Tendremos videojuego barcelonés…

Los lectores de excelente memoria recordarán que hace ya unos meses (en junio) a la concejal de educación de Barcelona se le ocurrió intentar censurar un videojuego ambientado en Barcelona, por la mala imagen que daría de la ciudad en el mundo (no, no me he equivocado: la de educación, no de turismo). Pues, afortunadamente, va a ser que no. No es que la edil haya recapacitado (se dedica a la política, no debe tener en los genes tal capacidad…), no: es que los servicios jurídicos del ayuntamiento dicen que la cosa no hay por donde cogerla.

Nótese también que la señora Ballarín no ha encargado un estudio para comprobar si los videojuegos violentos ambientados en una ciudad han tenido un efecto negativo sobre la imagen de alguna ciudad (considerando los ejemplos de San Francisco, Los Ángeles o Londres, por ejemplo, no fuera el caso que le dijeran que no y le fastidiaran la brillante idea) y ha acudido directamente a los servicios jurídicos. Supongo que cuando surge un conflicto en alguna escuela barcelonesa (a lo mejor no ha pasado nunca y es por ello que la pobre debe buscarse trabajo) obra de la misma manera.

Menos mal. Me quedo, eso sí, con la siguiente cita de la señora Ballarín (extraída de la noticia de EFE en El País):

…el Ayuntamiento de Barcelona “no quiere ni ser represor ni moralista, porque no estamos en contra de los videojuegos en general, pero si había alguna posibilidad de evitar daños contra la imagen de la ciudad la hubiéramos utilizado”

Vamos, que solo es represora y moralista cuando se considera afectada. Está bien la cosa… O no.

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