Google+ da ‘circles’, yo quería ‘channels’. Creo

Que sí, que Google+ acierta en que el futuro de las redes sociales es asímetrico (esto es, estilo Twitter, no Facebook: que tú me sigas a mí no implica que yo te quiera seguir a ti). Pero me da a mí que (al menos de momento, que la cosa está muy verde y en desarrollo) han perdido la oportunidad de implementar la simetría por el lado que a mí me gustaría.

Me explico: de momento Google+ me permite seguir a quien yo quiera, por un lado y, por el otro, colocar a la gente en ‘circles’ para elegir yo con quien quiero compartir lo que publico por allí. Si creo que a Pepe le van a interesar mucho muchísimo los clips de vídeo que me gustan a mí, meto a Pepe en el círculo de los clips de vídeo. Y Pepe se ‘come’ los clips, le gusten o no (hasta que se harte y me bloquee, momento en el que se perderá los enlaces sobre apicultura, que sí le gustan).

Los ‘circles’ están bien como concepto, desde luego: quiero tener un ‘círculo de amigotes’ para quedar para el viernes por la noche, por ejemplo, y un ‘círculo de compañeros de trabajo’ con fines mucho más aburridos pero igualmente útiles.

Pero echo de menos (como ya echaba de menos en Twitter, y antes en Facebook, y antes en…) un concepto de canales: yo ofrezco un canal público de clips de vídeo y un canal de apicultura (o no) y quien quiera seguirme puede optar entre seguirme a mí entero, seguir sólo el canal de apicultura, el de apicultura y el de historia del arte del siglo XVII, o cualquier otra combinación de canales…

El concepto, aunque bonito (o al menos eso me parece a mí) es difícil de implementar, primero, y de usar bien después: el día que monte el canal-cesar-fotografía-de-viajes, ¿cómo informo yo a los posibles interesados de forma efectiva pero sin que todo esto acabe en un aumento del ‘information overload’ que ya padecemos todos?

Difícil, sí, pero si en algún momento se puede implementar la idea (que no puede ser muy original) es en el nacimiento de una nueva red social. Voy a tocar madera un rato :-).

Mis amigos tienen demasiados amigos…

Extraído-copiado-traducido-de-aquella-manera de un artículo de Robert Cringely:

Esto es lo que pasó el otro día. Tenía noticias sobre el Startup Tour, o sea que las compertí en Facebook y me puse a esperar la reacción de mis 809 amigos.

No pasó nada.

Bueno, no nada. Pero no gran cosa. No pude ver mi entrada inmediatamente, por ejemplo, porque en el tiempo que pasó entre escribirla y leerla había desaparecido de la pantalla, empujada por gente más bien inane diciendo cosas más bien inanes sobre otras cosas más bien inanes que no me importan. Es lo malo de tener 809 amigos.

Esto no pasaba cuando tenía 350 amigos Facebook. Entonces, cuando escribía algo importante para mí (yo sólo escribo cosas importantes en Facebook, y vosotros deberíais hacer lo mismo) contestaban docenas de personas. Pero ahora ya no, porque mi pantalla se actualiza tan deprisa y sus pantallas se actualizan tan deprisa que la posibilidad de una relación real (no seáis mal pensados) es nula. Ha desaparecido.

Facebook no me sirve de nada. Estamos demasiado conectados como para conectar realmente.

Muy de acuerdo. Y no sólo con Facebook (que yo no uso para demasiadas cosas importantes, a pesar de los consejos de Cringely, confieso), sino con Twitter, donde se supone que tengo unas conexiones de mayor sofisticación (en lo tecnológico, al menos), de las que espero una interacción de una cierta calidad…

La realidad, sin embargo, es más bien triste. Hace un par de meses, cuando tenía un puñado de seguidores menos (ahora voy por los 375, hace un mes tenía unos quince menos, y diría que ese es el ritmo de crecimiento que se mantiene desde hace una temporada), si ponía un enlace, bit.ly me daba unos veinte clics de mis contactos, unos cuantos más si la cosa resultaba interesante… Hoy, con unos cuantos contactos más, me considero afortunado cuando llego a diez clics. ¿Mi hipótesis? Mis contactos ‘reales’ siguen hoy a bastantes más usuarios, con lo que la probabilidad de que esos contactos lean mi tuit baja notablemente, ya que este es arrastrado por el ‘river of news’ que popularizó Winer y del que se hace eco Cringely, como lágrimas en la lluvia, que diría Roy Batty. Imagino que no les pasa lo mismo a los tuiters de primera línea, pero yo no lo soy y mis seguidores, muy comprensiblemente, no se esfuerzan en localizar mis tuits como si se tratase de pepitas de oro en un arroyo (aunque lo son, que no le quepa duda a nadie (y no, no voy a considerar la posibilidad de que se hayan aburrido de mí :-P)).

