parte menos complicada, puesto que dos de cada tres palabras que hacen, más o menos, vienen del latín pasando por el francés, como buena parte de las palabras del inglés). Calificación obm: 8,5 sobre 10.

The Joy of Why (8 horas), podcast de divulgación científicomatemática de Quanta Magazine. Comenzó con el matemático Steven Strogatz (y centrándose en las matemáticas), pero desde hace una temporada lo lleva a cuatro manos con la astrofísica Janna Levin y se ha abierto a bastantes más temas. Calificación obm: 8 sobre 10.

Instant Classics (8 horas). De los últimos «fichajes» que he hecho. Tanto es así que todavía me falta como un mes de episodios por escuchar. La historiadora Mary Beard y Charlotte Higgins, de la sección de cultura del Guardian, repasan la historia clásica. Yo solo he escuchado epidodios «de romanos», pero veo que también hay alguno griego ya publicado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Los «de tecnología»

The Vergecast (117 horas, disputándose el liderato con el podcast de Bill Simmons), el podcast de The Verge dedicado a la actualidad del mundo de la tecnología digital. Muy muy cerca de la calificación de imprescindible si se quiere estar al tanto de lo que sucede en el mundillo. Ha perdido un poco estos dos últimos años, porque se les han caído colaboradoras importantes y se ha convertido en «el podcast de Nilay y David». Nilay (Patel) muy bien (véase el párrafo siguiente), pero David (Pierce), por algún motivo, no me acaba de entrar. Tampoco ayuda su (muy comprensible, por otro lado) obsesión por la influencia de la administración Trump en el mundo yanqui. Mucha de esa influencia nos la vamos a comer en el resto del mundo, sí, pero al final me resulta cargante, qué le vamos a hacer. Aun así, muy bien. Especialmente cuando tienen a Joanna Stern de invitada (o a Victoria Song, o Allison Johnson). Calificación obm: 8,5 (9,5 hasta hace año y medio, y volverá al excelente si se lo curran un poco más).

Decoder (65 horas). El podcast en que Nilay Patel (véase el párrafo anterior) entrevista a figuras de interés del mundo de la tecnología (es casi un quién es quién de los CEOs de las tecnológicas). Normalmente muy informativo e interesante, con algún momento «oh dios mío cómo ha podido el mandamás este presentarse a la entrevista sin hacer mínimamente los deberes». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Syntax (55 horas). Solo de interés para interesadas en el mundo del desarrollo web. Pero si el tema te llama, a por él de cabeza. Los presentadores (y divulgadores del tema), Wes y Scott, muy majos e informativos. Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Hard Fork (32 horas) es «el Vergecast del New York Times». Cuando comencé a escucharlo, bastante bien, pero ha llegado un momento en que se ha convertido en «el Vergecast radiofórmula» y me carga un poco, con lo que solo escucho los episodios con temas especialmente atractivos. Calificación obm: 7 sobre 10.

Hanselminutes (23 horas). De Scott Hanselmann hablamos por aquí hace menos de dos meses, y sigue siendo igual de majo que entonces. En su podcast entrevista semanalmente a un personaje del mundo de la tecnología (del desarrollo de software las más de las veces), relajado pero preguntando con criterio. Si el personaje no te llama, te saltas el episodio pero, al menos en mi caso, sucede con muy poca frecuencia. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Igalia Chats (20 horas) es el podcast gallego de esta lista… pero está en inglés. Y es que Igalia es una cooperativa gallega, pero distribuida por todo el mundo, que es la empresa más importante del mundillo web de la que no has oído hablar nunca (a no ser que seas lector habitual de este blog (véase, véase y véase) o escucharas el episodio de Despacho 42 que les dedicamos hace ya tres años (y que sigue siendo exactamente igual de interesante que entonces). Se dedican al mundo del código abierto, y al desarrollo de navegadores web en particular. Usas su código cada día (si eres lector de 0bm, con total seguridad; si no lo eres… casi que también, incluso cuando no estás delante del ordenador ni del móvil (escuchad el episodio, escuchad)) y la vida de quienes se dedican al diseño y desarrollo web es mucho mejor gracias a ellos. Con su podcast podrás entender por qué los estándares y los navegadores web son como son. Casi imprescindible para quienes os dedicáis al mundillo, pero con muchos episodios muy interesantes solo con que tengas el más mínimo interés en cómo funciona la web (y la web es como interactúas con el mundo un montón de horas a la semana, o sea que…). Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Scott and Mark Learn To… (9 horas). Y cuando hablamos de Scott Hanselmann también hablamos de Scott Rusinovich y el podcast sobre desarrollo de software que tienen juntos desde hace poco (comenzaron este verano), un tanto quirky, pero lo suficientemente interesante como para que diera pie a una entrada de este podcast. Calificación obm: 8 sobre 10.

