¿Mastodon y Bluesky en el navegador? alpaca.blue

Hace apenas unos días hablábamos de OpenVibe, el cliente de Bluesky y Mastodon para Android, y hoy volvemos al ataque con un cliente web: alpaca.blue, cliente gratuito que hace exactamente lo que dice hacer: usar una cuenta de Bluesky y otra de Mastodon desde un solo cliente (responsive, además, claro: funciona perfectamente bien desde navegador de móvil).

Captura de pantalla de la aplicación web alpaca.blue. La interfaz es la típica desde los tiempos de Twitter

¿Inconvenientes? De momento, uno grave y uno leve, ambos visibles en la captura de pantalla. El grave: no tiene soporte para bookmarks 😢. El leve: no tiene modo oscuro.

¿La esperanza? alpaca.blue es de código abierto (aquí el correspondiente repo de GitHub), con lo que ambas cosas deberían ser solventables…

(Añado un inconveniente para los alérgicos a la IAg: podemos ver en el repo de GitHub cómo el creador de alpaca.blue, Laurie Voss (cofundador de npm Inc, nada menos), usa Claude para el desarrollo.)

obm 23

Pues eso. Que aprovechamos la resaca de San Juan para celebrar que este modesto blog le ha dado su vigesimotercera vuelta al sol. Comenzamos antes de que WordPress se llamara WordPress, en el alojamiento de miarroba.com (siguen vivos, y dice su web que se pusieron en marcha en el 2000).

Con los bots de IA volviendo locos a los motores de analítica, imposible saber si se nos lee mucho (bueno: sabemos con seguridad que no se nos lee mucho 😅, y lo que es imposible saber es lo poco que se nos lee), pero seguimos escribiendo: hasta 44 entradas separan esta entrada de la celebración cumpleañera anterior (no esperen los lectores tanta productividad para la temporada 26/27), incluyendo la del RSS, la de cuando nos pasamos de Spotify a Tidal, la de los auriculares para dormir, la de la charla de Jeff Minter, la enésima (para n=6) versión del qué software gastas o la de la aplicación de mixtapes que no llegará a existir nunca.

En cualquier caso, que happy birthday to us, que esperamos seguir aquí el año que viene y que muchas gracias a los cuatro lectores regulares del blog :-).


PS Inspirándome en el blog de Dani Latorre (que «solo» cumple veinte años) me he ido a archive.org a buscar la captura más vieja que tienen de obm, y ahí tenéis, en todo su «esplendor», la primera entrada de obm, tal y como se veía en 2009 (ha llovido), con esa plantilla emulando las pestañas del Chrome de la época.

La primera entrada de este blog, tal como se veía en 2009. El aspecto está claramente inspirado en la interfaz de Chrome en aquella época, con pestañas azuladas para las páginas de lo más buscado, las fuentes de obm y el acerca de. Un widget señala que feedburner nos daba 701 lectores, y otro lista las entradas más populares del blog: convertir videos a formato 3gp, tu nombre en japonés, tu nombre en élfico, el poltergeist de la batería del Aspire One, módem USB vodafone con 3G, acer aspire one, batería jumbo, tu nombre en star wars

Qué nostalgia los 700 lectores en Feedburner (Feedly que estamos al borde de los 200, pero no es lo más creíble del mundo, opino) y la lista de entradas más populares (que, mucho me temo que, si tuviésemos estadísticas fiables, seguirían estando ahí)…

Mis problemas con Markdown

Este episodio de Vergecast (maravillosamente titulado, por cierto) con John Gruber, el creador de Markdown (entre otras cosas), y el siempre interesante Anil Dash me lleva a hacer una entrada de esas de «señor mayor gritándole al sol», y es que debo ser el único ser humano al que Markdown no le parece una buena idea [en muchos de los casos en los que se usa actualmente].

