#lazyweb WordPress y microblogs

Por pedir (por soñar, de hecho, me da la impresión), que no quede… Estaba yo pensando que estaría muy bien tener una categoría en WordPress para microposts… Idealmente los microposts

  • no tendrían título y me impondrían un límite de caracteres,
  • aparecerían en la portada del blog, pero no contarían contra el total de posts que aparecen en la portada: habría siempre cinco (o las que sean) entradas convencionales en portada, más los microposts que tocasen, sin límite,
  • podríamos configurar si queremos que aparezcan en el RSS del blog o no (o, directamente, no aparecerían),
  • tendríamos CSS para que el aspecto en la portada del blog pareciese el incrustado de un tuit de Mastodon o Bluesky (o el sitio aquel que tanto nos gustaba),
  • y (aquí está la parte que más me llama) el contenido se republicaría automáticamente a Mastodon y/o Bluesky y/o Threads (y/o LinkedIn, incluso) y/o la red de microblogging que alguien se invente mañana (no hace falta que me soporte hilos, y si me imponen el límite duro de caracteres del microblog más ‘agarrao’ en cuanto a este aspecto, me parece perfecto, pero si me ofrece más en este aspecto, pues todo eso que ganamos).

He estado buscando por ahí y hay cosas que ya se pueden hacer con un cóctel de plug-ins importante, pero no he encontrado nada que resuelva las cinco cosas a la vez. Si alguien tiene una solución medianamente cómoda, aquí abajo están los comentarios 😇.

Erre ese ese

Últimamente me encuentro con una cierta frecuencia artículos sobre RSS y lectores de RSS, como Curate your own newspaper with RSS. Me los encuentro menos frecuentemente en español, o sea que…

Erre ese ¿qué?

Un lector de RSS es una aplicación que se conecta a unas cuantas webs y te presenta los últimos contenidos que se han publicado en ellas en un único sitio:

Captura de pantalla de una página web. Hay una barra lateral a la izquierda en la que, entre otras cosas, tenemos lo que parece una lista de sitios web, y a la derecha lo que parecen los titulares de unas cuantas noticias provenientes de múltiples de esos sitios web

Como podéis ver en la captura, de un vistazo tenemos lo que se ha publicado en las últimas horas en un montón de sitios web, desde las páginas dedicadas al fútbol americano de ESPN.com a la sección de cultura de El País pasando por las noticias de tecnología de The Verge, presentadas de manera compacta, lo que resulta «un pelín» más efectivo que pasearse por las webs de todos esos medios para enterarse de lo que han publicado.

Un lector RSS: Feedly

Servidor usa Feedly desde hace más de diez años…

Tiene una versión gratis que permite suscribirse a hasta 100 canales (un canal, o «feed» en inglés, es una página web o una sección de una página web; yo ando por 170 canales suscritos, pero 100 son bastantes para la inmensa mayoría de gente, diría) que puedes organizar en hasta tres carpetas.

(Actualización: me dice uno de los tres lectores habituales de este blog que son más de 100 feeds los que aguanta la versión gratuita, a pesar de lo que dice Feedly en su web. ¿Serán 150? ¿200? ¿250?)

Por 84 euros al año te puedes pasar a la versión Pro, que soporta hasta 2500 «feeds» con la capacidad de guardar anotaciones sobre las entradas (una entrada, o «post», es una pieza de contenido), conexión con OneNote y EverNote, LinkedIn, Buffer, IFTTT y Zapier, y sustituye la publicidad por un único espónsor semanal. También hay una Pro+ que llega hasta los 5000 feeds, características de IA (silenciado de temas y resúmenes de contenidos, básicamente) soporte para suscribirse a newsletters desde dentro de Feedly, en vez de usar el buzón de correo, y también para Google News. Y luego hay una «enterprise» que sube a 7500 feeds y añade funciones de trabajo en equipo.

