Compute-to-pay

Para la aún inexistente categoría en este blog de “ideas de negocio que muy probablemente no funcionarían en la práctica”…

La cosa comenzó hace unas semanas. Haciendo bueno el dicho de que “todo lo que se puede hacer en JavaScript acabará implementándose en JavaScript”, han comenzado a aparecer bibliotecas en dicho lenguaje para minar Bitcoin (y otras cibermonedas, imagino) en el navegador. El advenimiento de WebASM (que promete que puedes escribir software que corre en el navegador pagando un coste sobre el rendimiento de apenas un 5 o 10% (jamás estuvimos tan cerca del “escribe el programa una vez y que ejecute en cualquier cosa”)) debería hacer que, además, esto fuera más o menos factible a muy gran escala (alguien estimaba hace unas semanas que un sitio del volumen de The Pirate Bay podría generar unos 12,000 dólares al mes (seguro que ingresan mucho más por publicidad)). Y la estimación la hacían, claro, porque alguien habíaa pillado al sitio de torrentes minando con los ordenadores de sus visitantes sin avisar (desde entonces han explicado lo que hicieron y sus motivos; vamos a ser buenos y suponer que no lo han hecho exclusivamente porque les habían pillado). Desde entonces, obviamente, ya han surgido quienes hacen lo mismo pero de manera más transparente.

El problema que se intenta resolver es el de siempre: monetizar una web es más difícil que transmutar el plomo en oro. ¿Podría un minado así funcionar para monetizar sitios de contenidos como alternativa a la publicidad? Los cálculos que daban los $12,000 al mes para The Pirate Bay vendrían a significar que un céntimo de dólar “cuesta” la friolera de 78750 segundos (casi 22 horas) de permanencia en el sitio… Este sitio, en sus buenos viejos tiempos, llegó a tener unas cincuenta mil visitas al mes (y eso, hoy en día, seguirían siendo unos números más que apañados, creo). Si nos vamos a 100 segundos por visita (una cantidad ciertamente muy generosa, pero vamos a tirar alto) estaríamos a un céntimo por 788 visitas o €0.63 al mes, equivalente a un CPM de 1.2 céntimos.

¿Es ese un buen CPM para un sitio web? Vaaserquenó. ¿Podemos pintar una situación mejor? Supongamos que hacemos un “benchmark” en un segundo al cargar la página y descartamos los ordenadores de rendimiento medio y bajo (a los que les servimos un anuncio convencional), con lo que para un subconjunto de nuestras visitas el minado-como-pago se fuera, pongamos por caso, a los 3 céntimos por mil visitas de cien segundos y que estamos en un sitio en el que el tiempo por visita es muy alto y que mejoramos la eficiencia de la biblioteca… ¿quizá 5, a lo mejor 6 céntimos de CPM? Me da a mí la impresión de que de momento el compute-to-pay no es una opción razonable para casi nadie… pero que a lo mejor sitios como Wikipedia o Pocket (sobre todo ahora que este último pertenece a la fundación Mozilla y, por tanto, socialmente es tan aceptable como Wikipedia) podrían comenzar a apuntarse al esquema. Yo me apuntaría (y por poco que me insistieran, estaría dispuesto a dejar el navegador en su página unos minutos al día) :-).

Privacidad: lo que pienso y lo que hago no siempre coinciden…

…o me encanta tener razón. Hace casi un mes tuiteaba

en respuesta a

Y es que me “encantan” las encuestas en que se pregunta a la gente por estas cosas (y las opiniones de la sociedad son tremendamente importantes, naturalmente)… pero ignoran lo que hace la gente en la práctica.

Y hoy me encuentro con este episodio del podcast Note to Self:

El podcast habla de la “paradoja de la privacidad”. Se queda un poco corto, para mi gusto (hacer clic en el reproductor os llevará a la fuente, y servidor no es muy fan de Note to Self), pero me descubre el término. Llego a él tarde, tardísimo: se acuñó, si no me equivocó, en 2006, en un artículo homónimo en First Monday, cuando nos preocupaba mucho más MySpace (¿os acordáis?) que Facebook. La paradoja de la privacidad explica (o intenta explicar, mejor) cómo es perfectamente compatible pensar que proteger nuestra privacidad es importante con el irla cediendo poco a poco a cambio de pequeñas recompensas inmediatas a través de actualizaciones de estado en Facebook o similares.

(Lo más curioso, de salida, de leerse el artículo, es lo actual que sigue sonando. Nos encanta pensar que vivimos en un mundo absolutamente diferente al que habitábamos hace diez años. Y lo es. Pero parece que nosotros seguimos siendo los mismos… (De hecho, ya en 2000 teníamos libros anunciando la muerte de la privacidad en el siglo XXI))

En cualquier caso, una buena lectura académica sobre el tema es el artículo Privacy attitudes and privacy behaviour: A review of current research on the privacy paradox phenomenon. Si no estáis en una universidad, <irony>estos chicos tan majos de Elsevier</irony> os pedirán que os dejéis 36 dólares de nada para leerlo; afortunadamente yo sí estoy en una universidad y aún no nos han arrebatado el derecho de cita, o sea que os destaco algún fragmento…

Acquisti (2004) claims that “[p]eople may not be able to act as economically rational agents when it comes to personal privacy.” He argues that privacy-related decisions are affected by incomplete information, bounded rationality and psychological biases, such as confirmation bias, hyperbolic discounting and others.

