Last.fm firma con EMI

Ã?ltimamente hablamos bastante de last.fm. Esta vez para comentar que han firmado con EMI para disponer del catálogo de la discográfica en sus radios personalizadas. Hace tres semanas casi justas que firmaron con Warner, o sea que ya sólo les faltan Universal y Sony BMG para completar el póker de las grandes…

Parece que algo se mueve en el negocio de la música en la red. Fuente.

PS La noticia de Reuters comenta que last tiene quince millones de usuarios activos. De golpe los 450 millones del rumor de Viacom no parecen tanto dinero.

¿450 millones por Last.fm?

450 millones de dólares, que «sólo» serían unos 345 millones de euros. Eso es lo que se rumorea que pagaría Viacom por last.fm. Me alegraría mucho por los propietarios (y probablemente sería una buena inversión para Viacom), pero espero que no sea cierto: lo que acostumbran a hacer los grandes conglomerados mediáticos con las pequeñas grandes iniciativas no suele ser bonito de ver…

JazzTube

Breve interludio musical. Teniendo en cuenta que de vez en cuando hablamos de jazz, nos permitimos el lujo de recomendar JazzTube. Que es exactamente lo que parece: una selección de vídeos de jazz en YouTube. Como muestra, una joyita de las que tienen catalogadas, Elvis Costello con Chet Baker:

Oboe, toda tu música en la red

No sé si les suena el nombre de Michael Robertson. Se trata del emprendedor que se forró hace unos años con mp3.com, una de las primeras compañías en comprobar la furia de las discográficas por ofrecer un servicio útil a sus usuarios (cuenta la entrada de la Wikipedia que mp3.com le aflojó 53 millones de dólares a Universal, por ejemplo)… Aún así Vivendi compró más tarde la compañía, y desde entonces Robertson se dedica a invertir el botín (unos cien millones de dólares de nada, se rumorea) en compañías como Linspire (ex-Lindows), que comercializa una distribución de Linux «for dummies» o diversas iniciativas de voz sobre IP.

No contento con el guirigay que montó con MP3.com, Robertson también está detrás de MP3tunes.com, la compañía que motiva esta entrada. Y es que MP3tunes ofrece un servicio llamado Oboe que tiene muy buena pinta para los que arrastran tras de sí una buena colección digital de música (la mía anda cerca de los 75 gigas y comienza a suponer un problema llevársela de un lado a otro). La idea es aprovechar la disminución de costes de ancho de banda y almacenamiento y guardar toda la música en un servidor remoto. Cualquier sitio con un ancho de banda razonable será un punto de acceso a la discoteca.

El servicio ofrece dos niveles: el gratuito y el de pago. Sin gastarse un duro, tanto el almacenamiento como el ancho de banda son ilimitados. Uno se descarga un programita, OboeSync y va sincronizando la colección con el servicio remoto. Además, hay plug-ins para Firefox y Explorer que permiten trasladar un mp3 encontrado en una página web directamente al servicio, sin el engorro de tener que bajarlo primero al ordenador desde el que estemos trabajando. Finalmente, plug-ins para iTunes (Windows y Mac) y Winamp permiten que dichos reproductores accedan directamente a nuestra colección en línea. Si no son suficientes, mp3tunes ofrece un kit de desarrollo de software para poder crear plugins para otros reproductores (yo, la verdad, con Winamp voy servido).

¿Cuáles son las limitaciones del servicio básico? La más importante es que no admiten ficheros de más de 10 megas (algo que a los que tenemos jazz en la biblioteca, por ejemplo, nos limita bastante). ¿Qué supone pasarse al sistema de pago? Por un lado, 40 dólares anuales (sí, me los puedo permitir y, de hecho, me lo estoy pensando, si la prueba inicial va bien) e incrementar el tope por archivo a 50 megas. Sigo teniendo alguna pista que supera esos cincuenta megas (piratas de sesiones de DJ, algún directo…), por lo que me gustaría más que, directamente, no hubiese límite, pero palia bastante el problema. ¿Ofrece algo más? Sí. Principalmente, acceso desde dispositivos móviles (claro que con las tarifas 3G tal y como están, y mientras Yoigo no ofrezca más garantías, es una oferta que no me puedo permitir) y copia de seguridad de pistas con DRM de iTunes (me gustaría saber cómo lo han logrado sin desatar las iras de Apple).

