Lo que la web podría haber sido. O no.

Descubrí hace unos días (no recuerdo ya cómo) esta antigua entrevista con Robert Cailliau (realizada en algún momento de finales de los 90) en la extinta revista Computing Now de la IEEE.

(¿Que quién es Robert Cailliau? Con Tim Berners Lee, uno de los papás de la web. No tan importante como «tito Tim», pero probablemente la historia le haya ninguneado un poco.)

(Que una revista del IEEE deba consultarse en archive.org, y no en su URL original, es, efectivamente, un poco triste (parece que 2017 aún estaban en su sitio, comentan por aquí).)

En cualquier caso, la entrevista no tiene desperdicio, y merece la pena seguir el enlace y leerla completa, pero como de costumbre, copio-traduzco-y-pego algunos fragmentos que me han parecido especialmente destacables…

Sentía que necesitábamos poder hacer algo más que producir algo y luego imprimirlo en papel; necesitábamos poder navegar por él. Había existido un proyecto llamado CERNDOC [está hablando de 1987 u 88], que era un sistema completamente basado en VM, CMS e IBM. Era una especie de sistema jerárquico en el que se podía buscar documentación, sacar un documento y luego tal vez imprimirlo. Pero sentía que todo debería haberse basado en hipertexto, o que al menos deberíamos investigar qué se podía hacer con él. Pensaba que tal vez incluso podríamos hacer cosas en la red, pero no había pensado en Internet.

Cailliau comenta, también, la importancia de Hypercard como inspiración para pensar que se debería poder enlazar de cualquier página a cualquier página, y no solo navegar en árbol, como [creo que] hacía CERNDOC, que se había puesto en marcha en el CERN en el 84 y que, obviamente, también inspiró a Berners-Lee. Y también hace hincapié en que en los setenta había trabajado en sistemas de documentación estructurada.

También estaba trabajando con el sistema de control del sincrotrón de protones, el más pequeño, pero más complejo, de nuestros aceleradores de partículas, y allí, en la década de 1970, establecimos un sistema de computadoras que hablaban entre sí. Los programas en realidad se enviaban a sí mismos a través de la red, y yo escribí un intérprete de «bytecode» para el código móvil.

Esta historia no se ha contado mucho, pero teníamos todo eso, y la documentación también estaba ahí. Teníamos nuestra propia red de control de procesos; teníamos nuestro propio lenguaje interpretativo. Tuvimos todo, y esto fue en 1973-74.

Todo se hizo en computadoras Norsk Data. Eran una pequeña empresa noruega —la última empresa informática independiente de Europa, creo— y después de eso no hubo nada excepto en los EE. UU. Y, por supuesto, desde la perspectiva de EE. UU., si no se hace en los EE. UU. no existe en la informática, ¿verdad?

En los setenta. Un intérprete de «bytecode». Para que luego nos creamos que Flash o los applets de Java eran una novedad…

Al mismo tiempo, Tim Berners-Lee tenía ideas muy similares, pero también conocía Internet, de la que yo no sabía nada. Un amigo común, Mike Sendall (quien además era el jefe de Tim) dijo: «Mira, vosotros sabéis lo que estáis haciendo. ¿Por qué no os sentáis y habláis?» Entonces leí la propuesta de Tim.

[Su propuesta] no tenía nombre, pero decía esencialmente lo mismo. También se basaba en hipertexto, y estaba planeada para que fuera accesible a todos los formatos, etc. Había dos diferencias principales: usaba Internet y tenía algo funcionando que mostrar. Así que básicamente me rendí y me uní a él de inmediato. Era obvio que no servía de nada intentar hacer otra cosa que seguir adelante con su propuesta.

Así que escribimos una propuesta común para conseguir recursos y atención de gerencia, y para convertirlo en un proyecto interdivisional (estábamos en dos divisiones diferentes, y una división del CERN tiene alrededor de doscientas a trescientas personas) y esa propuesta de proyecto se llamó World Wide Web. Eso fue en mayo de 1990.

Un navegador podría no haber sido [solo] un navegador…

Luego trabajamos duro y Tim sacó la versión de NeXTStep bastante rápido. La versión NeXTStep era navegador y editor, que era lo mismo; no había diferencia entre autor y lector.

Entrevistador— Tim me lo había dicho. Que realmente tenía la intención de que la implementación fuera tanto un editor como un navegador, pero de alguna manera se perdió por el camino. ¿Esa era la intención?

Sí, y creo que, mirando atrás, el mayor error cometido en todo el proyecto fue el lanzamiento público del navegador en modo de línea. Dio a los «hackers» de Internet acceso inmediato, pero solo desde el punto de vista del navegador pasivo, sin capacidad de edición. La versión de NeXTStep era mucho más potente. Y era mucho más elegante. Fue bastante deprimente tener que dar un paso atrás y decir: «¿Tengo que portar esto a un PC?»