Sí, Acquisti es el mismo Acquisti del podcast y la investigación sobre el tema es anterior al término “paradoja de la privacidad”. La cita del artículo en cuestión es Acquisti, Alessandro. “Privacy in electronic commerce and the economics of immediate gratification.” Proceedings of the 5th ACM conference on Electronic commerce. ACM, 2004. En Google Scholar.

Si queréis algo más reciente…

Beresford et al. (2012) conducted a field experiment, in which subjects were asked to buy a DVD from one of two competing stores. The two stores were almost identical. The first store asked for income and date of birth, whilst the second store asked for favourite colour and year of birth. Obviously, the information requested by the first store is significantly more sensitive. Nevertheless, when the price was the same subjects bought from both stores equally often. When the price was set to be 1 Euro less in the first store, almost all participants chose the cheaper store, although it was asking more sensitive information. A post-experimental questionnaire tested if subjects were unconcerned about privacy issues. 75% of participants indicated that they had a strong interest in data protection and 95% said that they were interested in the protection of their personal information.

Beresford, Alastair R., Dorothea Kübler, and Sören Preibusch. “Unwillingness to pay for privacy: A field experiment.” Economics Letters 117.1 (2012): 25-27. En Google Scholar.

Los artículos que dan evidencias a favor de la existencia de la paradoja son numerosos, pero alguno hay que dice que en determinadas circunstancias los usuarios están dispuestos a rascarse un poco el bolsillo para proteger su privacidad:

Egelman et al. (2012) performed two experiments with smartphone users and found that when choosing among applications with similar functionality, privacy-conscious participants were willing to pay a premium of $1.50 over an initial price of $0.49. However, this occurred only when users were presented the requested permissions of each application side-by-side.

Egelman, Serge, Adrienne Porter Felt, and David Wagner. “Choice architecture and smartphone privacy: There’sa price for that.” The economics of information security and privacy. Springer Berlin Heidelberg, 2013. 211-236. En Google Scholar.

En fin. Que la próxima vez que alguien defienda su propio interés por proteger su privacidad, o que afirme que la gente, en general, está interesada en ello… tomáoslo con un cierto escepticismo.

Cómo hemos cambiado (II)

Alarmante falta de originalidad la de este blog: hace poco más de un mes montábamos una entrada alrededor de unas slides “robadas” a una presentación de Kleiner Perkins Caufield Byers… y hoy hacemos lo propio con unas slides “robadas” a una presentación de Andreesen Horowitz (a16z para abreviar): Mobile: It Changes Everything (siguiendo el enlace accederéis al pepeté completo y a un vídeo con la presentación que valen bastante la pena…

La primera, muy en la línea de lo que comentábamos en la entrada que os comentaba…

El final de los desconectados. Evolución del porcentaje de la población adulta no conectada desde 1995 (100%) a 2018 (estimado, aproximadamente un 30%) y del porcentaje de la población adulta que no tiene un smartphone (100% en 2005, aproximadamente un 30% estimado para 2018). Las dos líneas se solapan a parir de 2018. Fuentes: a16z, Banco Mundial, Apple, Google, Nokia
Connecting people…

La verdadera joya, eso sí, llega en la segunda diapo que os extraigo:

La CPU de un iPhone 6 tiene 625 veces más transistores que un Pentium de 1995. Fin de semana del lanzamiento del iPhone: Apple vendió aproximadamente 25 veces más transistores de CPU de los que había en todos los PCs de la Tierra en 1995. Todos tenemos un superordenador
W. T. F.

¿Hiperventilando? ¿Un poco mareados? Sí, ¿no? Esperad que traduzco:

La CPU de un iPhone 6 tiene 625 veces más transistores que un Pentium de 1995.

Fin de semana del lanzamiento del iPhone: Apple vendió aproximadamente 25 veces más transistores de CPU de los que había en todos los PCs de la Tierra en 1995.

Pondría negritas en todo el texto… Si seguís sin hiperventilar ni con sensación de vértigo, hacedme caso: no lo habéis entendido.

El resto de diapositivas de la presentación no están a la altura (básicamente, porque… cómo superar eso…). Aún así, destaco unas pocas más.

