Más de Steve Jobs y DRM

Para que no lancen las campanas al vuelo los «fans de Steve» tras la carta abierta de ayer. Desde Daring Firewall nos recuerdan que hay discográficas que preferirían vender su música en iTunes sin DRM, que así se lo han manifestado a los señores de Apple… y que si quieres arroz, Catalina. Por si alguien quiere más datos, es el caso, por ejemplo, de la canadiense Nettwerk Music Group, que distribuye la música de Barenaked Ladies, Sarah McLachlan y Avril Lavigne, en eMusic sin cortapisas digitales y en iTunes con ellas, muy a su pesar. Lo contaban en el New York Times hace tres semanas… O sea que, al menos en este caso, más valdría que el señor Jobs se andase con un poquito más de cuidado antes de abrir la boca, ya que, si lo hubiese querido, podría haber actuado antes de hablar.

PS 20070208 Más sobre la hipocresía de Jobs…

Más venta de películas en línea

Esta vez los que se apuntan al carro son, de la mano, Amazon y TiVo (la compañía que fabrica esos maravillosos vídeos con disco duro que se fijan en lo que grabas, se leen la programación de la tele por ti y tiran de motor de recomendación para irte grabando cosas por si te aburres), extendiendo el ya existente Unbox de Amazon. El ‘hecho diferencial’, naturalmente, es que las descargas no van a parar al ordenador, sino a un cacharrito que vive en el salón, junto a la tele, con lo que el consumo de la película, sin tener la libertad de algo sin cortapisas digitales, se ajusta más a los cánones establecidos…

Eso sí, los precios, los habituales: episodios de televisión a $1.99, la mayoría de pelis entre $9.99 y $14.99 y los alquileres a partir de $1.99. Vía.

Steve Jobs y el DRM

Steve Jobs publica hoy en la web de Apple una carta sobre el estado actual de la restricción digital de derechos, Thoughts on Music.

Extraigamos algunos puntos interesantes…

Jobs cuenta 90 millones de iPods vendidos y dos mil millones de canciones vendidas en iTunes. Le salen 22 canciones por iPod. Las investigaciones de Apple llevan a pensar que el iPod medio está «lleno a reventar» y que, por tanto, sólo un 3% de la música presente en cada iPod procede de iTunes (me da a mí, sin repasar los números, que eso es suponiendo que en cada momento esos dos mil millones de canciones compradas estén en un iPod y solo uno, pero nos servirá). Y esto le lleva a decir que le cuesta creer que ese 3% suponga un factor determinante que ligue el éxito del iPod al de iTunes o al revés. Jobs se está defendiendo de los problemas legales por monopolio que Apple está experimentando en algunos países europeos. No deja de ser curioso, eso sí, lo mucho que me suena el argumento ;-).

A continuación habla de licenciar la tecnología FairPlay (el DRM de Apple) a sus competidores, de forma que (i) el resto de tiendas pudiera vender música protegida para el iPod y (ii) el resto de reproductores pudiese reproducir canciones compradas en iTunes. El argumento que da Jobs para no hacerlo es que eso aumentaría el riesgo de filtraje de información al público, lo que a su vez facilitaría la vulneración de FairPlay, cosa que pondría en dificultades contractuales a Apple con las grandes discográficas… La verdad es que el argumento de Jobs tiene una solidez nula. En primer lugar, Apple puede licenciar la tecnología sin explicar sus secretos, en forma de chip, por ejemplo. En segundo lugar, Microsoft consigue licenciar su tecnología sin problemas, y dudo que sus tratos con las discográficas sean más favorables que los de la firma de la manzanita. Además, la «seguridad a través de la oscuridad» es la más fácil de romper. En tercer lugar, insultar de esa manera a Microsoft y Sony, por ejemplo, es de dudoso gusto e inteligencia. Pero de alguna forma se tiene que defender Jobs y su verdadero argumento, si es que tiene uno, está claro que no quiere desvelarlo.

Pero lo importante es que de ahí Jobs pasa a proponer como mejor solución posible un mundo libre de DRM. Dice, además, que el DRM ni sirve ni servirá para evitar la piratería. Apunta, además, que las ventas de las discográficas siguen haciéndose mayoritariamente en CDs que no ofrecen protección anticopia, por lo que es ridículo imponérsela a la música digital. Ninguno de los argumentos es en absoluto novedoso, pero ahora lo dice Steve Jobs, o sea que es posible que a él le hagan bastante más caso que a los millones de usuarios que llevamos años sufriendo el DRM en silencio (o saltándonoslo cuando podemos). Yo sé seguro que en un mundo sin DRM seguiré pagando a eMusic y a PixBox (estos últimos, a falta de una mejor alternativa). O sea que a ver si hay suerte y 2007 es realmente el comienzo del fin del DRM.

Last.fm, haciendo amigos

Y buenos amigos, además. O cuando menos poderosos. Informa Reuters que last.fm, uno de los mejores destinos en la web si lo que se busca es música, acaba de firmar un acuerdo con Warner Music, la cuarta mayor discográfica del mundo, que permite a last usar todo el catálogo de Warner en sus radios personalizadas para sus quince millones de usuarios.

Dice la noticia, además, que last está en conversaciones con las otras tres grandes (Universal, Sony BMG y EMI) para firmar tratos similares. Igual las discográficas se están dando cuenta que dar difusión a todo su catálogo es una buena idea, y que las radios a medida como la de last son la mejor manera de aprovechar toda la fuerza de la cola larga y mantener en circulación ese inmenso patrimonio musical que son sus archivos y que ahora se dedica a acumular polvo…

Super Bowl: ni cola larga ni…

Que ya puede usted ponerse a pontificar las bondades de la cola larga. Que el 20% de los productos que antes ocupaba prácticamente todo el mercado ahora sigue siendo hegemónico, pero que los productos para minorías selectas, y no tan selectas, se hacen un hueco en el mercado gracias a los agregadores, a la optimización y la distribución digital. Que los «meganichos» le pueden permitir a uno forrarse atendiendo a comunidades muy especializadas. Que…

Ya. Y entonces llega la Super Bowl. El acontecimiento televisivo estadounidense del milenio. Como cada año. Y esta vez, va y rompe los audímetros. Hasta 93 millones de teleespectadores, este domingo, sólo en Estados Unidos. El tercer programa de televisión más visto de todos los tiempos en aquel país. Siguiendo a otra Super Bowl (la del 96). Muy lejos del ‘top’ de la lista, eso sí, el episodio final de M*A*S*H, en 1983, con la friolera de 106 millones de espectadores (en un país que, además, tenía unos cuantos millones menos de habitantes).

Y es que, de vez en cuando, a casi todos nos gusta comportarnos como dóciles miembros del rebaño, y enviar a los nuevos medios a pastar un rato, nunca mejor dicho…