¿EMI, sin DRM en iTunes?

La respuesta, hoy hacia las dos en una conferencia de prensa. De ser que sí, una de las mejores noticias tecnológicas del año. Que no se emocione nadie demasiado, que de momento sólo es un rumor. Vía.

¿Viacom a por Second Life?

Ã?ltimamente hablamos mucho de Viacom, la propietaria de MTV, y de cómo su batalla contra YouTube es de las que podrían cambiar el panorama de la web a corto y medio plazo. Pues bien, parece ser que en el punto de mira de Viacom también están los reyes del ‘hype’, Second Life (aunque sin batalla legal de por medio). Y es que explican en CNet que ahora tienen la intención de lanzar diversos mundos virtuales basados en sus ‘realities’ más populares (al menos en Estados Unidos). De momento han lanzado Virtual Laguna Beach y Virtual Hills, basados en Laguna Beach y The Hills, respectivamente, y el siguiente de la lista podría ser el programa sobre ‘tuning’ Pimp My Ride.

Probablemente la norma más importante de la web doscero es que «content is king», y quien tiene el contenido está en la posición dominante, si juega mínimamente bien sus cartas. Viacom está en ello. El resto de conglomerados mediáticos no parece tan por la labor, lo que podría hacerles perder su fantástica posición de privilegio, por inacción. Seguiremos informando…

Para el que suponga que Second Life no tiene nada que temer: SL anuncia algo más de cinco millones de usuarios, una tercera tercera parte de los cuales activos durante los dos últimos meses (nótese que es un porcentaje tirando a bajo, para un periodo de dos meses…). Los dos mundos virtuales de Viacom llevan seiscientas mil altas en los seis últimos meses…

Contra la piratería, directos

Es un problema para todas las industrias de contenidos. El siglo XX representó la posibilidad de vender millones de veces la misma actuación, contraviniendo lo que había sido siempre la industria y representando pingües beneficios para los empresarios del sector. Parece ser que el XXI representa para la industria el retorno al XIX y que sólo se obtengan beneficios de las actuaciones en directo. ¿Significa eso que se vayan a reducir los ingresos? No necesariamente. En Internet el sector de referencia es el de la pornografía y, según cuentan en CNet, el siguiente paso es el de hacer directos a través de la red. Y, fuera del porno, no es tan difícil de imaginar una suscripción de 30 euros al mes, pongamos por caso, para poder ver los conciertos de los Stones, por ejemplo, este próximo verano, o los conciertos organizados en Razzmatazz, o seguir el Primavera Sound desde casa por un precio razonable, o…

Habrá que estar atentos…

Filmotech ¿el videoclub en casa?

Me entero por El País (qué triste, enterarse de noticias ‘tan web’ a través de un medio tradicional :-P) del lanzamiento de Filmotech.com, un videoclub promovido por Egeda Digital, filial de la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Españoles (vamos, una SGAE del cine). Las limitaciones, las de costumbre, impuestas por el DRM de Windows Media, cortesía de Microsoft. Vamos, que o tienes un Media Center en el salón o quedas condenado a ver la película en la pantalla del PC. Las películas, según la noticia de El País (que rezuma cierto tufillo a nota de prensa disimulada…) están codificadas alrededor de los dos megabits, que con Windows Media deberían dar para una calidad más que decente. Los precios, al menos de momento, son de:

  • 1,5 euros por el visionado ilimitado durante una semana («ilimitado» es un sinónimo de «limitado al ordenador en que te has bajado la película, parece ser);
  • 1,5 euros por tres visionados en tres meses (nadie aclara qué pasa si comienzas a ver la peli y se te cuelga el ordenador, aunque algo me hace pensar que eso cuenta como visionado, malintencionado que es uno);
  • y 4,8 euros por lo que ellos llaman TPS (de tuya para siempre) y debería llamarse THQCDO3V (es decir, tuya hasta que cambies de ordenador tres veces, momento en que no podrás bajar más licencias).
  • Excepcionalmente, y como oferta de lanzamiento, tienen un «visionado una semana» por un euro (imagino que significa «ilimitado», pero no queda demasiado claro).

¿La panacea? Pues no. ¿Lo más irritante? Que llamen adquirir una película a lo que en el mejor de los casos es un alquiler de largo plazo con unas limitaciones de aúpa.