Me da a mí que si queremos seguir ahondando en esto de la economía de la atención necesitamos ir más allá del número de Dunbar y explorar nuestro grafo social, contando los amigos de mis amigos para determinar cuántos de ellos tienen realmente el tiempo de leer lo que escribo (y son, por tanto amigos de primera).

Crossposting…

Copio-y-pego de la Wikipedia:

El envío cruzado o crossposting es el acto consistente en enviar el mismo mensaje a diferentes foros, grupos de noticias, grupos de discusión, etc.

Su propósito es hacer llegar el mensaje al máximo número de personas en detrimento de la segmentación del público objetivo del mismo, mandando información de temas que no suelen estar relacionados con los debatidos en dichos foros o grupos.

El envío cruzado se considera una falta de respeto y un menosprecio hacia una mínima netiqueta.

El problema, desde luego, es el “etc” del primer párrafo. Ya no hablamos de “diferentes foros, grupos de noticias, grupos de discusión”: como decíamos ayer, ahora se trata de Facebook, Twitter, Buzz (para los que no lo hemos desactivado, que debemos ser cuatro), el RSS del blog, el Twitter del blog, Flickr, FriendFeed y lo que haga falta, todo duplicado hasta el infinito y más allá, con lo que el crossposting es más que una falta de respeto una manera de vivir para millones de nuevos usuarios que ni han oído ni quieren oír hablar de “netiqueta” y cada servicio nuevo conlleva una rebaja en la rato señal/ruido…

Y aquí o nos ponemos todos de acuerdo o nos vamos a acabar haciendo daño… Lo malo, desde luego, es que filtrarlo todo al nivel de usuario/consumidor es una misión imposible: puedo pensar en un Pipe de Yahoo pero, por un lado, voy a tener que hacer uno por crossposter y, por el otro, olvídese usted de filtrar todo aquello que no consuma vía RSS. Luego la cosa debería ir a cargo de servicios, agregadores y clientes de software. Rezar no va a hacer que llueva, pero como mínimo relaja…

¿Y cómo se resuelve la cosa? He aquí la pregunta del millón de dólares. Lo que he visto que tiene una pinta más sólida y trabajada es una extensión cross-posting para Atom (en estado de borrador, más info). La otra solución obvia es la de la granularidad en agregadores (FriendFeed y Buzz, Facebook si me apuráis) que saben qué fuentes usa cada publicador y deberían permitirme filtrar si así lo deseo. Curiosamente, el más denostado de los agregadores, Buzz, es también el que está en una mejor situación para apagar el fuego, dado que ya están pensando en integrar un buen montón de estándares (palabra que en ocasiones se usa con una alegría difícilmente justificable, lo sé) como Activity Streams, Salmon o webfinger (si llegan a implementarlos antes de morir, claro).

En fin. Que crucen ustedes los dedos, a ver si hay suerte y no morimos aplastados por el alud informacional…

PS 20100225 Una de herramientas…. Louis Gray presenta en esta entrada las siguientes herramientas…

Cómo sobrevivir a Google Buzz en dos cómodos pasos

O tienes Google Buzz o lo vas a tener, en tu cuenta de GMail, en cuestión de horas… Así entre nosotros, el invento tiene sus usos efectivos pero, sin el control adecuado, puede convertirse muy rápidamente en un arma de comunicación masiva que puede acabar de convencer al mundo de que el correo electrónico ha muerto…

Para proteger nuestro GMail de tan brutal ofensiva de ruido, dos pasos imprescindibles:

Quita de mi correo, bicho

No sé a quién se le ocurrió la “brillante” idea de generar un correo cada vez que alguno de mis contactos “buzzea” algo pero, desde luego, no conocía ni a mis contactos ni, peor aún, a los verborreicos contactos de mis contactos… O sea que la primera contramedida a tomar es la eliminación sumaria de todo ese correo no deseado. Veamos cómo:

  1. A la derecha de la barra de búsqueda de GMail, en pequeñito, hay un enlace “Crear un filtro”. Haced clic en él.
  2. Aparecerá un cuadro con diversas opciones (“De”, “Para”…). La que nos interesa es “Contiene las palabras”. Rellenad el cuadro que os ofrece con el texto “label:buzz”. Una vez relleno, dadle al botón “Búsqueda de prueba”. Si no habido ningún problema, veréis por debajo cómo os aparecen todos esos molestos mensajes de Buzz. Haced clic en “Paso siguiente”.
  3. Después de una advertencia sobre etiquetas a la que debéis decir que “OK”, pasaréis al siguiente paso, en el que indicaremos a Google qué debe hacer con esos mensajes. Esto es, “Omitir Recibidos (Archivarlo)”. Activad esa opción. Si lo deseáis, también podéis darle a “Aplicar también el filtro a las tropecientas conversaciones siguientes.” y comenzar a hacer limpieza. Una vez hecho, le dais a “Crear un filtro”.
  4. ¡Tachán! Fin de la primera parte y buzón a salvo.