En fin. Estoy haciendo la prueba, ya os diré.

PS La letra pequeña, que no me la había leído: (i) de momento no todas las cuentas gratuitas tienen almacenamiento ilimitado; de salida, un giga, que irá creciendo con el tiempo (ii) los usuarios del sistema gratuito podrían, en el futuro, oir anuncios de audio de vez en cuando, además de los muy esperables banners de publicidad en las páginas web de mp3tunes.com. No me parecen problemas graves, pero mejor dejar constancia.

PPS Primeras notas sobre la experiencia de usuario:

  • Obviamente, sincronizar una colección grande no es cuestión de cinco minutos… El programa de sincronización, además, aunque no está mal (i) podría ser un puntito más amigable y (ii) estaría bien que dispusiese de información y la posibilidad de limitar el ancho de banda utilizado…
  • Esto es una aplicación web. No debería costar mucho añadir componenetes al estilo de las de Pandora o last.fm, con recomendaciones sociales, tagging y similares. Le aportaría mucho al sistema, por ejemplo, el disponer de canales de radio personalizados / personalizables…

PPS 20070218 Hoy me ha llegado el correo confirmando que mi ‘locker’ pierde la limitación de un giga de espacio de almacenamiento. A ver si mañana consigo subir unos cuantos gigas más y consigo hacer una prueba un poco más a fondo…

Cuts, edita tu vídeo… y los de los demás

Cuts es la penúltima beta de las aplicaciones de edición de vídeo en la red. El «hecho diferencial» es la posibilidad de tomar un vídeo ajeno como punto de inicio, y remezclarlo al gusto del consumidor / productor (de momento permite tomar los vídeos desde YouTube, cómo no, y MySpace, aunque prometen más). Una vez tomado el vídeo, uno puede añadirle efectos de sonido a la banda sonora, subtitularlo y hacer bucles y saltos temporales sobre el material existente. La mejor manera de entenderlo es acercarse hasta su página y ver alguno de sus ejemplos.

La aplicación funciona y es moderadamente sencilla de utilizar, aunque es insuficiente para hacer algo como subtitular en serio un fragmento de vídeo mínimamente complicado sin que la interfaz te haga perder los nervios (o como mínimo esa es mi experiencia después de quince infructuosos minutos). ¿Tiene su gracia? Desde luego, permite resultados aparentes y, para el que tenga la paciencia, medianamente sofisticados. Pero o la usabilidad da un par de pasos de gigante o me da a mí que no es una aplicación para el gran público. Podría equivocarme (lo hago con frecuencia) pero me cuesta ver al usuario medio trabajando una horita para remezclar un vídeo. Y al que esté dispuesto a invertir ese tiempo, me cuesta aún más pensar que no sea capaz de ahorrar los cien o ciento cincuenta euros de un Premiere Elements o un Pinnacle Studio, por poner sólo dos ejemplos, que le permitirán aprovechar ese tiempo mucho mejor. Puede ser, eso sí, que para el remezclador en potencia sea una buena forma de probar la experiencia sin inversión (aunque, por otro lado, para eso están las versiones de prueba de treinta días).

Prometen, en el futuro, evolucionar más allá de la remezcla de vídeos en línea y llegar a hacer lo propio con la reproducción de un DVD. Ligado a una aplicación de escritorio de reproducción (en los dos sentidos de la palabra) con la potencia de Pinnacle Studio o Premiere Elements, pero retringido a la remezcla y con una buena batería de sonidos, elementos gráficos y animaciones no parece mala idea.