Respuesta a la pregunta "¿dónde usas internet en el teléfono?" (Reino Unido, primer trimestre de 2014): eñ 66% responde que tanto en casa com fuera
Efectivamente: dispositivo móvil no significa uso móvil
Diferentes cuotas de mercado. Si hablamos de unidades vendidas, iPhone es (todos lo valores son aproximados) un 10% y Android un 50%; para la navegación global, iPhone es el 50% y Android un 40%; en Delhi, menos del 10% de los usuarios de Facebook usan iOS y algo más del 50% usa Android, mientras que en San Francisco más del 50% usa iPhone y un 30% Android. En cuanto a ingresos de tiendas de aplicaciones, cerca del 70% es para iOS y casi todo el resto para Android
Como vienen a decir en la presentación: si no te gusta esta cuota de mercado, tengo más…

A quién le importa cuál es porcentaje de usuarios globales de cada plataforma. Si estás en Delhi, deberías comenzar preocupándote de Android. En San Francisco, primero manzanita y después, mucho después, el resto del mundo. Y si tienes suerte y eres tan grande como Facebook, “everything first”.

Y cómo medir la dominación de las pantallas… ¿Qué tal en superficie de pantalla anual?

Evolución de las ventas globales de pantallas medidas en superficie total. En 2005 se llegan a los mil millones de pies cuadrados. Desde entonces sube linealmente. La estimación para 2015 es de casi cinco mil millones de pies cuadrados
Un km2 viene a ser 10 millones de pies cuadrados. Cuatro mil millones de pies cuadrados son, pues, unos 400 kilómetros cuadrados. Algo así como cuatro veces la superficie de la ciudad de Barcelona

Casi ná.. El resto de la presentación (que, realmente, vale la pena bastante).

20 años de Toy Story. 20 años de ley de Moore

Efectivamente, ese vídeo no tiene mucho que ver con Toy Story, si exceptuamos que está hecho por ordenador. Pero si para estrenar los 77 minutos de Toy Story hace 20 años hicieron falta 800,000 horas de máquina (según este artículo de Wired de 1995) el vídeo de aquí arriba está hecho en tiempo real, en un ordenador (aquí explican cómo, con todo lujo de detalles). Si eso no ilustra la ley de Moore, ya no se me ocurre qué lo hará…

Google, su índice y los sitios “mobile friendly”

Nota breve, hoy. Tenemos a “media” internet (la parte que hace webs y se preocupa por su posicionamiento en Google) revolucionada por el anuncio de que va a comenzar a tener en cuenta si una web se ve bien en dispositivos en sus resultados. El anuncio es de 26 de febrero y avisan que la cosa se pondrá en marcha el 21 de abril. A medida que se acerca la fecha, los webmasters sin versión responsive se ponen nerviosos e incluso los que la tienen echan humo por la presión que mete Google…

Algunas puntualizaciones:

  • La noticia no es que Google añada un factor a su algoritmo. Esto, al fin y al cabo, lo hacen con una cierta frecuencia. El algoritmo de Google tiene más ingredientes que la receta de CocaCola y, además, cambia bastantes veces al año. De hecho, os podéis jugar lo que queráis a que ese factor ya es parte del algoritmo. El 21 de abril, como mucho, le darán más relevancia.
  • La noticia es que Google avise con tanta claridad y antelación, algo que, con esta intensidad, diría que no ha hecho nunca.
  • ¿Por qué? Google cambia su algoritmo para seguir siendo el mejor o, como mínimo, parecerlo. Y eso, al fin y al cabo, es lo mejor para sus usuarios y para los usuarios, en general (si estoy buscando desde el móvil, yo también prefiero que la web a la que me vayan a llevar se vea bien en el móvil). Google anuncia cambios en el algoritmo para ejercer presión sobre los webmasters. A Google, que obtiene más del 90% de sus ingresos de vender publicidad en sitios web, le interesa que, desde cualquier dispositivo, el usuario navegue, cuanto más mejor. Cuando el usuario “consulta una web” desde una app Google pierde la oportunidad de vender un anuncio. Cada app de medio de comunicación es un montón de dinero que Google deja de ingresar. Y eso duele en la cuenta de explotación. Y van a hacer todo lo posible por que, al menos para los sitios “de contenido”, la web móvil plante batalla a las apps (que, para la categoría “de contenido”, apenas le suponen ingresos a Google a través de su tienda de aplicaciones para Android).
  • Webmasters del mundo hartos del yugo de Google, la única solución que os queda es hacer todo lo posible por “repartir juego” y que el indexador de Google pierda al menos parte de su relevancia en favor de los Bings y DuckDuckGos del mundo. Eso sí… si pensáis que Bing y DuckDuckGo no cambian su algoritmo con frecuencia, preparaos para llevaros una profunda decepción. La única manera de luchar contra la ley de Campbell es cambiar la receta con frecuencia. Al menos mientras haya SEOs. Y podemos estar de acuerdo todos en que mientras haya buscadores y la gente los use habrá SEOs…
  • (Y si la solución iba a ser el social media, recordad que los Facebooks del mundo también tienen sus algoritmos de ordenación.)
  • Conspiranoicos del mundo: hay, desde luego un motivo excelente para sospechar de Google: que uno de los factores para ordenar la relevancia de una página sea “contiene publicidad AdSense”. Nadie ha demostrado que eso sea así. Si fuese así, Google estaría jugando con fuego, se merecería arder y, dicho sea de paso, yo me apuntaría encantado a rociar gasolina.

Ale. Suficiente por hoy. Y suerte que he dicho que iba a ser una “nota breve”…