Despacho 42 (5 horas). ¿Por qué habré dicho que no hay podcasts imprescindibles? El podcast de tecnologías digitales y personas. El señor que más oiréis es un tanto particular, pero hablan con gente súper interesante de temas apasionantes. Calificación obm: el jurado se recusa 😅.

Los ¿culturales?

Tetragrammaton (71 horas) es el podcast de Rick Rubin, productor de discos de los Beastie Boys, Run DMC, The Cult, Danzig, Slayer, Red Hot Chili Peppers, AC/DC, Johnny Cash, Tom Petty, Rage Against the Machine, Nusrat Fateh Ali Khan, Audioslave, Weezer o Shakira (sí, Shakira). Y juro que me dejo nombres importantes, y no pocos. Comprobad el enlace. Me juego un café a que hay un disco que te gusta en que Rubin ha tenido un papel importante. Y se sienta casi cada semana con personajes del mundo de la música (y más) para hablar largo y tendido sobre sus procesos creativos. Yo me enganché con el episodio del productor Jimmy Iovine, pero también tenéis a Trent Reznor, Rosalía (en 2023), la diseñadora Paula Scher, Nick Cave, Terry Gilliam, Edward Norton, el arquitecto Bjarke Ingels, Francis Ford Coppola… (de nuevo: me dejo unos cuantos nombres importantes). Advertencia: de vez en cuando también entrevista a tecnobrós y personajes esotéricos. Calificación obm: 9,5 (si pasamos de tecnobrós y esoterismo).

Es la hora de las tortas (34 horas). Va de cómics. Cuatro señores se juntan semanalmente para hablar de tebeos (de los de superhéroes, pero también de lo que hemos venido a llamar novelas gráficas), con formatos (de podcast) diferentes. Yo recomendaría, sobre todo, sus repasos a los premios Eisner a lo largo de la historia. El episodio que le dedicaron a Darwyn Cooke, de lagrimita. Como uno es bastante limitado en su conocimiento comiquil, solo escucho la mitad de los episodios, más o menos. Su «club de lectura» me ha hecho descubrir alguna joya, por cierto. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Radiolab (32 horas). Quizás el podcast que hizo que hablemos de podcasts. No inventó las narrativas para la radio, pero las llevó un paso (o dos) adelante. Más de veinte años en antena y en RSS. Divulgación científica, pero no solo eso. Cultura. Y la garantía de que el guion y la producción son excelentes siempre. Calificación obm: 9 sobre 10.

The Ringer-Verse (26 horas). Cultura nerd de la factoría de Bill Simmons en formato «amigotes que se van de birras». Pelis y series, cómics, videojuegos. Servidor les escucha cuando hablan de cosas que ha leído, visto o escuchado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Video Game History Hour (23 horas). El podcast de la Video Game History Foundation. Para no perdérselo si te interesa la historia de los videojuegos desde sus orígenes a la actualidad, pero también si te interesa la historia de la tecnología en general, o incluso cómo conservar y documentar la cultura de los últimos cincuenta o sesenta años. Y, en ese caso, recomendable comenzar a escucharlos desde el principio. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

A History of Rock Music in 500 Songs (22 horas (y más de 200 en total para las 182 canciones que lleva de momento)). Exactamente lo que dice el título. Proyecto monumental de un über-nerd que se documenta hasta el infinito y más allá. Cada canción da pie a hablar del grupo que la llevó a la fama, de cómo impactó en la evolución de la música de la época y de lo que pasaba entonces en el mundo del rock. Calificación obm: 9 sobre 10.

