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Quicksilver, de Neal Stephenson. Si Cryptonomicon ya era enciclopédico, este lo es aun más: 900 páginas y es el primer volumen de una trilogía.

Pocos escritores conozco yo con tal capacidad para enhebrar historias, para documentarse a lo Umberto Eco y sobre todo, para trazar una historia de 2,700 páginas que, lo estoy viendo, de regalo va a enlazar con Cryptonomicon (vaya, no hay premio… la review de Amazon lo confirma)y se va a convertir en una historia de más de 3,500 páginas, apasionante a cada segundo.

De paso, ningún otro buen escritor de ficción entiende realmente Internet y la informática (Bruce Sterling, en mi muy modesta opinión, es un palo, por muy columnista de Wired que sea; William Gibson cada vez navega más; Douglas Coupland se acercó con Microsiervos, pero está demasiado obsesionado con la Generación X y todas sus historias son iguales).

Y nadie, absolutamente nadie, es capaz de colar 4 páginas de historia de las matemáticas antes de la página 80, de manera que vengan a cuento y sin que nadie muera de aburrimiento en el intento.

Eso sí, lo que no quiero saber es, dado que Cryptonomicon salió en España en tres volúmenes, qué va a hacer la editorial de turno con la trilogía traducida.

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