Servidor, por una vez en su vida, tuvo vista, y cuando se lanzaron en 2013, se animó a adelantarles noventa y nueve dólares por la versión Pro de por vida, y de adelantarles otros noventa y nueve cuando sacaron la Pro+ , para pasarme a ella también de por vida. Un cierto riesgo en su momento (especialmente en 2013, cuando no se sabía si iban a durar más de dos telediarios), amortizado de sobras hace mucho, muchísimo tiempo ya :-).

Los recibos de las suscripciones de por vida a las versiones Pro y Por+ de Feedly

Históricamente, por cierto, los dominadores del mercado habían sido Google Reader (lanzado en octubre de 2005, lo cerraron en julio de 2013, en lo que seguramente fue la primera gran señal de que Google no era ya aquella compañía simpática del Don’t be evil; podéis leer mi réquiem por Reader, escrito a lagrimones cuando anunciaron el cierre) y, antes de eso, Bloglines (que nació en 2003 y murió —a manos de Google Reader— en noviembre de 2010).

Hay más, sí

¿Alternativas actuales a Feedly? Buscando un poco, tenemos listas de mejores lectores de RSS en LifeHacker, de febrero del año pasado, pero actualizada (al menos en el título) posteriormente, y en Wired, de 2023 y también actualizada en algún momento de 2024 (si preferís leer en español, tenéis la de Genbeta, de finales de 2023). Los que cuentan con más recomendaciones, aparte de Feedly, son Inoreader y NewsBlur, pero aquí os dejo la lista completa:

  • Inoreader: soporta hasta 150 feeds en la versión gratuita, versión pro por 80 euros anuales que sube hasta 2500 y permite seguir webs sin RSS, páginas de Facebook, canales de Bluesky y Telegram, entre otras cosas.
  • NewsBlur: hasta 64 canales en la gratuita, con una pro de precio muy razonable (36 dólares al año) que sube a 1000, y una plus de 100 al año que quita el límite de feeds y conserva el histórico de los contenidos de cada canal.
  • Feeder: hasta 200 feeds en la versión gratuita, con 2500 en la pro (a 8 dólares mensuales), más otras características.
  • Feedbin: con versión de prueba gratuita el primer mes, después del cual hay que pasarse a la suscripción de cinco dólares al mes.
  • Selfoss (no confundir con Selfoss, Islandia): de código abierto, con lo que vas a necesitar un servidor para autoalojarla, y te va a tocar jugar a administrador de sistemas (esto es: si no sabes lo que es un administrador de sistemas, mejor ni lo pruebes), pero a cambio te da todas las funcionalidades, claro.
  • El lector que incluye el navegador Vivaldi. También hay extensiones para Firefox y para Chrome y derivados. Yo recomendaría una de las opciones anteriores antes que un lector en el navegador, pero supongo que es cuestión de gustos.

Hermanito, por su parte, recomienda Miniflux, también de código abierto para autoalojar, pero que tiene una opción de «hosting pagado» por unos muy razonables quince dólares al año.


PS 2025/08/27 Ni un mes después de la entrada, me entero de la existencia de otro lector, Folo, que tiene muy buena pinta pero me provoca algunas dudas. Mis notas, en esta entrada.


La mayoría de servicios, por cierto, añade más características en las versiones de pago, además del límite ampliado de feeds. Prácticamente todos los servicios, por ejemplo, actualizan contenidos un determinado número de veces al día (una o dos veces por hora, habitualmente) en la versión gratuita y algo más rápido (casi continuamente, en la práctica) en las versiones de pago.

Y buena parte de ellas, además de la web, tiene apps tanto para Android como para iOS.

Me he dejado comentar… Existe un formato llamado OPML que sirve para exportar e importar nuestros listados de canales a los que nos hemos suscrito, y diría que el soporte es bastante amplio, con lo que pasarse de un servicio a otro es bastante simple.

¿Por qué me gusta Feedly?