Aún así, si lo que uno pretende es ver una película descatalogada de cine español (y está dispuesto a verla en la pantalla del PC), un euro o un euro y medio es un precio razonable. Igual un día de estos me animo a ver Juana La Loca, que se me escapó en su momento…

Game over

Hoy sale en TechCrunch, mañana en cualquier otro blog o medio «serio» (donde las comillas implican ironía), y así sucesivamente: la industria discográfica (que no musical, que es muy distinto) prosigue su hemorragia. El dato del día: las discográficas estadounidenses vendieron la semana pasada un 20% menos que la misma semana del año anterior. Es un dato anecdótico, sí, pero significativo: las cosas van mal para los que venden discos (menos mal para los que trabajan sin soporte físico, pero la cosa no compensa) y todo parece indicar que el desangramiento acabará matando al enfermo — que, insistamos, es la industria discográfica, no la música. Al que aún confunda el culo con las témporas le recomendamos que le eche una ojeada a las colas para entrar al próximo Primavera Sound o al Sonar. O al Liceu. Cada día nos vamos más de concierto. Cada día pagamos la entrada más cara. Si en la cesta de la compra del IPC salieran las entradas del concierto lo de la inflación iba a ser curioso.

Y más vale que se vayan acostumbrando al pronóstico. La revolución industrial se llevó unos cuantos sectores económicos por delante. Todo parece indicar que las discográficas son uno de los «daños colaterales» de la revolución digital. Han tenido cien años para disfrutar. Parece que se les acaba. Renovarse o morir. O quizá sea mejor frase la de la retirada a tiempo… Que no se me olvide nadie (sobre todo, por favor, en el Ministerio de Cultura, que podría actuar como tal, en vez de como delegación en el Gobierno de la industria del disco), sin embargo, que igual que de media todos vivimos mejor después de la revolución industrial, lo mismo va a pasar con esta versión digital. Es duro ser la víctima, sí, pero quien siembra vientos recoge tempestades, y esta industria no ha hecho gran cosa en un siglo para granjearse las simpatías de prácticamente nadie (con los músicos a la cabeza). No va a haber muchas lágrimas el día del entierro. Acostúmbrense: se van a convertir ustedes en un nicho para clientes fanáticos (no se preocupen, que estaré en la cola de los pagadores, como de costumbre: las adicciones son duras de dejar).

Esos mismos músicos, mientras tanto, (los «normales», los de grabar una maqueta y vender, con suerte, mucho trabajo, litros de sudor y alguna que otra lágrima, 500 copias, e ir actuando por bares y salas pequeñas) cada vez lo tienen más fácil para hacer lo suyo, que siempre, con la pequeña excepción del siglo XX, ha sido lo mismo: crear y tocar. En vivo, no en lata. Y es que el ProTools (o el Vegas, o el Audition, o el que toque) ha puesto el multipistas al alcance del que se lo proponga (o como mínimo al alcance de todo aquel que se pueda comprar una Stratocaster). Ahora el mailing de promos se hace desde GMail. O desde MySpace. Venderán 500 copias menos, sí. Pero es que antes las 500 copias daban beneficios para comprar pipas, si había suerte.

Pues eso. Game over, señor Farré. Fue bonito mientras duró. Y tenga usted el buen gusto de morirse (metafóricamente hablando, desde luego) con dignidad. Nos lo debe. O sea que deje de tocar las narices con el canon, hombre de Dios, de una puñetera vez.

PS Y puestos a tocar las narices, un par de apuntes.

  • Lleva el Azureus 24 horas descargándose la lista de los cien mejores discos de los ochenta, según el ranking de Pitchfork (Ahora mismo escucho Hey Ladies, de Paul’s Boutique, de los Beastie Boys, el tercer disco de esa lista). Cien discos cien. Algo así como siete gigas. Y eso que uno le paga a Pixbox religiosamente cada mes. ¿Quieren ustedes saber por qué? Porque bajarse música de Pixbox es un procedimiento doloroso, con una aplicación que falla más que la pistola del malo, buscando en una base de datos que parece pensada como contraejemplo de buenas prácticas, con discos que aparecen por triplicado y metadatos introducidos por alguien que debía tener Parkinson y Alzheimer (o muy, muy mala baba).
  • Y otra cosa más que me produce curiosidad. Como cliente de Pixbox, le he pagado en lo que va de año 30 euros (más los dichosos impuestos indirectos no incluidos). ¿Sabe cuántos discos me he bajado? Yo tampoco lo sabía hace media hora. Pero ahora sí, que los he contado. Noventa y cinco (y no se ha acabado marzo). Sale a un poco menos de treinta y dos céntimos de euro por disco. Unas cincuenta y tres de las antiguas pesetas. No me salga con que es música de alquiler: yo le seguiré pagando mientras ofrezca usted el servicio. Y seguiré bajándome música a ese ritmo (o superior, que últimamente no tengo el tiempo ni la paciencia necesarios para pelearme con el dichoso programa). O sea que, si está usted dispuesto a darme su música a esos precios, ¿de qué manga se saca usted los números para pedir lo que pide con el canon de marras?