Las compras del mes

Que me haya suscrito a Pixbox no quiere decir que haya abandonado mi adicción a eMusic: al fin y al cabo, la música sin DRM y de propiedad tiene sus ventajas (como la de poder escucharse en un reproductor portátil o no tener que montar ningún numerito para llevarla de un ordenador a otro). Aprovechando que en unas semanas el señor George Clinton se pasa por Barcelona, he decidido darle un repaso al catálogo de una de sus bandas, Funkadelic, y me he bajado Funkadelic, Maggot Brain, para después pasarme al directo Live at Montreux 2004 y su último disco, el doble How Late Do U Have 2 B B4 U R Absent?.

Cinco horas y media de música genial por 15 dólares, sin DRM… Como de costumbre, si alguien desea probar el servicio, que deje un comentario: se lleva 25 pistas gratis (y yo 50 ;-) ).

Probando Pixbox (2)

Para el que no lo recuerde, estábamos así. Mi experiencia coincide con lo que comenta Jazz en esa entrada: muchos problemas para hacerlo correr todo, pero cuando finalmente funciona, tener un catálogo de música considerable al alcance de la mano es más que tentador. En los días que lo he tenido, han ido cayendo Ted Leo, Café Tacvba, John Frusciante, Violent Femmes o los Rolling Stones (quién les madaba anular el concierto de Barcelona…).

Vamos, que muy bien. El catálogo podría ser mejor, pero la verdad es que hay suficientes pistas atractivas como para que no me canse en una buena temporada.

Y ahora, la crítica (constructiva, pero con la acidez marca de la casa):

  • Ese agujero de memoria. La aplicación de Pixbox pierde memoria por todos lados. Ahora mismo sólo está descargando música, ya que de repoducir se encarga Winamp. Pues bien: se está comiendo medio giga de RAM. No es de recibo. Ni para soft en beta. Muy difícil de perdonar.
  • Esa documentación. Es patético que una aplicación con Terra y la SGAE detrás tenga parte de la documentación en inglés.
  • Esa interfaz de usuario. Lo de la documentación tendría algo más de perdón si la interfaz fuera sencilla. No lo es. Ni por casualidad. Ya que les tiene que haber costado una pasta, podrían haber exigido unas pruebas de usabilidad… (Nota: si se quiere usar el soft como reproductor, mejor activar la visualización avanzada. Y buena suerte a los que todavía tengan una pantalla 800×600).
  • Ese etiquetado. A ver si nos curramos las cosas un poco más. Cuando buscas discos de un grupo, la mitad de las veces aparecen duplicados. Ted Leo aparece como ‘Ted Leo & Pharmacists’ y como ‘Ted Leo / Pharmacists’… Si la interfaz fuera verdaderamente intuitiva, no sería un gran problema. Como ya hemos dicho, no lo es.
  • Más del etiquetado. Señores, ya me he bajado tres veces el disco de Babyshambles. Y las tres veces no me ha dejado reproducirlo porque no estaban activados los permisos correspondientes. Feo, ¿no? A este paso aún voy a tener que bajarlo de alguna red P2P…
  • Sincronización con dispositivos para la ‘música de alquiler’, ya. Quiero oir mi música en el metro. Ya.
  • ¿Internet Explorer 7 no? Genial. O no.
  • ¿Información de contacto? Yo no la he visto por ningún sitio de la aplicación…

También me quejaría del precio de los álbumes ‘de compra’ (doce euros por un disco de serie media sin caja ni carátula me parece caro), pero contra el vicio de poner precios caros, la virtud de no comprar. El precio del alquiler, por otro lado, me parece la mar de razonable y lo seguiré pagando una temporada.

En resumen, aprobado raspado (pero aprobado al fin y al cabo). Están en beta, o sea que en cualquier momento les podemos subir la nota.

JPod (y II)

Hala yastá. Acabado. Y supongo que eso es lo primero que hay que reseñar del libro: se lee con una facilidad prodigiosa (bastante menos de 24 horas, y en ellas han cabido, además, horas de sueño y algo de trabajo). Uno no lee tanta novela como querría, pero nadie que yo haya visto tiene una prosa tan ágil como Douglas Coupland. Ni de lejos. Es alucinante.

