Aprovechando que he sido barrapuntado (¿barrapunteado? ¿barra-apuntado? ¿/.ado?), recupero un par de enlaces o tres…
Yo me enteré hace cuatro dÃas por Jeremy Zawodny: parece ser que el tráfico de digg está acercándose ‘peligrosamente’ al de Slashdot, y ya hay quien predice la muerte de Slashdot a manos del recién llegado. La cosa tiene su interés, porque los modelos de los dos sitios tienen modelos marcadamente diferente: si bien en ambos es el público el que envÃa los enlaces a publicar (o no), en Slashdot hay un equipo de editores, mientras que en Digg es la “inteligencia colectiva” de los usuarios la que decide qué historias llegan a la primera página.
Ayer mismo Jason Kottke comentaba su experiencia con el tema, ya que hace poco que ha sido ‘vÃctima’ de los efectos slashdot y digg, y puede comparar cómo le ha ido con ambos. Lectura muy interesante y recomendable. Una de las conclusiones (pero sólo una, que hay más) es que, de momento, el efecto slashdot es como cuatro veces más intenso que el digg. Parece, por tanto, que slashdot tiene cuerda para rato (aunque eso es una simplificación brutal, y realmente conviene leerse el artÃculo de Kottke).
Otra cosa que hay que tenr en cuenta, para que funcione esto de la ‘inteligencia colectiva’, hace falta una importante masa crÃtica (me recuerda una conferencia a la que asistà hace tiempo en la que explicaban como una hormiga no forma un hormiguero, cien hormigas no forman un hormiguero, pero pasando de un cierto número, n hormigas sà son capaces de formar un hormiguero). Viene a cuento porque hace unos dÃas comentaban en Reca Blog la polémica en torno al funcionamiento de menéame, el digg español, y que probablemente tenga más que ver con la ausencia de esa masa crÃtica que con cualquier otra cosa…
Enrique Dans cometa hoy el tema también, su experiencia con menéame:
http://edans.blogspot.com/2006/01/sobre-los-blogs-y-su-dinamica.html