X-Ray Vision (18 horas). Véase lo dicho sobre Ringer-Verse. Con un pa de nerds muy considerables, Jason Concepcion (ex del equipo de Bill Simmons) y Rosie Knight (periodista y guionista). Cuando hablan de cosas que he visto o leído, me gustan más que el equipo Ringer-Verse… pero eso pasa menos de lo que yo querría (y de aquí que el contador de horas esté más bajo). Advertencia: forman parte de una empresa de podcasts que mete publicidad en cantidades industriales (como la que se pone en las radios comerciales, vaya). Calificación obm: 9 sobre 10.

The Rewatchables (16 horas). Tercer (y último, que ya acabamos) podcast de la factoría Bill Simmons. Dedicado a películas «re-mirables», con predilección por los ochenta y los noventa. Como Ringer-Verse, formato charla de amigotes con unas cañas de por medio, pero a ritmo más relajado. Nivel de documentación de alto a muy alto: seguro que te encuentras con cosas que no sabías. Para ir escuchando aquellas pelis que has visto, o para animarte a ver algunas de las que tocan y no viste en su momento. Calificación: 9 sobre 10.

Marea Nocturna (14 horas). El crac Jordi Sánchez-Navarro se junta con otros otros tres individuos con conocimiento enciclopédico del cine fantástico y de terror (también hablan de ciencia ficción, pero poco para lo que yo querría). Uno no es ni de fantástico ni de terror, pero siempre tocan temas interesantes y engancha. Calificación obm: 9 sobre 10.

Tape Notes (13 horas). Otro descubrimiento reciente (de agosto). Aun estoy recuperando episodios de 2022, que llevan funcionando desde el 17. Otro podcast de documentar procesos creativos, especializado exclusivamente en la producción musical. Se sientan con una banda y su productor, y a explicar batallitas. O eres mucho más nerd del tema que yo, o lo mejor es seleccionar las bandas que te interesen. Han pasado por allí Wolf Alice, Bombay Bicycle Club, Kate Tempest, Floating Points, Tune-Yards, DJ Shadow, Caribou… (he dejado de apuntar en el episodio 42, y llevan 171: seguro que hay algún grupo que te llama). Calificación obm: 9 sobre 10.


Pues nada, ni tres mil palabras 😬. Os pediría que me recomendarais más podcasts, pero ya veis que estamos en el nivel en que un podcast más es una derrota. Una derrota maravillosa, pero una derrota. Va: si me estoy perdiendo algo, dejad vuestra recomendación en los comentarios, y ya veré cómo me lo hago.

Dentro de otros catorce años, más. O igual me animo y me vuelvo a poner dentro de siete.


  1. ¿Qué reproductor de podcasts? Servidor tira de Podcast Addict (el nombre de la app es adecuado, reconoceréis), pero creo que «lo que se lleva ahora» es Pocket Casts. Yo me quedo en Addict porque me compré la licencia «premium forever» hace un millón de años y porque las estadísticas de ese millón de años están escondidas ahí dentro. ↩︎

Los algoritmos de Meta y el «engagement» barato

Cosas que pasan en el fediverso…

Servidor abandonó X/Twitter hace ya algún tiempo. La cuenta sigue ahí, pero entro muy, muy esporádicamente y suele ser casi exclusivamente para leer algún tuit cuyo enlace me han pasado, comprobar que tengo muy pocas notificaciones y mensajes (0, las más de las veces) y largarme sin llegar a hacer scroll. Vamos, el típico turn on, tune in, cop out (una canción más rescatada del olvido por un anuncio de Levi’s).

Perdón, que me pierdo por mis tangentes1. La [primera parte de la] cuestión es que al irme de Twitter me abrí cuentas en Mastodon y en Bluesky, que son las que uso habitualmente, pero también me hice la de Threads cuando surgió la oportunidad, claro, porque no soy yo capaz de no abrirme cuentas en toda red de microblogging que se abra por ahí. Abandonadita la tengo, pero a veces uso openvibe para postear2 a las tres redes a la vez sin volverme [más] loco [de lo que estoy]… y Threads sigue luego olvidada en algún recóndito lugar de mi cabeza.

