El otro día era Carlos el que, aquí mismo, en otro blog más, lloraba la muerte del disquete (aun no definitiva, pero la agonía parece definitiva), y hoy le toca a Javier, con el fin del musicassette… Jo, qué tiempos.
(No deja de tener su gracia que la entrada siguiente en intrascendencias sea de César, con su iPod nano…)
PS Y prometo que el ‘random’ del Winamp acaba de llegar a En un Mercedes Blanco, de Kiko Veneno. Cito textualmente: …ponme, ponme esa cinta otra vez, pónmela hasta que se arranquen los cachitos de hierro y de cromo…
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De todas formas supongo que en un par de años estaremos todos escribiendo posts nostálgicos sobre la muerte del mp3… Si no llega antes la Web 2.0 y arrasa con todo, claro.
No hace mucho leí, relacionado con esto, una noticia en el periódico, que decía que muchos museos ( incluso grandes museos ) estaban teniendo dudas y problemas con esto de los soportes. Porque sí, habían digitalizado sus documentos, o lo que fuese que almacenasen allí, para poder ser consultados, etc.. y claro, resulta que las cosas se digitalizan en el soporte que hay en ese momento, pero que veían que ya no se podía acceder a muchos de esos contenidos porque ya no hay reproductores para dichos soportes ( o como en el caso de las casetes, ya nadie los tiene ).
Y claro, volver a digitalizarlo todo o pasarlo a otro soporte, pues les suponía un montón de tiempo y un montón de pasta.
Bueno, lo que nos pasa a todos pero a mayor escala.
Pero también es cierto, que saber que esto le pasa ( o le puede pasar ) al Louvre ( por ejemplo ) no hace que me de menos pena deshacerme de las cintas.
Yo recuerdo una historia similar con la NASA. Décadas de datos de misiones almacenados en todos los formatos digitales del mundo…