Una tesis

Pues parece que, de ahora en adelante, ya podremos decir que servidor es doctor en e-learning, con la tesis Design and development of a learning analytics tool for the analysis of video learning resources in small-scale learning scenarios. Por si alguien tiene mucho insomnio, aquí la tenéis:

Toca dar las gracias a toda la gente que ha puesto su granito de arena (la contribución de algunos, y algunas, se mide en hormigoneras) para llegar hasta aquí, comenzando por mis directores Anna y Germán, y mi primera directora, María Antonia (uno ha tardado tanto con esto que se ha jubilado, y por eso no figura en la portada). En la página de agradecimientos hay unos cuantos nombres más, y la lista es tan larga como para no caber ahí ni en broma.

Si alguien quiere saber más, la idea es que cada vez utilizamos más recursos de aprendizaje en vídeo, que en algunos casos están sustituyendo a las clases «de toda la vida». Y con ese paso ganamos muchas cosas, pero también perdemos: la profe deja de tener delante a los alumnos, y se pierde indicadores visuales sobre cómo están entendiendo (o no) estos últimos las explicaciones. Esos indicadores no los vamos a recuperar, pero tenemos otros que quizás convendría explotar: esos estudiantes pausan los vídeos y saltan adelante y atrás por ellos, mucho más de lo que creeríais (y más cosas: aceleran y ralentizan su reproducción, por ejemplo). ¿Y si eso nos pudiese servir para entender mejor, y mejorar, los procesos de enseñanza y aprendizaje? Para seguir con el tema, me temo que os vais a tener que leer la introducción del PDF que tenéis incrustado aquí arriba.

Se trata de una tesis modesta, pero, quién sabe, igual pone su granito de arena (repito metáfora, lo sé) para que en algún momento el aprendizaje a través de recursos en formato vídeo mejore un poco 🤞.

Cómo evitar el contenido sugerido en Instagram

Nota para los ¿tres? ¿cuatro? lectores habituales de obm. Creo que nunca he escrito un post tan poco adecuado para vosotros. Mis disculpas 🙏. Mi única excusa es la voluntad de servicio público. Lo juro. En breve retomamos la actividad habitual (otro dichoso post con la Byte de hace cuarenta años, sí).

¿Por qué esta entrada? Uno tiene la teoría de que, de hecho, usar las redes sociales, aunque sean de Meta, tampoco es malo… mientras no se deje uno llevar por el algoritmo de recomendación, que está ahí para maximizar esa cosa perversa del engagement. Y el convencimiento de que somos pocos, muy pocos, los que somos conscientes de que a la que te descuides Meta va a volver a activarte el algoritmo aunque tú le hayas dicho explícitamente cien veces que no lo quieres (No tengo excesivos problemas con que las redes sociales me muestren publicidad dentro de unos límites. Debe ser genético). Pero me da la impresión de que soy de los poquísimos locos que se obstina, cada treinta días, cuando Instagram (con la misma obstinación, debe decirse) decide ignorar mis preferencias, se lanza a decirle que deje de dar por saco otros treinta días más. El algoritmo no se rendirá, pero yo tampoco. Llamadme Sísifo. De hecho, el día, hace ya unos cuantos años, en que la actualización de la app de Facebook me escondió de más la opción de limitar las sugerencias algorítmicas… me la desinstalé (y desde entonces debo entrar una vez cada dos o tres meses, y aunque hay gente que echo de menos, parece que no ha habido grandes daños por ello).

En cualquier caso. Para evitar el contenido sugerido en Instagram…

En primer lugar abrimos la app y, en la parte inferior hacemos clic en nuestro avatar:

Captura de pantalla de la página de inicio de la app de Instagram para Android.

Esto os llevará a vuestro perfil. Ahí toca hacer clic en las tres líneas, el dichoso «menú hamburguesa»:

Mi página de perfil en Instagram.

…con lo que llegaréis a la configuración:

Página de configuración y actividad. Ofrece las siguientes opciones: búsqueda, centro de cuentas, guardado, archivo, tu actividad, notificaciones, administración del tiempo, privacidad de la cuenta, mejores amigos... Hay más opciones disponibles haciendo scroll.