Siguiendo con el tema, ayer andaba yo por la calle con un poco de sed, entré en el típico minisúper (de bandera nacional, por cierto, antes de que nadie se meta con un inmigrante) y me encontré con que la botella de medio litro era más cara que la de litro y medio. Y, as you do, tuitée3.

el estado actual del capitalismo, explicado con dos botellas de agua

César Córcoles (@cesar.corcoles.net) 2025-12-21T19:05:30.092167Z

(El incrustado es al tuit en Bluesky porque WordPress lo ha incrustado «a pelo», y no ha hecho lo propio con el de Mastodon, pero yo soy más de esta última.)

Y comprobé cómo ni en Mastodon (186 followers) ni en Bluesky (192) el tuit tenía ni el más mínimo eco. Pero hace un rato me han dicho por el pinganillo que en Threads (menos de doscientos seguidores podrían parecer pocos (y lo son), pero en la red de Zuckerberg… no llego ni a cincuenta)….

El mismo tuit que he incrustado antes, pero ahora en mi cuenta de Threads. Tiene 215 "me gusta" y un retuit. El texto del tuit es "El estado actual del capitalismo, expilcado con dos botellas", y hay dos fotos donde se ven las botellas de litro y medio, a 75 céntimos, y las de medio litro, a 77.

Que dices, 215 «me gusta» y 16 comentarios, con 46 seguidores y un triste retuit… ¿qué se ha fumado exactamente el algoritmo? Y le das al «view activity», y…

Los datos de actividad del tuit en Threads. Además de los 215 me gusta y del retuit, tiene ciento cuarenta y un mil cuarenta y dos visualizaciones.

CIENTO CUARENTA Y UNA MIL CUARENTA Y DOS VISUALIZACIONES. La cosa merece negritas, mayúsculas, y no he sacado el «fosforito» porque la entrada ya se está alargando más que en exceso.

Y me voy a permitir, con un acienticismo extremo, tomarme el número, y su comparación con los de las otras redes, como evidencia para alucinar con el algoritmo de Meta para Threads y su búsqueda del grial engagement a cualquier precio. No me extraña la cuenta de explotación de la compañía… pero me parece un poco, o un mucho, espantoso.

(Y, si usáis Threads, saltad al «following«, y no os quedéis en el «for you«, hostia ya.)


  1. No os quejéis, que podría ser peor. Podríais ser yo. El individuo que después de esos dos vídeos ha tenido que ver también ese otro, de 1995, después de que el anuncio recuperase el temazo del olvido, y se ha conseguido despegar de la canción por los pelos. Bendito Norman Cook (especialmente en Freak Power, por mucho que los Housemartins y Fatboy Slim también lo molasen todo). ↩︎
  2. La RAE admite loguearse, pero no postear (hay un postear en su diccionario, pero no este). Dónde. Iremos. A parar. (Es posible que algún día consiga acabar esta entrada que, en el fondo (y en la superficie), no llega ni a anécdota, pero no contenga la respiración la lectora, por si acaso. De momento, ya llevamos más de ciento setenta y cinco palabras sin haber contado absolutamente nada. ) ↩︎
  3. Si Meloncete renunció a la marca Twitter (bueno, lo hizo en su momento, pero ahora parece que no tanto), yo reclamo «tuitear» para «hacer entradas en microblogs», sí. ↩︎

El día en que lo ‘petamos’ en el fediverso

Petarlo… entre todas las comillas del mundo, ¿eh? (Y, por si no se notaba con el título, esto es una egoentrada, o sea que si no te gustan estas cosas, ya puedes dejar de leer.)