¿Recomendable? Depende. ¿Has leído Microsiervos? ¿Te apetece que te trasladen lo mismo (pero que muy ‘lo mismo’) diez años en el tiempo? Esto no es un remake, pero casi. Veamos coincidencias (ojo, peligro ‘spoilers’…):

  • Narra uno de los protagonistas.
  • Uno de los seis protagonistas.
  • Seis protagonistas que trabajan para una de las empresas de software del momento (en 1995 era Microsoft, once años más tarde una Electronic Arts bastante obvia, aunque su nombre no aparezca por ningún lado). Empresa (ojo, ‘spoiler’) que acaban abandonando para irse a una ‘start-up’.
  • Más spoiler: en ambas el narrador ‘se liga’ a una de las protagonistas (o ella se lo liga a él…).
  • Los padres del narrador tienen un papel destacado.

Todo ello aderezado con tantas referencias a la cultura pop del momento como quepan (muy bien metidas, eso sí).

Novedades a remarcar: alguna subtrama bastante poco plausible y la presencia del propio Coupland (autocaricaturizado probablemente en exceso) como personaje.

Por cierto, alguna nota al pie (los números de página corresponden a la [primera] edición de tapa dura de Bloomsbury, en inglés):

  • C13H20N202.HCL (pág. 33): la formula de la novocaína.
  • El número de teléfono de John Doe (pág. 50). ¿No existe? Tiene que tratarse de un número de la forma 604 (primo de siete cifras) tal que al elevar el primo al cuadrado salga un número al que añadiendo dos dígitos sea un factorial. Los dos únicos factoriales a los que quitándoles las dos últimas cifras y haciéndoles la raíz cuadrada den un número de siete cifras son 3556874280960 y 6402373705728000. La raíz cuadrada de 64023737057280 es 8001483 (más decimales). Los primos más cercanos a 8001483 son 8001359 y 8001491 y ninguno de ellos cumple la condición. La raíz cuadrada de 3556874280960 es 1885967 (más decimales). Los primos más cercanos son 1885943 y 1885979. Tampoco cumplen la condición. Estaré eternamente agradecido (durante diez minutos :-P) a quien me explique dónde me he equivocado.
  • Teclados belgas (pág. 51): usan un ‘layout’ AZERTY, en que las teclas están repartidas AZERTYUIOP QSDFGHJKLM WXCVBN.

PS Concluyendo. Para el que no se haya leído Microsiervos, se trata de un libro muy recomendable. Pero aun así, a mí el itinerario más recomendable para intentar entender qué es eso de la ‘cultura geek’ y cómo ha evolucionado de 1995 a la actualidad me parece ‘pasar’ de JPod e inclinarse por la pseudotrilogía que comenzaría con Microsiervos, seguiría con Cryptonomicon, de Neal Stephenson, y acabaría Pattern Recognition, de William Gibson, después. He dicho :-P.

JPod (I)

Ya lo tenemos. En edición especial autografíada, para ser más esnobs. Primer apunte: es un tocho de mucha consideración. Segundo apunte: el muñequito de regalo, feo con avaricia. Seguiremos informando.

Jazz libre

Isma me pasa una sugerencia interesante. Habíamos hablado en esta casa en algún momento (bueno, había hablado él, que para eso es el que sabe) de recomendaciones para iniciarse en esto del jazz. Pero a parte de escuchar a los grandes valores, en esto, como en todo, conviene hacerse el oído escuchando tantas cosas como sea posible.

Pues bien, esta vez leemos en LaFarga.cat sobre la salida de un disco con licencia libre (una ‘creative commons’ attribution-non commercial-share alike) dedicado al jazz: Música lliure II. El disco sale físicamente con Jaç, una revista en catalán especializada en el tema, y está disponible (formatos Ogg y MP3) en el enlace que os acabo de poner. Se llama ‘II’ porque había había habido un ‘I’, efectivamente: Música lliure, que se dedicaba a la música independiente del panorama catalán.