Me voy a permitir estar en desacuerdo con Cailliau (ole yo): la complejidad que le habría sumado eso al navegador/editor no habría sido problema en el CERN, ni en muchos otros de los primeros entornos en los que circuló la web, pero a la larga habría frenado el avance de la web de manera brutal. ¿Habríamos roto la regla que dice que el 90% de personas ve contenido sin editar, el 9% edita y comenta, y solo el 1% crea? Quizá la habríamos movido algo, pero al precio de frenar la evolución… Quién sabe qué habría pasado. Quizá hoy en día navegaríamos hipertexto con algún heredero de Gopher, por ejemplo, y no en la web, para alegría de alguno que me sé yo.

Y si no lo llegan a portar a un PC… quién sabe si hoy en día conoceríamos hoy el término «world wide web».

Luego viene el tema de los gráficos…

También tenía gráficos, por supuesto. Podías mostrar PostScript.

Entrevistador: ¿Podías mostrar PostScript directamente?

Por supuesto. Se diseñó como un programa para mostrar gráficos. Y mostraba una ventana diferente con cada clic. No te perdías tan fácilmente.

Entrevistador: Entonces era integral. ¿Y mostraba GIFs?

No. No mostraba mapas de bits, los mapas de bits no son escalables, ¿verdad? No puedes hacer nada con ellos. Son una tontería. Los mapas de bits no son gráficos; son el resultado de la visualización de gráficos. No puede expresar gráficos en puntos y un mapa de bits no tiene métrica. No tiene sentido.

Entrevistador: ¿Querías gráficos vectoriales?

Bueno, quieres que esté en unidades, en unidades de distancia medibles, porque los píxeles son diferentes en cada pantalla y en cada impresora. Cuando quieres hacer matemáticas creando mapas de bits a partir de fórmulas, terminas con algo absolutamente horrible, dependiendo de cómo las trates. La mayoría de las veces, incluso en la pantalla, termina siendo horrible.

¿Tiene buena parte de razón en su discusión bitmap-vectorial? Desde luego. Si la web no hubiese comenzado a mostrar formatos bitmap muy pronto, ¿habría llegado muy lejos? Probablemente no. Hete aquí otro caso en que la fuerza bruta de la ley de Moore derrota a la elegancia sin despeinarse.

De lo de que los gráficos se mostraran en ventanas aparte, una por gráfico… tiene su lógica si vives en el mundo de las publicaciones científicas (y más las de la época), pero tampoco parece una idea brillante fuera de su entorno…

Entrevistador: ¿Había algo como marcadores o un historial de lugares visitados?

¿Por qué iba a necesitar algo así? Cada vez que haces clic, tienes una nueva ventana. Si encuentras una ventana interesante, la vinculas a tu página de inicio. Tu página de inicio, que es un HTML en tu máquina, eso es lo que realmente significa una página de inicio, funcionaba como su página de «marcadores». Dado que tu página de inicio seguía ahí, junto con la página interesante recién encontrada, pondrías el cursor allí, harías clic y arrastrarías el enlace. Y ya está. Si necesitas más de una página para los marcadores, simplemente creas nuevas páginas HTML locales.

Dos apuntes más. Arrastrar enlaces. Drag and drop, sí. La web original iba a ser WYSIWYG. Que parece un sueño pero, visto lo visto a mí me hace pensar que la cosa habría evolucionado mucho más lentamente. El HTML y el CSS, por mucho que lo odiemos, ha hecho la web lo que es, y el WYSIWYG tiene muchos riesgos, a medida que los diseños se vuelven más sofisticados. Si WordPerfect se hubiese impuesto a Word todos seríamos más felices. Creedme.

Y el otro apunte. Lo que sugiere Cailliau, de mantener una «home» así, puede hacerse, hoy en día, con relativa facilidad. Conozco a un ser humano que lo hace, incluso. Uno. No es el mismo que habría preferido un hipertexto basado en Gopher, pero es probable que también acabe leyendo esto. Los «bookmarks» seguramente no tienen hoy mucho sentido: el autocompletar de la barra de URLs resuelve la papeleta con frecuencia, y si no, buscas en Google y seguramente sea más fácil que gestionar bookmarks. Pero la URL y la barra de direcciones, de nuevo, son parte fundamental de lo que ha convertido la web en lo que es hoy.

Lograr que la administración del CERN aceptara que la biblioteca de código básica debía ser de dominio público fue uno de mis logros. Sentía que era importante distribuir la biblioteca básica libremente, para ponerla a disposición de todos sin ningún compromiso, para que pudiera explotar. …

Quizá el apunte más importante de la entrevista. Alguien debería darle muchos premios a Cailliau por hacer el código abierto desde el principio. Y seguimos con más filosofía de cómo debería ser la web…

Sin embargo, HTML también es defectuoso, porque es demasiado simple. Por ejemplo, para las matemáticas no hay posibilidad de elevar algo a una potencia y no hay gráficos en HTML. Es de suponer que esto cambiará con la introducción de XML, del que espero mucho.

