Ilimitado son cien gigas al mes (en EEUU)

Lo hemos comentado en alguna ocasión: lo del ‘overbooking‘ es una práctica extendida en muchos sectores. Históricos son los de las costas españolas hace unos años: se venden reservas de más para protegerse de las cancelaciones y llenar de verdad los hoteles, corriendo el riesgo de dejar a clientes en la calle si no llegan las anulaciones a las previstas, con el correspondiente jaleo público.

Overbooking (u overselling, por ser más precisos) practica, por ejemplo, mi hosting (entre otros muchísimos), que anuncia una barbaridad y media de espacio de almacenamiento y de ancho de banda a sabiendas que el usuario medio jamás llegará a consumir ni una ínfima parte de ese ancho de banda (DreamHost me ofrece, por ejemplo, más de 250 gigas de almacenamiento y más de tres teras de ancho de banda, y yo apenas me quedo en el 1% de uso). Si todos los usuarios llegaran a un consumo del 20% (por poner un ejemplo, el número es absolutamente inventado) el sistema se vendría abajo de manera catastrófica. No es para tanto: el negocio entero de las aseguradoras funciona sobre ese principio desde siempre y nadie se rasga las vestiduras.

El que haya intentado llamar con el móvil en un acontecimiento masivo, o el que haya intentado enviar un SMS con las campanadas de fin de año sabe perfectamente que las telecos hacen lo mismo. Y es, en cierta manera, lógico: construir infraestructura para dar servicio permanente al 100% de los usuarios sería, por un lado, inútil el 99.9% del tiempo y, por el otro, dispararía costes, y por tanto precios, de manera salvaje.

Y lo mismo pasa, desde luego, con los proveedores de acceso a Internet. Si todos nos conectásemos a la vez a bajar el ‘torrent’ de turno la velocidad se mediría realmente en bits por segundo, y no en megabits. El problema, desde luego, es que las compañías no comunican su política. Hoy comentan en Slashdot que Comcast, una de las grandes del acceso a la red en los Estados Unidos (que no es precisamente el mejor país del mundo en ese aspecto) ha comunicado que, en su plan ilimitado el que se pase de la raya se va a la calle. E ilimitado significa, para Comcast, 30.000 canciones, 250.000 fotos o trece millones de mensajes de correo electrónico. “Al cambio”, entre 90 y 100 gigas al mes. Traducido: una “velocidad media” de 50 kilobits por segundo y a la calle. Para un pack que se vende como “cinco megabits”. No hace falta dramatizar más de lo necesario: seguro que muy pocos usuarios pasan de ese límite. Y me jugaría algo a que la compañía no te echa así como así, y sólo lo hace cuando supones un problema para el nodo que te da acceso a ti y a otra buena cantidad de usuarios (no es buena voluntad: hay que pensar en la mala prensa que puede llegar a generar un usuario despechado si, además, nadie ha anunciado un límite de consumo). Para llegar a que te echen seguro que hace falta pasarse de mucho de ese tope, o tener la mala suerte de vivir en un nodo supersaturado.

Que no dude nadie que, en mayor o menor medida, todos los proveedores del mundo hacen lo mismo: anuncian una velocidad máxima (olvidemos las veces en que ni siquiera se ajustan a eso) sin hablar de límites de consumo pero, ante usuarios que provocan una sobrecarga en la red, no les tiembla demasiado el pulso a la hora de cortar el cable. Y no pasa nada, si no fuera porque, en el fondo, firmamos un contrato en que unas cuantas cláusulas no se explicitan de manera honesta (conozco a una persona que se lee la letra pequeña de los contratos de productos de telefonía, o sea que no me sirve que estén en la cláusula 23b, párrafo 2).

Difícilmente va a cambiar la cosa, ya que la mayoría de usuarios iba a poner el grito en el cielo si pasáramos de una falsa tarifa plana a una con límite de consumo, por muy elevado que este fuese, por no entrar en más detalles. Pero ganaríamos todos, al final, si el usuario tuviese verdadero conocimiento de lo que pasa y, a su vez, las compañías jugaran con las cartas boca arriba. Sería genial, por ejemplo, que los proveedores de acceso estuviesen obligados, si el cliente lo pregunta, a explicitar por un lado cuál es el límite real de consumo y por otro qué ratio de overselling están aplicando en el nodo del usuario. O en un mundo perfecto, que me dejasen consultar en tiempo real las estadísticas de mi nodo, de forma que la comparativa de ese factor pudiese convertirse en factor de elección…

Banda ancha en España: cara y muy lenta

Espectacular informe sobre velocidades y precios de banda ancha en el mundo de la Information Technology & Innovation Foundation: The Case for Tax-Free Internet Access (vía). En un ranking de 30 países, España aparece en el 28 en cuanto a la velocidad media del ancho de banda (estamos algo mejor que México y Grecia, parece ser) mientras que en la lista de precio por megabit, como podría esperarse, nos vamos al otro extremo, aunque la cosa no está tan mal y aparecemos en el undécimo puesto, muy lejos de los líderes, los internautas turcos, que pagan una auténtica salvajada por el acceso a la red.