(Markdown es un sistema para marcar texto ideado por Gruber para poder poner **negritas**, __cursivas__ y hacer otros cambios tipográficos sin morir en el intento en los inicios de la blogocosa, con el beneficio adicional de que, si se te muestra sin procesar, no se pierde gran cosa.)

La cuestión, claro, es que ahora el sistema se ha hecho más ubicuo que el agua (bueno, casi :-P). Markdown **era** necesario, y sigue siendo útil en algunos muchos casos (por ejemplo, para los que detestamos profundamente que en el correo haya cualquier cosa que no sea texto plano). Pero me alegra que hasta el propio Gruber esté de acuerdo conmigo en que en la actualidad se usa demasiado Markdown (somos dos, al menos, pero no sé yo si seremos muchísimos más de dos, y el mercado, claramente, mete Markdown hasta en la sopa sin que haya grandes protestas).

Gruber comenta cómo, hace mucho, muchísimo tiempo (en una galaxia muy muy lejana) para poner unas negritas había que recurrir a poner una etiqueta HTML escrita a mano, cosa que era cualquier cosa menos amigable (i) en ausencia de editores ni mínimamente adecuados y (ii) siendo el HTML un lenguaje maravilloso pero que no ganará ningún premio por lo compacto y que requiere millones de caracteres (o casi) para cualquier marcado. Y también comenta cómo el tema de los editores se ha resuelto bastante desde entonces y que ahora mismo escribir **esto** cuesta el mismo esfuerzo que pulsar una combinación de teclas para poner negritas (y quitarlas después). Y coincido con él. Pero.

Es la semántica, amigos.

En un texto moderno, estamos bastante acostumbrados a que dentro de un párrafo se destaquen textos con negritas y con cursiva. Nada nos impide cambiar el color del texto, o de su fondo, usar otra tipografía, o subrayarlo (bueno, esto último sí nos lo limita bastante la voluntad de que el texto continúe siendo legible, y por eso cuesta verlo más que en el caso de los enlaces), pero lo habitual son negritas y cursivas.

Pero la cantidad de significados que tienen esas negritas y cursivas es más que considerable: uno puede usar las cursivas para dar énfasis, pero también para referirnos a títulos de obras o poner extranjerismos, por ejemplo. Y las negritas se usan para dar un énfasis más fuerte que el de las cursivas, pero también lo he visto yo usado para marcas comerciales, por ejemplo. Nuestro cerebro, que es muy apañado, procesa y decide. Pero en este mundo nuestro, no debería ser demasiado complicado hacer explícita esa semántica. Y, es más, HTML lo permite bastante: tenemos elementos para dar énfasis (em y strong), pero también tenemos el elemento cite, el atributo lang o los pobres b e i, que ya no saben ni ellos para qué deberían usarse (y code, claro, como habéis podido comprobar, os hayáis dado cuenta o no, igual que os ha pasado con s hace un par de párrafos ;-)). Que em, cite e i se muestren por defecto en cursiva, que a strong y b les toque la negrita, que al pobre lang no suela hacerle caso nadie (qué poco habría costado que cualquier cosa marcada con un idioma diferente al del documento raíz se mostrase en cursiva por defecto, oiga) y que a code le toque una tipografía monoespaciada está bien (o no), pero nada nos impide elegir cualquier otra forma de formatear cada elemento. ¿Queréis los anglicismos resaltados en inglés? Feel free (pero yo no voy a hacerlo). Os dejo también que le cambiéis el aspecto a s, a del y hasta a ins, pero andad con cuidado, que es fácil hacerse daño. Con la tontería, sí que hay semántica en el marcado de texto de HTML, ¿eh?

¿Que quién se va a tomar la molestia? Pues somos pocos los que nos hemos tomado la molestia de instalar un plug in en WordPress para marcar el idioma de un fragmento sin tener que poner a mano un span lang="en"… pero haberlos haylos. Y si estas cosas viniesen por defecto, pues igual más gente lo haría, quién sabe.

