Cómo promocionar una película sin quemar millones de dólares

Hollywood tiene un problema. Buenovale: Hollywood tiene muchos problemas. Pero uno de los más acuciantes es que para lanzar una película en el mercado estadounidense (y en menor medida en Europa) la receta es gastarse unos cuantos millones de dólares en comprar publicidad, hacer mil quinientas copias de la película… y cruzar los dedos para que recaude en las taquillas lo justo para casi cubrir gastos (parece ser que ni los más viejos del lugar recuerdan la última vez que una superproducción dio beneficios sin la ayuda de televisiones, DVDs y demás mecanismos adicionales de recaudación).

(Más sobre el tema de costes. Sí, El Mariachi costó siete mil dólares en el 92. Pero resulta ser que Columbia se gastó cerca de doscientos mil más en postproducción y replicado… Dos años más tarde el remake de la película costó siete millones. En 2000 el coste (sin replicar copias) de una producción media en Hollywood había pasado de cincuenta millones. El replicado le añadía unos tres millones más a la factura. ¿El presupuesto de marketing? Redoble de tambor, por favor… Más de 20 millones. En serio. Bueno no, en el caso de las películas ‘casi independiente’ la publicidad podía salir en (siempre hablando de 2000) por menos de una docena. Los curiosos, por favor, que sigan el enlace anterior y quedará satisfecha su dosis diaria de cifras mareantes. Según esta otra fuente, para 2006 los costes se habían ido a 60 millones por producción más 35 de marketing, poco más o menos…)

Y no todo el mundo dispone de un bolsillo lo suficientemente potente como para bombardear masivamente al público con publicidad. Ni siquiera en Hollywood.

La última tendencia para escapar al problema la ejemplifica Wes Anderson, que para la promo de su próximo estreno, The Darjeeling Limited, se ha ido más allá del trailer «de toda la vida» y se ha montado un corto completo relacionado con la película (fuente), que distribuirá (y por ello lo comentamos aquí) de manera poco convencional: mañana por la noche se estrenará en cuatro tiendas Apple. A lo grande: en Nueva York contará con la presencia de Natalie Portman, por ejemplo, que aparece en el corto aunque en la película sólo hace un breve cameo. A partir del miércoles, será descarga gratuita en iTunes. El viernes verá el estreno (bastante limitado) de la película en el país yanqui.

Cuadra esto un poco con lo que comentábamos hace cosa de una semana sobre el negocio musical: hoy en día parece imposible montar y distribuir una película sin el apoyo financiero (y consiguiente control creativo (y riesgo de trompazo notable)) de una enorme productora. Y, paradójicamente, es precisamente ahora cuando los costes de producción y distribución deberían ser cada vez más reducidos: por un lado los precios de la electrónica bajan a medida que la capacidad de los cacharritos sube, mientras que la distribución a través de la red (vía iTunes, YouTubes y similares, AtomFilms o vaya usted a saber la idea que se les ocurrirá después) tampoco es demasiado problemática, como ya se ha comprobado en más de una ocasión. Cuenta Anderson, de hecho, que el corto se rodó en dos días y medio, se editó en una semana con un ordenador personal (no sabemos con certeza si usó un Mac, un PC Windows o un sistema Linux) y el presupuesto salió del bolsillo del director. En Hollywood ya hace tiempo que las productoras de televisión experimentan con «la cosa digital» y parece que ahora este corto promocional (que se llama Chevalier, a todo esto) le da un espaldarazo al tema en el mundo del celuloide (nombre que está a punto de caducar en una industria cada vez más digital). Habrá que estar atentos…

PS El panorama español es, ciertamente, diferente (aún sin entrar en el muy espinoso tema de las subvenciones), pero tampoco tanto como para no extraer algún paralelismo.

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