Lecturas

El propósito del año (formulado cuando ya habían pasado unos días de este) es dedicarle cada día un rato a la lectura no relacionada con temas de trabajo. Me sirven libros en papel, libros electrónicos e incluso las cosas que voy guardando en Pocket. No sé qué durará la cosa, pero de momento van cayendo libros, sin prisa pero sin pausa. No creo yo que sea capaz de mantener aquí un diario de lecturas, pero quién sabe (copiando descaradamente a este señor, pero a mi ritmo). De momento han caído (de izquierda a derecha)…

De la trilogía inicial de Dune, de hecho el que he acabado de leer este mes es el tercer libro, Children. Diría que no se puede decir nada más ya de Dune. Si no os habéis leído ninguno, el primero es de lo más cercano a «lectura obligatoria» que existe en el mundo de la ciencia ficción. Y no dejaréis de alucinar al pensar que se escribió en 1965.

Uno es bastante fan de Cixin Liu. Pero al leer las novelas (en inglés y en español) siempre, por algún motivo, tengo la sensación muy fuerte de estar leyendo una traducción, y el lenguaje me bloquea un poco. No tengo ni idea de por qué, pero esto no me ha pasado con The Wandering Earth, una recopilación de relatos que, no sé si será por el tema lingüístico, me ha gustado aún más que sus novelas. El libro que más recomendaría de la lista de hoy, sin duda.

En la lista de autoras pendientes tenía yo a PD James desde que vi Children of Men (hace más de quince años, en esta casa somos especialmente veloces). The Mistletoe Murder recoge cuatro relatos de novela negra un poco al estilo Agatha Christie, deliciosamente entretenidos. A ver cuándo le hago un hueco a Children.

Finalmente, Douglas Adams’s Starship Titanic (escrita, de hecho, por el Monty Python Terry Jones). Porque si te vas a leer la novelización de un videojuego, pues por qué no ponerse con Douglas Adams y con un videojuego del siglo pasado. No sé si será la primera novelización de un videojuego, pero no puede haber muchas que la precedan. Aviso: parte del humor del libro ha envejecido mal, y es fácil que te moleste el sexismo que tiene. Entretenida, pero sin más.

El politiqueo de los navegadores web

(Disculpad el tono amargo de la entrada. No he sido capaz de escribirla de otra forma.)

No os perdáis el último episodio del pódcast de Igalia (aquí arriba incrustado, y en vuestro reproductor de pódcast favorito buscando ‘Igalia’), dando un repaso a toda la política que hay detrás de los navegadores web, que ahora mismo dependen todos del dinero de los anuncios de Google: Chrome, obviamente, y con Chrome todos los navegadores basados en Chromium (con Microsoft Edge y Samsung Internet a la cabeza, pero básicamente, todo lo que no sea Safari ni Firefox, es Chromium y, por tanto, la mayor parte del desarrollo que hay detrás lo paga Google), pero también Safari (Apple tiene toda la pasta del mundo, pero la millonada que Google le paga a Apple para mantener Google como motor de búsqueda por defecto en su navegador) y, no nos engañemos, Firefox: diría que lo hemos dicho en algún momento por aquí, pero Mozilla vive casi exclusivamente de la subvención de Google… Casi añoraríamos los tiempos en que Microsoft tenía su propio motor, porque a pesar de que no son precisamente unas angelitas de la caridad, como mínimo había una parte del ecosistema que no dependía de una única empresa. (De los tiempos en que Opera era una compañía con una mínima capacidad para la independencia a base del dinero que le daba Opera Mini ya no se acuerda absolutamente nadie (bueno, un puñado de nerds que, en el fondo, no pasan de error de redondeo), de Netscape no me hagáis hablar, que pienso en Andreesen y me sube la presión, y siempre nos quedará el W3C… pero el poder real que ostenta es el que es, y se parece mucho a cero.)

¿Y cómo nos afecta a todos ese politiqueo? Pues como resultado, el programita con el que más interactúas en tu vida, y que sabe más de ti que absolutamente nadie, está controlado en buena parte (no toda, no, queda algún resquicio para la esperanza) por una empresa que se dedica a la venta de publicidad, con una cierta intervención de una empresa que a toda costa quiere defender su bosque cerrado, todos los fosos que lo defienden y los pingües beneficios que genera, y que solo ha permitido determinadas capacidades en el mundo de los navegadores cuando ha sentido la presión de los políticos por atacar el poder de las grandes tecnológicas, más una fundación no demasiado bien gestionada, me temo, y con las manos atadas por su absoluta dependencia económica.