¿Veis esos «Add HREFLANG Attribute» y «Add LANG Attribute«? Si los queréis en vuestro editor de WordPress, Juiz Lang Attribute.

¿Que qué ganamos? Tampoco tanto, cierto es… pero qué poco costaría y, en un mundo en que cada vez las máquinas nos hablan más, que el lector de pantalla no nos ponga énfasis en lo que es el título de una obra, o que sepa cambiar al idioma correcta para leernos una cita sin traducir de Shakespeare o de Molière, estaría bien, ¿no? Y, en cualquier caso, a un editor le cuesta lo mismo trabajar en Markdown que en HTML, y este último da más juego1.

Pues eso, que no es que andemos cortos de elementos semánticos. Y no debería costar mucho poder asignar teclas rápidas para las cosas que usemos más. Pero, en la práctica, la batalla está perdida con los editores de texto.

Un editor «wysiwyg». Y no uno cualquiera: el de WordPress.

Y es que me da igual que hagáis ctrl+b o cmd+i para poner negritas y cursivas (¿De verdad me había olvidado de kbd? Imperdonable, lo sé.), que vuestros editores HTML os van a clavar un strong o un em, respectivamente, y se van a quedar tan anchos, a pesar del crimen de lesa semántica, y si se les confunde con un limitado editor de Markdown, pues qué se le va a hacer.


Más de mil palabras para básicamente quejarme de algo que ni es tan importante ni se va a solucionar. Profundamente señor, profundamente cincuentón, sí. Disculpen las molestias.

(Y todo esto, lo sé, sin hablar de LaTeX, que es muy presentacional para muchas cosas y del que no me quejo… pero porque no me han dado la ocasión. En mi mundo, las fórmulas matemáticas se escribirían en MathML semántico :-P.)


  1. Sí, es cierto: Markdown puede extenderse… pero si lo extiendes, vas a perder buena parte del espíritu original. ↩︎

Analíticas de Schrödinger

(Título robado a uno de los ¿3? ¿4? ¿podría ser que 5? lectores habituales de este blog, por cierto. ¡Hola, Isma!)

Medir visitantes a un sitio web nunca ha sido cuestión baladí. Pero, de verdad, estamos llegando a niveles «cuánto mide la costa de Gran Bretaña» (si no os suena la frase, seguid el enlace, seguidlo).

En obm hace unos meses nos fuimos de Google Analytics. De salida, instalamos Koko Analytics y, desde hace algo menos, pusimos Jetpack y, como Jetpack viene con su pack de analítica, pues lo dejamos activado. En el panel de WordPress, las dos gráficas de visitantes quedan, curiosamente, una al lado de la otra… y cada vez que entro al panel es un despiporre:

Dos gráficas de barras de páginas vistas en este blog. A la izquierda, la de Koko Analytics, que para los últimos siete días marca 51, 52, 51, 35, 31, 32 y 13. A la derecha, la de Jetpack, que para los mismos días da 49, 139, 124, 95, 334, 291 y 13.
Captura hecho por la mañana, de ahí que el último día salga tan bajo

No, no hay por dónde pillarlo, efectivamente. De hecho, lo sorprendente es que, en el momento que hice la captura, el marcador del último día coincidía en 13 visitantes y 13 páginas vistas. Al cabo de un rato seguía habiendo coincidencia en páginas vistas (17) pero uno opinaba que de 17 visitantes diferentes, y el otro que de 14.

Y claro, uno se puede ir a buscar las estadísticas del hosting, y…

Nueva gráfica de tráfico. Marca peticiones totales y peticiones únicas. Las peticiones totales comienzan en unas 5000 hace una semana, bajan a unas 3500 los cuatro siguientes días, suben a casi seis mil, y están muy bajas para el último día. Las peticiones únicas se mantienen un poco por encima de mil, excepto el sexto día, en que se va a 2000, y el séptimo, en que está muy baja.

