Rojo (II)

No sé si lo acabo de entender… La gracia de Rojo, creo, es que, dada una entrada en un blog que considero interesante, puedo etiquetarla (à la Flickr), añadir un comentario y, sobre todo, compartir esa historia (y mi comentario) con mi círculo social. Puedo, además, ver qué historias son populares con la comunidad Rojo. ¿Sí?

Eso es interesante. Muy interesante. Si Isma o Carlos o Zootropo consideran algo interesante, es posible que me interese a mí. Es más, si las etiquetan, y yo puedo filtrar qué etiquetas me interesan y cuáles no, me puedo ahorrar leer unas cuantas fuentes de información y confiar en que ellos me las filtren (a cambio, prometo hacer lo mismo).

Problemillas…

  1. Ahora mismo, estoy casado con Bloglines. Y me va a costar mucho separarme.
  2. Donde la interfaz de Bloglines me parece limpia, la de Rojo, la de verdad, duele un poco (igual es que me estoy haciendo viejo y me cuesta adaptarme).

Vamos, que me parece una gran idea, y me comprometo a echarle una ojeada más atenta e intentar construirme una red (ahora mismo no voy a dar invitaciones más que a gente que conozca, personalmente o a través de la red, pero si alguien quiere buscarme, mi nombre de usuario es chechar). Pero me parece que lo verdaderamente genial sería que Bloglines les fagocitara…

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