Crossposting…

Copio-y-pego de la Wikipedia:

El envío cruzado o crossposting es el acto consistente en enviar el mismo mensaje a diferentes foros, grupos de noticias, grupos de discusión, etc.

Su propósito es hacer llegar el mensaje al máximo número de personas en detrimento de la segmentación del público objetivo del mismo, mandando información de temas que no suelen estar relacionados con los debatidos en dichos foros o grupos.

El envío cruzado se considera una falta de respeto y un menosprecio hacia una mínima netiqueta.

El problema, desde luego, es el “etc” del primer párrafo. Ya no hablamos de “diferentes foros, grupos de noticias, grupos de discusión”: como decíamos ayer, ahora se trata de Facebook, Twitter, Buzz (para los que no lo hemos desactivado, que debemos ser cuatro), el RSS del blog, el Twitter del blog, Flickr, FriendFeed y lo que haga falta, todo duplicado hasta el infinito y más allá, con lo que el crossposting es más que una falta de respeto una manera de vivir para millones de nuevos usuarios que ni han oído ni quieren oír hablar de “netiqueta” y cada servicio nuevo conlleva una rebaja en la rato señal/ruido…

Y aquí o nos ponemos todos de acuerdo o nos vamos a acabar haciendo daño… Lo malo, desde luego, es que filtrarlo todo al nivel de usuario/consumidor es una misión imposible: puedo pensar en un Pipe de Yahoo pero, por un lado, voy a tener que hacer uno por crossposter y, por el otro, olvídese usted de filtrar todo aquello que no consuma vía RSS. Luego la cosa debería ir a cargo de servicios, agregadores y clientes de software. Rezar no va a hacer que llueva, pero como mínimo relaja…

¿Y cómo se resuelve la cosa? He aquí la pregunta del millón de dólares. Lo que he visto que tiene una pinta más sólida y trabajada es una extensión cross-posting para Atom (en estado de borrador, más info). La otra solución obvia es la de la granularidad en agregadores (FriendFeed y Buzz, Facebook si me apuráis) que saben qué fuentes usa cada publicador y deberían permitirme filtrar si así lo deseo. Curiosamente, el más denostado de los agregadores, Buzz, es también el que está en una mejor situación para apagar el fuego, dado que ya están pensando en integrar un buen montón de estándares (palabra que en ocasiones se usa con una alegría difícilmente justificable, lo sé) como Activity Streams, Salmon o webfinger (si llegan a implementarlos antes de morir, claro).

En fin. Que crucen ustedes los dedos, a ver si hay suerte y no morimos aplastados por el alud informacional…

PS 20100225 Una de herramientas…. Louis Gray presenta en esta entrada las siguientes herramientas…

57 Channels

Tengo un blog (bueno, dos, pero el otro está más muerto que vivo). Tengo mi perfil de Facebook (y el de LinkedIn). Comparto mis enlaces a través de Yahoo! Bookmarks (me gusta ser diferente y no tener Delicious). Tengo mi cuenta en Twitter (y este blog tiene la suya). Le doy al botoncito de ‘share’ de Google Reader con una cierta frecuencia. Digo yo que en cuestión de horas tendré Google Buzz. Y, no lo olvidemos, diversas cuentas de correo…

Hay gente que sigue el blog (un par de locos, los blogs). Dice Feedburner que unos 800. Yo sospecho que son muchos menos, pero sí estoy convencido de que son más de cien. Mis ‘amigos-facebook’ están un pelo por encima del número de Dunbar. Los que siguen mis enlaces se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos. Twitter indica trescientos y pico ‘followers’. Y podría ser que dos o tres docenas de ellos leyeran, realmente, mis ‘tuits’ (cada vez que pongo un enlace recibe al menos una docena de clics, casi nunca más de dos docenas). Otro manojo de personas me ‘sigue’ a través de Reader. Alguna que otra docena me ‘autoseguirá’ cuando se active del todo Buzz. Hay, incluso, víctimas inocentes que reciben mis mails con enlaces y comentarios.

Lo malo (¿lo peor?) es que los que hay que pertenecen a uno de esos clubs, los hay que pertenecen a dos o tres y hasta hay algún que otro inconsciente que pertenece a todos ellos.

Hace unos meses, ante las súplicas de algunas de las víctimas múltiples, desvinculé la cuenta de Twitter de la de Facebook (posteriormente, unos cuantos de los que ‘sólo’ tienen la desgracia de haberme agregado en Facebook me agradecieron que hubiese tenido la cortesía de dejar de monopolizar su muro). Pero cada vez que veo algo divertido tengo un dilema. ¿Share in Reader? ¿Bloguear? ¿Tuit? ¿Enlace en el muro en Facebook? ¿Correo a acólitos? ¿a) y c)? ¿Todas las anteriores? No hay solución buena: unas dejan fuera a gente [potencialmente] interesada, otras atacan a víctimas inocentes, unas cuantas machacan múltiples veces a los interesados, hay unas cuantas que cometen los tres pecados simultáneamente…

Me parecería anecdótico si no fuera porque, además del papel de ‘social spammer’, también juego el papel de víctima con una docena larga de ‘compañeros de viaje’ (alguno de los cuales, además, es notablemente peor que yo). Y eso fastidia más.

Sí: el correo es lo más granular. Pero todos sabemos que el correo es un medio en vías de extinción. Y no es un gran lugar para la discusión (a pesar de lo que diga Calacanis). Y confieso que no tengo las direcciones de muchos de los suscritos al blog o los ‘followers’ de Twitter. Por no comentar lo ‘divertido’ que es seleccionar a 50 o 60 víctimas de entre un catálogo de mil.

Apreciados innovadores, desarrolladores e inversores: de momento, voy servido de herramientas para compartir y dialogar. ¿Y si atacásemos, de una vez y eficazmente, el problema de filtrar? (Sí, lo sé, es exponencialmente más complicado. Pero va a haber que ir moviéndose…)

La BSO de la entrada, en Spotify.