¿Safari para Windows?

No es el «one more thing» más espectacular de las quinouts de tito estif, pero hay que reconocer que la cosa tiene su punto. Los números de rendimiento que da Apple son espectaculares. En beta. Disponible para descarga. Preparados, listos ¡ya!

PS Por otro lado, me parece bastante pobre decir que como el iPhone tiene un Safari completo todo el mundo puede desarrollar aplicaciones para el cacharrito, por mucho que Safari tenga acceso a muchas de las funcionalidades del móvil…

El correo electrónico no es una plataforma para el diseño

Traducido / robado de Jeffrey Zeldman. Como de costumbre, el original es mucho más recomendable.

Después de todos estos años de uso de internet, el correo HTML sigue siendo un asco. Igual piensas que quiero decir que «el correo HTML no funciona correctamente en algunos clientes de correo». Y esa afirmación, desde luego, es cierta. Las compañías se pasan horas armando ‘layouts’ que no funcionan en Eudora o Gmail, o que a lo mejor ya no funcionan en Outlook.

Incluso en los programas que soportan el código basura que se usa para crear esos ‘layouts’, todo ese duro trabajo visual se pierde si el usuario desactiva la casilla «Ver correo HTML» en las preferencias.

En cuanto al CSS, lo soportan parcialmente algunas aplicaciones y correos web como Gmail, pero sólo si escribes en tablas no semánticas y malgastas ancho de banda con CSS en línea. Que es como usar una nevera rota para almacenar comida a temperatura ambiente.

Pero cuando digo que el correo HTML sigue siendo un asco, no me refiero a que sea un asco porque el soporte para el diseño en el correo electrónico hoy sea como el soporte para los estándares en los navegadores web de 1998.

Me refiero a que es un asco porque nadie lo necesita. Impide más que facilita la comunicación.

El correo electrónico se inventó para que la gente pudiese intercambiar rápidamente mensajes de texto sobre conexiones rápidas o lentas o realmente lentas, usando aplicaciones simples, no intensivas en el uso de procesador sobre cualquier plataforma informática, incluyendo teléfonos, dispositivos de mano o prácticamente cualquier cosa que pueda mostrar texto y permita escribirlo.

Para eso sirve el correo electrónico. Por eso es fantástico.

El correo electrónico no es una plataforma para el diseño. A diferencia de la web, que también nació como medio de intercambio de mensajes textuales pero que se benefició de la inclusión de imágenes y otros media, el correo electrónico funciona mejor cuando se usa para su objetivo inicial, como el más básico de los sistemas de intercambio de contenido.

El correo «diseñado» no es más que una versión ligeramente más pulida de los mensajes que te envía tu tío. Tu tío cree que la Comic Sans a 18 puntos en rojo brillante tiene un gran aspecto, y por tanto envía sus mensajes de correo formateados así. Chasqueas los dedos, o suspiras, o aplicas scripts de desformateado a todo mensaje que te envía. Cuando tu tío es el «diseñador», «pillas» por qué el correo con estilos es un asco. Y es un asco igual cuando diseñas tú, aunque tenga mejor aspecto que el trabajo de tu tío en los dos programas de correo electrónico que lo soportan correctamente.

Aunque no funciona correctamente en muchas aplicaciones de correo, y aunque desagrada a muchos usuarios, el HTML atrae a los clientes porque es otro lugar en el que pegar el logo. Y atrae al tipo de diseñador que opina que todo, hasta una bala dirigida a su propia calavera, mejoraría si se decorase. Odio a ese tipo de diseñador casi tanto como odio a la gente que odia el diseño. Ese tipo de diseñador da mal nombre a todos los diseñadores, y es el principal responsable del desdén ligeramente divertido con que mucha gente de los negocios observa a los diseñadores, directores de arte y gente «creativa» en general.

Repitan conmigo: el HTML es para los sitios web. Los GIFs y JPEGs son para los sitios web.

El ASCII significa no tener que pedir disculpas.

Pues eso. Yo no lo habría dicho mejor.

Microsoft Expression, en «preorder»

La competencia es buena, aunque venga de Microsoft. Con la adquisición de Macromedia por parte de Adobe, el mercado de software creativo comercial de calidad había quedado notablemente reducido. Es por ello que la salida al mercado, coincidiendo con el Mix 07, de la suite de programas Microsoft Expression es muy bienvenida. Los cuatro paquetes que la componen, Expression Web, Expression Blend (para el desarrollo de aplicaciones de escritorio), Expression Design y Expression Media aportarán algo de muy necesaria variedad al mercado. Todos ellos cuentan con versiones de prueba, descargables desde aquí. El único al que he dedicado un poco de tiempo con las CTPs es Expression Web y, entre nosotros, no es peor que Dreamweaver.

Los precios no son un regalo, pero sí competitivos con Adobe: 300 dólares por Expression Web o Expression Media, 500 por Blend y 600 por la suite completa (no, el precio de Design no he sido capaz de encontrarlo).

De regalo, el enlace a la descarga del Silverlight 1.0 Beta Software Development Kit, que a Silverlight (ex WPF/E) también va a ser necesario prestar atención…

Y por completar, Expression Media Encoder, la alternativa Microsoft al vídeo en Flash. Cierto es que ahora mismo la penetración de Silverlight es muy cercana al 0, mientras que la del Flash Player debe estar por el 90%, pero subestimar el poder de Microsoft es un error que ha costado muy caro a muchas empresas…

¿1024 por 768? 776 por 424

Interesante el estudio sobre tamaños de pantalla —y de ventana— en Baekdal.com. Especialmente relevante, sobre todo, porque se han fijado en la cantidad de pantalla de que dispone el navegador para mostrar contenido, teniendo en cuenta si la ventana del navegador está maximizada o no y las barras de herramientas instaladas. Las conclusiones: la recomendación de diseñar para 776×424 si se apunta a ancho fijo y que, si uno quiere diseños líquidos el rango que debería preocuparle es enorme: de 720×400 hasta 1408×912… Para los diseñadores obsesionados por el control hasta el último píxel, una recomendación (de cosecha propia): mejor cambiar de filosofía.