No sigas al señor Martínez

Ni a la tía María. Ni al jefe. Ni…

Otro brutal error de Buzz es tomarse todas las libertades del mundo con tu grafo social y seguir por defecto (lo de defecto, nunca mejor dicho) a la mitad de tus contactos GMail. Hay que hacer limpieza como sea… Para ello, dos opciones:

  • La primera, hacer clic sobre el “Sigues a (demasiadas) personas” que hay justo encima de los “buzzes”. Ahí os saldrá una lista de toda la gente que estáis siguiendo. Vuestro mejor amigo, el enlace “Dejar de seguir” que aparece a la derecha de cada uno de los pesados de la lista. Que, no lo dudéis, son muchos. Sin piedad y a degüello. Si alguien se molesta, que le zurzan. Y prometo que yo no me molestaré con nadie que tome la sabia decisión de no seguirme.
  • Pero claro, eso puede ser muy drástico. Quizá sea mejor huir de los bombardeos masivos y optar por la táctica francotirador. También es fácil. Al enésimo “buzz” inane del primo Andrés, os vais al triangulito que hay a la derecha del correspondiente “Comentar”. Y os aparecerá, de nuevo, el maravilloso “Dejar de seguir a ElPesadoDeTurno”. Adelante, sin titubear…

Mucho mejor, ¿eh? De nada, ha sido un placer…

57 Channels

Tengo un blog (bueno, dos, pero el otro está más muerto que vivo). Tengo mi perfil de Facebook (y el de LinkedIn). Comparto mis enlaces a través de Yahoo! Bookmarks (me gusta ser diferente y no tener Delicious). Tengo mi cuenta en Twitter (y este blog tiene la suya). Le doy al botoncito de ‘share’ de Google Reader con una cierta frecuencia. Digo yo que en cuestión de horas tendré Google Buzz. Y, no lo olvidemos, diversas cuentas de correo…

Hay gente que sigue el blog (un par de locos, los blogs). Dice Feedburner que unos 800. Yo sospecho que son muchos menos, pero sí estoy convencido de que son más de cien. Mis ‘amigos-facebook’ están un pelo por encima del número de Dunbar. Los que siguen mis enlaces se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos. Twitter indica trescientos y pico ‘followers’. Y podría ser que dos o tres docenas de ellos leyeran, realmente, mis ‘tuits’ (cada vez que pongo un enlace recibe al menos una docena de clics, casi nunca más de dos docenas). Otro manojo de personas me ‘sigue’ a través de Reader. Alguna que otra docena me ‘autoseguirá’ cuando se active del todo Buzz. Hay, incluso, víctimas inocentes que reciben mis mails con enlaces y comentarios.

Lo malo (¿lo peor?) es que los que hay que pertenecen a uno de esos clubs, los hay que pertenecen a dos o tres y hasta hay algún que otro inconsciente que pertenece a todos ellos.

Hace unos meses, ante las súplicas de algunas de las víctimas múltiples, desvinculé la cuenta de Twitter de la de Facebook (posteriormente, unos cuantos de los que ‘sólo’ tienen la desgracia de haberme agregado en Facebook me agradecieron que hubiese tenido la cortesía de dejar de monopolizar su muro). Pero cada vez que veo algo divertido tengo un dilema. ¿Share in Reader? ¿Bloguear? ¿Tuit? ¿Enlace en el muro en Facebook? ¿Correo a acólitos? ¿a) y c)? ¿Todas las anteriores? No hay solución buena: unas dejan fuera a gente [potencialmente] interesada, otras atacan a víctimas inocentes, unas cuantas machacan múltiples veces a los interesados, hay unas cuantas que cometen los tres pecados simultáneamente…

Me parecería anecdótico si no fuera porque, además del papel de ‘social spammer’, también juego el papel de víctima con una docena larga de ‘compañeros de viaje’ (alguno de los cuales, además, es notablemente peor que yo). Y eso fastidia más.

Sí: el correo es lo más granular. Pero todos sabemos que el correo es un medio en vías de extinción. Y no es un gran lugar para la discusión (a pesar de lo que diga Calacanis). Y confieso que no tengo las direcciones de muchos de los suscritos al blog o los ‘followers’ de Twitter. Por no comentar lo ‘divertido’ que es seleccionar a 50 o 60 víctimas de entre un catálogo de mil.

Apreciados innovadores, desarrolladores e inversores: de momento, voy servido de herramientas para compartir y dialogar. ¿Y si atacásemos, de una vez y eficazmente, el problema de filtrar? (Sí, lo sé, es exponencialmente más complicado. Pero va a haber que ir moviéndose…)

La BSO de la entrada, en Spotify.