Efecto ‘netbook’

No podía tardar en llegar un efecto secundario de la salida al mercado de los ‘netbooks’ (los ultraportátiles baratos basados en procesadores Atom de Intel): si por entre 250 y 400 euros te puedes comprar un ordenador ligero y decente para las tareas básicas de navegación, ofimática y agenda que, para qué nos vamos a engañar, es para lo que usa el ordenador la mayoría de gente la mayoría del tiempo… ¿qué pasa con el nicho de los ‘ultraportátiles convencionales’? Sí, esos ordenadores con pantalla de 12″, peso por debajo de los dos kilos y precios innecesariamente por encima de los mil euros. Su atractivo se ve seriamente mermado, ¿no? Y eso debería redundar en una reducción notable de sus precios…

Y así es. O como mínimo ese mensaje parece comunicar el último catálogo de Mediamarkt, en el que aparece un LG E200 (aunque el dichoso catálogo no se distingue, como de costumbre, por su precisión, diria que se trata de un E200-ACP23B) por 800 euritos. No es el E200 un ordenador de lujo, pero las especificaciones tampoco están mal: un Core 2 Duo T8100 (a 2.1GHz) con 3 gigas de RAM y 250 de disco, lector de tarjetas, grabadora de DVD incorporada, pantalla 1280×800 alimentada por una ATI Mobility Radeon Xpress 1250, con los inevitables WiFi y Bluetooth, con Vista Home Premium y un peso un pelo por debajo de los dos kilos. Hace unos meses, no habría bajado de 1100 ni por error. Y ahora, ahí lo tenemos, a 800. Me da a mí que a más de un fabricante le van a doler durante una buena temporada los márgenes de beneficio de un nicho que debía resultarles la mar de cómodo hasta ahora… Y es que no se puede tener la tortilla y los huevos…

Felicidades, Mark

El ordenador Harvard-IBM Mark I
El ordenador Harvard-IBM Mark I

Harvard Mark I, por ser más correctos, que con los abueletes hay que serlo. Y hoy Mark cumple 64 años (vía)… Nunca fue «pequeño»: nació con un tamaño de unos 16 metros de largo, más de 2 metros 40 de altura y cerca de 60 centímetros de grosor. No era, ni siquiera, el primer ordenador en construirse (los había habido antes tanto en Estados Unidos como en Alemania y Reino Unido, aunque solo el alemán era programable como Mark). Pero sí aportó algo especial al mundo de la informática: el primer ‘bug’ (o no), una polilla que se había quedado atrapada en su interior y que hizo que no funcionase como debería.

Aunque debería jubilarse el año que viene, está de vacaciones desde 1959 (envidia, ¿eh?).

fMAME: los arcades clásicos en el navegador con Flash

Pacman en el emulador Flash fMAME
Pacman en el emulador Flash fMAME

Impresionante. Espectacular. ¿Qué no cabrá dentro de la ventana de un navegador capaz de ejecutar Flash? Lo último (visto MAME (el emulador de máquinas arcade clásicas), bajo el nombre de fMAME («made in Korea», algún detalle más). Como avisa el desarrollador, aún no hay sonido. Además, de momento «solo» hay un par de docenas de juegos disponibles (además de PacMan, tenemos el 1943, Commando, Donkey Kong, Green Beret, Mario Bros…) y los «framerates» que se pueden alcanzar no son óptimos para una buena parte de ellos (Galaga entre ellos). ¡Pero es que estamos emulando una máquina dentro de la máquina virtual de Flash dentro de un navegador! Simplemente alucinante…

Habemus Acer Aspire One

No sé cuándo se puso a la venta en España, pero debe hacer algo más de 24 horas que hermanito informaba que estaba a la venta en la fnac el Acer Aspire One 110 por unos bastante razonables 300 euros, con 512 megas de RAM y 8 gigas de disco SSD… y algo más de 22 que uno es propietario de un flamante modelo azul :-D.

Para el que no haya visto ninguno de los nuevos «netbooks» o «ultraportátiles baratos», se trata de una gama iniciada con el Asus Eee de ordenadores portátiles baratos (a partir de 250 euros), ultraportátiles (pantallas de 7 a 8.9 pulgadas, pesos típicamente por debajo de un kilo), sin lector de CD, pero con WiFi, basados en la familia de procesadores Atom de Intel (relativamente poco potentes, pero una auténtica virguería en cuanto a tamaño, consumo y, sobretodo, precio) y con sistemas operativos ligeros (alguna variedad de Linux o Windows XP) que corren sobren unos recursos limitados.