Y demos gracias por la existencia de Mozilla y Firefox, y de esa empresa imposible que es Igalia (aquí hablamos más con uno de sus miembros), y un buen puñado de nerds más (a los que uno imagina casi en una cierta aldea gala). Y toda la admiración por las personas que trabajan desarrollando los navegadores, que suelen ser unos cracks bienintencionados, por lo que yo sé, por cierto, incluidos e incluidas las que trabajan directamente para Mordor.

(Como decía al principio, disculpas por la bilis.)


PS 2024/1/20 Después del «ataque de furia» de hace un par de días, un poco de optimismo (moderado). Si anteayer hablábamos de la concentración de poder que hay en el mundo de los navegadores, pero decíamos que los y las profesionales que se dedican a ello se dejan la piel por los estándares y el avance de la web, hoy podemos escuchar a una de esas profesionales, Jen Simmons (aquí arriba tenéis incrustado el reproductor, pero siempre tenéis el hogar del episodio, donde encontraréis la transcripción completa), contándonos cómo Safari se ha dado mucha caña últimamente (decíamos anteayer que la cosa coincide, especialmente por lo que respecta a determinadas características —las relativas a las aplicaciones web progresivas o PWAs, por ejemplo— con la creciente amenaza de que los gobiernos regulen contra Apple, pero sea cual sea el motivo, hay que reconocer el esfuerzo del equipo de Safari), y de la existencia de esfuerzos como Interop, un cónclave de los diferentes equipos de desarrollo de los grandes navegadores donde se marcan objetivos para mejor la interoperabilidad a lo largo del siguiente año (el «marcador» de cómo se avanza en lo marcado el año pasado). Que es de ley reconocer que, pese a la amenaza de la concentración de poder, estamos viviendo una verdadera época dorada del desarrollo de los navegadores… sin una guerra de los navegadores.

Y aprovecho para «subir» desde los comentarios este aporte: https://github.com/alexpdp7/…/programming/a_plan_against_the_current_web.md.

Sobre el fin de la publicidad basada en comportamiento…

La noticia (en La Vanguardia, por ejemplo) de que la Junta Europea de Protección de Datos está en el proceso de prohibir a Meta la publicidad basada en el comportamiento va a ser recogida por todos con gran regocijo. Pero la cosa no está exenta de sus efectos secundarios negativos. Se lo he leído en alguna ocasión a Ben Evans, pero ahora lo explica también @antonello en su última newsletter:

Algo poco ponderado en este debate es que hay todo un ecosistema para el que es clave la publicidad de bajo precio de Meta. Y me refiero a barata por eficiente: para que una campaña sea rentable lo que tiene que conseguir es que te genere más de lo que gastas. Hay millones de sitios de comercio electrónico, servicios online y contenidos que han crecido a la sombra de un coste de adquisición de cliente pequeño. Hay todo un sector industrial europeo al que esta medida afecta, perjudica de manera importante y puede empujar hacia la subida de precios (por aumentos de costes) hasta la desaparición (dejas de ser competitivo) pasando por acabar integrado en una plataforma, casi siempre estadounidense (ya no es rentable vender directo al consumidor, me voy a Amazon).

https://www.error500.net/p/en-el-beef-entre-cientificos-de-inteligencia

No exime esto de culpa a Meta. Es cierto que la publicidad basada en comportamiento ha abierto avenidas para que el pequeño emprendedor encuentre un mercado global que sería inalcanzable con otros tipos de campañas. Pero la absoluta falta de ética y control de Meta —y de muchos otros anunciantes, pero los grandes son Meta y Google (tampoco vamos a defender aquí a Google) y para estos menesteres me da a mí que anunciarse en Instagram y Facebook es mejor camino— lleva ahora a una más que comprensible respuesta de máximos que va a «tirar el bebé con el agua del baño», y para tratar de evitar los innegables e incontables malos usos, va a cerrar un montón de puertas a negocios que van a dejar de ser viables. Uno podría pensar en medidas más finas por parte de las entidades reguladoras, pero no dejan de ser las empresas publicitarias (sobre todo Meta, en este caso) las que podrían haber resuelto el problema cuando apareció, pero les ganó el cortoplacismo :-S.