La cuestión es que el martes pasado, como seguramente notáseis, se cayó Cloudflare, llevándose por delante un trozo de internet bastante más grande del que debería. Servidor, por ejemplo, se enteró de que había sido Cloudflare por un tuit en Bluesky1 de un medio de comunicación… y al hacer clic para leer el resto de la noticia, no pude… porque el medio estaba detrás de Cloudflare, y a nadie se le había ocurrido desactivar la dependencia (o no se habían atrevido, que es otra posible explicación, claro). Normalmente, las caídas de esta escala suelen ser culpa de uno de los centros de datos de Amazon pero, sea cual sea la causa, desde agosto de 2024, cuando pasan estas cosas comienza una carrera por ver quién es el primero que cita el xkcd correspondiente:

Una estructura de piedras apoyadas sobre otras piedras. La estructura está etiquetada como "toda la infraestructura digital actual". En una parte del dibujo hay un pequeño palito sobre el que se apoya buena parte de la estructura, etiquetada "un proyecto que una persona aleatoria de Nebraska lleva manteniendo sin que nadie se lo agradezca desde 2003"

…o una de sus múltiples, casi infinitas, variantes. (Diría que el chiste de xkcd es bastante autoexplicativo para la audiencia habitual de obm, pero, en cualquier caso, siempre está el explain xkcd correspondiente.)

Pero a mí este xkcd siempre me ha parecido versionable (que no necesariamente mejorable, claro). Nuestras infraestructuras digitales dependen más de lo que deberían, no solo en un proyecto de cuyo mantenimiento se encarga alguien sin ningún tipo de soporte ni agradecimiento, sino de múltiples otros puntos de fallo, como el típico centro de datos de Amazon al que ya nos hemos acostumbrado, pero también Cloudflare, y vaya usted a saber cuántas cosas más (un DNS mal configurado es un arma de destrucción muy masiva, por ejemplo). Y, además, a veces la dependencia de esos puntos es mayor de la que podría uno imaginar viendo el chiste, con las dos sólidas rocas a la izquierda del palito. Yo llevaba un tiempo con la idea de mi «remezcla» de la tira, y el martes fue el día en que encontré el ratito para abrir Photoshop y montarla:

Una variación del meme anterior. Ahora toda la pila se sostiene sobre cuatro palitos, etiquetados como Cloudflare, un centro de datos de Amazon, uno de Azure y un proyecto de código abierto del que ni siquiera has oído hablar.

Hay una nota que dice "con disculpas a Randall Munroe y un sinnúmero de otras personas"

(La tipo, por cierto, es fácil de obtener.)

Y, una vez hecha la chorrada, pues la tentación de colgarla en Mastodon y en Bluesky resultó imposible de evitar. Y la cosa tiró bastante más de lo que uno se habría esperado. No tanto en Bluesky, donde se ha quedado en 35 retuits a día de hoy (y 4 bookmarks, que personalmente me hacen bastante ilusión), pero sí en Mastodon, donde en 24 horas había llegado a 1300 retuits y 1400 «me gusta». Ahora la cosa se ha reducido a un goteo, y anda por los 1500 retuits, pero durante un ratito tuve mis warholianos quince minutos de fama, y me hizo gracia comprobar cómo me retuiteaban tres o cuatro personajes célebres del fediverso y todo :-).

Y como las redes de microblogs son bastante terribles a la hora de indexar y recuperar, dejo esta entrada por aquí :-).


  1. Si X ha renunciado a la palabra tuit, servidor no ve ningún motivo para usar otra palabra para referirse a las entredas de microblogging, independientemente de la plataforma a la que pertenezcan. ↩︎

Otro lector RSS: Folo (y RSSHub, un servicio para seguir cosas sin RSS)

Hablábamos «ayer» de RSS, y hasta le dedicábamos un rato a los lectores disponibles en el mercado y, ni un mes más tarde, me entero de la existencia de uno nuevo (para mí y para los autores de los artículos sobre lectores RSS que citaba yo entonces, aunque, por lo que veo, ya llevaba un tiempo funcionando…). Lo he explorado poco, y hay cosas que no tengo muy claras, pero creo que vale la pena recoger aquí lo que he visto.