En el caso del Acer Aspire One, el precio de la configuración básica, como ya hemos comentado, es de 300 euros, que dan derecho a 512 megas de RAM, un disco duro de estado sólido de 8 gigas (que el sistema ve como 6,4 gigas, tan solo 3,7 disponibles para el usuario) y una pantalla de 8.9″ y 1024×600 puntos de resolución. En los laterales del sistema encontramos un puerto VGA, un ethernet, un USB y un lector de tarjetas SD en el lado izquierdo y, en el derecho, otro lector de tarjetas (esta vez multiformato, aceptando también xD y Memory Stick), dos puertos USB más, entradas y salidas de audio y un conector para cerraduras Kensingston. ¿Por qué dos lectores de tarjetas? Porque el de la izquierda es «especial»: si insertamos una tarjeta de memoria, el sistema la trata como si fuera una ampliación del disco SSD, con lo que podemos doblar el espacio disponible en el sistema por los treinta euros que viene a costar una tarjeta SD de ocho gigas. Aún no lo he podido probar, por lo que ya os contaré más sobre el tema otro día… Por lo que respecta a los puertos USB, ningún problema en enchufar un ratón, como era de esperar, pero tampoco para colocarle un disco duro USB de 250 gigas (variedad «no necesito fuente de alimentación»): aunque el sistema ha tardado unos segundos en reconocerlo, después se ha comportado de maravilla. La batería es de tres celdas y Acer le anuncia tres horas de vida, que yo dejaría más bien en «entre dos y dos y media». Y de regalo, una webcam de 0.3 megapíxels (esto es, 640×480). El sistema operativo, una variedad de Linux llamada Linpus.

En cuanto al aspecto externo, pasa con nota el «test de las amigas»: al enseñarlo a las amigas, en lugar de la típica reacción «el tipo este ya se ha comprado otro cacharrito raro» obtenemos un arqueo de cejas, una dilatación de pupilas y un «qué mono» sonriente… :-P. Le falla, eso sí, el ‘touchpad’, más pequeño que los habituales incluso en esta gama (y por lo tanto, bastante «nervioso» en el manejo) y con los botones a ambos lados, y no debajo, como es habitual. Estamos en el proceso de habituarnos, pero creo que lo lograremos. A cambio, llevar los botones a los lados reduce el tamaño del «reposamuñecas», cosa que permite, a la vez, un tamaño un pelo más compacto que otros rivales de gama pero un teclado un poco más grande, cosa que se agradece profundamente (aún así, que nadie espere batir récords de mecanografía con el teclado).

Como decíamos, el sistema operativo es la distribución Linpus de Linux (efecto colateral: el teclado carece de tecla ‘Windows’, que se ve sustituida por una tecla ‘Casa’). Al arrancar tenemos acceso a un menú básico con cuatro categorías: Conectar, Trabajo, Diversión y Archivos. En Conectar tenemos el navegador (Firefox 2.0.0.14), cliente de mensajería instantánea (compatible con las redes de MSN, Yahoo!, Google Talk y AIM) y cliente de correo electrónico, más un lector de RSS y accesos directos a la Wikipedia, Google Maps y Hotmail en un segundo nivel. En Trabajo tenemos acceso al procesador de textos, la hoja de cálculo y la herramienta de presentaciones de OpenOffice.org (en su versión 2.3), más gestor de calendarios y contactos, calculadora y bloc de notas en el segundo nivel. En el apartado de Diversión tenemos un reproductor multimedia (al que se le han atragantado unos cuantos códecs ya, tendré que investigar cómo actualizarlo) muy al estilo de un «Windows Media Center» más algunos juegos y acceso a la cámara web y un muy básico programa de dibujo. Finalmente, a través de Archivos tenemos acceso a las carpetas en que almacenar nuestros documentos.

Como ya hemos dicho, el menú por defecto del Aspire One es suficiente pero un tanto básico de aspecto y limitado si uno quiere acceder al sistema. Para meterle mano, una buena manera es hacer clic en «Mis Documentos», acceder al menú Fichero, hacer clic en Terminal y teclear xfce-setting-show, que da acceso a la personalización del escritorio Xfce que usa la distribución de Linux. Un primer paso llegados ahí es hacer clic en Desktop, acceder a la pestaña «Behavior» y activar «Show desktop menu on right click». Esto nos dará acceso a un menú que resultará más familiar a cualquiera que esté acostumbrado a una distribución Linux básica (y en cuyo apartado Sistema encontraremos un «Agregar/Quitar Software» que nos da acceso a un repositorio desde el que añadir más software al sistema). Ya puestos, también es conveniente pasarse por «Window manager» y seleccionar un aspecto para las ventanas que no se coma tanta pantalla como el estilo «Windows XP» que trae por defecto. En las preferencias del teclado descubriremos, además, algunas combinaciones de teclado útiles, como ctrl+alt+delete para acceder al monitor del sistema.

Informática ’68


a computer glossary or, coming to terms with the data processing machine from Eric Spiegelman on Vimeo.

De Charles & Ray Eames, los del vídeo de ‘powers of ten’