En primer lugar, porque gracias a mi vista, tengo las características de pago más que amortizadas :-), y si me pasara a otra alternativa, me tocaría pasar por caja (o administrar mi propia instalación de Selfoss o Miniflux, o usar el navegador, que ya he dicho que no me parece una buena idea) para poder acceder al nivel de servicio que tengo en Feedly.

Pero también estoy muy habituado a los «tableros» en los que puedo guardar entradas que me interesan, la priorización de noticias o el «noticias relacionadas» que tiene Feedly. Como todas las aplicaciones, podría mejorar, pero estoy bastante contento con el servicio que dan :-).

¿Y si no me gusta ninguna?

En el ecosistema Apple hay unas cuantas aplicaciones, sobre todo para iPhone y iPad, aunque alguna hay con versión para macOS también (véanse Reeder, NetNewsWire, Unread o ReadKit, por ejemplo) que en general actúan como clientes para algunos de los servicios mencionados arriba y que tienen interfaces bastante curradas.

Para Android también hay cosillas, pero diría (me las he mirado entre poco y nada) que no están tan curradas. Buscad RSS en la tienda de aplicaciones y veréis lo que hay disponible.

Fuentes RSS… y el descuido de la prensa

Una cosa que no he dicho es que, en general, para poder suscribirse a una web, esta debe soportar el estándar RSS. Hoy en día el RSS no está de moda, y hace tiempo que la inmensa mayoría de medios decidieron que era más fácil anunciar sus publicaciones en redes sociales (ahora se quejan (con razón, sí, pero ya les vale) de que entre los algoritmos de esas redes sociales y los resúmenes por IA, se están quedando apenas sin tráfico…) y dejaron de promocionar sus RSS y, en muchos casos, de mantenerlos «comme il faut«.

(Los lectores de RSS de pago también suelen ofrecer la posibilidad de suscribirse a páginas sin RSS, digo yo que a través de bots que hacen un poco de scraping. Mi experiencia con el tema es nula, o sea que ni idea de lo bien o mal que funcionarán.)

Aun así, la mayoría de gestores de contenidos que usan esos medios soportan RSS por defecto, con lo cual, aunque no veamos ninguna referencia a ello en la web, siempre vale la pena ir a nuestro lector y buscar el nombre del medio que sea, a ver si hay suerte. Como veréis si aguzáis la vista en la captura de pantalla que abría esta entrada, servidor está suscrito a diferentes canales de El País, La Vanguardia, El Periódico de Barcelona, El Periódico de España, betevé o el New York Times, por ejemplo (disclaimer: que esté suscrito a sus RSS no quiere decir que me gusten sus líneas editoriales), y prácticamente no hay medio grande que no tenga sus canales.

Desafortunadamente, como decía antes, diferentes medios tienen niveles de mimo diferentes. El País, por ejemplo, tiene un listado de canales bastante bien organizado y que nunca me ha dado problemas. La Vanguardia también tiene el suyo… pero llama «Portada» a «absolutamente todo lo que publicamos, incluido el contenido ‘por la pasta’ que nos mataría de vergüenza si apareciese en la verdadera portada de un medio serio como el nuestro», incluyendo publirreportajes encubiertos y noticias de famoseo: mientras que El País publica unas 170 o 180 noticias a la semana en su portada RSS… La Vanguardia publica más de 1000. Que a mí me parece bien que publiques contenido «alimenticio» y de poca o nula calidad, que la cosa está mu’mala… pero no me lo enchufes en la presunta portada, hombre de dios. Y finalmente, El Periódico… El Periódico también tiene su propio listado, bien organizado y enlazadito desde la portada… pero ha sido al buscarlo para ponerlo aquí que he podido comprobar que su canal de portada vuelve a funcionar, porque lo eliminé de mi lector hace meses… después de que dejase de funcionar durante semanas.