#fueBonitoMientrasDuró

Los enlaces de la semana (3)

Vamos allá…

Algún día quedará claro que los videojuegos son cultura…

…y serán reseñados en las secciones de cultura de los grandes medios, no en las de tecnología. Pero mientras tanto celebraremos pequeños o no tan pequeños pasitos, como que un videojuego gane el Premi Ciutat de Barcelona d’audiovisuals i cultura digital.

Algo habrá que decir sobre las inteligencias artificiales generativas, ¿no?

Ya había algo sobre inteligencia artificial en el anterior enlaces, pero no sobre el tema de si todas estas aplicaciones son o no creativas o si producen arte o no (mi posición, tremendamente poco informada, es que el arte es un proceso humano, primero, y que mientras el debate esté tan cargado de hormonas, me atrae tanto como un accidente de tráfico). Aun así, me ha parecido interesante este vídeo:

Aaron Hertzmann es principal scientist en Adobe Research, ¿filial? de Adobe, esa compañía que «amamos odiar» pero que lleva ya muchos años entre el software y la creatividad. Si eso es bueno o malo u ortogonal al tema es algo que deberá decidir quien se lo mire. Debe decirse, además, que no es exactamente reciente: me lo he encontrado en este artículo de Communications of the ACM de mayo de 2020 (cuando las hormonas no estaban tan disparadas), de título alineado con mi postura (curiosamente) y escondido tras el muro de pago que parapeta a tantas publicaciones académicas, lamentablemente.

(Como me ha preocupado un poco el parafraseo que hace de Baudelaire, he intentado buscar la fuente. Si no me equivoco, aquí tenéis tanto el texto en francés del que se saca la cita como una traducción al inglés (de aspecto terrible en navegadores de escritorio, podéis paliar el problema haciendo más estrecha la ventana del navegador, por ejemplo)).

Si alguien quiere leer a Hertzmann explayándose más sobre el tema, también está este When Machines Change Art suyo (mucho más reciente, eso sí).

El disco

Dice last.fm que son shoegaze noise rock post-punk lo-fi… Yo solo sé que me encantan, y que desde luego no son para todos los públicos. El disco es de mediados del año pasado. Aquí el dinosaurio hace lo que puede por mantener una dieta musical más o menos actualizada…

…y el «easter egg» de cierre

Captura de FlightRadar con la trayectoria del vuelo 5Y747, de Everett (Washington, Estados Unidos) a Cincinnati. A media ruta hicieron una complicada serie de giros para dibujar las cifras siete cuatro siete sobre el mapa

Es un «easter egg» bien poco sostenible, pero confieso que me ha hecho gracia el homenaje que le ha dedicado Boeing al último 747 salido de su línea de montaje. La fuente de la imagen supongo que caducará pronto, pero está en en FlightRadar.

Los enlaces de la semana (2)

Seguimos con el intento de resucitar obm…

El #longRead

Interesante discusión entre Grady Booch y Gary Marcus sobre si algún día más o menos cercano tendremos una inteligencia artificial general (vía @kedume). Tendréis, eso sí, que obviar sus opiniones sobre la piña y la pizza. Me quedo con una cosa que destacan ambos:

we as computer scientists not only vastly overestimate our abilities to create an AGI, we vastly underestimate and underrepresent what behavioral scientists, psychologists, cognitive scientists, neurologists, social scientists, and even the poets, philosophers and storytellers of the world know about what it means to be human.

…y subo a que, además, lo que no sabemos en las ciencias del comportamiento, la psicología, las ciencias cognitivas, la neurología, las ciencias sociales, la poesía, la filosofía y la narrativa sobre lo que significa ser humano, estoy convencido, pesa más que lo que sí se sabe… y que una de las gracias principales de trabajar en inteligencia artificial está, precisamente, en ampliar nuestro conocimiento en todos esos campos.

La imagen que vale más que mil palabras

Captura de pantalla de móvil.  Se ha buscado Complutense. En la sección Top Stories aparece un titular curioso: Los abuelos de la alumna de la Complutense que cargó contra Ayuso entran en un programa de protección de testigos. La fuente de la noticia es... El Mundo Today
Curiosas fuentes, las que se gasta Google News…

Imagen que me pasan y que, si miráis con atención, os planteará dudas sobre la seriedad con que Google se toma la selección de sus fuentes de información, al menos en España.

El vídeo cultureta

Hasta ahora solo he conseguido pasar un fin de semana en Roma. Fue suficiente para que me pasara por encima más que el resto de ciudades que he visitado. Aquí, una explicación de su urbanismo: