YouTube y la libertad de expresión en el mundo

Supongo que a estas alturas absolutamente todos los lectores se habrán enterado del último conflicto YouTube. Parece ser que en Turquía habían decidido bloquear el acceso al sitio porque alguien había subido un vídeo insultante a la figura del fundador de la Turquía moderna, ya que estas ofensas son delito en Turquía (y posteriormente levantar el «embargo» cuando YouTube anunció que retiraba el vídeo). Lo cuentan, por ejemplo, en Reuters.

Vamos a omitir lo fácil que es configurar un proxy para saltarse estos bloqueos y centrarnos en el nuevo tarro de gusanos que se le abre a YouTube, pero también a cualquier otra compañía que se dedique a albergar contenidos ajenos en la web. Y es que si juntamos la ausencia de fronteras de la red con la variedad de restricciones a la libertad de expresión (algunas de ellas razonables, otras no tanto, y todas sujetas al criterio personal de cada individuo) en cada país, el caos que se veía venir desde hace tiempo llama a la puerta con cada vez más insistencia…

Habrá que estar atentos, porque está en juego uno de nuestros derechos fundamentales.

Música Creative Commons en el EP3

EP3, la web del suplemeto de los viernes de El País lanza (lo cuentan en el propio El País, desde luego) su segundo «disco» con licencia Creative Commons (en concreto, una ‘attribution – non commercial – share alike – non derivs’), con 20 temas de grupos ‘indie’. Una buena iniciativa para difundir la música de grupos nuevos (o no tan nuevos).

En el apartado de críticas, y aprovechando que las nuevas Creative Commons 3 tienen una licencia genérica más genérica que las anteriores, habría estado bien dar un paso más y haberse acogido a una licencia Non-Commercial Sampling Plus, que «mola más», ya que permite el ‘sampleo’ no comercial de las canciones. Pero algo es algo :-).

Viacom a por la web

Hace unos días tuvo bastante eco un casi-meme sobre el tema «sí2.0, no2.0» (por ejemplo) que rezaba (los énfasis son míos) que una organización está dispuesta a saltar al dospuntocero si

  • quiere expresar la voz humana de organización,
  • quiere dar formas sencillas para que la gente comparta información,
  • piensa en código libre — está dispuesta a compartir en progreso y dejar que los demás se unan y ayuden,
  • está dispuesta a lidiar con el desorden y
  • ya tiene lo básico cubierto

mientras que no lo está si

  • se tiene obsesión por el control,
  • la organización no está lista para cambiar las formas de trabajar,
  • la audiencia no está en línea,
  • todo debe aprobarlo una autoridad central,
  • tu mensaje está grabado en piedra, no en electricidad y
  • no se está dispuesto a ayudar a la gente a adquirir nuevas competencias.

(La traducción es un tanto sui generis, como es costumbre de esta casa.) Pues bien, Viacom (una compañía de la que ya hemos hablado dos veces en el último mes) parece más que dispuesta a convivir con el desorden y olvidarse del control para retomar la posición delantera que una vez tuvo la MTV. Anuncian (en Reuters, por ejemplo) que van a lanzar miles de sitios web para rentabilizar sus potentísimas propiedades televisivas más allá de la caja tonta. Y si para eso hay que perder el control, pues qué se le va a hacer. Seguro que harán todo lo posible por mantenerse al timón, pero Viacom es uno de los primeros grandes conglomerados mediáticos que se da cuenta que es más fácil jugar si se está del lado de la imparable corriente del doscero. Más aún que News Corp, que a pesar de haberse dejado un pastón en MySpace no parece que vaya a llevar las dinámicas del sitio web al resto de su establo de medios.

Amie St: ¡compra!

Hala. Acabamos de estrenar una nueva forma de gastarnos dinero en música (la SGAE estará orgullosa). El [no tan] nuevo invento se llama Amie Street, y se trata de una tienda que, como debería ser universal, vende música en MP3 y, por tanto, sin DRM. Los MP3 van a 192 kilobits que, imagino, no serán suficientes para el audiófilo pero que, para estos oídos que les hablan, son más que suficientes…

¿La parte innovadora del modelo? Principalmente, el precio. Que se basa en la oferta y la demanda. Cuando las bandas colocan su música en la tienda, el precio inicial se fija a unos «astronómicos» cero céntimos por canción. A medida que los usuarios van descargando las pistas su precio va aumentando, hasta llegar a un tope de 98 céntimos por pista. Vamos, que hay que espabilar si uno quiere llegar a las ofertas. ¿Hay buena música a buen precio? Pues me acabo de comprar el último de Barenaked Ladies por menos de $1.25… Eso sí, ahora ya anda cerca de los tres dólares, y apenas han pasado unos minutos. Sigue sin ser un precio astronómico, cierto, pero «mola» comprar cuando el precio es bajo y ver cómo este se dispara :-). (Cuentan en la wikipedia, que parece saberlo todo, que en diciembre hacían falta quince descargas para que una pista pasara de 0 a 1 céntimo de precio, y que el modelo económico tampoco está mal para el artista, que se llevaría el 70% de los ingresos por encima de cinco dólares.)

Y no se vayan todavía, que aún hay más: en Amie St las recomendaciones se pagan… Cuando uno compra crédito le dan «RECs», o recomendaciones. Si compras 3 dólares, un par de RECs. Por 25 dólares, 26. ¿Y qué se consigue con las RECs? Pues que cuando alguien compra una canción recomendada por tí te llevas una pequeña comisión. La fórmula no se especifica en el sitio, pero de nuevo la wikipedia ofrece una posibilidad (cuya credibilidad habrá que comprobar): el recomendador se lleva la mitad del incremento de precio de la pista. Así, si esta pasara de 5 a 15 céntimos, la recomendación daría cinco céntimos, compensando íntegramente el precio de compra…

Un último aviso: lo de los Barenaked Ladies lo he leído en TechCrunch, y ahora mismo el sitio está sufriendo un poco…

469 pesadillas

Vídeo en YouTube

El vídeo (i) lo he visto en eCuaderno, (ii) ganó el óscar en el 87 y (iii) (la más importante) con sus 469 fragmentos diferentes, sería una pesadilla de gestión de derechos de autor de magnas proporciones…