Y también están los blogs, claro

Que los que teníamos blogs también nos dejamos encantar por el canto de sirena de las redes sociales, ciertamente, pero todavía quedan un montón de blogs guays a los que vale la pena suscribirse (cof, cof, obm), como el de hermanito, McMansion Hell, Abject, bavatuesdays, Grumpy Gamer, ICTlogy, ongoing by Tim Bray, el de Stéphanie Walter, el de Eric Meyer o el linkblog (¿qué fue de los linkblogs?) de Waxy.org

Si tienes algún blog que recomendarme, aquí abajo tienes los comentarios, por cierto 😇.

«One more thing» para cerrar

Una última recomendación antes de irnos: después de hacer vuestros pinitos con un lector de RSS y, posiblemente, seguir a más fuentes de las que deberíais, igual os interesa leer mi ¿estrategia? para gestionar la información (que no es que no me tenga comodísimo bajo el alud de información, pero sobrevivo, que no es poco).

Más de mil setecientas palabras de entrada… Quién me ha visto y quién me ve. Espero que haya sido de interés. ¡Hasta la próxima!


PS 2025/10/13 Añado un recurso: A deep dive into the rss feed reader landscape.

22

El año pasado no celebramos el vigésimo primer cumpleaños de obm porque no estaba obm como para tirar cohetes. Tampoco es que el vigésimo segundo año haya sido fantástico, pero algo menos malo sí, o sea que minientrada para celebrar los 22 (seguro que hay millones de webs que tienen más de 22 años, pero debemos estar ya en un percentil apañadete, ¿no?).

En el año 21 decidimos que una manera de darle algo de vida al blog sería recoger mis lecturas por aquí… pero en los últimos doce meses solo hemos hecho una entrada sobre el tema, el pasado octubre.

Sí hemos tenido algo más de constancia leyéndonos los números de la revista Byte de hace cuarenta años. Aquí tenéis los repasos a los números de mayo del 85, abril, marzo, febrero, enero, diciembre del 84, noviembre, octubre, septiembre, agosto, y julio. Y tengo por aquí a medio preparar la entrada de junio del 85.

Pero, para mi sorpresa, en los últimos doce meses sí he encontrado motivos para escribir entradas sobre (en orden casi cronológico inverso) cómo evitar el contenido sugerido en instagram, Powertoys, la accesibilidad y las Meta Ray-ban, la accesibilidad y Daredevil, un rant sobre las gafas rosas que nos ponemos a veces para mirar al pasado cuando queremos criticar (con razón) el presente (cualquier tiempo pasado fue mejor, o no), Wonderblocks y la programación en la caja tonta, adtech, la amenaza de separar Chrome de Google, más adtech, el misterio de Amazon y los incrustados de WordPress, el clásico repaso a mi 2024 musical, un buceo por los archivos de Metrópolis, los precios de los Mac Mini (o, mejor, del disco y la RAM de los Mac Mini), herramientas «plataformágnosticas» para compartir música y podcasts en la web, y hasta una de cacharritos.

En fin. Quién sabe qué traerán los próximos doce meses. En cualquier caso, felices 22, obm :-).

Un par de episodios de podcast

Servidor es un intenso oyente de podcasts, y dos de los que más está disfrutando últimamente (ambos descubiertos durante la pandemia) son Command Line Heroes y el Internet History Podcast. Para los interesados en la culturilla de la informática e internet, muy recomendables.