Folo

Captura de pantalla de la aplicación web de Folo. Muestra tres paneles. A la izquierda, un selector de categorías. En la sguiente columna, un listado de entradas, con el favicon del sistio al que pertenecen, su título y, cuando corresponde, una foto. Finalmente, un tercer panel, ocupando dos tercios de la pantalla, con una de las entradas. Destaca un "AI summary" y unos botones "support creator" y "bust feed"

Comencemos por el principio: el lector se llama, como habréis podido imaginar, Folo (dice la wikipedia que Folo era un sabio centauro y amigo de Heracles que murió al ser alcanzado por una flecha perdida disparada por Heracles mientras este cazaba al jabalí de Erimanto, uno de sus doce trabajos).

Folo es de código libre (con licencia GPL, aquí el GitHub) y tiene tanto aplicación web como para Windows, macOS, Linux, iOS y Android (yo, al menos de momento, solo he probado la aplicación web).

Al acceder por primera vez, te da la opción de importar un archivo OPML generado por otro lector de RSS (y apunta a la URL para generarlo desde Inoreader y Feedly, dos de los lectores más populares), con lo que traerse el contenido de otro sitio es tirando a fácil (y de ahí que tengáis una captura bien alimentada de contenido). Y si uno no tiene un OPML a mano, añadir contenido tampoco parece especialmente complicado:

Captura de pantalla. La funcionalidad 'Discover' ofrece las opciones 'Search', 'RSS', 'RSSHub', 'Inbox', 'User', 'Transform' y 'Import'. En 'Search', hemos buscado 'otro blog más' y nos aparece el RSS de este blog
Más adelante volvemos sobre la mayoría de opciones, pero parece que las funcionalidades de búsqueda y de añadir la URL de un canal RSS funcionan de manera satisfactoria.

La interfaz, como podéis ver, es bastante apañada, con soporte para tema claro u oscuro, y permite personalizar la tipografía (tiene hasta la posibilidad de personalizar el CSS que se aplica al contenido). No permite la densidad de contenido a la que se puede llegar con Feedly, pero sí ofrece una vista más compacta que la que tenéis en la captura de arriba:

Otra captura de Folo. Esta vez tenemos un único panel, y en el bloque principal vemos el listado de entradas presentado de manera que se ven hasta una docena de entradas

Más allá de RSS, con RSSHub

A pesar de que el RSS haya vuelto no se haya ido nunca, hoy en día hay muchas otras fuentes de contenidos a las que es interesante suscribirse a través de una aplicación así. Y Folo nos ofrece la posibilidad de suscribirnos a cosas como cuentas de Twitter (no, no voy a dejar de llamarle Twitter: soy un señor mayor), Instagram, el fediverso, y un montón de fuentes más. Y esto lo hacen a través de RSSHub, que es una aplicación (de nuevo de código abierto, esta vez con licencia MIT, aquí su GitHub) que convierte casi cualquier fuente de información en un canal RSS «utilizando una combinación de Git, HTML, JavaScript, jQuery y Node.js». Afortunadamente, ya hay muchísimas conversiones hechas, con lo que no hay que tener conocimiento de esas tecnologías :-).

Además de los ya citados Twitter, Instagram y compañía (y, sí, convertir canales de Twitter, Instagram, u otras empresas privadas, seguramente vulnere sus términos y condiciones, pero de momento parece que funciona y, si deja de hacerlo, tampoco parece el fin del mundo), parece que hay la posibilidad de suscribirse a canales de Telegram, YouTube, Behance, Twitch, todo tipo de actividad de GitHub, o cosas más arcanas, como monitorizado de palabras clave en Google Scholar o toneladas de contenido en chino (parece, o me lo parece a mí al menos, que hay una importante comunidad de usuarios chinos). Por lo que parece, es relativamente fácil montarte tu propia instancia de RSSHub, y Folo tiene la suya… y la posibilidad de usar cualquier otra (la que te despliegues tú, por ejemplo, si te llaman estas cosas).

Y si todo esto fuera poco, si agudizáis un poco la vista con la captura «Discover» de más arriba, también se puede uno suscribir a fuentes por correo electrónico (¡y webhooks!), a otros usuarios de Folo (que pueden publicar sus propias listas de contenido, cosa que tengo que explorar aún) y, finalmente, la pestaña ‘Transform’ también parece bastante potente…

En la pestaña Transfrom se entra una URL, y nos aparecen campos para hacer cosas con el título y otros elementos a los que podemos acceder con selectores CSS
…y ya la exploraré cuando tenga tiempo.

