Lecturas (III)

Foto de una pantalla de tinta electrónica con la aplicación de Kindle y tres libros marcados como leídos: The Collected Stories, de Arthur C. Clarke, The MANIAC, de Banjamín Labatut y Rebel Without a Clause, de Ellen Jovin

Leerse The Collected Stories de Arthur C. Clarke no es cuestión de una tarde: dice la web de Amazon que son 1352 páginas de nada. El coguionista de 2001 es una de las cumbres de la ciencia ficción, y pocas historias hay en esas mil y pico páginas que no valgan mucho la pena. De regalo, es interesante ver cómo progresa como escritor: apenas necesita unas pocas historias para ser el Arthur C. Clarke en que pensamos todos, con rigor científico y emoción mesurada pero intensa. Advertencia: la inmensa mayoría de historias están escritas en los cincuenta y los sesenta, y el tema del género está no-tratado como era habitual. Si a mí me rechinan los diecisiete millones de veces que dice «el hombre» cuando yo habría preferido «la humanidad», por ejemplo, no quiero imaginar lo mal que le va a sonar a alguien con más sensibilidad por el tema… Aun así, me parece una lectura extremadamente recomendable.

Mucho menos tiempo cuesta leer The MANIAC, del chileno Benjamín Labatut. Que por muy chileno que sea, optó por escribir el libro en inglés (la edición española salió hace un par de meses, más o menos). El libro es una biografía ficcionalizada (diría que bastante ajustada a la realidad, pero procedan con cuidado) de uno de los personajes poco famosos pero más importantes del siglo XX: John von Neumann, figura clave en no sé cuántos campos de la ciencia y la tecnología, con la computación a la cabeza. Un genio innegable… y uno de los responsables de la Guerra Fría y una persona con una cierta frecuencia bastante despresciable. El libro está contado como historia oral, en forma de falsas declaraciones de gente como George Pólya o Richard Feynman y, aviso, cuesta dejarlo: no sé qué tiene su prosa, pero me ha atrapado muchísimo. Tiene un último tercio bastante «no sé exactamente qué hace esto aquí», dedicado a la derrota del campeón de go Lee Sedol (todo un personaje, aunque no a la altura de von Neumann en ningún caso) a manos de AlphaGo en 2016 que, aunque tiene su aquel, es bastanmte prescindible.

(Para saber más sobre von Neumann, https://3quarksdaily.com/3quarksdaily/2020/10/what-john-von-neumann-really-did-at-los-alamos.html y http://wavefunction.fieldofscience.com/2020/05/what-john-von-neumann-really-did-for.html.)

Finalmente, Rebel Without a Clause, parafraseando su subtítulo, son «cuentos y trucos» sobre la lengua inglesa. Algunos capítulos resultan apasionantes, otros no tanto. Me da la impresión de que cuáles son unos y otros dependerá bastante del nivel de inglés de quien se lea el libro. En particular, como hispano y catalanoparlante, hay unos cuantos capítulos de dudas que asaltan el hablante nativo de inglés que bordean lo risible, mientras que en otros capítulos te explota la cabeza con cosas de las que no tenías la más remota idea.

Si alguien sabe de libros equivalentes pero sobre español o catalán, que avise.

Más allá del Kindle…

Portada del tebeo Los Surcos del Azár, de Paco Roca, editorial Astiberri

Los Surcos del Azar salió en 2014 y yo me lo he leído ahora. ¿Qué pasa? Lección de historia que arranca durante la Guerra Civil y acaba (o no) con la toma de París por los aliados… con banderas republicanas españolas a la cabeza. Paco Roca es una joya del cómic español. La temática es inevitablemente dura, pero ni de lejos tanto como sería el Paracuellos de Carlos Giménez.

Portada del tebeo

A Enigma llego algo menos tarde: «solo» es de 2020. Pero yo me lo encontré por casualidad en una de las paradas del reciente Salón del Cómic de Barcelona. Ponga usted en portada las palabras Champignac (sí, algo tiene que ver con el Champignac del Spirou de Franquin) y Enigma (sí, algo tiene que ver con la máquina de cifrado usada por el ejército nazi en la Segunda Guerra Mundial) y tiene usted garantizado que servidor hojee el libro. Añádase el dibujo de línea belga de David Etien… y servidor pasa por caja, automático. No es el mejor tebeo del mundo, pero entretiene y no le da grandes patadas a la historia (como si hiciese en su momento cierta película en principio biográfica), siempre teniendo en cuenta que es absolutamente ficción, claro, a pesar de la aparición de personajes reales (me ha hecho más gracia de la que debería la aparición de un cierto escritor, confieso).

Dentro de unas semanas, más.

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