Internet History Podcast es un «monstruo» de doscientos episodios (me faltan unos cincuenta para acabar la cole (dejaremos como ejercicio para el lector calcular una cota inferior para el ritmo al que voy)) que se publicaron desde 2014 a 2019, con entrevistas a personajes relevantes de la historia de internet y la web, sobre todo, aunque también se «cuelan» algunos otros temas que, aunque algo alejados del título del podcast, no dejan de tener su interés. Se trata de entrevistas de una profundidad considerable: un episodio típico dura algo más de una hora y el presentador, Brian McCullough, hace los deberes a conciencia antes de cada entrevista (de hecho, el proyecto culminó con la edición de un libro, How The Internet Happened, que me tengo que comprar (y leer) un día de estos. Los episodios memorables son numerosos. Se habla con algunos de los fundadores y primeros ingenieros de los primeros servicios en línea, de Mosaic, Netscape, Real Networks, o Internet Explorer, con los creadores de algunos de los primeros motores de búsqueda y servidores de anuncios, con testigos de las primeras iniciativas de medios que se lanzaron a la web, de gigantes como Time o AOL (y de la fusión de ambas), de los inicios del comercio electrónico, de la música en la red (con entrevistas con el «papá» del «emepetrés» y con el desarrollador del mítico WinAmp)… No os deberíais perder la historia de «el hombre que pudo ser Bill Gates» (el creador de CP/M), tampoco, y no pararía, pero lo que me ha llevado a esta entrada es la entrevista con Don Melton, que es el primer desarrollador que contrató Apple para poner en marcha Safari. Es como escuchar una entrevista con un secundario de Halt and Catch Fire (sobre la que escribí con Cristina Fort en el blog del trabajo) y, si os interesa lo más mínimo la historia de la web, vale mucho la pena:

(Otro episodio absolutamente Halt and Catch Fire es la entrevista con Rod Canion, de Compaq… la empresa que inspiró la primera temporada de la serie.)

Command Line Heroes es mucho más pequeño (arrancó en 2018 y está a punto de llegar a los cincuenta episodios). Se trata de un formato con mucha más producción, con episodios de media horita que repasan diferentes temas que, además van variando temporada a temporada. Comenzaron con las guerras de los sistemas operativos, después llegaron unos cuantos episodios que confieso que no me llamaron mucho, pero después recuperaron mi atención con una temporada dedicada a diferentes lenguajes de programación y ahora estoy en plena cuarta temporada, dedicada a la evolución de los ordenadores, desde los mainframes a las consolas y los móviles. Y me gustaría destacar el último episodio que he escuchado, dedicado a los miniordenadores (que, si no tenéis una cierta edad, seguramente no sean lo que os podría venir a la cabeza al escuchar la palabra) y que, inevitablemente, enlaza con el libro The Soul of a New Machine, sobre la creación del primer «mini» de treinta y dos bits de Data General, allá por 1981. Me temo que no he encontrado una versión incrustable, o sea que lo podréis escuchar aquí.


Ah, y no me podía ir sin mi cuña publicitaria ^_^.

Despacho 42, allá vamos

Efectivamente, con esta gracia que me caracteriza, así anunciaba yo hace un par de días que nos habíamos liado la manta a la cabeza con Susanna Tesconi y Dani Riera a hacer un podcast. Y sí, iba en serio, ahí lo tenéis, el primer episodio, incrustadito desde Spotify:

(Cosas que pasan, aun tardaremos unos días en aparecer en el catálogo de iTunes/Apple Podcasts, por lo que va a costar un poco encontrarnos fuera de Spotify y iVoox durante un breve período, pero se nos puede añadir en todos los reproductores (el Pocasts de Apple incluido) con nuestro RSS: https://www.ivoox.com/despacho-42_fg_f142911_filtro_1.xml.)

Afortunadamente Apple Podcasts ya nos indexa. Nos podéis encontrar en Apple Podcasts, en Spotify y en todos los clientes de podcasts que usan el motor de búsqueda de Apple (todos los grandes, diría). Y si alguno se resiste, el RSS sigue siendo el camino: https://www.ivoox.com/despacho-42_fg_f1842911_filtro_1.xml.

Y sí, si lanzar un podcast en 2019 era

pues no sé yo cómo va a ser en 2020…

Si le echáis valor a la cosa y nos escucháis (advertencia, al menos en este primer episodio se me oye más a mí que a Susanna y a Dani :-S) sabed que además del hashtag #Despacho42, tenéis los comentarios de esta entrada para dejar vuestras opiniones (sed blanditos). Se agradece toda crítica constructiva («déjalo que no es lo tuyo», dicho con amabilidad, es una crítica constructiva, que al fin y al cabo me ahorraría un montón de tiempo).

