Lo que quiero de unas «smart glasses»

Foto robada de Amazon de un frontal, una especie de cinta para el pelo que tiene en su parte delantera una pequeña linterna

Hace unos días se filtraron las smart glasses de Samsung, que serán las enésimas en salir al mercado. Si tenéis memoria de elefante, recordaréis que ya hemos hablado de smart glasses por aquí, porque nos gusta la tecnología más que el dulce y porque nos interesa su potencial como herramienta para mejorar la accesibilidad.

Las gafas de Samsung son, visualmente, un clon más del diseño único que parecen tener estas cosas: el aspecto de unas Rayban Wayfarer muy grandes con su cámara medianamente disimulada. Si queréis ver una comparativa de unas cuantas de las que han salido ya al mercado, este artículo de Victoria Song en The Verge tiene pinta de ser vuestro mejor recurso (y las fotos son impagables).

Y es el aspecto que precisamente no deberían tener: porque ese disimulo las hace extremadamente atractivas para el tipo de personajes que quiere usarlas para grabar situaciones poco adecuadas sin que se note. Y eso hace que, si me las pongo yo (que el concepto me llama un montón)… corra el riesgo de que alguien me tome por uno de esos individuos.

¿Cuál es el aspecto adecuado para unas smart glasses? Pues no hace falta que tengan la pinta del frontal que abre esta entrada, ni de las gafas de superguerrero de Dragonball Z de aquí abajo, pero necesitan ser obvias, y no presentar ninguna duda posible a quien pueda estar delante de su objetivo. Samsung, ya sabes. (Y tener un módulo de cámara bien obvio también os permitiría tener una mejor calidad de imagen, just saying.)

Dibujo de un personaje de Dragonball Z con sus gafas con pantalla. Las gafas cubren un solo ojo y son extremadamente obvias

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