Antes de entrar en materia, quiero destacar que la portada de la Byte de octubre del 86 se la dedicaban al Apple II GS, el ordenador que demostraba que Apple tampoco lo tenía muy claro con el Mac, por aquel entonces, y que no se atrevía a matar del todo la gallina de los huevos de oro que había sido hasta entonces el Apple II, y hacía como Commodore con el 128, intentando alargar la vida de su línea 8 bits con un 16 bits compatible (después de otro intento con el malogrado Apple III). Afortunadamente para Apple, tenían más recursos y capacidad de ejecución y no les pasó como a Commodore…
Anyway. Volviendo a lo nuestro… la velocidad del periodismo tecnológico, para bien y para mal, era muy diferente hace cuarenta años: el Amiga había sido portada… en agosto ¡del año anterior! (Y, como podéis ver siguiendo la etiqueta Byte del blog, había ido apareciendo número sí, número también, desde entonces.) En este mismo número, incluso, había un artículo sobre el sonido del Amiga. Pero es ahora cuando lo revisan a fondo:

Leer la revista te recuerda, primero, la cantidad de cosas que había que explicar en 1986 al lector incluso de nivel medio alto («You can move, resize, open, and close windows using the mouse. You use the left mouse button for operating on a window or its contents and the right mouse button to activate and make selections on the pulldown menus. It takes a little practice, but it is easy to get used to«), después, que para 1986 el sistema operativo del Amiga aún andaba en versiones tempranas y que le quedaban bastantes aspectos por limar y, finalmente, que por aquella época los ordenadores te los programabas tanto o más que usabas programas ajenos (y, por lo tanto, la disponibilidad de compiladores e intérpretes era algo de lo que hablar con un cierto detalle).
Y no os digo nada de lo que opina el crítico del «bicho»… porque apenas dice nada, y es más interesante repasar las opiniones sobre todo positivas sobre el potencial de la máquina y universalmente negativas sobre la gestión de Commodore que han ido apareciendo por aquí en los últimos meses.
El mes que viene, más (o no).