Ya están en marcha los episodios 2 y 3 del podcast, que de momento aspira a ser mensual, o sea que si os queréis suscribir, podéis encontrarnos en las búsquedas los diferentes clientes de podcast (por si no tenéis cliente favorito de podcasts: yo soy usuario desde hace tiempo de Podcast Addict, para Android (hasta el punto de haber pagado por la aplicación), pero en esta entrada de Xataka recomiendan unas cuantas maneras diferentes de volverse adicto a esto de los podcasts desde cualquier dispositivo (ojo: de verdad provocan adicción, si encuentras los podcasts adecuados)). Prometo que en los próximos episodios se me oirá menos que en este: tenemos invitados e invitadas en cartera, y molan bastante, os lo aseguro.

(También tengo un par de ideas más que tienen que ver con algunos de los lectores habituales de obm. (¿Se puede hablar de lectores habituales en un blog que no llega a una entrada al mes?) En cualquier caso, quedan uno o dos y en algún momento intentaremos engañarles.)

A la pregunta de por qué un podcast está la respuesta escueta del tuit que abría esta entrada pero, lo sabe todo el mundo que me conoce, es una excusa: en realidad es porque me gusta mucho hablar e imaginar que tengo una audiencia (puedo asegurar que no me gusta tanto escucharme, algo que he hecho muchas más veces de las que me gustaría editando este primer episodio).

¿Algún consejo a dar desde la más exigua experiencia posible?

  • ¡No lo hagáis! Es mucho trabajo.
  • ¡Hacedlo! Es muy divertido (sobre todo si consigues engañar a dos cracs como Susanna y Dani :-)).
  • Fijaos en cómo lo hacen los podcasts realmente buenos.
  • Practicad, practicad, practicad. Podéis pensar que este primer episodio es atroz. Y por lo que a mi parte respecta, estaríamos bastante de acuerdo. Pero si oyeseis las cosas que perpetraba hace un par de meses…
  • Si el podcast llega a cumplir un año prometo volver sobre el tema, a ver si he aprendido algo por el camino.

¿Y si quiero escuchar buenos podcasts?

Que os vayan a gustar, no os lo puedo asegurar, pero podcasts que me gustan hay un montón (demasiados, de hecho). Ya hice una entrada sobre el tema hace algo más de ocho años o.O (sí, este blog, actualmente en la UVI de los blogs, tiene una edad). Repasemos…

Los de música

Sigo escuchando Siglo 21, de Radio 3. Los Rock Reaktor y Cuando los elefantes que recomendaba hace ocho años ya no están en antena, pero desde entonces me he aficionado a Turbo 3 (alguien lo definía como Los 40 para los que tenemos una edad: es posible que tenga algo de eso, pero me da igual: soy muy fan). Y también ha entrado en la lista de habituales El celobert, el programa que conduce Lluís Gavaldà (sí, el cantante de Els Pets) en Catalunya Ràdio. Probad antes de criticar ;-).

Los divulgativos

Divulgativos de ciencia, debería aclarar, tal vez. Ocho años más tarde, siguen vivos The Infinite Monkey Cage y More Or Less, de la BBC (el primero va de ciencia con humor, el segundo de los números que aparecen en los medios y que no deberíamos creernos sin hacer, al menos, un pequeño esfuerzo crítico).

Desde entonces hemos añadido 50 Things That Made The Modern Economy, también de la BBC, que afortunadamente va por la segunda temporada y por tanto pasa ampliamente de las «cincuenta cosas» de su autodescriptivo nombre, en dosis de diez minutos, más o menos.

Más reciente (son diarios y no han llegado aún a los 80 episodios) es Shortwave, de la radio pública estadounidense (que sí, es una cosa que existe), que se lanza cada día a por un tema de ciencia. No sé cómo se las apañan para lanzar un episodio al día: tenéis que escucharlo para haceros una idea del curro que lleva cada uno de los programas.

