Escribir, sí. Pero… ¿dónde?

Qué dura la vida del blogger esquizofrénico. Y es que uno se pone y se crea un blog. Este, por más señas. Personal. Pero claro, el blog adquiere vida propia. Y llega un momento que se vuelve “personal pero no tanto”. Y al cabo de un tiempo uno acaba decidiendo que hay que montar un blog intrascendente para colgar las chorraditas que en este como que ya no quedan bien (aunque da pena poner según qué cosas ahí, para que acabe teniendo diez visitas al día, aunque dice Feedburner que tiene más suscriptores RSS que lectores convencionales). Pero claro, uno es docente en una universidad [por cierto, no se me pierdan la entrevista con Alejandro Piscitelli que se publicó en la web hace unas semanas] y quedaría feo que un blogger no tuviera blog académico. Y se lo monta (y luego se siente culpable porque lo tiene medio abandonado, al pobre).

Y a partir de ahí, la duda. Porque del “¿escribo?” hemos pasado al “¿dónde lo escribo?”.

Y todo esto, para decir que mi vida blogger, de hecho, no me parecía lo suficientemente complicada y ahora me he autoinvitado al blog de educación y cultura de creamos el futuro, una iniciativa de la Fundación telefónica, con esta entrada. Por si les interesa.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.