Anathem, de Neal Stephenson

The World of Anathem

Curioso que los libros tengan trailer. Pero parece ser que Anathem, el último de Neal Stephenson, no és el único y que se trata de una costumbre cada vez más habitual. Y después de verlo (que no lo había querido hacer hasta acabar con el libro) pues… la verdad es que, aunque un poco ‘cutre’ (ya sabemos que estas cosas son caras, pero ya puestos…) no está mal como aperitivo de la novelita (ni 900 páginas tiene, lo que es novela en sí: viniendo del ‘tour de force’ del ciclo barroco, una bagatela, básicamente).

Como apunta Stephenson aquí arriba, uno de los ‘juegos’ del libro, ambientado en una realidad paralela con una especie de conventos dedicados a la ciencia (que no a la religión), es que juega con el idioma, hablando de ‘concentos’ y ‘avotos’, por ejemplo, algo que, sin duda, tendrá distraído y de los nervios a partes iguales a su traductor habitual, el ‘blogger’ Pedro Jorge.

Por lo que respecta a mi opinión del libro… no llega a ser ni el Cryptonomicon ni Snow Crash ni La Era del Diamante… pero no está lejos y, desde luego, está muy por encima del demasiado largo y ya citado Ciclo Barroco. Si hablamos de estilo literario, la cosa coge ritmo con una velocidad inusitada en la obra del autor y apenas pierde fuelle a lo largo de la historia. Y las reflexiones sobre tecnología, ciencia, filosofía de la ciencia y el comportamiento humano, si bien son obvias y explícitas, a mí en particular me han gustado bastante. Recomendable sin duda para los acérrimos y para los fans de la ciencia ficción en general. Ahora que se lleva el best seller histórico, el escenario del libro tampoco será difícil de leer para el gran público aunque, a veces, la reflexión y la ciencia pueden resultar un poco indigestos. Pero vaya, que yo ya estoy haciendo cola para cuando publique la próxima historia :-).

Interface, de Neal Stephenson

Se me olvidaba. Ayer me acabé de leer Interface, un libro que publicó Neal Stephenson hace unos años, bajo seudónimo, y que se ha reeditado no hace mucho bajo su verdadero nombre (aprovechando, imagino, que ahora es un autor de listas de éxitos). Se trata de un thriller político con elementos de ciencia ficción que entretiene lo suyo, y hasta hace pensar. Dentro de la bibliografía de Stephenson recuerda bastante a Zodiac, y contiene los elementos habituales en la línea del autor: humor, personajes ‘geek’ bien trabajados y páginas por un tubo. Se lee bien, como se podía esperar dado que me lo he acabado en poco tiempo (cuando salí de Barcelona iba por la página 60, y me parece recordar que tiene del orden de 600).

Si hay que recomendar programa doble, yo lo combinaría con Pattern Recogition, de William Gibson.

Y ahora sí que me callo (o no).

Neal Stephenson en Slashdot

Para aquellos miembros de la audiencia que (i) tengan un nivel aceptable de inglés (ii) sepan quién es Neal Stephenson y (iii) no se hayan enterado por otros medios (sospecho que el subconjunto es más bien pequeño) la entrevista a Neal Stephenson en Slashdot es de obligada lectura.

The Confusion, de Neal Stephenson (II)

Me lo acabé. ¿Y ahora cómo espero yo a que editen el siguiente? Un final de infarto. Hasta las dos de la mañana sin poder soltar el libro, para acabar con las últimas ciento y pico páginas. Me va a dar algo. Sobre lo que ya comenté, poco más que añadir. Si acaso, que conforme va avanzando el libro va cogiendo más y más ritmo, y se va haciendo más entretenido e interesante. Y que la criptografía y la estenografía aparecen un poco más en la segunda mitad.

