It was a dark and stormy night…

Esas palabras son, cuasi oficialmente, las peores con las que se haya abierto jamás una novela. El ‘culpable’, Edward George Bulwer-Lytton, en una novela de 1830. La frase es tan rematadamente mala que (i) George Schulz la usó una y otra vez para reirse de los malos novelistas y (ii) ha dado lugar a un concurso de malas primeras líneas de novela.

Pero también hay buenas, buenísimas primeras líneas de novela. Y como en esta casa nos encantan las listas, nos encanta repasar la lista de 100 mejores primeras líneas de American Book Review. Todas están en inglés, pero no todas fueron escritas en inglés. En el 4 de la lista tenemos el inicio de Cien Años de Soledad, y en el 27 las inconfundibles

Somewhere in la Mancha, in a place whose name I do not care to remember, a gentleman lived not long ago, one of those who has a lance and ancient shield on a shelf and keeps a skinny nag and a greyhound for racing.

Eso sí, nuestro principio favorito no aparece hasta el 30…

The sky above the port was the color of television, tuned to a dead channel.

(El que no lo reconozca, que recurra, primero, a San Google y, después a los señores Amazon, fnac, o similares. Mucho mejor la versión original que la traducción con la que me peleé yo hace muchos años.)

Me avergüenza confesar que de los cien principios, apenas he leído una docena, y dos de ellos no los acabé…

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