…y haciendo clic en «Tu actividad» llegaréis a

Página Tu actividad. Ofrece las opciones Publicaciones, Reels, Lo más destacado, No me interesa, Me interesa, Tiempo invertido, Historial de la cuenta, Búsquedas recientes, Transferir información, Descargar tu información

Aprovechando que ya estáis aquí, igual es conveniente que le deis a «Tiempo invertido» y os escandalicéis un poco (o no) con vuestros números. Aquí los míos:

Página de administración del tiempo. En mi caso, da una media de quince minutos de uso diario

(Sí, podéis establecer un límite diario de uso. Y hasta puede que ayude. Pero es tan fácil saltárselo…)

Volviendo atrás, podéis ir bajando hasta que os aparezca «Lo que tú ves»:

Página de configuración de actividad. Ahora muestra las opciones Limitar interacciones, Palabras filtradas, Seguir e invitar a amigos, Favoritos, Cuentas silenciadas, Preferencias de contenido, Recuentos de Me gusta y veces que se ha compartido, Suscripciones, Permisos del dispositivo, Archivo y descarga, Accesibilidad y traducciones

Y si hacéis clic en «Preferencias de contenido», llegaréis a

Página de preferencias de contenido. Ofrece las opciones Me interesa, No me interesa, Palabras y frases específicas, Contenido sensible, Contenido político, Pausar publicaciones sugeridas en el feed y Restablecer sugerencias de contenido

… y aquí es donde, dándole a «Pausar publicaciones sugeridas en el feed» os libraréis de los contenidos que solo están ahí para engancharos (hasta que pasen los treinta días de gracia, claro).

De nada.

Amazon, los incrustados de WordPress y… kp0a0-21

Me acabo de dar cuenta de que si usas los incrustados de WordPress con un enlace a Amazon, automáticamente les inserta un tag=kp0a0-21 a la URL (o como mínimo me lo hace a mí), y que si la URL que le pegas ya tenía un tag propio, lo sustituye por este… El único uso que conozco yo para el tag en una URL de Amazon es su programa de afiliados, por el que se paga una pequeña comisión a quien promociona el producto que sea a través de un enlace, sin encarecer el producto para quien lo adquiere. Servidor tiene su propio tag (obm-21), que le genera unos «espectaculares» diez o quince euros al año, y acabo de comprobar que al pegar un enlace como https://www.amazon.es/Nada-Volumen-Independiente-Carmen-Laforet-ebook/dp/B009I2UCZ4?&linkCode=ll1&tag=obm-21&linkId=f1552e692fcbcb21b42ab29bfddf52f2&language=es_ES&ref_=as_li_ss_tl el incrustado se come mi tag y lo cambia por el ya mencionado kp0a0-21 😮. Diría que no es ninguno de los plug-ins que le tengo instalado a WordPress, y que no hay ninguna opción para cambiar el comportamiento.

Si el enlace le genera algún beneficio a WordPress.org, no le vería demasiado problema… si se informase bien del tema (y siempre queda la opción, naturalmente, de pasar del incrustado automático). En fin. Lo dejo aquí por si alguien es más capaz de obtener información al respecto que yo (o es alguna obviedad que se me haya pasado por alto, claro).

La ética de las inteligencias artificiales… y de las naturales

Diría que Aral Balkan no pensaba en lo mismo que yo cuando respondió esto al tuit con la pieza de la BBC, pero eso no va a evitar que lo utilice como introducción de esta entrada. Y es que la pregunta es esencial… y me parece extrañamente ausente del debate creciente sobre el tema.

En primer lugar, aceptar la evidencia: aunque la explosión de noticias en los medios sobre el advenimiento de las inteligencias artificiales salidas directamente de un guión de Hollywood es un tanto exagerada, sí es cierto que cada vez hay más algoritmos que controlan nuestras vidas, y que muchos de ellos carecen de la más mínima transparencia exigible. Si uno quiere leer una historia de miedo verdaderamente aterradora, Machine Bias, publicada a finales de mayo pasado por Propublica, es un excelente lugar por el que comenzar (y si uno sospecha del sesgo humano al hablar de los sesgos de la inteligencia artificial, también podéis leer la pieza a partir de la pieza Inspecting Algorithms for Bias, del MIT Technology Review, un medio absolutamente limpio de sospechas de ludismo). Resumiendo lo de Propublica: analizan los resultados de un software que se está usando en Estados Unidos para asistir en la toma de decisiones judiciales… y resulta ser que es bastante fácil y natural acusar de racista al algoritmo. Y es muy difícil leer la pieza sin escandalizarse bastante. Sin negar la utilidad de usar algoritmos para ayudarnos a tomar decisiones, es absolutamente imprescindible que estos cumplan unos mínimos. En este sentido, a mí personalmente me atrae el Statement on Algorithmic Transparency and Accountability (PDF) de los comités estadounidense y europeo de políticas de la ACM, que establece siete principios para la transparencia y responsabilidad algorítmicas (conciencia, acceso y rectificación, responsabilidad, explicación, origen de datos, auditabilidad y validación y testeo) pero, en cualquier caso, hay mucho trabajo por hacer y corre prisa (y si a alguien le apetece leer más sobre el tema, me permito apuntarle a esta lista de lecturas).