Abro paréntesis: ¿no os llama la atención la pestañita de «bots»? A mí sí. ¿Veis aquí arriba como el hosting cuenta algo menos de veinticinco mil peticiones de visitantes?

La gráfica muestra unas 166000 peticiones en total, 30000 de IA, 12000 de motores de búsqueda, 0 sociales y 123000 de otro tipo.

Apenas 6 peticiones de bots (casi 7, de hecho), por cada petición «humana». Todo bien.

En fin. En cualquier caso, que habría que recuperar la tira de xkcd de los estándares (siempre hay que recuperar una tira de xkcd),

An kkcd comic strip. The headline is How standards proliferate (see a/c chargers, character encodings, instant messaging, etc). There are three fames. First frame is textual: Situation, there are 14 competing standards. In the second frames, two stick figures talk to each other. First figure says "14?! Ridiculous! We need to develop one universal standard that covers everyone's use cases". Second figure answers Yeah. Final frame is text. It says "Soon: Situation: There are 15 competeing standards"

¿Alguien se anima a hacer un nuevo motor de analítica web?


PS Sí, la entrada es porque los números de vistas estos días (increíbles como son) son mucho más altos de lo que era habitual por estos pagos en los últimos meses. Que no sé qué miden (no sé si miden algo, de hecho), pero ya se sabe que, ande o no ande, caballo grande.

Otra de podcasts

Yo recordaba haber escrito una entrada recomendando podcasts en obm. Y he buscado… y efectivamente, la escribí. ¿Alguien quiere apostar cuánto hace de aquello? Fue nada más y nada menos que en… diciembre… de 2011 (aquí la entrada correspondiente). Por aquello de no dejar de pasar más de catorce años entre recomendación y recomendación, aquí va la lista de 2025.

(Hay que decir, antes de entrar en materia, dos cosas.

  • La primera, que mi consumo podcastil se ha disparado en estos catorce años. En 2011 recomendaba diez podcasts. Ahora son, si no me he descontado… treinta y siete. El pronóstico del tiempo anuncia entrada tamaño sábana. Proceded con precaución.
  • Y la segunda, que servidor pasa bastante tiempo casi cada día en el transporte público y caminando, y que suele hacerlo con auriculares y el reproductor de podcasts1 a toda marcha. Y con «a toda marcha» quiero decir con los podcasts no musicales acelerados un 20% (30% para los [pocos] que están en castellano) y con la funcionalidad de saltarse las micropausas, con lo que un podcast de una hora suele durarme unos 45 minutos.

Y hay que decirlo, sobre todo, para que no os escandalicéis [mucho] cuando leáis las horas que he escuchado de cada podcast. Escandalizaos un 25% menos.

Fin del paréntesis.)

Los de deportes

Cosas que la gente no suele pensar de mí: soy fan del fútbol americano y otros deportes yanquis (la NBA, sobre todo). Y eso hace que mi podcast más escuchado sea The Bill Simmons Podcast, con un total de 123 horas en las últimas 52 semanas. Sí, más de cinco días enteros. Pero «solo» os podéis escandalizar por los cuatro que le he dedicado en la práctica 😬. En mi defensa, Simmons también entrevista a figuras de la cultura popular de vez en cuando 😇.

Le siguen los programas de KNBR, la radio de deportes de San Francisco, dedicados a mis «niners» y a los Golden State Warriors, con apenas 107 horas. Después viene 49ers Talk (de título autoexplicativo), con 71, The Athletic Football Show, con 62, o The Tom Tolbert Show, con 58 —Tolbert es un exjugador de la NBA (recaló también en la ACB una temporada), locutor de KNBR hasta que le echaron en un recorte presupuestario. Y cierran la lista los diferentes programas de la emisora The Game (también de San Francisco, quién lo habría imaginado), con 52, The Mina Kimes Show, con 47 (Kimes es de las pocas voces femeninas de esta lista, me temo, y la única de este apartado), y The Bill Barnwell Show, con 23.

