Sampling is stealing…

…excepto cuando no lo es.

Independientemente de si os gusta la música electrónica o no, darle al ‘play’ de este vídeo es un ejercicio interesante…. sobre todo si después volvéis a ver el vídeo desde el principio para ver cómo se ha construido la pieza (y a qué velocidad, claro).

Si bien las condiciones no son las óptimas (que te den diez minutos justos para hacer algo que suene a música (o no, todo son gustos, pero emmo es que sí) está más bien en los (sic) antípodas de las condiciones óptimas), no pasa a diario que uno tenga la oportunidad de ver por dentro y segundo a segundo el “cómo se hizo” cuando músico decide partir de una serie de ‘samples’ para construir una canción.


(El músico de turno es Kieran Hebden, más conocido como Four Tet, uno de los favoritos de esta casa.)

(Y sí, claro, samplear puede ser robar y lo es con una cierta frecuencia. Pero todas las generalizaciones (comenzando por esta ;-)) son erróneas.)

(Y sí, los más viejos del lugar recordaréis una entrada de tema similar por aquí, hace como dos años y medio.)

Pesadillas del copyright automatizado

El vídeo que tenéis aquí arriba no tiene nada de especial. Pero la historia (la fuente) que tiene detrás ilustra espectacularmente bien alguno los problemas del copyright hoy…

La letra y música de la canción del vídeo son originales de Brian Kamerer (el señor que firma la historia en el enlace anterior) para un anuncio de una campaña electoral municipal de la pequeña ciudad de Bexley, Ohio (population: 13,203, como diría el inevitable cartel a la entrada del municipio en las películas yanquis). Kamerer subió el vídeo a YouTube en su momento (allá por 2007, historia antigua). Y la cosa quedó ahí. O no. Porque en 2009 el vídeo apareció en un segmento del programa de Jay Leno en la NBC (un ‘late night show‘ de gran audiencia en Estados Unidos), para sorpresa (y satisfacción, imagino) del creador del clip. Y la cosa quedó ahí.

O no (claro que no: si no, ¿por qué estarías leyendo ahora esta entrada?). Resulta ser que el otro día el señor Kamerer se dio cuenta de que el vídeo había sido retirado de YouTube… por infringir los derechos de propiedad intelectual de la NBC. Estaremos todos de acuerdo en que, si alguien ha atentado contra la propiedad intelectual de alguien, los infractores serían la NBC, Leno y su equipo, y no Kamerer, ¿no?

¿Qué ha pasado? No es difícil explicarlo, de hecho. Para acogerse a la protección de “puerto seguro” que otorga la DCMA (controvertida ley estadounidense sobre propiedad intelectual), YouTube monitoriza regularmente todos los vídeos que se suben a su servicio. Y eso no se hace ‘a mano’, sino ‘a máquina’ (teniendo en cuenta que cada minuto se suben a YouTube 72 horas de vídeo, parece razonable que Google haga todo lo posible por automatizar el proceso, más que nada porque para revisar el vídeo subido en un día, a ese ritmo, harían falta 12,960 jornadas laborables de 8 horas…). Y cada vídeo, parece ser, se cruza contra la biblioteca de los grandes canales de televisión yanquis. Y claro, cuando el robotito de turno cruzó el original contra la copia, dedujo que el original era la copia y la copia el original (y la parte contratante de la primera parte…). Y una vez cometido el error (de bulto y grave, pero ‘entendible’), procedió a retirar el vídeo (como si de un replicante se tratase). En ese mismo momento se notificó al usuario de YouTube correspondiente de lo sucedido y se le explicaron las vías que tenía para reclamar. Pero claro, esas vías, si no tienes a un abogado que entienda de propiedad intelectual a mano, son un camino complicado y potencialmente peligroso…

El problema no es de fácil solución. En primer lugar, proteger la propiedad intelectual es necesario (aunque no ncesariamente tal y como se hace ahora, desde luego). En segundo lugar, tal y como hemos visto, en la práctica es imposible hacerlo de manera manual. Si Google me dijese (que no me ha dicho, pero imagino que me diría) que no sería ni siquiera posible revisar a mano los vídeos marcados como posibles infracciones, estaría dispuesto a creérmelo.

Creo que es natural llegar a la conclusión, en este punto, de que es necesario que YouTube (y el resto de ‘puertos seguros’, si corresponde) faciliten el proceso de primera respuesta del usuario ante una acusación como esta. No digo que sea fácil hacerlo (de hecho, me parece bastante difícil), pero un usuario notificado de que se le ha retirado un vídeo ante una infracción debería disponer de la opción de pedir una revisión ‘humana’ del caso para garantizar tanto que no se cometan errores de bulto (como este) como el respeto al derecho a cita, por ejemplo… Y cuando es un ‘grande’ el que acusa a un ‘pequeño’, no puedo dejar de pensar que debería ser el acusador grande el que cargara con el peso de la revisión y, en caso que se demostrase el error, se viera obligado a pagar un precio que, como mínimo, le disuadiese un poco de los bombardeos masivos y muy poco inteligentes que parece que son el caso actualmente…

Por cierto. Que nadie llore demasiado por Kamerer: si el caso ha llegado hasta este blog es porque ha llegado antes a los oídos de @waxpancake (esto es, Andy Baio, cofundador de Kickstarter y exdirector técnico de Yahoo!), que se ha hecho eco del asunto, cosa que le garantiza una compensación razonable a Kamerer en forma de publicidad y la casi segura restitución a corto plazo del vídeo en YouTube. Pero eso tampoco evita que el problema merezca mucha atención.