De nuevo, me permito estar en desacuerdo. Las limitaciones de HTML han sido una pieza fundamental de su éxito. Que XHTML (estricto, entendido como un dialecto de XML) no llegara nunca a gran cosa no demuestra nada, pero va en esa línea. Sigamos…

El desarrollo de HTML no era una prioridad y, por supuesto, agregarle cosas indiscriminadamente no es bueno. Soy muy inflexible sobre esto: quiero mantener la estructura separada de la presentación. Odio cuando un sitio fuerza, por ejemplo, el tamaño de fuente a Times 7.0 en contra de todo lo que intento, con el resultado de que simplemente no puedo leerlo. Luego tengo que descargar el HTML y quitar las etiquetas si quiero leerlo. Las hojas de estilo nos ayudan más o menos, pero aún no están completamente implementadas.

Por cierto, teníamos una forma burda de hojas de estilo en el primer navegador porque las usaba todo el tiempo para demostraciones. Usaba tres estilos: uno para proyectar desde la pantalla, otro para imprimir y otro para editar. ¡Sin cambios en los archivos HTML!

Amén. Afortunadamente las hojas de estilo tardaron en llegar (y aún les queda), pero lo que nos han hecho ganar es espectacular.

Otro fragmento que me encanta es sobre el caótico crecimiento de la web…

Entrevistador: ¿Entonces fue una explosión descontrolada, una especie de reacción en cadena?

Sí, y eso es algo muy positivo. Había todas estas personas que veían un bien común y un objetivo común, y pasaban sus fines de semana y noches en ello. Hicieron algo que creo que al final fue muy útil. El otro extremo habría sido hacer esto muy corporativo y controlado, y eso no habría funcionado en absoluto. Así que habría preferido estar un poco alejado de la anarquía extrema que realmente sucedió, pero definitivamente me alegro de que nos mantuviéramos alejados de la forma propietaria, corporativa o institucional.

Realmente creo que ninguna empresa de telecomunicaciones, ninguna empresa de software, ninguna empresa de hardware podría haber creado esto. Solo una multitud tan dispersa, intuitiva, joven y entusiasta podría haber hecho esto, con todas las desventajas de eso también.

Entrevistador: Entonces estás diciendo que la Web es realmente hija de Internet.

Oh, absolutamente, sí, aunque es hija no solo de Internet, sino de una cultura de redes primitiva. Podría haber sucedido en otra red abierta, pero no había ninguna otra.

Podría levantarme y aplaudir. O hacer un mural con ello. A poder ser, delante de las sedes de las grandes empresas que tanto controlan la web hoy en día :-S.

Y ahora, sobre la llegada de la gran revolución, Mosaic…

Luego, por supuesto, vino algo que puede verse como positivo o negativo según la perspectiva: el lanzamiento de Mosaic. Tuvimos grandes problemas conceptualmente con Mosaic porque era una especie de Volkswagen Escarabajo del transporte. Todo el mundo puede permitírselo, no se necesita tiempo para instalarlo, hace algo que es nuevo, pero no acaba de ser transporte. Las analogías son todas falsas, pero entiendes lo que quiero decir.

Entrevistador: Pero el Escarabajo fue muy popular.

Correcto, y Mosaic también. Estaba bien, pero era monoventana. Ventana única, sin edición, que se hizo popular por dos cosas: era mucho más fácil de instalar que cualquiera de los otros, mejores navegadores basados ​​en X Window que le precedieron, porque llegó como un gran «blob» para máquinas Unix. Su segunda característica, muy atractiva, era que se acercaba a lo que la gente conocía: imágenes en línea.

Personalmente, no quería que las imágenes estuvieran en línea [en la misma ventana que el documento]. Es una molestia porque no puedes mantener la imagen a la vista. Por ejemplo, cuando lees un artículo de física, quieres ver los diagramas mientras examinas el texto. No querrás perder esa imagen y no querrás que se pierda de vista. Pero todos los navegadores actuales hacen eso, es como una presentación de la página impresa independiente de la plataforma.

Como apunta el propio Cailliau, Mosaic, con sus limitaciones, fue lo que popularizó la web. Y sin él, vaya usted a saber si la web habría dejado de ser una herramienta para académicos. LaTeX es un gran procesador de documentos… pero fueron WordPerfect y Word los que consiguieron que dejáramos atrás la máquina de escribir.

En fin. Podría seguir, pero ya me he pasado de las dos mil palabras… En cualquier caso, si os interesa la historia de la web, y los puntos de vista, tanto los brillantes como los más discutibles, de uno de sus creadores, no os perdáis la entrevista.

Un comentario en “Lo que la web podría haber sido. O no.”

  1. Durante mucho tiempo, al menos en Netscape Navigator y luego Firefox, los marcadores eran un HTML con listas anidadas (según carpetas) de enlaces. Tampoco es muy distinto de «editar tu página» …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.