En mi defensa solo diré que estoy intentando reducir mi consumo…

Los de música

Aquí solo hay un par de programas de radio… Turbo 3, de Radio 3 (una vez lo vi descrito como «Los 40 para mayores de 30», y algo de cierto hay en ello), y El Celobert, de Catalunya Ràdio, con 51 y 47 horas, respectivamente. Producen unas diez y cinco horas de contenido a la semana, pero yo solo me bajo los que «prometen» (en el caso del Celobert, los que repasan discografías y los dedicados a algún año o década, principalmente).

Los divulgativos

Comienza aquí la parte de la entrada que interesará más al lector (¡espero!). Se viene batiburrillo.

Ologies (47 horas) es el programa de Alie Ward dedicado a las «ologías»: de la astrobromatología a la neuropatoinmunología, pasando por la toxicología histórica. Los tres son programas de los últimos seis meses, lo juro. A veces me gustaría que fuera más al grano, pero es el podcast que lidera esta categoría por algo (ayudado, todo sea dicho, porque, junto con el siguiente de la lista, son los únicos que publican una hora de contenido a la semana). Calificación obm: 8 sobre 10.

Short Wave (44 horas) es el podcast diario de divulgación científica de la NPR, la radio pública estadounidense. La administración Trump le ha cortado el grifo de la financiación a la NPR (comprometídisima con el buen periodismo, y eso no está bien visto :-S), o sea que su vida pende de un hilo. Programas de diez a doce minutos, que últimamente se van a cerca de quince, engordados por las peticiones desesperadas de soporte económico por parte del público. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Because Language (31 horas), podcast de frecuencia irregular sobre lingüística, con episodios tirando a largos, que yo me (re)parto en capítulos. Muy fan, sobre todo, de Hedvig Skirgård. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Clear+Vivid (20 horas). ¿Os acordáis de Alan Alda? Yo, desde que en mi casa se consumía religiosamente la serie MASH, allá por los ochenta. Pues bien, resulta ser que, no contento con su carrera de actor, Alda se dedica desde hace un porrón de años a la divulgación científica, que es de lo que va mayormente este podcast, aunque de vez en cuando también pasan por él figuras de la farándula. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

More or Less (17 horas), el programa de la Radio 4 de la BBC dedicado a reventar la estadística mal hecha o mal interpretada en los medios. Alterna programas de media hora semanales cuando está «en temporada» (con el economista Tim Harford a la cabeza) con cápsulas mucho más breves a lo largo de todo el año. Maravilloso. Mi reino por un equivalente «de aquí». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

The Infinite Monkey Cage (13 horas). Más Radio 4 de la BBC. Esta vez con el físico Brian Cox y el cómico Robin Ince. En cada programa invitan a investigadores de renombre y a algún cómico para hablar de temas científicos diversos y hacerse unas risas. Vamos, un poco como lo que hace por aquí Naukas, pero con tono británico. En las últimas temporadas no me han hecho reir tanto como antes, pero sigue valiendo mucho la pena. El «episodio de las fresas» justifica, él solito, la existencia de no sé cuántas temporadas que han hecho. Es de 2013 y todavía lo recuerdo, vaya. Lamentablemente, Robin Ince acaba de dimitir porque en la BBC no le gustaban sus opiniones personales, excesivamente woke para ellos :-(. Calificación obm: 9 (9,5 en las primeras temporadas, que están ahí para escucharlas sin ningún problema).

Curious Cases (12 horas). Tercer y último podcast de la Radio 4 de la BBC. La matemática Hanna Fry y el cómico Dara ó Briain (¿estáis teniendo un déjà écouté?), que sustituyó hace un tiempo al genetista Adam Rutheford, eligen una duda científica de la audiencia, se buscan unas cuantas expertas en la materia e intentan darle respuesta de manera divertida. Calificación obm: 8 sobre 10.