Los «techies»

Estos no los tenía en cartera hace ocho años. ¿No existían? ¿No los había encontrado? En cualquier caso, en orden más o menos alfabético…

Los capitalistas de riesgo Andreesen Horowitz (más conocidos como a16z (el Adreessen del nombre es, sí, el Marc Andreessen de Netscape) tienen un par de podcasts la mar de apañados. Por un lado el muy originalmente titulado «The a16z Podcast» y por el otro «16 Minutes On The News». En el primero se suelen centrar en uno de los temas en los que invierten con un cierto detalle e invitados de nivelón (algún día les superaremos desde el Despacho 42 ;-)) y en el segundo (que también espero poder replicar algún día en el Despacho 42 (¡pero en menos de 42 minutos!) atacan las noticias sobre temas que les atañen, desde su propia óptica. Tanto uno como el otro lo encontraréis en la página de podcasts de la empresa (que no está particularmente bien ordenada, me permito el lujo de opinar).

La BBC tiene en su «World Service» Digital Planet un programa de media hora que cada semana se detiene en tres o cuatro temas de tecnología digital que seguramente podrían salir también en Despacho 42 (si tuviéramos el presupuesto y la infraestructura de la BBC). La interrelación entre personas y tecnologías que mueve a Digital Planet es una parte importante de la inspiración de nuestro podcast :-).

Exponent es el podcast del bloguero Ben Thompson (del blog homónimo) y James Allworth y se centra, como el blog, en los negocios y estrategias empresariales tras la tecnología. Thompson está un poco demasiado enamorado de teoría de los agregadores, pero aun así es muy interesante, al menos para alguien lego en la materia como yo.

Vox Media, el grupo editorial tras The Verge, tiene Reset y The Vergecast. Este último, liderado por los blogueros Dieter Bohn y Nilay Patel , es el podcast sobre la actualidad tecnológica que me gustaría hacer si fuese lo suficientemente bueno como para dedicarme a ello en exclusiva (y tuviese sus recursos): comentarios sobre los últimos cacharritos y las últimas tecnologías que han repasado en el blog, entrevistas con figuras de nivel… Reset, por su lado, intenta centrarse más en la crítica a los puntos más problemáticos de las tecnologías digitales (no se van a quedar sin temas, me temo).

«Cultura pop»

Otra categoría que no tenía yo cubierta hace ocho años… Desde entonces me he acostumbrado a oir al crac Jordi Sánchez-Navarro & co hablar de cine fantástico y de terror desde su conocimiento sin límites en Marea Nocturna, a enterarme algo más del mundillo del cómic en Bullpen (los programas con Carlos Pacheco y Javier Fernández son imperdibles), de pelis de culto en The Rewatchables (últimamente han tenido nada más y nada menos que a Quentin Tarantino repasando algunas de sus pelis favoritas)…

Deportes yanquis

Qué le vamos a hacer, me gusta el fútbol americano (y mis San Francisco 49ers) y la NBA (últimamente centrado en los Warriors). Y eso hace que escuche cosas como ESPN Daily, el programa de radio matutina Golic and Wingo, los programas de Bill Barnwell y Mina Kimes (todo esto de ESPN), los podcasts de KNBR, una de las emisoras de deportes de San Francisco, el podcast de Bill Simmons, su The Book of Basketball 2.0 o el podcast de fúbol americano de The Ringer… (Tenía que decirlo y lo he dicho, ¿vale? El blog es mío, al fin y al cabo :-P)

¿Y ya está?

Pues alguno más escucho, pero no sé yo si son tan recomendables (dice César después de listar hasta ocho podcasts sobre deportes estadounidenses, sin ningún tipo de reparo).

En cualquier caso, ya habéis visto que apenas escucho podcasts en español. ¿alguna sugerencia?


PS Mil cuatrocientas palabras de entrada. Quién habría dicho que todavía recordaba cómo se escribe en obm…