Por cierto, he leído en una entrevista con el autor que hay cosas en el Criptonomicón que sin esta trilogía no tienen demasiado sentido. O sea que tocará relectura en septiembre. Aunque me imagino por donde va la cosa…

[Escuchando: Luna – Smashing Pumpkins – Siamese Dream]

The Confusion, de Neal Stephenson

En slashdot tienen una entrada sobre The Confusion, el último libro de Neal Stephenson. Lo curioso es que afirman que ha salido hoy mismo, cuando yo lo tengo desde el lunes pasado, cortesía de amazon :-), y voy por la página cuatrocientos sesenta y algo. Donde sí estamos de acuerdo, es en el juicio lapidario (traduzco): si te gustó Quicksilver, este es mejor; si no, no te molestes.

Paréntesis: En español Quicksilver se editará en tres volúmenes, todos traducidos por pjorge. El primero de ellos, Azogue, ya está disponible.

Lo que no sé es cómo se lo va a montar Ediciones B para partir el libro en tres. Dado el volumen de los últimos libros de Neal Stephenson, el Criptonomicón salió en España en tres volúmenes (El código enigma, El código pontifex y El código aretusa, 8,08 euros unidad en la edición de bolsillo en la fnac). Con Quicksilver la cosa fue/será más fácil, ya que el tomo original está dividido en tres partes. Pero el título de este segundo volumen de la trilogía (aquí, ¿nonalogía?) ya indica que la cosa no será fácil, ya que el autor ha ‘con-fundido’ (el guión es suyo) dos libros que se entrecruzan en el tiempo, para evitar la confusión del lector (si él lo dice…), con lo que los puntos dónde romper el libro de manera mínimamente natural son como mínimo difíciles de elegir.

Ah, sí. Que si me está gustando. Pues bastante. Los que hayan leído Quicksilver recordarán el auténtico rompecabezas que es. Y los que no, una indicación: de las páginas 917 a 927 son un Dramatis personae para que el lector no se pierda más de lo necesario… Aquí la cosa se relaja bastante, ya que casi todos los personajes ya son conocidos del tomo anterior y la sensación de desconcierto se mitiga considerablemente.

Los personajes siguen dando vueltas por Europa en sus odiseas particulares (bueno, de hecho alguno ya ha llegadao, a estas alturas, a Oriente Medio). La obsesión de Stephenson por el dinero y los mercados financieros sigue presente y bien presente. La criptografía, al menos de momento, aparece bastante menos que en Quicksilver o Cryptonomicon. Y sigue habiendo emoción y humor en la dosis necesaria para consumir tal barbaridad de páginas.

¿Se podría haber escrito en menos páginas? Desde luego. El autor abandonó hace tiempo lo de ‘lo bueno, si breve…’. Pero las descripciones retorcidas y minuciosas, de batallas, o anécdotas, o qué se yo, no dejan de ser parte de su estilo. Las 460 páginas que llevo se podrían haber condensado en 300 sin perder nada del hilo argumental básico, pero no habría sido lo mismo.

¿Y si lo recomendaría? Pues no. Me explico. Cryptonomicon es un libro genial, en mi opinión. Quicksilver, no. Está bien, pero es demasiado difícil para poderlo disfrutar del todo. Este vuelve a estar muy bien. A trozos, al nivel de Cryptonomicon. Pero claro, para poderlo disfrutar hay que pagar el peaje de Quicksilver. Y eso es mucho peaje.

¿Recomendación? Atacar el Criptonomicón. A precio de bolsillo uno de los libros no es una gran inversión. Si el gusto coincide con el mío, leer uno y los tres es lo mismo. Después, a por Azogue. Con un poco de suerte, al acabar el Criptonomicón ya estará en edición de bolsillo y, encantados como estaréis con los tres anteriores, un libro más a riesgo perdido no dolerá mucho. Y si no lo encontráis malo, seguir avanzando, pensando que para el cuarto volumen la cosa mejorará…

[Escuchando: Stevens Last Night In Town – Ben Folds Five – Whatever And Ever Amen]