Merriam-Webster’s Word of the Day (11 horas), Micropodcast (no llega a los tres minutos) diario de los de los diccionarios. Cada día, una palabra, su significado y su etimología (que para los latinos es la parte menos complicada, puesto que dos de cada tres palabras que hacen, más o menos, vienen del latín pasando por el francés, como buena parte de las palabras del inglés). Calificación obm: 8,5 sobre 10.

The Joy of Why (8 horas), podcast de divulgación científicomatemática de Quanta Magazine. Comenzó con el matemático Steven Strogatz (y centrándose en las matemáticas), pero desde hace una temporada lo lleva a cuatro manos con la astrofísica Janna Levin y se ha abierto a bastantes más temas. Calificación obm: 8 sobre 10.

Instant Classics (8 horas). De los últimos «fichajes» que he hecho. Tanto es así que todavía me falta como un mes de episodios por escuchar. La historiadora Mary Beard y Charlotte Higgins, de la sección de cultura del Guardian, repasan la historia clásica. Yo solo he escuchado epidodios «de romanos», pero veo que también hay alguno griego ya publicado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Los «de tecnología»

The Vergecast (117 horas, disputándose el liderato con el podcast de Bill Simmons), el podcast de The Verge dedicado a la actualidad del mundo de la tecnología digital. Muy muy cerca de la calificación de imprescindible si se quiere estar al tanto de lo que sucede en el mundillo. Ha perdido un poco estos dos últimos años, porque se les han caído colaboradoras importantes y se ha convertido en «el podcast de Nilay y David». Nilay (Patel) muy bien (véase el párrafo siguiente), pero David (Pierce), por algún motivo, no me acaba de entrar. Tampoco ayuda su (muy comprensible, por otro lado) obsesión por la influencia de la administración Trump en el mundo yanqui. Mucha de esa influencia nos la vamos a comer en el resto del mundo, sí, pero al final me resulta cargante, qué le vamos a hacer. Aun así, muy bien. Especialmente cuando tienen a Joanna Stern de invitada (o a Victoria Song, o Allison Johnson). Calificación obm: 8,5 (9,5 hasta hace año y medio, y volverá al excelente si se lo curran un poco más).

Decoder (65 horas). El podcast en que Nilay Patel (véase el párrafo anterior) entrevista a figuras de interés del mundo de la tecnología (es casi un quién es quién de los CEOs de las tecnológicas). Normalmente muy informativo e interesante, con algún momento «oh dios mío cómo ha podido el mandamás este presentarse a la entrevista sin hacer mínimamente los deberes». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Syntax (55 horas). Solo de interés para interesadas en el mundo del desarrollo web. Pero si el tema te llama, a por él de cabeza. Los presentadores (y divulgadores del tema), Wes y Scott, muy majos e informativos. Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Hard Fork (32 horas) es «el Vergecast del New York Times». Cuando comencé a escucharlo, bastante bien, pero ha llegado un momento en que se ha convertido en «el Vergecast radiofórmula» y me carga un poco, con lo que solo escucho los episodios con temas especialmente atractivos. Calificación obm: 7 sobre 10.

