¿Realidad o simulación?

Supongo que a todos (bueno, al ‘todos’ que se pasa horas y horas jugando con ordenadores y consolas varias, al menos) nos ha surgido la duda de si las simulaciones de coches y aviones que se hacen en los videojuegos son más o menos realistas… Pues bien, cuando alguien (un tal Karl Brauer, por ejemplo) además de hacerse preguntas de ese estilo, trabaja en una revista de coches, la cosa es considerablemente más fácil de resolver: se coge un circuito real de un videojuego (Laguna Seca, pongamos por caso), cinco deportivos (Dodge Neon SRT-4, Ford Mustang GT, Mazda RX-8, Mitsubishi Lancer Evo y Ford GT)… y se compara.

Y resulta ser que:

  1. Sí, son realistas. Tanto los circuitos como los coches. Mucho.
  2. De hecho, se conduce mejor en el coche de verdad (es curioso, pero ni un volante con ‘force feedback’ es tan sensible como el volante de verdad del coche de verdad). Cuanta más potencia tenga el coche, mayor la diferencia.
  3. Pero también es considerablemente más difícil entrar a 250 en una curva ciega cuando además del tiempo de la vuelta te estás jugando tu integridad física… De nuevo, a mayor potencia, mayor diferencia. Y, curiosamente, este punto se impone al anterior. Instinto de conservación, me han dicho que se llama…

Más información (hay hasta un vídeo en la segunda página), aquí.

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