Steve Albini, sobre la “piratería”

Steve Albini es uno de los personajes míticos e indescriptibles del mundo de la música. Entre sus créditos se encuentra haber trabajado como ingeniero en discos de los Pixies, las Breeders, Boss Hog, Urge Overkill, Jon Spencer Blues Explosion, Fugazi, Nirvana, Mogwai, Godspeed You! Black Emperor o Jarvis Cocker (entre muchos otros). Es todo un espectáculo verlo con su banda actual, Shellac, y hace unos días hizo un “ask me anything” (una especie de “entrevista crowdsourced”) en Reddit en la que, entre otras muchas cosas, le preguntaban, cómo no, por la piratería. Su opinión me interesa especialmente porque se trata de un tipo que se gana la vida principalmente haciendo discos:

Rechazo el término “piratería”. Es gente que escucha música y la comparte con otras personas, y es bueno para los músicos, ya que amplía la audiencia para la música. A la industria discográfica no le gusta el intercambio de música , porque lo ven como una pérdida de ventas, pero eso es una tontería. Las ventas han disminuido porque los discos físicos ya no son el medio de distribución para la música pop que atrae a las masas, y esperar que las personas traten archivos informáticos como objetos físicos a inventariar y comprar de forma individual es absurdo.

La tendencia a la baja en las ventas ha afectado el negocio de la grabación, obviamente, pero no para nosotros particularmente, porque nunca buscamos nuestra clientela en la industria discográfica convencional. Las bandas siempre van a querer grabarse y siempre habrá un mercado de discos bien hechos entre los amantes serios de la música. Señalaré el éxito de la etiqueta de Chicago Numero Group como ejemplo.

Nunca más volverá a haber una industria de la grabación para mercados masivos, y a mí me está bien, porque esa industria no trabaja para el beneficio de los músicos o el público, las únicas clases de gente que me importan.

La distribución gratuita de la música ha creado un enorme crecimiento en la audiencia para la música en vivo, que es donde la mayoría de las bandas pasan la mayor parte de su tiempo y energía, de todos modos. Los precios de las entradas han aumentado hasta el punto de que incluso bandas itinerantes a nivel de club pueden llegar a ingresos de clase media, si no pierden la cabeza, y toda banda tiene ahora acceso a una audiencia en todo el mundo sin coste de adquisición. Y eso es fantástico.

Además, los lugares mal atendidos por el negocio de la música de la vieja escuela (las ciudades pequeñas o aisladas, el tercer mundo y los países de habla no inglesa) ahora tienen acceso a todo en vez de a una pequeña muestra controlada por la retrógrada industria local. Cuando mi banda recorrió Europa del Este hace un par de años llenamos a pesar de no haber vendido, literalmente, ningún disco en la mayoría de esos países. Gracias internets.

Por cierto, que hace unos días Isma me pasaba otra referencia muy interesante y con un punto de vista muchísimo más negativo (pero bien informado), sobre el tema, Meet The New Boss, Worse Than The Old Boss?, que también debe leerse con atención como parte del debate sobre el tema (David Lowery, su autor, tiene un currículo nada despreciable, después de haber fundado Camper Van Beethoven y Cracker y haberse interesado por la industria desde bastantes puntos).

H.264 y patentes

Impresionante la joya que “esconde” Bruce Lawson en su última Reading List:

Hace dos años, Dean Hachamovitch, General Manager de Internet Explorer escribió:

Hoy en día, los derechos de propiedad intelectual para H.264 están ampliamente disponibles a través de un programa bien definido gestionado por MPEG LA. Los derechos de otros códecs son a menudo menos claros, como se ha descrito en la prensa. Por supuesto, los desarrolladores pueden contar con el códec H.264 y soporte de aceleración de hardware del sistema operativo subyacente, como Windows 7, sin pagar ningún royalty adicional.

Esta semana, la BBC informa Motorola gana la prohibición de Xbox y Windows 7 en Alemania (y también software de sistema de Windows 7, Internet Explorer y Windows Media Player):

Sigue una sentencia que Microsoft había infringido dos patentes necesarias para ofrecer a la codificación y reproducción de vídeo H.264.

A veces no hace falta samplear

Gran momento musical el otro día en uno de los ‘late night shows‘ americanos, el de Jimmy Fallon: Chuck D, de Public Enemy, haciendo Fight the Power, un clásico (difícil discutirlo) del hip hop, en la tele, con unos de los reyes de la remezcla, Eclectic Method.

Lo mejor: Fight The Power es una de las canciones más famosas que ‘samplea’ el Funky Drummer, un ‘break’ de batería, extraído de la canción homónima de James Brown, obra de Clyde Stubblefield (que es, por este y otros fragmentos a la batería, muy probablemente el músico más sampleado de la historia). Pues bien: no es un sampler es el que dispara el ‘funky drummer’, sino el bueno de Clyde, en el escenario:

PS Ya habíamos hablado de Clyde, hace unos meses, porque necesitaba (creo que sigue necesitando :-S) un trasplante de riñón que no se podía pagar, a pesar de seguir al pie del cañon…