Hanselminutes (23 horas). De Scott Hanselmann hablamos por aquí hace menos de dos meses, y sigue siendo igual de majo que entonces. En su podcast entrevista semanalmente a un personaje del mundo de la tecnología (del desarrollo de software las más de las veces), relajado pero preguntando con criterio. Si el personaje no te llama, te saltas el episodio pero, al menos en mi caso, sucede con muy poca frecuencia. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Igalia Chats (20 horas) es el podcast gallego de esta lista… pero está en inglés. Y es que Igalia es una cooperativa gallega, pero distribuida por todo el mundo, que es la empresa más importante del mundillo web de la que no has oído hablar nunca (a no ser que seas lector habitual de este blog (véase, véase y véase) o escucharas el episodio de Despacho 42 que les dedicamos hace ya tres años (y que sigue siendo exactamente igual de interesante que entonces). Se dedican al mundo del código abierto, y al desarrollo de navegadores web en particular. Usas su código cada día (si eres lector de 0bm, con total seguridad; si no lo eres… casi que también, incluso cuando no estás delante del ordenador ni del móvil (escuchad el episodio, escuchad)) y la vida de quienes se dedican al diseño y desarrollo web es mucho mejor gracias a ellos. Con su podcast podrás entender por qué los estándares y los navegadores web son como son. Casi imprescindible para quienes os dedicáis al mundillo, pero con muchos episodios muy interesantes solo con que tengas el más mínimo interés en cómo funciona la web (y la web es como interactúas con el mundo un montón de horas a la semana, o sea que…). Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Scott and Mark Learn To… (9 horas). Y cuando hablamos de Scott Hanselmann también hablamos de Scott Rusinovich y el podcast sobre desarrollo de software que tienen juntos desde hace poco (comenzaron este verano), un tanto quirky, pero lo suficientemente interesante como para que diera pie a una entrada de este podcast. Calificación obm: 8 sobre 10.

Despacho 42 (5 horas). ¿Por qué habré dicho que no hay podcasts imprescindibles? El podcast de tecnologías digitales y personas. El señor que más oiréis es un tanto particular, pero hablan con gente súper interesante de temas apasionantes. Calificación obm: el jurado se recusa 😅.

Los ¿culturales?

Tetragrammaton (71 horas) es el podcast de Rick Rubin, productor de discos de los Beastie Boys, Run DMC, The Cult, Danzig, Slayer, Red Hot Chili Peppers, AC/DC, Johnny Cash, Tom Petty, Rage Against the Machine, Nusrat Fateh Ali Khan, Audioslave, Weezer o Shakira (sí, Shakira). Y juro que me dejo nombres importantes, y no pocos. Comprobad el enlace. Me juego un café a que hay un disco que te gusta en que Rubin ha tenido un papel importante. Y se sienta casi cada semana con personajes del mundo de la música (y más) para hablar largo y tendido sobre sus procesos creativos. Yo me enganché con el episodio del productor Jimmy Iovine, pero también tenéis a Trent Reznor, Rosalía (en 2023), la diseñadora Paula Scher, Nick Cave, Terry Gilliam, Edward Norton, el arquitecto Bjarke Ingels, Francis Ford Coppola… (de nuevo: me dejo unos cuantos nombres importantes). Advertencia: de vez en cuando también entrevista a tecnobrós y personajes esotéricos. Calificación obm: 9,5 (si pasamos de tecnobrós y esoterismo).

Es la hora de las tortas (34 horas). Va de cómics. Cuatro señores se juntan semanalmente para hablar de tebeos (de los de superhéroes, pero también de lo que hemos venido a llamar novelas gráficas), con formatos (de podcast) diferentes. Yo recomendaría, sobre todo, sus repasos a los premios Eisner a lo largo de la historia. El episodio que le dedicaron a Darwyn Cooke, de lagrimita. Como uno es bastante limitado en su conocimiento comiquil, solo escucho la mitad de los episodios, más o menos. Su «club de lectura» me ha hecho descubrir alguna joya, por cierto. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Radiolab (32 horas). Quizás el podcast que hizo que hablemos de podcasts. No inventó las narrativas para la radio, pero las llevó un paso (o dos) adelante. Más de veinte años en antena y en RSS. Divulgación científica, pero no solo eso. Cultura. Y la garantía de que el guion y la producción son excelentes siempre. Calificación obm: 9 sobre 10.

