Blogs: derechos y deberes según la CNIL

La CNIL (pronúnciese «senil») es la Commission nationale de l’informatique et des libertés, a saber, la Comisión nacional [de Francia] para la informática y las libertades. Esta organización ha constatado el desarrollo de blogs con, en algunos de ellos, información personal sobre el autor pero también sobre terceros (el destacado es mío).

Pues bien, dado que en dicho país, como en muchos otros, existe una fuerte regulación sobre la captación y uso (no digamos ya publicación) de datos a través de internet, han publicado una guía [PDF] que ayude a los bloggers (y, por extensión, a todo aquel que vaya a poner en marcha algo en internet — sea algo una página informativa, un comercio, un blog, etc.) en su empeño, especialmente los que vayan a tocar el tema de los datos personales.

Pero, para mí, la noticia no es esa. Para mí, la noticia es que, por primera vez (uno que es poco leído…) en lugar de demonizar a los blogs — en concreto — y a Internet — en general — lo que se ha hecho es reaccionar a una carencia informativa (el desconocimiento de la Ley no exime de…) y proporcionar las herramientas (legales) a los editores web, ya que la guía en cuestión, no solamente tipifica los principales supuestos donde uno puede estar incurriendo en terrenos jurídicopantanosos, sino que, además, incluye modelos la declaración de usos de datos personales y enlaza al formulario hospedado en el sitio de la CNIL para que uno se sintonice con la Ley.

¡Que cunda el ejemplo!

Efecto Barrapunto, Menéame, Slashdot y Digg

Aprovechando que he sido barrapuntado (¿barrapunteado? ¿barra-apuntado? ¿/.ado?), recupero un par de enlaces o tres…

Yo me enteré hace cuatro días por Jeremy Zawodny: parece ser que el tráfico de digg está acercándose ‘peligrosamente’ al de Slashdot, y ya hay quien predice la muerte de Slashdot a manos del recién llegado. La cosa tiene su interés, porque los modelos de los dos sitios tienen modelos marcadamente diferente: si bien en ambos es el público el que envía los enlaces a publicar (o no), en Slashdot hay un equipo de editores, mientras que en Digg es la «inteligencia colectiva» de los usuarios la que decide qué historias llegan a la primera página.

Ayer mismo Jason Kottke comentaba su experiencia con el tema, ya que hace poco que ha sido ‘víctima’ de los efectos slashdot y digg, y puede comparar cómo le ha ido con ambos. Lectura muy interesante y recomendable. Una de las conclusiones (pero sólo una, que hay más) es que, de momento, el efecto slashdot es como cuatro veces más intenso que el digg. Parece, por tanto, que slashdot tiene cuerda para rato (aunque eso es una simplificación brutal, y realmente conviene leerse el artículo de Kottke).

Otra cosa que hay que tenr en cuenta, para que funcione esto de la ‘inteligencia colectiva’, hace falta una importante masa crítica (me recuerda una conferencia a la que asistí hace tiempo en la que explicaban como una hormiga no forma un hormiguero, cien hormigas no forman un hormiguero, pero pasando de un cierto número, n hormigas sí son capaces de formar un hormiguero). Viene a cuento porque hace unos días comentaban en Reca Blog la polémica en torno al funcionamiento de menéame, el digg español, y que probablemente tenga más que ver con la ausencia de esa masa crítica que con cualquier otra cosa…