Y más funcionalidades

Volviendo a aguzar la vista, pero esta vez en la primera captura de esta entrada, veréis que la aplicación ofrece un «resumen IA» del contenido (mis disculpas para los alérgicos 🙏), y la cosa no se queda ahí, con unas ‘top news’ generadas automáticamente a partir de los canales a los que te hayas suscrito:

Mis top news de ayer incluyen un resumen de los contenidos aparecidos en ArchDaily, y unos cuantos titulares de otras fuentes
No sé yo si es lo que habría destacado yo de mis canales…

No se vayan todavía, aún hay más…

Captura de pantalla. Tenemos una pantalla de acciones, que permite, cuando un canal cumpla unas determinadas condiciones, generar resúmenes con IA, traducir contenidos, o lanzar un webhook

Voy a necesitar yo más tiempo para explorar estas acciones, pero uno se siente como si tuviera un IFTTT básico (o un clon todavía más básico del añorado Yahoo! Pipes) a punto. Seguiremos informando (o no).

Y todo esto… ¿cómo se paga?

Excelente pregunta (traducido: la pregunta que yo me hago). Todas estas funcionalidades, y especialmente las que implican IA, aunque no sean especialmente caras, tienen un coste… pero no aparece por ningún sitio (o yo no he sabido ver) ninguna opción de suscripción de pago.

Folo habla de un «token», $POWER, que, explican, permite (o debería permitir) cosas como recompensar a los creadores e «implicarse en la gobernanza del proyecto». Por lo que veo, parece que permiten comprar tokens con Ethereum, algo que no me atrae especialmente :-S.

Y también tenemos una pantalla de ‘achievements‘…

En la pantalla de achievemnts parece que se pueden ganar puntos creando y compartiendo contenido, o participando en tests de la aplicación. También habla de la opción de acuñar NFTs, que de momento no está activada.

…en la que parece que podemos acumular créditos de diferentes maneras… y ese ‘mint NFTs’ que de momento no está activado pero que no pinta bien, precisamente.

En fin, habrá que investigar, por un lado, todas esas funcionalidades que apuntan muchísimas y muy interesantes maneras, pero también el modelo de llámale-negocio-llámale-sostenibilidad-del proyecto.

Seguiremos informando (o no). Y si alguien tiene más info, aquí abajo está la caja de comentarios O:-).

#lazyweb WordPress y microblogs

Por pedir (por soñar, de hecho, me da la impresión), que no quede… Estaba yo pensando que estaría muy bien tener una categoría en WordPress para microposts… Idealmente los microposts

  • no tendrían título y me impondrían un límite de caracteres,
  • aparecerían en la portada del blog, pero no contarían contra el total de posts que aparecen en la portada: habría siempre cinco (o las que sean) entradas convencionales en portada, más los microposts que tocasen, sin límite,
  • podríamos configurar si queremos que aparezcan en el RSS del blog o no (o, directamente, no aparecerían),
  • tendríamos CSS para que el aspecto en la portada del blog pareciese el incrustado de un tuit de Mastodon o Bluesky (o el sitio aquel que tanto nos gustaba),
  • y (aquí está la parte que más me llama) el contenido se republicaría automáticamente a Mastodon y/o Bluesky y/o Threads (y/o LinkedIn, incluso) y/o la red de microblogging que alguien se invente mañana (no hace falta que me soporte hilos, y si me imponen el límite duro de caracteres del microblog más ‘agarrao’ en cuanto a este aspecto, me parece perfecto, pero si me ofrece más en este aspecto, pues todo eso que ganamos).

He estado buscando por ahí y hay cosas que ya se pueden hacer con un cóctel de plug-ins importante, pero no he encontrado nada que resuelva las cinco cosas a la vez. Si alguien tiene una solución medianamente cómoda, aquí abajo están los comentarios 😇.