Y una vez dicho esto… ¿qué es lo que echo en falta en el debate? Lo de siempre. Cada vez que criticamos (muchas veces con razón) el fin del mundo que nos trae la innovación tecnológica de turno tendemos, bien a olvidarnos de cómo era la realidad anterior, bien a idealizarla directamente. Y si hablamos de sesgo algorítmico… ¿no deberíamos ligar la conversación a la ya existente sobre los sesgos humanos y preguntarnos, como decía Aral Balkan en su tuit, cómo llevamos la ética los humanos, al tiempo que hablamos de la ética de los algoritmos?

La pregunta me lleva al fantástico libro de Daniel Kahneman Pensar rápido, pensar despacio (que este mes cumple seis añitos ya), y que contiene una colección de sesgos profundamente humanos que no tienen desperdicio y que nos deberían escandalizar también bastante, incluyendo un estudio sobre la correlación entre las decisiones judiciales sobre libertades condicionales y el hambre de los jueces (el 65% de libertades condicionales se concedían justo después de comer: si alguna vez os tienen que conceder —o no— la condicional, haced todo lo posible para no pillar al juez con hambre). Si queréis más ejemplos, a por el libro, que no os defraudará. Y supongo que no hará falta que ponga ningún ejemplo de la capacidad humana para el racismo…

En cualquier caso, y dando por aceptado que estamos muy pero que muy lejos de podernos fiar de las decisiones tomadas de forma algorítmica (si es que alguna vez llegamos a ese punto, que personalmente lo dudo muchísimo)… mi pregunta sin responder es: una vez encontrado un sesgo en un proceso de toma de decisiones, ¿es más fácil corregirlo si el proceso es algorítmico o humano? Y no tengo respuesta.

Cómo declarar una «miniquiebra» en GMail

No todo el mundo es tan desastre como yo gestionando su buzón de correo electrónico como yo, pero tampoco voy a ser el único… ¿Os ha pasado alguna vez que el ‘inbox’ de GMail se os dispara? Páginas y páginas de correo que es imposible que limpiéis nunca. Y, de regalo, un poco de ansiedad cada vez que veis el número de mensajes por leer o la cantidad de mensajes acumulados…

Una solución (parcial y bestia, pero solución) es aceptar que los correos que llevan ahí más de cuatro meses (pongamos por ejemplo) no los vais a llegar a limpiar nunca, y que es mejor archivarlos como buenamente podamos. Y, por tanto, se plantea la pregunta: ¿es posible hacerlo simple y rápidamente? Afortunadamente, la respuesta es que sí, gracias a esos grandes desconocidos que son los operadores de búsqueda de GMail. Y, en especial, el older_than, al que podemos especificar parámetros como 100d si queremos los mensajes de más de 100 días o 4m si lo que queremos son cuatro meses. Si lo combinamos con in:inbox podremos seleccionar, de una sola tacada, todos esos mensajes que hemos aceptado que no limpiaremos de manera sistemática y que nos estresan en el «inbox»:

Mi buzón, después de aplicar la búsqueda older_than:4m in:inbox
La palabra clave es, desde luego, muchas

Una gracia adicional es que si le damos a el «checkbox» de seleccionar todas las entradas GMail selecciona todas las que aparecen en la primera pantalla… pero nos ofrece también la posibilidad de seleccionar todas las que cumplen el criterio de búsqueda:

Después de dar al cuadro para seleccionar todas las conversaciones, GMail nos pregunta si queremos seleccionar no solo las que salen en pantalla, sino todas las que siguen el criterio de búsqueda
Sí. Todas.

Una vez hecho esto, diversas opciones:

  1. Archivar directamente, marcando o no como leídos los mensajes (se puede ser más bestia aún y borrar, claro, pero ante la duda, yo soy un poco más conservador).
  2. Mi opción: etiquetar con un «archivados», marcar como leídos (o no, de nuevo, a gusto del lector) y archivar.
  3. Añadir niveles de sofisticación: siempre podemos añadir, por ejemplo, un older_than:4m in:inbox label:unread, por ejemplo, para seleccionar los mensajes no leídos y aplicarles a estos una determinada etiqueta (y otra a los label:read, si se quiere) antes de archivarlos. Las posibilidades son casi ilimitadas…

Y, ahora, a intentar mantener el buzón en mejores condiciones.