Sin contrato y sin disco, pero en el Top 40

No es seguro todavía pero, según cuenta la BBC, parece que esta semana van a comennzar a notarse los cambios de las normas de las listas británicas, que ya no exigen tener disco físico en el mercado para salir en el ranking. Y es que corre por ahí una banda llamada Koopa que no tiene contrato con discográfica (a pesar de 7 años de experiencia y unos 500 bolos en los últimos tres años), y por tanto no tiene disco, pero que vende en línea sus canciones (a través de tiendas «homologadas»)… y parece que a media semana estaban en el 17 de la lista de ventas (que suma bits sin soporte físico, bits empaquetados en CD y vinilos), lo que apunta a que se cuelen en el Top 40 de la semana. Sin una discográfica detrás. Qué cosas. Viva la cola larga y la «wisdom of crowds».

Y todo vendiendo la canción en cuestión al carísimo precio (al menos en mi opinión) de 1.50 libras, unos 2.25 euros al cambio, vía SMS premium…

Los mensajitos de los DVDs

Te gastas 40 o 50 euros. O más. Ya tienes el DVD de tu serie favorita en casa. La verdad es que la versión pirata habría «molado» más, porque te habría cabido la temporada entera en dos DVDs y no en tropecientos y te habrías ahorrado levantar el culo del sofá un buen montón de veces, pero qué se le va a hacer… Y como premio por haber pasado por caja… ese maravilloso mensajito que te amenaza con la ira divina si se te ocurre hacer algo malo con tu DVD. Gracias por la confianza.

Disculpen la pataleta (con un poco de suerte será la última del año), pero es que el caso de la caja completa de Futurama ha conseguido sacarme de quicio. No es que tenga el dichoso mensajito. En cada DVD, desde luego. No es porque sea imposible saltárselo. No es que esté en tropecientos idiomas (en serio: ¡está hasta en sueco!). No: ¡es que te lo enchufa en cada episodio!

Después se preguntan por qué se piratea…

PS Por cierto, ya puestos… ¿sabéis el clip antipiratería que pasan en los cines? Ese que te dice que no robarías un coche (cierto, no sé conducir) y que robar es delito (que también es cierto, pero como bajarse una peli de la red no es robar no tengo muy claro a qué viene la advertencia). Pues bien, no es original: en Estados Unidos ponen el mismo. Como mínimo podrían habérselo currado un poco más (o renovarlo de vez en cuando, que los que pasamos por taquilla (de nuevo castigando a los que no infringen ninguna ley) con una cierta frecuencia nos aburrimos)…

El País, ¿doscero?

El otro día comentaba Orihuela que los medios tradicionales no tienen ni idea de los pasos a dar para adaptarse a los nuevos tiempos. Hoy veo una noticia interesante en el canal RSS de El País, sigo el enlace y leo en la edición web:

…a través de la página web de la Oficina Sueca de Registro de Empresas (SCRO, en sus siglas e inglés), tecleando https://poit.bolagsverket.se/KPNPublikWeb/. Nada que ver con lo que se usaba en el siglo XVII…

¡¿Quieren ustedes creer que a nadie se le ha ocurrido enlazar el enlace?! Vivir para ver. Es posible que en la redacción digital del medio sí vivan en el siglo XVII…

El hit no ha muerto (pero sigue agonizando)

En un mundo en que la elección es (casi) infinita lo normal es que los grandes éxitos sean cada vez menos… grandes. Y eso está pasando. Cuentan en el New York Post que, en Estados Unidos, por primera vez desde 1991 el disco más vendido del año no ha llegado a los cuatro millones de copias. Sus ventas no habrían entrado en el ‘top cinco’ de 2001. Y 2001 no fue un buen año para los éxitos…

PS Propósito para el nuevo año: no enlazar a la fuente de una noticia si esta lanza ‘pop-ups’ como una descosida. Se admiten comentarios al respecto.

YouTube… ¿social media?

Mark Cuban sigue de guerra con YouTube. No sé qué le han debido hacer, o qué mosca le ha picado, pero la cosa tiene que ser grave, porque se ensaña… Eso sí, como casi siempre, lo hace con un buen punto de fundamento (véase). Y es que le ha echado una ojeada a los vídeos más vistos del mes de diciembre y la cosa no es precisamente como para echar cohetes: de veinte vídeos, un gran total de tres puede considerarse como «user generated». El vídeo más visto lo ha subido la NBC. El segundo es de la CBS. Hay tanto porno falso con Britney Spears de protagonista como contenido generado por usuarios de a pie…

Como suele pasar, ni todo el monte es orégano ni tan negro como lo pinta Cuban. YouTube se ha vuelto ‘mainstream’ (a la velocidad de la luz, cabe decir). Y el ranking de audiencia de YouTube se ha vuelto aún más ‘mainstream’. No sé donde leí que el problema de los programas más vistos de la tele es que para triunfar hay que apelar al mínimo común denominador, y que este se llama «mínimo» por algo: lo que nos atrae a todos suele ser poco sofisticado, por ser amables, a pesar de que todos, o casi todos, tenemos individualmente gustos mucho más selectos. Y la explicación de lo que está pasando tiene al menos un par de caras:

  • NBC, CBS y familia tienen por un lado muchos medios y, por el otro, mucho talento y tradición produciendo contenidos audiovisuales. Lo que crean es, 99 veces de cada 100, de mejor calidad que lo que genera un usuario de talento en su casa. Probablemente mucho más aburrido y soso, pero mucho mejor hecho. Y los «acabados de calidad» venden. Afortunadamente. Una vez que los colosos se han dado cuenta de la conveniencia de tomar el nuevo medio al asalto, lo extraño hubiese sido que no apareciesen con esa fuerza en las listas de éxitos.
  • ¿Significa eso que YouTube no es «social media»? En absoluto. El contenido generado por el usuario sigue ahí. YouTube se convierte, sencillamente, en una expresión más de la «cola larga»: un puñado de grandes éxitos acumula un número brutal de compras / descargas / visionados / loqueseas… pero a partir de ahí hay una ingente cantidad de contenido que es visto cada día (estaría bien que Chris Anderson preguntara a ver cuántos de los vídeos de YouTube son vistos cada día, y cuál es la distribución de visionados). A diferencia de muchos otros mercados, YouTube colocó primeo «la cola» y ahora ha puesto los éxitos. Pero YouTube no deja de ser el Amazon del contenido en vídeo: un buen pedazo de la tarta de ingresos generado por el ‘top 20’, pero una cantidad de artículos rentables en el inventario básicamente infinita.

Y no nos olvidemos: tres clips generados por el usuario en el ‘top 20’ pueden parecer pocos, pero son infinitamente más de los que habrá jamás en las listas de audiencias de la tele… Producir contenidos es una extraña combinación de arte, artesanía e industria diseñada para ser dominada por los grandes de las «industrias culturales» (¿a que «industria cultural» tiene tanto de oxímoron como «inteligencia militar»?). Pero con el advenimiento de los nuevos medios el precio de acceso a la distrubución de contenidos se ha rebajado brutalmente y, como consecuencia las posibilidades del pequeño productor se han disparado. Desafortunadamente, eso sí, las visiones utópicas se las dejaremos a Tomás Moro…