Lo que quiero de unas «smart glasses»

Foto robada de Amazon de un frontal, una especie de cinta para el pelo que tiene en su parte delantera una pequeña linterna

Hace unos días se filtraron las smart glasses de Samsung, que serán las enésimas en salir al mercado. Si tenéis memoria de elefante, recordaréis que ya hemos hablado de smart glasses por aquí, porque nos gusta la tecnología más que el dulce y porque nos interesa su potencial como herramienta para mejorar la accesibilidad.

Las gafas de Samsung son, visualmente, un clon más del diseño único que parecen tener estas cosas: el aspecto de unas Rayban Wayfarer muy grandes con su cámara medianamente disimulada. Si queréis ver una comparativa de unas cuantas de las que han salido ya al mercado, este artículo de Victoria Song en The Verge tiene pinta de ser vuestro mejor recurso (y las fotos son impagables).

Y es el aspecto que precisamente no deberían tener: porque ese disimulo las hace extremadamente atractivas para el tipo de personajes que quiere usarlas para grabar situaciones poco adecuadas sin que se note. Y eso hace que, si me las pongo yo (que el concepto me llama un montón)… corra el riesgo de que alguien me tome por uno de esos individuos.

¿Cuál es el aspecto adecuado para unas smart glasses? Pues no hace falta que tengan la pinta del frontal que abre esta entrada, ni de las gafas de superguerrero de Dragonball Z de aquí abajo, pero necesitan ser obvias, y no presentar ninguna duda posible a quien pueda estar delante de su objetivo. Samsung, ya sabes. (Y tener un módulo de cámara bien obvio también os permitiría tener una mejor calidad de imagen, just saying.)

Dibujo de un personaje de Dragonball Z con sus gafas con pantalla. Las gafas cubren un solo ojo y son extremadamente obvias

Smart glasses y… accesibilidad

Vengo yo de dar un paseo escuchando el penúltimo episodio de The Vergecast, en el que se habla de la review que han hecho de las Ray-Ban Meta (vídeo arriba, review completa aquí) que, si me diera la nómina, serían las que me convertirían en un glasshole (muy de acuerdo con los comentarios en el vídeo de que la cámara necesita una manera de taparla físicamente, que plantean toda una serie de dudas sobre privacidad y, sobre todo, lo que se dice en el podcast de que limitar las gafas al ecosistema de Meta es excesivo y una decisión que espero que acabe demostrándose inútil).

(Por cierto, en el podcast también se habla de la nueva ley californiana del derecho a reparar, y vale muchísimo la pena la conversación.)

En cualquier caso, también he echado en falta (en las reviews que he leído, pero también en la presentación de Meta) es cualquier referencia a las personas con discapacidad visual. ¿Quién no querría poder usar las esperadas capacidades de IA de las gafas para que te describiesen lo que tienes delante, te leyeran una etiqueta, un menú o un libro (la IA o las múltiples aplicaciones móviles que ya ayudan con estas cosas en el móvil, un formato que se me antoja) o, en caso de que aplicaciones e IA se queden cortas, conectarte con alguien para que pueda ver lo que la cámara tiene delante y echarte una mano con lo que sea que estás haciendo? (Y si la vida de la batería del cacharro es corta, que inevitablemente lo es, también creo que ningún ciego tendría ningún problema en que de la patilla pudiese colgar un cable USB delgadito a una batería USB externa…)

En fin, Zuckerberg, que el cacharrito mola, pero que estás perdiendo una oportunidad de oro de hacer algo realmente bueno, por una vez.