Sansa Connect. Casi

Hace diez días hablábamos de la llegada del Sansa Connect, un reproductor MP3 con WiFi bastante interesante. Hace unas horas David Pogue publicaba en el New York Times que la cosa está bien, pero dista un rato de ser perfecta. Y es que sí es cierto que el cacharrito hace uso de su conexión WiFi de una forma con la que el Zune sólo podría soñar, pero:

  • La implementación del acceso inalámbrico en sí tiene sus pegas. No es extraño en un cacharrito de reducidas dimensiones y, por tanto, escasa batería. Pero aún así…
  • Aunque uno viva en Estados Unidos (o Canadá) y pague religiosamente su acceso a Yahoo! Music Unlimited, no todo el catálogo le queda accesible, y es que, por un lado, hay pistas que no son descargables en ese catálogo y, por el otro, no dispones de un formulario en el que buscar lo que se te pase por la cabeza: escuchas uno de los 200 canales de radio personalizados ofrecidos y, si escuchas algo que te interesa, le indicas al Connect que te quieres bajar esa canción, o el album entero. Una buena forma de descubrir buena música, pero para nada el «escucha lo que quieras, cuando quieras» que uno esperaría. Claro que uno puede irse al PC (que no al Mac) y descargarse cualquier cosa, pero la idea era saltarse el ordenador…

En fin, que un buen paso adelante, pero en absoluto la panacea. (De todas formas, me da a mí que si lo pusieran a la venta por aquí con acceso a un servicio similar a Yahoo! Music Unlimited, servidor pasaría por caja.)

Las WiFis ajenas

Imagino que ya lo habrá leído todo el mundo (en Reuters, por ejemplo): en Reino Unido se ha practicado alguna que detención por abusar (¿usar?) redes WiFi ajenas. La noticia, al menos en las versiones que me han llegado, no especifica demasiado: ni si las WiFis eran seguras o no, si se trataba de redes comerciales, ni cómo ni quién denunció a los sospechosos. Sí informa, eso sí, que ya ha habido algún caso con resultado de multa (500 libras, unos 750 euros al cambio) y 12 meses de libertad condicional…

A falta de todo ese buen montón de detalles, el debate queda abierto: ¿es ético usar una ADSL ajena? A mí me parece que, por ejemplo, si está protegida de alguna forma, no, no lo es. Pero que si está abierta y se trata de navegar o alguna pequeña descarga, pues igual no está bien, pero tampoco está mal… Eso sí, que sea un delito multable, en ausencia de protección de la red, me parece una exageración. Otra cosa sería, naturalmente, que se hubiese intentado acceder a datos contenidos en la red, cosa que sí me parece digna de castigo. ¿Opiniones?

Ya.com: te atendemos gratis. O no

?ltimamente se me acumulan las incidencias de telecomunicaciones. No sé si recordaréis, pero me estaba pasando de Orange a Ya.com… Pues bien, resulta ser que en el proceso de baja del servicio de Orange pasó algo que no debería haber pasado y la línea no volvió. Cosas que pasan, será cuestión de ponerse en contacto con Ya.com para decirles. Y en el papelito indican un 900 para llamar.

Primer intento. Desde el móvil. Le informamos de que el número marcado no es accesible desde el teléfono que está utilizando. Y adiós.

Segundo intento. Desde el fijo del domicilio paterno. Le informamos de que el número marcado no es accesible desde el teléfono que está utilizando. Y adiós.

Tercer intento. Desde el trabajo. ¿Se lo imagina alguien? Le informamos de que el número marcado no es accesible desde el teléfono que está utilizando. Y adiós.

Yo entiendo que Ya.com se quiera ahorrar una pasta, y que si llamas desde un teléfono con contrato Ya.com debe salirles la cosa considerablemente más barata que desde fuera, pero igual no soy el único usuario que se les ha quedado sin línea y que, por tanto, no puede usar su teléfono, ¿no?

Bubba, un servidor casero

Esta mañana comentaba (en una conversación oral, que también las mantengo de vez en cuando ;-) ) que es complicado mantener copias de seguridad de los datos propios, en ausencia de herramientas asequibles económicamente y lo suficientemente automáticas (la cosa venía de una genial serie de tiras cómicas en Userfriendly (comienzan aquí)).

Esta tarde me encuentro (en Linux.org) una posible solución que ni es muy barata ni muy fácil, pero que está en la línea correcta: Bubba es una familia de «miniservidores caseros» (made in Sweden), discretos (184 × 114 × 43 milímetros, menos de 27 decibelios de ruido, menos de 10 vatios de consumo), tolerables económicamente (el grande, con 500 gigas de disco duro, sale por 630 euros, gastos de envío incluidos, y el de 80 gigas está en 360). La máquina viene configurada, de salida, con un Apache, IMAP, SMTP, fetchmail, servidor de archivos (http, samba y ftp, más streaming DAAP) y gestor de descargas (incluyendo bittorrent). Por si fuera poco, dentro tiene una Debian que debería permitir instalarle unas cuantas cosillas más, y fuera un puerto USB que debería permitir conectarle 500 gigas de disco, por ejemplo.

Nostalgia overload. Amiga Edition

Para llorar de emoción. En Wired listan sus 10 juegos más influyentes de Amiga, con fotos y todo. El preciosísimo Defender of the Crown (aunque era más bonito que jugable), el Sensi Soccer (mítico, jamás superado), Speedball 2 (cuánta adrenalina), Syndicate, Lemmings (otro clasicazo), Pinball Dreams (aún no sé cómo sobrevivió mi teclado), Cannon Fodder (probablemente no tan clásico como el Sensi, pero cuántas horas se me fueron…), Shadow of the Beast, Another World (pídanle referencias a este señor) y Worms.

A pesar de lo espectacular de la lista, dejarse el Xenon II —el mejor matamarcianos de la historia, con permiso del SWIV, otra omisión notable— por el camino es como para darles una colleja :-P.