Seguimos a un ritmo bien relajado de lectura (el anterior Lecturas fue justo después de Sant Jordi), pero menos es nada…
Comienzo por el libro que no me he acabado. Annie Duke es una exjugadora de póker de éxito considerable que ahora escribe sobre la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre. El libro está bien, pero no es lo que yo buscaba: ideas sobre cómo lidiar con la incertidumbre en la vida real. El póker, efectivamente, es un juego de habilidad y azar marcado por la incertidumbre, pero no se traslada a la vida real: en el póker se juegan centenares de partidas siguiendo las mismas normas y cada decisión tiene un alcance limitado, mientras que en la vida real cada decisión es diferente y su alcance, potencialmente vital. Me quedé algo más allá del primer tercio del libro sin demasiadas expectativas (ni indicaciones en el índice) de que fuese a dar algún salto de un entorno a otro. Una vez sabido esto, puede ser una lectura interesante.
Segundo chapuzón en Borges, y segunda vez que salgo encantado (en todos los sentidos), con la sensación de haberme perdido la mitad pero con ganas de más. Tremendo.
Más divulgación sobre lingüística desde un punto de vista descriptivista y tolerante con el cambio. Muy bien escrito (no podía ser de otra forma) e interesante. Me ha gustado especialmente la atención al género: al menos en inglés, deja claro que si quieres saber cómo se hablará dentro de unos años, deberías prestar especial atención a cómo hablan las niñas (al menos en inglés, que es de lo que habla el libro, pero me imagino que en el resto de idiomas también será válido) y otras comunidades poco privilegiadas.
Novelita (apenas 136 páginas) de ciencia ficción que viene a ser «El Marciano pero al revés». La autora tiene un premio Hugo, y es fácil ver por qué. Extremadamente recomendable (ya he pasado por caja a comprarme otro de sus libros), aunque no desvelaré nada más del argumento.
Y cierro con un libro importante. No creo en las lecturas obligatorias… pero nadie debería salir de una carrera de informática sin haberse leído este libro. Además de ser la historia de Fran Bilas, Jean Jennings, Kay McNulty, Marlyn Wescoff, Betty Snyder y Ruth Lichterman (pongo los «nombres de soltera», que a mí las manías anglosajonas del cambio de nombre en el matrimonio se me hacen muy raras), las seis primeras programadoras, y el ninguneo que sufrieron duarnte décadas (y que aún dura), es un pedazo imprescindible de la historia de la informática y del siglo XX en general.
En lo negativo, dice el «blurb» de la portada que la prosa de Kleiman es detallada… porque, como narración de la historia oral que es, no es la más apasionante… excepto cuando habla de su propia historia descubriendo la historia de «las seis del ENIAC». Aun así, el libro está pidiendo a gritos ser convertido en miniserie de prestigio. Si obtiene los derechos un equipo como el de los creadores de Halt and Catch Fire, podría salir algo maravilloso.
Y lo dejamos aquí. A ver si me da tiempo a leer algo más antes de que acabe el año…











