Victor Hugo, sobre la propiedad intelectual

Tengo el francés un poco oxidado, pero diría que la traducción es merecedora de un aprobado, al menos:

El principio es doble, no lo olvidemos. El libro, en tanto que libro, pertenece al autor, pero en tanto que idea, pertenece —la palabra no es exagerada— al género humano. Todas las inteligencias tienen derecho a él. Si uno de los dos derechos, el derecho del escritor y el derecho de la mente humana, debiese ser sacrificado, sería, sin duda, el derecho del escritor, puesto que el interés público es nuestra preocupación única, y todos, afirmo, deben pasar antes que nosotros.

Son las palabras de Victor Hugo para abrir el Congreso Literario Internacional de 1878 (fuente, vía).

Y la cita no es baladí, por una vez: Victor Hugo era, allá por el siglo XIX, un auténtico best-seller, autor de Les Misérables y Notre-Dame de Paris y, en una época en la que pocos se preocupaban de los derechos de los autores, fue uno de los fundadores de la Association Littéraire et Artistique Internationale, que llevaría a la redacción y firma de la Convención de Berna para la Protección de Obras Artísticas y Literarias, de 1886, que otorgaba el copyright a las obras “por defecto” y extendía internacionalmente los derechos de autor.

Y digo yo que si el papá más célebre de la cosa anteponía el bien común al del autor, igual habría que hacerle caso, ¿no?

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