Nokia N900 y la sobredosis de productos

Ojo: post un poco bipolar.

Primera parte Mola el recién anunciado Nokia N900. Finalmente en Espoo alguien ha tenido a bien meterle al ‘internet tablet’ un teléfono y los finlandeses cuentan con un teléfono con un sistema operativo avanzado y basado en Linux como Maemo, compatible con Flash 9 (adivinen con quién me estoy metiendo aquí) y con otros lujos como aceleración OpenGL. Todo ello, además, anunciado a ‘500 euros más impuestos menos subsidio de operadoras’: 600 libre, poco más o menos, vamos.

Segunda parte ¿600 euros? ¿De qué me suena a mí eso? ¿No será lo que pagué hace menos de tres meses por mi flamante N97? Sí. Ese móvil de gama alta, de características muy similares a las de su hermano ¿menor? que, muy a pesar, corre un sistema operativo que no cuenta con el apoyo suficiente.

Sé que Nokia se ha caracterizado, desde siempre, por tener múltiples gamas que se solapan en sus extremos, pero me da a mí que se han pasado. Sigue uno muy contento con un N97 que es lo que decía ser y cumple con lo que se le pide pero, después de comparar (y siempre a la espera de que se acaben de confirmar los detalles del N900 a principios de septiembre y tengamos las primeras críticas), el resquemor es notable.