The Ringer-Verse (26 horas). Cultura nerd de la factoría de Bill Simmons en formato «amigotes que se van de birras». Pelis y series, cómics, videojuegos. Servidor les escucha cuando hablan de cosas que ha leído, visto o escuchado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Video Game History Hour (23 horas). El podcast de la Video Game History Foundation. Para no perdérselo si te interesa la historia de los videojuegos desde sus orígenes a la actualidad, pero también si te interesa la historia de la tecnología en general, o incluso cómo conservar y documentar la cultura de los últimos cincuenta o sesenta años. Y, en ese caso, recomendable comenzar a escucharlos desde el principio. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

A History of Rock Music in 500 Songs (22 horas (y más de 200 en total para las 182 canciones que lleva de momento)). Exactamente lo que dice el título. Proyecto monumental de un über-nerd que se documenta hasta el infinito y más allá. Cada canción da pie a hablar del grupo que la llevó a la fama, de cómo impactó en la evolución de la música de la época y de lo que pasaba entonces en el mundo del rock. Calificación obm: 9 sobre 10.

X-Ray Vision (18 horas). Véase lo dicho sobre Ringer-Verse. Con un pa de nerds muy considerables, Jason Concepcion (ex del equipo de Bill Simmons) y Rosie Knight (periodista y guionista). Cuando hablan de cosas que he visto o leído, me gustan más que el equipo Ringer-Verse… pero eso pasa menos de lo que yo querría (y de aquí que el contador de horas esté más bajo). Advertencia: forman parte de una empresa de podcasts que mete publicidad en cantidades industriales (como la que se pone en las radios comerciales, vaya). Calificación obm: 9 sobre 10.

The Rewatchables (16 horas). Tercer (y último, que ya acabamos) podcast de la factoría Bill Simmons. Dedicado a películas «re-mirables», con predilección por los ochenta y los noventa. Como Ringer-Verse, formato charla de amigotes con unas cañas de por medio, pero a ritmo más relajado. Nivel de documentación de alto a muy alto: seguro que te encuentras con cosas que no sabías. Para ir escuchando aquellas pelis que has visto, o para animarte a ver algunas de las que tocan y no viste en su momento. Calificación: 9 sobre 10.

Marea Nocturna (14 horas). El crac Jordi Sánchez-Navarro se junta con otros otros tres individuos con conocimiento enciclopédico del cine fantástico y de terror (también hablan de ciencia ficción, pero poco para lo que yo querría). Uno no es ni de fantástico ni de terror, pero siempre tocan temas interesantes y engancha. Calificación obm: 9 sobre 10.

Tape Notes (13 horas). Otro descubrimiento reciente (de agosto). Aun estoy recuperando episodios de 2022, que llevan funcionando desde el 17. Otro podcast de documentar procesos creativos, especializado exclusivamente en la producción musical. Se sientan con una banda y su productor, y a explicar batallitas. O eres mucho más nerd del tema que yo, o lo mejor es seleccionar las bandas que te interesen. Han pasado por allí Wolf Alice, Bombay Bicycle Club, Kate Tempest, Floating Points, Tune-Yards, DJ Shadow, Caribou… (he dejado de apuntar en el episodio 42, y llevan 171: seguro que hay algún grupo que te llama). Calificación obm: 9 sobre 10.


Pues nada, ni tres mil palabras 😬. Os pediría que me recomendarais más podcasts, pero ya veis que estamos en el nivel en que un podcast más es una derrota. Una derrota maravillosa, pero una derrota. Va: si me estoy perdiendo algo, dejad vuestra recomendación en los comentarios, y ya veré cómo me lo hago.

Dentro de otros catorce años, más. O igual me animo y me vuelvo a poner dentro de siete.


  1. ¿Qué reproductor de podcasts? Servidor tira de Podcast Addict (el nombre de la app es adecuado, reconoceréis), pero creo que «lo que se lleva ahora» es Pocket Casts. Yo me quedo en Addict porque me compré la licencia «premium forever» hace un millón de años y porque las estadísticas de ese millón de años están escondidas ahí dentro. ↩︎