To touch or not to touch?

Donde el touch es el iPod nuevo, desde luego. Para una vez que tito Estif me tenía convencido, las críticas (en Engadget o en CNet, por ejemplo) me están enfriando bastante: y es que el touch no es un iPhone sin ‘phone’ (que es exactamente lo que yo quería), sino que ha perdido más características por el camino, como los Google Maps, la aplicación para tomar notas o la edición del calendario. Cierto es que no son precisamente aplicaciones esenciales para un reproductor pero, por un lado, saber que los de la manzanita lo podrían haber incluido a coste cero me da una rabia notable y por el otro este señor me pasaba el otro día esta comparativa que me deja muy claro que yo lo que quiero es la resolución del Nokia N800 con el brillo de la pantalla del iPhone, el almacenamiento nativo del Touch más la posibilidad de ampliar vía SD del N800, las radios FM y Bluetooth que no tiene el Touch (lo del Bluetooth, por cierto, está por confirmar) y o bien el sistema operativo del N800 con el atractivo del del Touch o el del Touch con la filosofía abierta del del N800… Si añadimos el Eee de Asus a la comparativa igual me explota el cerebro.

Vamos, que estoy hecho un lío considerable.

PS 20070925 Y eso sin tener en cuenta UMPCs como este de Sony (aunque no me atrevo a preguntar lo que debe costar).

Ilimitado son cien gigas al mes (en EEUU)

Lo hemos comentado en alguna ocasión: lo del ‘overbooking‘ es una práctica extendida en muchos sectores. Históricos son los de las costas españolas hace unos años: se venden reservas de más para protegerse de las cancelaciones y llenar de verdad los hoteles, corriendo el riesgo de dejar a clientes en la calle si no llegan las anulaciones a las previstas, con el correspondiente jaleo público.

Overbooking (u overselling, por ser más precisos) practica, por ejemplo, mi hosting (entre otros muchísimos), que anuncia una barbaridad y media de espacio de almacenamiento y de ancho de banda a sabiendas que el usuario medio jamás llegará a consumir ni una ínfima parte de ese ancho de banda (DreamHost me ofrece, por ejemplo, más de 250 gigas de almacenamiento y más de tres teras de ancho de banda, y yo apenas me quedo en el 1% de uso). Si todos los usuarios llegaran a un consumo del 20% (por poner un ejemplo, el número es absolutamente inventado) el sistema se vendría abajo de manera catastrófica. No es para tanto: el negocio entero de las aseguradoras funciona sobre ese principio desde siempre y nadie se rasga las vestiduras.

El que haya intentado llamar con el móvil en un acontecimiento masivo, o el que haya intentado enviar un SMS con las campanadas de fin de año sabe perfectamente que las telecos hacen lo mismo. Y es, en cierta manera, lógico: construir infraestructura para dar servicio permanente al 100% de los usuarios sería, por un lado, inútil el 99.9% del tiempo y, por el otro, dispararía costes, y por tanto precios, de manera salvaje.

Y lo mismo pasa, desde luego, con los proveedores de acceso a Internet. Si todos nos conectásemos a la vez a bajar el ‘torrent’ de turno la velocidad se mediría realmente en bits por segundo, y no en megabits. El problema, desde luego, es que las compañías no comunican su política. Hoy comentan en Slashdot que Comcast, una de las grandes del acceso a la red en los Estados Unidos (que no es precisamente el mejor país del mundo en ese aspecto) ha comunicado que, en su plan ilimitado el que se pase de la raya se va a la calle. E ilimitado significa, para Comcast, 30.000 canciones, 250.000 fotos o trece millones de mensajes de correo electrónico. «Al cambio», entre 90 y 100 gigas al mes. Traducido: una «velocidad media» de 50 kilobits por segundo y a la calle. Para un pack que se vende como «cinco megabits». No hace falta dramatizar más de lo necesario: seguro que muy pocos usuarios pasan de ese límite. Y me jugaría algo a que la compañía no te echa así como así, y sólo lo hace cuando supones un problema para el nodo que te da acceso a ti y a otra buena cantidad de usuarios (no es buena voluntad: hay que pensar en la mala prensa que puede llegar a generar un usuario despechado si, además, nadie ha anunciado un límite de consumo). Para llegar a que te echen seguro que hace falta pasarse de mucho de ese tope, o tener la mala suerte de vivir en un nodo supersaturado.

Que no dude nadie que, en mayor o menor medida, todos los proveedores del mundo hacen lo mismo: anuncian una velocidad máxima (olvidemos las veces en que ni siquiera se ajustan a eso) sin hablar de límites de consumo pero, ante usuarios que provocan una sobrecarga en la red, no les tiembla demasiado el pulso a la hora de cortar el cable. Y no pasa nada, si no fuera porque, en el fondo, firmamos un contrato en que unas cuantas cláusulas no se explicitan de manera honesta (conozco a una persona que se lee la letra pequeña de los contratos de productos de telefonía, o sea que no me sirve que estén en la cláusula 23b, párrafo 2).

Difícilmente va a cambiar la cosa, ya que la mayoría de usuarios iba a poner el grito en el cielo si pasáramos de una falsa tarifa plana a una con límite de consumo, por muy elevado que este fuese, por no entrar en más detalles. Pero ganaríamos todos, al final, si el usuario tuviese verdadero conocimiento de lo que pasa y, a su vez, las compañías jugaran con las cartas boca arriba. Sería genial, por ejemplo, que los proveedores de acceso estuviesen obligados, si el cliente lo pregunta, a explicitar por un lado cuál es el límite real de consumo y por otro qué ratio de overselling están aplicando en el nodo del usuario. O en un mundo perfecto, que me dejasen consultar en tiempo real las estadísticas de mi nodo, de forma que la comparativa de ese factor pudiese convertirse en factor de elección…

Se busca herramienta

Se acerca el iPod touch (abreviemos a iTouch, ¿sí?) y eso implica que hay «unos pocos» archivos (como mínimo cuatro gigas, yo diría que pasará de ocho cuando me ponga) que necesitan pasar del WMA que no soporta el cacharrito a MP3 o AAC. Conversores de formatos los hay a patadas, pero que no se coman por el camino los tags de los archivos, de momento no he encontrado ninguno. Si algún alma caritativa conoce alguna herramienta que conserve los metadatos en la conversión y deja un comentario, contará con mi eterno agradecimiento.

Para usuarios con dos monitores…

Pequeña joyita para los pocos que alguna vez usamos ordenadores con dos monitores. Si bien la productividad que se gana al ponerle a Windows el segundo monitor es notable (por no hablar de las caras que pone la gente, que dan puntos extra ;-) ), la verdad es que el soporte nativo de Windows para el segundo monitor es tirando a pobre. Es imposible, por ejemplo, algo tan imprescindible como usar fondos de pantalla diferentes. Pues bien, la solución (gratuita, además, aunque el desarrollador solicita una donación si el producto te gusta) se llama DisplayFusion. De regalo añade teclas rápidas para «repartir» las ventanas por los monitores…

Mobile codes

El ?mobile code? de OBM

El que tenga un móvil capaz de leer ‘mobilecodes’, que haga la prueba con la imagen. El interesado en el tema, que pruebe Nokia Mobile codes. Para generar códigos propios, aplicación en línea al canto.